Orenji


Summary: Y solo sé que en la próxima vida iré a buscarte al principio


Disclaimer: Naruto es propiedad de Kishimoto. La historia a continuación es mía.


Estaba en peligro constantemente, pero había sido criado por unos buenos y cariñosos padres que le habían enseñado que toda vida, por más pequeña e insignificante que fuera, valía. Entonces, cuando la guerra estalló, se enlistó a las fuerzas nazis para cumplir un papel que lo pondría en una situación bastante difícil muchas de las veces.

Hizo todo lo posible para poder llegar a los campos de concentración en la que ponían a trabajar hombres, mujeres y niños judíos de todas las clases y edades. Le enfermaba el maltrato y las condiciones en las que se encontraban esas personas y hacía todo lo posible para que en sus rondas ellos no sufrieran tal trato inhumano que sus lamentables colegas le hacían pasar.

La primera vez que arriesgó su pellejo para sacar a tres niños judíos fue una fría noche de luna nueva. El cielo estaba tan oscuro que no veía ni siquiera sus pies. Pero cómo militar entrenado, había estudiado todo el campo y buscado posibles salidas para lograr su plan.

Luego de esos niños, siguieron muchos otros. Lamentablemente, no logró sacar adultos, pues no eran más factibles de esconder como a un niño pequeño. No podía confiar en nadie y pasaba noches sin dormir haciendo largos viajes al campo que sus padres habían comprado para los refugiados, a los cuales vestían, alimentaban y escondían hasta poder encontrarles familias que los adoptaran.

Lloró unas cuantas veces cuando, a la vuelta de dejar a los niños en la granja, recordaba a los familiares llorar agradecidos por darle esa oportunidad de seguir viviendo a los niños.

Fue destinado a un campo de concentración de mujeres. Las mujeres trabajan en las casas de los militares de más alto rango, sirviendo mesas y limpiando. Fue allí que la conoció.

Era la criatura más hermosa que había visto en su vida y sintió amor a primera vista. Su cabello negro era algo salvaje, dos largos mechones caían junto a ambos lados de su rostro y su flequillo en picos le daba un aspecto sereno y adorable a sus ojos.

Ella lo fulminaba con su mirada amarga y él no podía evitar darle una sonrisita de lado, haciéndola sonrojar por la mirada amable y casi compadecida que le daba. Y cuando intentó hablarle, fue tal el miedo que vio en sus ojos negros que tuvo que apartarse para no ponerla nerviosa. No quería perjudicarla, su vida corría riesgo.

Entonces, comenzaron a verse más seguido en la casa de su oficial superior. Era un tipo duro y de temer, nadie con el que se pudiera bromear ni bajar la guardia. Y mientras cumplía con su deber de vigilar a los esclavos, investigaba la casa para encontrar la vulnerabilidad de esta.

El primer escape de uno de los esclavos tuvo éxito. Logró sacarlo de la casa en una fiesta y lo dieron por muerto a la mañana, alegando a la desnutrición como factor de su defunción.

Intentó ser lo más discreto posible entre los soldados, pero era bastante llamativo tanto por el color de cabello como el de sus ojos verdes. A veces, temía ser descubierto, eso significaría el fin de todo.

Su trato con los esclavos hizo que la confianza fluyera entre ellos y fue de gran ayuda para sacar a algunos niños de aquel cruel destino. Fue cuando la muchacha de ojos oscuros comenzó a acercarse y ser más abierta. En las pocas ocasiones que pudieron, hablaron y se contaron algunas cosas. Aún así trataba de no hablar mucho sobre ellos para no causar algún problema.

Roces casuales, caricias suaves y un tímido beso fue todo lo que pudieron compartir, pues comenzaron a poner atención en él por extrañas cosas que ocurrían allí. Comenzaron a evitarse y a cesar los rescates.

Comenzó a sentirse nervioso cuando escuchó la tan horrible confesión de uno de sus compañeros. En el campo en el que había estado antes habían llevado a los esclavos judíos a las cámaras de gas para deshacerse de ellos. Comenzó a temer que el frente de guerra no estuviera yendo bien y la URSS estuviera ganando terreno, eso ocasionaría la decisión de desaparecer toda prueba de los campos y los prisioneros.

Sus ojos se mantuvieron clavados en la chica de cabello negro que servía la cena a la hija del oficial superior. La chica mantenía un rostro inexpresivo y tenía una exquisitez en sus modales a la hora de servir, pues sabía que había pertenecido a una familia de clase media alta, la cual no pudo escapar a tiempo. Sus padres y su hermano mayor habían sido reclutados como ella y destinados a lugares diferentes.

Comenzó a temer por ella. No quería que desapareciera.

La voz comenzó a correrse. El campo Auschwitz y Alemania habían sido invadidos por la Unión Soviética. Esa noche sería el día en el que la sacaría de allí, aprovecharía la conmoción para poder salvarla a ella y a cuantos pudiera.

Lo que no habría esperado fue que sería delatado por los gritos de un esclavo rogando ser llevado con ellos. Y mientras dejaba a la chica de ojos tristes frente al volante del auto y gritaba a los niños que se escondieran en el asiento trasero del auto, él se bajó junto con su arma para darles tiempo.

La chica lo sujetó de la ropa con desesperación, rogando que no lo hiciera. Entre lágrimas de consternación y dolor, él sonrió de una forma tan radiante como el sol anaranjado desapareciendo en el horizonte. Esa sería la última vez que se verían.

Fue un beso agridulce, pero que para el militar que arriesgó su vida por la de otros fue lo más hermoso que había experimentado en sus veinticuatro años de vida. Los ojos se le humedecieron mientras el auto se alejaba de él. Inspiró profundo y comenzó a correr, detrás venían por él. Oró por una buena vida para ella y un final rápido para él.

Un agudo dolor le atravesó el brazo. Siguió corriendo sin importarle que el calor quemara en su brazo mientras ríos rojos se deslizaban por éste. El segundo impacto lo hizo tropezar, pues su pierna fue alcanzada. El que le dio en el pecho lo dejó sin aliento. Cayó boca abajo y se arrastró, aún aferrándose a la vida tercamente. No quería morir, pero no temía a ello. Había hecho lo correcto, su corazón se lo decía con cada decadente latido.

Logró darse vuelta para poder ver el cielo una vez más. Las lágrimas cayeron por las comisuras de sus ojos y sonrió con sus dientes manchados de sangre. Si tan sólo hubiera podido amarla más tiempo y ser amado por ella.

Por favor, déjame vivir a su lado una vez más.

1945-


N/A: Me preguntaron si iba a haber una historia contada desde la perspectiva de Sasuke y no quisiera spoilear(?

Otra cosa que me dijeron fue si eran one shots o estaban conectadas las historias. Si, están conectadas, en especial porque siempre nombro un momento del día y porque una vida que termina, lleva a otra vida, otra historia :)

Creo que hasta ahora esta es mi favorita, sufrí un poco al darle este final pero si no lo hacía, la historia se terminaría ahí.

Muchísimas gracias por todos los comentarios, follows y favs, me hace feliz saber que les gusta la historia. Temía que no les gustara o fuera demasiado triste y la dejaran :c

Abrazos~