Disclaimer: Los personajes, excepto Tomoya y Yuri y la trama por supuesto, no me pertenecen sino a Hino Matsuri.

Una vez más nos reunimos aquí para celebrar... Upps... ¿No era eso? xD Aquí les dejo otro capi más de mi primer fic. Me demoré más de lo que tenía pensado (ya saben que el colegio no es uno de los puntos a favor de una escritora estudiante) y se me alargó un poco más de lo normal, espero que les guste ^-^


Espinas y Sangre

Capítulo 4: Feelings, Confessions and Fights

Todo, absolutamente todo, cobró otro sentido y forma cuando por fin me decidí a encontrar una manera de decirle a Yuri como me sentía y aún sigo sintiendo. No, la vida ni mi manera de ver las cosas cambió. No se me tiñe nada de rosa, todo sigue siendo del mismo color negro. La única diferencia es que dentro de ese mismo negro hay pequeñas motas de luz, como las luciérnagas que alumbran como pueden la penumbra del bosque. Sonreí ante mis divagaciones y cerré los ojos con la única esperanza de que pudiese encontrar alguna respuesta a mi interrogante.

La luz del amanecer chocó contra mi piel, despertándome e hiriendo. Sin embargo una sombra, que no era la del árbol a mi espalda, tapó parcialmente mi cuerpo. Levanté la mirada y me di con el rostro cansado de Yuri. La morena tenía unas leves ojeras bajo los ojos verdes que además, por más raro que resulte, habían perdido algo de ese brillo característico. Esbozó una sonrisa y se la devolví tímidamente, la sombrilla negra que tenía era la causante de la sombra.

- Qué descuidado Tomoya-san – me reprochó

- Gracias – me levanté y tomé la sombrilla para levantarla sobre nuestras cabezas, me causaba cierta sensación rara en la boca del estómago - ¿Cómo te fue?

- Pude notar como se ensombreció el semblante de la noble y me arrepentí de haberle hecho esa pregunta.

- No tienes porque responderme. – retomé, evitando mirarla

- No fue lo más agradable – esbozó una sonrisa triste y percibí el esfuerzo que estaba haciendo para poder responderme

- Te dije que no tenías que responderme si no querías – la miré serio

- Tenía que expresarlo, no tengo muchas personas en las que confiar, en realidad nadie. Siento que contigo puedo hablar de cualquier cosa y recibir apoyo. – rió suavemente – Que tonto de mi parte. – susurró para sí así que no respondí

Una vez que llegamos a los Dormitorios de la Luna pudimos verificar que no había nadie, todos deberían estar en sus cuartos durmiendo. A los únicos que vimos bajar las escaleras con rostros que denotaban que había dormido poco eran a Shiki y a Rima. No nos miraron y salieron por la puerta, seguramente tendrían una sesión de fotos. Pensé que me caería del sueño si no descansaba un poco así que miré a Yuri a los ojos.

- Hasta más tarde – le sonreí

- S-Si... – parecía distraída, como que su mente vagaba por algún lugar que no era donde estábamos nosotros

Al entrar a mi habitación me despojé de mis ropas y me acerqué a las cortinas para cerrarlas bien. Luego me tiré en la cama y perdí la conciencia…

El sonido del rudo viento que azotaba los vidrios de las ventanas me despertó como una suave canción. Bastante contradictorio pero así lo siento yo. Volví a ponerme el uniforme como un autómata y cerré la puerta tras mí con un sordo ruido.

Nos dirigimos hacia los salones de clase luego de pasar por la multitud de chicas gritonas y las miradas furtivas de Zero y la nueva prefecta que no eran las personas más agradables de planeta considerando que uno es un Ex-humano caza vampiros y la otra solo una caza vampiros.

Las clases fueron o más aburridas de lo habitual o no me interesaron pero sentía que mi conciencia iba y venía como se le daba la gana. Y después, cuando por fin sonó la campana de finalización, todos salimos del salón. Todos con la misma cara de desgano o en caso de Yuuki con cara de aflicción ya que las matemáticas no eran su fuerte. Observé de reojo como Yuri acomodaba sus cosas y salía del aula con aire distraído. Todavía no sabía bien que le pasaba, aunque me carcoma la curiosidad no quería incomodarla. Cuando yo mismo estuve cerca de la puerta pude divisar a los hermanos Kuran y a Takuma. Yuuki me sonrió, Takuma movió la mano en señal de saludo y Kaname me miró de una manera que no supe interpretar.

- Yuuki, Takuma, Kaname-sama – incliné la cabeza en señal de saludo y esperé que me dieran el permiso para seguir con mis divagaciones mentales

- Si gustas, puedes llamarme solo Kaname. Si Yuuki confía en ti puedo hacerlo yo también. – dijo en tono tenso el pura sangre, no daba crédito a mis oídos; luego desvié la vista hacia Yuuki que miraba de reojo a su hermano y comprendí que de alguna manera había sido sugerencia de ella. Después mire a Takuma, estoy seguro que de haber podido se hubiese caído de la risa – Ten en cuenta mi sugerencia – luego inclinó la cabeza y dio media vuelta para irse

- Nos vemos Tomoya-kun – Yuuki me sonrió de manera infantil y dando brincos alcanzó a su hermano y entrelazó sus dedos con los propios

- Hasta luego Tomoya-san – Takuma se despidió y alcanzó a la parejita dando pasos rápidos

No sabía que pensar, si era una broma de la princesa Kuran no me iba a salir barato. Si Aidou escuchase esto seguramente pensaría lo que fuese que su mente fuese a elucubrar. Si eso me llevara a pegarle un par de golpes no me quejaría, aliviaría un poco la tensión. Parece que mis súplicas se oyeron porque hizo acto de presencia un rubio de ojos turquesas y su primo Kain Akatsuki apoyado en un pilar del pasillo. No creí que pasara tan pronto nuestro próximo encuentro, pero sabía que se nos irían de las manos las cosas. Hanabusa resoplaba frustrado mientras que su acompañante parecía un ente.

- Es el colmo, ¿qué habrás hecho tú para merecerte tal trato? – preguntó para si el noble

- No tengo idea y aunque lo supiera no creo que te interese. Déjame en paz Idol… – dije, decidido a sacarlo de casillas

- No te hagas el listo, eres un irrespetuoso. – empezaba a pasar lo que estaba esperando

- Por lo menos no ando haciéndole preguntas sobre que tipo de sangre tienen a mis fans – sabía que sería el detonador

Lo siguiente que recuerdo es que unos fragmentos de hielo pasaron rozando mi cabello y luego se evaporizaron. Mis ojos destellaron en azul como siempre lo hacen cuando utilizo mi poder y el vapor del hielo anterior pasó a su estado líquido y formó un látigo que hirió una de las mejillas de Hanabusa. El contraatacó helando el suelo a mí alrededor y apresando mis pies con ello. Pasó tan rápido que cuando quise esquivarlo en vano caí de bruces al piso. Pasé el dorso de mi mano por mi boca y cuando la observé la encontré manchada de sangre.

- Me las vas a pagar Hanabusa

Destruí el hielo a mis pies en pedacitos y las arrojé hacia el con tal fuerza que lo clavaron de las ropas en la pared. Me levanté y me acerqué a el debatiendo las opciones sobre que le haría al rubio para que deje de fastidiar. Escuché unos pasos sordos, rápidos y precisos en la lejanía. O tenía demasiado embotados los sentidos como para percatarme de los vampiros que se acercaban a mí.

Todo el hielo se vaporizó. Y recién en ese momento pude sentir la tenebrosa aura del pura sangre Kaname Kuran. Una mano temblorosa me apartó de Aidou, y cuando divisé quien era… Una nerviosa Yuri. La princesa Kuran se hallaba al lado de su hermano con la rabia y la preocupación debatiéndose en su rostro. Por su parte, Kain ayudaba a su primo a pararse.

No quiero saber quien empezó. – habló fuerte y claro el Presidente del Dormitorio, se acercó a Hanabusa y con un golpe rápido abofeteó su mejilla. Correría la misma suerte. Luego se acercó a mí y pasó exactamente lo mismo – Saben que está prohibido pelear en los territorios de la academia. Vayan a mi despacho luego para recibir su castigo. – En ese momento se notaba lo poderosa que podía ser su voz, miró a Yuuki – Voy a reportarle esto al Director. Acompáñalos a los Dormitorios. – depositó un beso en su frente y se alejó

La hija menor de los Kuran nos acompañó hacia donde debía. La energía que despedía era claramente de enojo y nos mantuvo a todos unos metros detrás de ella. Yuri iba a mi par con los ojos anegados en lágrimas, pero por más que quisiera no podía reunir la dignidad necesaria como para pasar mi brazo alrededor de sus hombros. Aidou iba con las manos en puños y su primo Kain con expresión preocupada y las manos en los bolsillos del pantalón.

Una vez en el despacho de Kaname Kuran, Yuuki por fín dijo algo.

- Yuri-san, Akasuki-sempai. – miró a los aludidos – Por favor, esperen afuera.

Ambos salieron con paso lento y sin querer dejarnos en la habitación. Kain puso una mano en la espalda de Yuri instándola a salir más rápido y sentí como una oleada de un sentimiento que era mezcla de enojo y posesión me invadía y pujaba por salir de una manera u otra. Apreté los puños y miré hacia otro lado, cuando la puerta se cerró aflojé.

Yuuki hizo acto de presencia por segunda vez y me sobresalté.

- ¿Por qué lo hicieron? – preguntó

No sabía que decir, no había un porqué razonable. No tenía excusas, y tampoco tenía perdón. Hanabusa quiso abrir su bocota pero la cerró.

- Pregunté algo y quiero que lo respondan – nunca había visto tan seria a la sangre pura

- Mis disculpas Yuuki. No tengo explicaciones ni excusas. – me incliné para disculparme

Aidou hizo una mueca de desagrado cuando la llamé por su nombre de pila y para su mala suerte ella lo notó.

- ¿Qué pasa Hanabusa?

- Perdona por la pregunta, Yuuki-sama. ¿Por qué el le puede dar ese trato a usted y a Kaname-sama?

- Porque se lo permití luego de que el compartiese cierta información personal y me dejase ayudarlo como una amiga más que como subordinado.

En eso la puerta se abrió y dio paso a un Kaname Kuran cansado y molesto. Se dirigió a su escritorio y se sentó en la silla detrás de el. Apoyo los codos y uso las manos de sostén para su mentón. Por otra parte, su hermana se acercó a el y posó sus finas manos en los hombros de el. Kaname habló con voz precisa y grave.

- Lo que hicieron no tiene excusa, ya saben que pelear está prohibido. – miró a Hanabusa como si no fuera la primera vez que le dijera eso – El Director está de acuerdo conmigo en que los suspenda durante 3 días. Está academia está forjada con las bases de pacifismo entre la raza humana y la raza vampira. Si ni siquiera los nobles pueden actuar como deben entonces como quieren socializar con los humanos. – se paró y dejó aflorar su aura intimidatoria – No voy a ser tan clemente ni misericordioso la próxima vez.

Ambos hicimos una reverencia y pudimos sentir el aura enojada de dos pura sangres. Nos hicieron tambalear y retroceder dos pasos. Cuando esto sucedió una de ellas también lo hizo, la otra permaneció, insistente, amenazándonos silenciosamente.

Nos retiramos, y cuando salimos Yuri dio un paso al frente con expresión interrogante.

- ¿Qué paso? – dijo el pelirrojo Kain antes de que la morocha pueda emitir sonido

- Nada que tenga importancia – contesté antes de que el rubio noble a mi par pueda sacar las cosas a su favor, como era costumbre

Como era de esperar, la respuesta no bastó para saciar la curiosidad y preocupación. Sin embargo, fueron lo bastante prudentes para ponerle fin al asunto y no cuestionar nada más. Primo con primo se internaron en su respectivo cuarto por lo que quedamos Yuri y yo que salimos a tomar aire fresco. Una vez más sentí la diferencia entre estar respirando junto al aura encabritada de un pura sangre y respirar donde el aire pudiese circular. Mi compañera suspiró haciéndose notar y dirigí mi mirada hacia ella. Como hace un tiempo mencioné, la luz de la luna encuadraba a la perfección sus facciones.

- ¿Pasa algo? – le pregunté

- Yo debería hacer esa pregunta… - cerró los ojos e inspiró con fuerza –

- Me quedé callado, tenía todos los argumentos del universo y yo tenía las de perder.

- No me preguntaste por qué me dije a mi misma "Tonta" al llegar y confesarte sobre mi confianza – comentó confundida

- Te veías cansada. Suficiente con ir a arreglar problemas que no fueron tuyos como para que yo te pregunte algo que no creía necesario – no sabía porque me comentaba eso

- Cierto, no lo es. – sonrió con un deje de tristeza – Gracias por dejarme confiar en ti

- No deberías hacerlo, ¿nunca te enseñaron a no confiar en los extraños?. Casi no me conoces, yo casi no te conozco, ¿por qué habrías de confiar en mí? – la observé

Ella se encogió de hombros y murmuró de forma audible: "No sé, solo siento que tiene que ser de esa manera". No pude contestarle, ni rebatirle, ni pensar racionalmente. Solo se que las palabras brotaron de mi boca como si el filtro que lo impidiese se quebrara. Ahora, luego de pasar por todo eso, siento que parte de mí se arrepiente de haberlo hecho y la otra volvería a hacerlo mil y una veces.

- Me gustas – susurré mirando el piso

- ¿Cómo? – dijo alarmada ella

- Me gustas Yuri, me gustas mucho. – la miré a los ojos y se veía claramente la confusión en ellos

Ella empezó a llorar y casi "me da un ataque" como dicen los humanos. No sabía que hacer, no sabía si era correspondido, si no lo era, si me odiaba, si le alegraba. Todo lo que hice fue caminar hasta ella con paso firme y decidido y la abracé como nunca lo hice con nadie. La estreché contra mí con la intención de fundirme con ella y hacer desaparecer sus preocupaciones, poco me importaba que se deshaga de mi presa y me de vuelta la cara de una bofetada, yo lo habría hecho…

Cuando sentí unos brazos que envolvían mi cintura y se aferraban al saco blanco del uniforme… Imposible describir la sensación de satisfacción que me causó. Sin embargo las lágrimas seguían cayendo copiosamente y no sabía la razón.

- Gracias, yo también te quiero – pronunció la frase entre hipidos

El abrazo se intensificó, sentía como ella se aferraba con más fuerza a mi ropa y me obligaba a estrecharla incluso más de lo que creí posible. Todo encajaba, mi cuerpo con el suyo, el silencio con la noche y sus ojos con los míos. Cada objeto y sensación tenía su respuesta correspondiente.

Así nos quedamos lo que duró esa noche, abrazados. Mirando como la noche se cernía sobre nuestros cuerpos que recuperaban energías y alientos. El viento mecía suavemente las hojas de los árboles y el cabello de Yuri, que ondeaba con elegancia al son de un vals inaudible. La luna, por su parte, era testigo de un acto de amor sincero como de una catástrofe emocional. Nos observaba cruelmente, como la más despiadada amante. El firmamento de color negro azulado se poblaba de estrellas y nubes juguetonas que iban y venían a su antojo bajo la condición de no tapar la vista de su madre la Luna. Un roce sincero y casto en la comisura de los labios de Yuri fue el premio mayor que se me pudo otorgar.

Era demasiado bueno para ser verdad, luego de la felicidad máxima, que puede durar tanto tiempo como sea necesario, suele llegar la desgracia… De aquello me di cuenta mucho después de caer en el abismo.


Espero que lo hayan disfrutado, empieza la parte final... Supongo que quedarán dos capítulos pero es solo una aproximación, en una de esas se me alarga... Dejen reviews no sean tacaños! Quiero saber sus opiniones y si les gusta, si quieren que agregue algo o no... Esto es pura y exclusivamente por entretenimiento mío y de mis lectores (si es que tengo), digan PRESENTE que no muerdo =D Hasta la próxima, Ja ne!