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Primera Publicación: 22 de Febrero 2012

Reedición: 22 de Noviembre 2017

Por Amor A Ti

Capítulo III

"Reencontrarnos como amigos"

Se encontraba sumergido en la oscuridad que le daba aquella habitación del centro Pokémon, quitándose los zapatos, muy molesto, no podía comprender que le había pasado a su amiga, pues esa chica con la que se había reunido hoy era una completa extraña.

Se dejó caer hacia atrás con los brazos extendidos a ambos lados, su mirada demostraba perfectamente la congoja que lo invadía, producto de la cena.

—Misty… —balbuceó llevando el antebrazo derecho a su rostro, para dejarlo caer sobre su frente.

:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:Flashback:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:

¿Es tan importante esto para ti, Misty? —caminó acortando los pasos que los separaban apoyando sus manos sobre los brazos de la pelirroja.

Sí, Ash… —respondió dando sollozos muy seguidos— No estaría actuando así por un simple capricho… quiero tener un hijo… —Ash apoyó su frente en la nuca de Misty.

No te preocupes… —murmuró— Yo te ayudaré…

¡Pero Ash! —la chica se separó de él y volvió a mirarlo— Tú tienes un punto de vista muy distinto al mío, tú quieres casarte y tener luego tus hijos.

Misty… —la miró fijamente—, no actúes como si nunca más volviera a tener hijos; te ayudo con esto, y luego buscaré a alguien con quien armar mi vida normalmente —trataba de hablar lo más seguro que podía, pero ante aquellas palabras, algo dentro de él se retorcía, ahogando en su pecho un gran dolor.

Bueno, tienes razón… —afirmó insegura y sorprendida por las palabras de su amigo.

Solamente te voy a pedir un favor —le dijo apretando y estirando su mano derecha sucesivamente— Si algún día, tu hijo pregunta por su padre, quiero que sepa que soy yo.

Pero… —trató de interrumpirlo, pero su mirada aún fija en la suya la hizo callar.

Es horrible vivir sin un padre, lo sé muy bien Misty —corrió su rostro a un lado pues no soportaba continuar mirándola—. No quiero que tu hijo pase por lo mismo.

Está bien, Ash —afirmó con un sutil movimiento de su cabeza y una sonrisa que no lograba ocultar — Acepto tu ayuda —le extendió su mano— Gracias Ash, muchas gracias.

De nada —tomó la mano de su amiga volviéndola a mirar—. Para eso somos amigos.

:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:Fin del flashback:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:

—Nunca pensé que venir a buscar a Misty para decirle mis sentimientos fuera —suspiró y acercó la almohada para intentar dormir — más difícil de lo que pensé. Mi madre tenía razón —acomodó su rostro sobre aquel suave cojín y cerró sus ojos—, no debí dejarte para el final, lo siento tanto…

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En el gimnasio, la chica pelirroja estaba en su habitación, sentada sobre su cama abrazada a un gran almohadón rosado, el cual movía con un vaivén de su cuerpo; por su cabello mojado podría deducirse que acababa de salir de la ducha.

«No sé porque tanto escándalo» exclamó la voz de su conciencia tratando de que la chica reaccionara «Vamos, Misty, ya tienes quien te haga el hijo»

—Pero, ¿Por qué Ash hizo esto? —se preguntaba sin quitar aquel movimiento hacia delante y atrás — Sacrificar el tener una familia por querer ayudarme…

Tienes un buen amigo»

—No debería dejar que haga esto… —apretó con fuerza el cojín entre sus brazos —con Ash todo será más difícil… yo voy a tener que… —roja de la vergüenza hundió su rostro en el almohadón.

«Eso es lo más interesante de esto… mi querida Misty» comentó de una forma picaresca «Vamos, ahora dime, no deseas ver ese cuerpecito como Delia lo trajo al mundo»

—¡No! —exclamó aun cubriendo su rostro— ¡No quiero!

«¡Mentirosa!» le gritó.

—¡Déjame en paz! —se levantó, abrió su cama y se desapareció bajo las sábanas— ¡No sé si voy a aceptar la ayuda de Ash!

«Ya la aceptaste» casi como burlándose de ella «Vas a tener un hijo de tu primer amor… ¿no es amable la vida?»

—¡Tenerte como conciencia le quita todo lo amable a mi vida! —refunfuñó la chica arrugando las sábanas con las manos lo más que pudo, intentando poder desaparecer en ese preciso instante.

«Yo solo digo lo que piensas en realidad, estar entre los brazos de Ash, sentirse sus caricias, besar sus labios… siempre deseaste eso… y lo vamos a tener»

—No quiero encariñarme de nuevo con Ash —murmuró — Ese es mi mayor problema.

«Querrás decir, que no quieres admitir que aún no dejas de pensar en él, y temes que tus sentimientos te traicionen»

—¡No me molestes!

«Si eso pasa, le darás a tu hijo una familia normal, ojalá eso pase

—¡No! —apretó aún más las sabanas— Ojalá que no, tengo que lograr que Ash no quiera ayudarme…

Tres días después de aquel encuentro, Ash se dirigía muy confundido al hogar de su amiga, la cual prácticamente parecía que se la había tragado la tierra, el gimnasio local tenía cerradas sus puertas a los retadores. Algo no estaba bien, y tenía al hombre de cabellos oscuros muy preocupado.

—Espero que quiera recibirme, Pikachu —le comentó al Pokémon amarillo que portaba en su hombro izquierdo— Yo quiero ayudarla —tomó a su compañero entre sus manos y lo alzó frente a él — ¡¿Cómo crees que saldría un niño entre ella y yo?! —le preguntó con sus mejillas tan rojas como las del roedor eléctrico, volvió a dejar a su amigo en su hombro— Me gusta mucho pero quiero encontrarme con la otra Misty con la que yo conozco… —suspiró — Ojalá me deje demostrarle mis sentimientos con actos, después de todo soy demasiado torpe con las palabras…

Se detuvo cuando llegó frente al recinto de combates, en la puerta había un gran letrero que decía:

"Retadores, visitantes y cualquier persona: El gimnasio Celeste mantendrá sus puertas cerradas por alrededor de un mes, sepa disculpar las molestias.

Misty.

~Líder del gimnasio de Ciudad Celeste~

—¿Cerró el gimnasio? —exclamó angustiado al ver aquella nota, definitivamente algo no estaba bien— Veamos —tomó su teléfono y le mandó un mensaje a ver si es que estaba dentro del gimnasio.

Un sonido de campanitas hizo que la pelirroja desviara la atención de la pantalla de su notebook para ver el mensaje que llego a su celular: «Estoy afuera, ¿estás bien? Ash»

«Oh… pero si el galán acaba de llegar al hogar»

—Déjame en paz —tiró el teléfono celular sobre la cama y siguió escribiendo en su computadora—Quiero terminar de escribir…

«Parece que no te van a dejar» exclamó burlona la conciencia al escuchar de nuevo el sonido del celular «Parece que no se va a cansar hasta que le respondas»

—¡Ya, ya! —con sus manos en el escritorio hizo presión para correr su silla hacia atrás y poder levantarse, se acercó a su cama y tomó de nuevo el celular— ¡Cinco mensajes nuevos!

«Es obvio que esta preocupado por ti»

—Veamos, mensaje 1: «Sigo afuera del Gym»

Mensaje 2: «No me iré hasta q no me atiendas»

Mensaje 3: «Y sabes que soy muy terco cuando quiero»

Mensaje 4: «Me instalaré con mi bolsa de dormir y todo»

Mensaje 5: «Voy a seguir molestándote hasta que salgas»

Misty sólo pudo suspirar ante aquellos mensajes —Voy a tener que ir a abrirle…

«Al fin estamos de acuerdo»

La chica se acercó a su espejo, acomodó un poco su cabello y salió de su habitación, protestando por la visita no deseada, bueno ni tanto…

Ash, afuera del gimnasio mientras tanto, iba y venía con el teléfono en sus manos esperando una respuesta de su escurridiza amiga, hasta que el sonido de las puertas del lugar llamó su atención y la vio parada en la entrada. Llevaba su cabello suelto, una polera bastante ancha color rosada y un short de jean oscuro, verla bien, lo tranquilizó un poco.

—Sigo pensando que no quieres verme —protestó el moreno mirando a la chica seriamente — Deberías decírmelo, si así fuera.

—Quiero escribir —respondió con sus manos en la cintura— Quiero estar tranquila, ¿es difícil de entender? Ya te lo dije, no todo el mundo gira a tu alrededor.

—Quería verte para arreglar lo de…

—Pasa —le dijo girando sobre sus pies para ingresar al gimnasio, y Ash no tardó en seguirla. Una vez en el estadio, siguió la conversación— Ash, con respecto a eso… —corrió su mirada —creo que lo mejor será que siga mi búsqueda. No creo que sea buena idea que tú me ayudes.

—Pero… —tartamudeó desconcertado — No habías dicho que me ibas a dejar ayudarte…

—Ash, eso sería un jaque a nuestra amistad… —lo miró con una sonrisa fingida— Yo no quiero perder tu amistad…

—¿Ahora te importa la amistad? —se quejó— Luego de que llevas años sin verme porque no apareces o no vas a los lugares donde sabes que vamos a encontrarnos.

—No es así… —trató de liberarse de aquella encerrona que le estaba haciendo Ash—. No voy porque estoy muy ocupada, no porque no quisiera verte o esas cosas…

—Ya no estoy tan seguro —se cruzó de brazos dándole la espalda

—Además como lo dices, llevamos tiempo sin vernos —comentó insegura— La persona que recuerdo, el Ash que tengo en mi memoria no eres tú… —mirándolo de pies a cabeza— Aquel que vi en el bautizo del hijo de Brock, tenía mi altura —lo señaló—. Tú ya me has pasado —se cruzó de brazos— No tenías este físico de ahora —murmuró conteniéndose de cometer un error con sus palabras— y prácticamente no tenías está confianza y comportamiento de hombre galante. Entiéndeme —le suplicó con las manos juntas frente a ella— necesito volver a encontrar a mi mejor amigo en ti… —comentó tratando de convencerlo, pero la mirada seria del moreno la hizo titubear.

—Sólo sé, que prefieres que cualquier extraño te toque —apretó sus ojos con rabia— antes del que te llenas la boca diciendo que es tu mejor amigo… me dejas muy decepcionado… —la pelirroja se quedó callada tratando de buscarle una vuelta a la situación, pero no encontró ninguna—. No sé qué ganas poniéndote las cosas tan difíciles, somos amigos, nos conocemos desde que éramos dos niños, sabes de donde provengo, que tengo una muy buena salud —comentó irónicamente recordando la cita—. Sólo te voy a decir algo —se encaminó hacia la salida — si no me dejas ayudarte, me encargaré de que nadie más lo haga.

—¡No te atreverías! —le gritó apretando sus puños mientras lo veía alejarse.

Ash volteó para mirarla con una sonrisa desafiante dibujada en el rostro— Entonces, no me desafíes, Misty… —volvió a cruzarse de brazos— Al menos que quieras arreglarlo con una batalla, como cuando éramos chicos, tanto que quieres reencontrarte con el Ash del que tanto te quejabas.

—¿Una batalla? —murmuró no muy convencida frunciendo el entrecejo y su boca.

—¿Temes perder? —dijo aumentando el nivel de soberbia en sus palabras— Puede ser bajo cualquiera de tus reglas, incluso puedo usar uno de tus Pokémon…

—¿Tanto te interesa ayudarme? —preguntó desconfiando un poco de la buena intención de su amigo.

—No busques cosas donde no las hay —extendió su mano mirándola fijamente—. Préstame la pokébola de Starmie, en dos horas vuelvo para que tengamos la batalla.

—¿Y a Starmie, por qué? —retrocedió un paso mirando la mano de su amigo— ¿Por qué debería dártelo?

—Bueno, sólo quiero hacer las cosas más neutras, pero si quieres que use a Pikachu y debilite en un abrir y cerrar todos tus Pokémon, es problema tuyo…

—Bueno, ya —suspiró y se retiró para volver con la pokébola del Pokémon— Aquí está…

—Bien, nos vemos —dijo tras guardar la pokébola y alejarse de ella, dejo en el gimnasio a su amiguito eléctrico— Pikachu se quedará como garantía de que volveré.

Ash se retiró del lugar, dejando a Pikachu con la pelirroja que miraba al Pokémon eléctrico bastante confundida

— ¿Qué tramara?

Al plazo cumplido de las dos horas, Misty estaba con los pies en el agua con Pikachu en sus brazos cuando el chico de cabellos azabaches regresó al lugar con una gran sonrisa.

—¿Lista para la batalla? —preguntó sobresaltando a la chica que no lo había sentido entrar.

—Ash… —aspiró profundo para calmar su agitado corazón— Claro —sacó sus pies del agua y se paró — Empecemos…

—¿Me ganaré tu medalla si gano? —bromeó el chico comenzando a alistarse.

—Bueno, después de todo nunca ganaste mi medalla —respondió con una sonrisa sarcástica

—¿Aunque te gane usando uno de tus Pokémon? —observó su reacción con una pequeña sonrisa a la vez que cogía la pokébola que su amiga le había prestado.

—Si logras ganarme con un Pokémon que yo misma entrené, solo demuestra que soy muy buena entrenando —corrió su mirada con un poco de altanería

—Bien, Gyarados —llamó a la serpiente marina— Es hora de combatir...

—Pero si te gano, luego no quiero excusas como que fue por que use tu Pokémon —la observó de soslayo.

—De acuerdo, Starmie, ayúdame, por favor —agregó sonriendo y lanzó su pokébola también.

—Tú lo dijiste, estamos a igual nivel porque entreno a mis Pokémon de una forma equilibrada — lo miró — Mi gimnasio mis reglas, es una batalla uno a uno, si yo gano me dejaras tranquila, si tú ganas no pondré ninguna excusa más.

—Eso espero —contestó al aparecer Starmie— tomemos la iniciativa, ¡Starmie, usa Rapidez!

—Gyarados, evítalas bajó el agua —ordenó observando las estrellas que se dirigían a su Pokémon

Ash cerró sus ojos por unos momentos seguro — Starmie, síguelo.

—¡Gira dentro del agua, Gyarados! —pidió, el agua de la piscina se revuelve completamente y Starmie sale algo aturdida del agua

—¡Starmie! —vio salir al Pokémon estrella dando vueltas sobre sí mismo algo confundido — ¡Aléjate!

—¡Gyarados, sal ahora! ¡Usa Mordisco! —la serpiente salió del agua con dirección a la estrella de color lila.

— ¡Ahora que se confió, destello! —al acercársele Gyarados de cabeza, forma un brillante destello que lo dejó cegado y lo esquivó con facilidad.

—¡Rayos! —exclamó la chica viendo como su Pokémon se azotaba contra el agua— ¡Gyarados arriba! ¡Tú puedes!

—No lo dejes descansar, ahora usa ¡Rayo burbuja!

—¡Bajo el agua! —volvió a pedirle al Pokémon al momento que evitaba las burbujas ocultándose en la piscina— ¡Eso! —miró a Ash con los ojos entrecerrados — no pensé que te llevaste a mi Pokémon para enseñarle ataques...

—Y eso no es nada —sonrió — ¡Starmie, rayo hielo al agua! ¡Congélala!

—¡Crees que eres listo Ketchum, pero para que veas! ¡Lanzallamas! —increíblemente el manto helado que cubría el agua comenzó a derretirse generando pequeños bloques del delgado hielo sobre la piscina ¡Hiperrayo! —ordenó como ataque final decidida a acabar con su propio Pokémon —¡Ahora!

—Starmie, como te enseñé hace rato —señaló al Pokémon estrella con su mano llamando su atención — ¡Acércate a Gyarados girando y esquiva ese hiperrayo!

En el último instante, el Pokémon estrella de mar, se apartó y comenzó a girar alrededor del rayo de la serpiente marina ágilmente.

—¿Qué? —exclamó sorprendida ante aquel movimiento — Pero...

Al llegar a Gyarados, se detiene ante él — Starmie, ahora...

—¡Resiste! —suplicó recordando que su Pokémon no puede moverse

—¡Starmie, acaba con él, rodéale rayo hielo!

—¡Gyarados! —pidió furiosa al ver el cuello de su Pokémon congelado — ¡Mordisco!

—¡Esquívalo!

La estrella intentó esquivar, pero es arañada por los colmillos de la serpiente — ¡Starmie!

—¡Bien! —suspiró — ¡Lanza un nuevo hiperrayo!

—¡Rápido, destello! —al cegarlo, Gyarados apartó la mirada justo antes de lanzar el rayo impactando en el borde de la piscina enojando a Misty

—¡Ash! ¡No tienes por qué romper mi gimnasio!

—Pero si fue Gyarados —la miró algo confundido

—¡Gyarados no tiene dinero para pagarme! —le gritó aún más furiosa— Gyarados, sin consideraciones, ataca a Starmie, ¡Hidropulso!

—¡No voy a dejar que hagas esto sola, Misty! —exclamó decidido — ¡Starmie, ayúdame por favor!, ¡Rayo hielo de nuevo contra el ataque! —al impactar el rayo helado contra el agua del ataque de Gyarados, comenzó a congelarla.

—¡Demonios otra vez! —Misty vio como el hielo se acercaba cada vez más a su Pokémon —¡Lanzallamas! —ambos ataques chocan

—Ahora no se lo esperan, gira, y sin detenerte... —alzó su mano serio — ¡Trueno a quemarropa!

—¿Qué rayos dices? —preguntó sorprendida al ver aquel ataque en su Pokémon — ¿Trueno?

—¿No sabías que podía aprenderlo? —respondió con una sonrisa ladeada, mientras Starmie se acercaba cada vez más esquivando ágilmente los ataques

—Si lo sabía, recuerdos muy lindos de las islas Naranjas —soltó de manera ácida.

—No me recuerdes eso... —apartó la mirada bastante molesto. Misty trató de distraerlo, pero no fue suficiente, Gyarados cayó cansado a la piscina.

—¡Sí! —exclamó al verlo caer lentamente

—Gyarados... —comentó dejándose caer de rodillas.

—¡Lo logramos, Starmie! —miró hacia la pelirroja — Misty, tendrás que dejarme ayudarte, como pactamos si te ganaba. ¿Está bien para ti? —la observó desconfiado.

—Sí, di mi palabra, así va a hacer.

—Y dime —se le acercó — Ya viste que no he cambiado más que por fuera, qué sigo siendo ese mismo Ash que tanto te gustaba molestar —preguntó con una sonrisa.

—Sí, Ash, lo sé —suspiró — Sé que eres tú, pero... no me presiones…

—Lo que menos quiero es eso —la ayudó a levantarse y luego le mostró un papel.

—¿Y eso? —preguntó tomando el folleto — ¿Qué es?

—Para que no tengas problemas, tengo pensado que nos vayamos lejos de Kanto, un mes.

—¿Tú y yo? —volvió a preguntar con las mejillas ruborizadas.

—Pues sí —la miró sonriéndole — Nos vamos a ir lejos de toda gente que nos conozca. Es una bonita cabaña lejos de la civilización, en el medio del bosque, una bonita laguna… ¿Eh? ¿qué dices?

«Di que sí» exclamó la vocecilla que había estado callada desde la mañana «Di que sí»

—Pues… —sentía una mezcla entre felicidad, confusión y sorpresa.

—Así no tenemos que soportar chismes, ni nada mal intencionado. Quieres ser madre, pero no puedes perjudicar tu reputación como líder de gimnasio.

—Sí, tienes razón. —levantó la mirada del folleto y buscó los ojos cafés del hombre de cabellos oscuros—. Está bien Ash, vamos.

—Qué bueno que aceptaste —por inercia llevó su mano a la espalda de la chica y se la acercó para abrazarla— Qué bueno…

«¡Sí! ¡Sí!» festejaba la conciencia de Misty

Misty no dijo nada, sólo respondió al abrazo de su amigo contenta. Ahora sí, su sueño de ser madre estaba más cerca de hacerse realidad.