Hoy publicaré doble ya que ayer no me dio tiempo (o posiblemente mañana sea el del doble post, terminaré primero "wish" y luego ya veo qué onda). Vamos a la mitad, ¡LLOREN! (?) ah, y es el cumpleaños de Naruto, felicidades a él.


iv. Connection

Sai no es tonto. Él puede no entender mucho de cómo se relacionan las personas y que en definitiva la peor forma de iniciar una amistad con alguien es llamarle "fea", o cuestionar el tamaño de su hombría (más bien, mencionarla siquiera, y en público). Pero en definitiva, tonto no es.

Sai ve la clase de sonrisa que Naruto le dedica a Sakura y ese singular resplandor en sus ojos cuando la ve sin que ella lo note. Sai nota la expresión de tranquilidad que Sakura adopta a su lado y que trata de ocultar tras una máscara de irritabilidad extrema. Y que ellos pasan mucho tiempo, vivencias malas, normales, buenas.

Ellos comparten muchas cosas, en realidad. Eso Sai lo tiene claro. El problema es que ninguno parece darse cuenta (o no lo nota adrede). Es por eso que trata de indagar un poco más, de tratar de entender.

— Según este libro, las mujeres se hacen fuertes por los hombres que aman.

— Muy interesante, Sai.

— Tú te esfuerzas por poder pelear con Naruto y no estorbarle —prosigue. Y Sakura permanece quieta, sosteniendo la pomada como un objeto desconocido. Sakura cambia de tema, incómoda. Sai la observa larga y minuciosamente. Ella le frunce el ceño, antes de que ocurra una catástrofe entra Naruto, tirando la puerta del cuarto y provocando que Sakura pegue un brinco. Uzumaki avanza con aire apenado. Llega a donde Sakura.

— Estoy herido.

— Naruto, es la quinta vez que vienes. Hoy. ¿Me tomas el pelo?

— Evidentemente no, tu pelo está en tu cabeza, no con Naruto —Sakura lo ignora, como es común, pero Naruto suelta una risita.

— Olvídalo, ven acá —Naruto la obedece. Sentados frente a frente Sai lo nota con más obviedad— y al menos, si quieres verme, busca métodos más simples. No cortarte con una kunai.

— Lo siento Sakura-chan.

No lo siente, piensa Sai. O quizá, no en ese ámbito. A él le gusta ser curado por ella. A ella le gusta curarlo. ¿Entonces, a qué lleva eso?

Permanecen en silencio los tres, más Sai se percata que es el único callado. Porque Naruto y Sakura comparten una conversación menos terrenal, cruces de miradas, palabras que intentan salir pero se tragan en el intento. Caricias efímeras. Sakura termina y luce complacida, Naruto se remueve dice "Ne, Sakura-chan, me preguntaba si podríamos ir a cenar, yo invito la ramen". Ella le llama tacaño y alega que de tanto comer esa sopa va a ponerse gordo. Él grita de espanto.

— Ustedes son un par de raros.

Detienen su discusión para mirarle, sin entender.

— Mira quién habla —refunfuña Naruto. Sakura le da la razón, y tras dudar, le dice que no llegue tarde y lo va a ver a las cinco, provocándole una sonrisa enorme como luna. Sai ladea la cabeza, sigue mirándolos hasta que se va del hospital transcurrida una media hora. No es ningún retrasado, pero es confuso, cavila.

¿Por qué no son pareja a esas alturas?

Los recuerda preocupándose por el contrario, apoyándose mutuamente, alegrándose…

Quizá la definición de Naruto y Sakura es más que amigos, menos que amantes. Quizá son algo más que él todavía no conoce.

El chico exagerado que la ama desde que tiene memoria. Y la chica violenta que no supo cuándo comenzó a corresponderle.

"Más que amigos, menos que novios".

Es demasiado complicado, puede pasarse todo el día preguntándose al respecto, y no obtendría una respuesta. Por eso Sai opta por renunciar.

Lo único que realmente importa y que tiene en claro, es que son rarísimos, y se quieren.

Tal vez eso basta.