Nota de autora: siento mucho la espera, es que tenía muchas cosas en la cabeza y he estado un poco liada estas últimas semanas. Pero aquí está el siguiente capítulo. Este es el último que he escrito. No tengo nada después de esto, pero si queréis que continúe no tenéis más que decirlo :) Tengo una posible idea en mente, pero si queréis darme alguna, serán bienvenidas ;)
Leed, disfrutad y comentad. Bye :)
Capítulo 4
Habían pasado cuatro días desde que su amiga Glass le había aconsejado en el museo. Sin embargo, Clarke aún pensaba en ello. Ella quería volver a abrir su corazón, pero tenía miedo de que volvieran a traicionarla.
Estaba sentada en un banco, en una enorme sala de Phoenix que, antiguamente en la Tierra, llamarían la plaza del pueblo o, en el caso de una ciudad, la plaza del Ayuntamiento. Frente a ella había un enorme ventanal que permitía observar la belleza del universo. Ahora, Clarke podía apreciar la enormidad de la Tierra. Vista desde allí era preciosa y, por lo que había visto en los libros, poseía una belleza salvaje.
Sostenía entre sus manos su preciado cuaderno de dibujo. Estaba haciendo un boceto del paisaje que tenía frente a ella: el planeta de origen de la humanidad visto desde el universo.
Estaba tan absorta en su obra que dio un respingo cuando escuchó su voz:
—¡Hey, princesa!
—Bellamy —sonrió nerviosamente, alzando la vista hacia él, de pie a su lado. Llevaba puesto el uniforme de cadete. En poco meses sería ya guardia.
—Lo siento, no quería asustarte —rió.
Desde que Clarke hubo hablado con su amiga, no podía sacarse a Bellamy de la cabeza.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó la chica, sorprendida.
—Estaba de servicio por aquí cerca —contestó, con esa sonrisa engreída que a ella le ponía de los nervios pero, a la vez, le encantaba—, así que, al acabar, he decidido pasar a verte. Y de camino a tu casa te he encontrado aquí sentada.
Se sentó junto a ella y observó el dibujo.
—¿Alguna vez has pensado en cómo sería vivir en la Tierra? —le preguntó Clarke de pronto.
Bellamy meditó un momento.
—Alguna vez —respondió vagamente.
—Yo lo hago constantemente —dijo en un murmullo—. La vida sería tan distinta... —suspiró profundamente—. Mi padre estaría vivo ahora mismo.
Hubo unos segundos de silencio, hasta que Bellamy lo rompió:
—Clarke..., cada vez que te pregunto sobre tu padre y sobre lo que ocurrió con Connor, no quieres hablar de ello —notó cómo la chica se tensaba a su lado—. Fue él quien lo delató, ¿verdad?
Ella no contestó. Sin embargo, aquello fue todo lo que necesitó.
—Puedo imaginar lo doloroso que es que alguien tan importante te traicione —le dijo con voz suave—. Pero quiero que sepas que puedes confiar en mí.
La joven continuó en silencio.
—Lo entiendo si no quieres hablar de ello, aunque a veces puede ser terapéutico; pero creo que deberías olvidar lo que ocurrió —continuó Bellamy hablando—; pasar página, aunque sea difícil. Tienes que vivir tu vida —ella recordó las palabras de su amiga, muy parecidas—. Te mereces ser feliz, Clarke.
El chico creyó que ella cambiaría de tema o que, simplemente, no diría nada. Sin embargo, le sorprendió cuando dijo, mirándolo, decidida y con un brillo de fuerza en la mirada:
—¿Recuerdas aquel día en que te dije que alguna vez te lo contaría?
Bellamy asintió con la cabeza.
—Pues ha llegado ese día —suspiró ella profundamente. Él sabía que para ella era muy difícil lo que estaba a punto de hacer. Pero también sabía que era fuerte—. Porque confío en ti. Y te necesito.
Aquella declaración hizo que Bellamy sintiera que, realmente, él era importante para ella. E hizo también que su corazón latiera más deprisa.
—Pero no puedo contártelo aquí —dijo Clarke, levantándose—. Vamos —él la imitó.
Lo guió hasta su casa y, cuando llegaron junto a la puerta, Clarke pasó su pulsera identificativa y, de inmediato, la luz roja sobre la puerta se volvió verde. La chica entró y Bellamy la siguió, cerrando tras de sí.
El chico la notó ahora más nerviosa, andando de un lado a otro sin detenerse un momento. Parecía que estaba pensando. Él sabía que le costaría contárselo.
En ese momento, Clarke se detuvo en seco y lo miró a los ojos sin emoción en el rostro.
—Él lo delató —le soltó de pronto—. Connor, delató a mi padre. Por su culpa lo flotaron —se detuvo un momento, pensativa. A Bellamy no le había sorprendido en absoluto lo que ella le acababa de confesar—. O, al menos, en parte.
—¿Cómo que en parte? —preguntó el chico confundido, hablando por primera vez desde que llegaron.
Clarke cerró los ojos y suspiró profundamente antes de contestar:
—Él me engañó con otra chica —volvió a abrir los ojos. Tampoco aquella confesión le pilló por sorpresa al cadete, aunque no sabía qué tenía que ver con el padre de Clarke—. Cuando me enteré no quise creerlo. Me hice la loca durante un tiempo, hasta que volví a pillarlo y acabé dejándolo —hizo otra pausa para pensar, y se sentó en el sofá. Bellamy se quedó de pie frente a ella, mirándola con seriedad—. Unos días después, escuché a escondidas una conversación entre mis padres, descubriendo un secreto por el cual cualquiera podría morir —miró al chico seriamente—. Mi padre descubrió un fallo en el sistema. Estábamos perdiendo oxígeno.
—Pero eso no es nada nuevo —la interrumpió Bellamy—. Eso ya ha ocurrido otras veces y se ha podido arreglar.
Clarke asintió.
—Pero, esta vez es diferente —dijo ella con pánico y un deje de tristeza en su voz—. Antes de que se pueda arreglar el fallo... —suspiró profundamente, deteniéndose un momento—... nos habremos quedado sin aire.
A pesar de que Bellamy ya intuía lo que ella le iba decir, aquello le calló como una losa sobre los hombros.
—El Arca se muere, Bellamy —la chica lo miró y él pudo ver cómo la tristeza asomaba en sus ojos—. No sé cómo Connor se enteró, pero poco después de cortar con él y de descubrir el secreto de mi padre, él lo delató, haciendo que lo flotaran...
Su voz se quebró y pudo ver cómo los preciosos ojos azules de Clarke se volvían vidriosos. Aquello hizo que se le encogiera el corazón.
Se acuclilló frente a ella y le sostuvo las manos entre las suyas.
—Clarke, mírame —le susurró. Ella había bajado la vista a sus manos. Bellamy sintió la humedad cuando un par de lágrimas cayeron sobre las mismas. Sintió que se le rompía el corazón al verla así; nunca la había visto derrumbarse de aquella manera—. Ni por un momento pienses que lo de tu padre fue culpa tuya —le dijo con voz firme.
—Si yo... —sollozó—... si yo no hubiera cortado con él... —tenía la voz ronca y rota por la emoción—... Connor no habría querido vengarse...
—Basta, Clarke —la cortó él—. Toda la culpa es de ese imbécil. Él delató a tu padre. Y lo habría hecho igualmente aunque no hubieras cortado con él. Tú hiciste lo correcto. Él es una persona demasiado cruel y sin escrúpulos y tendrá que vivir con ello toda su vida. El problema es suyo.
—Bellamy, en serio... —suspiró profundamente. Su pecho se convulsionó a causa de un sollozo—... cada noche pienso en ello y, me pregunto, una y otra vez, qué habría ocurrido si yo hubiera tomado otra decisión.
—Clarke, lo que ha ocurrido es lo que hay —ahora una de sus manos frotaba tiernamente el hombro de la chica, mientras la otra sostenía la de ella—. No debes torturarte con ello. No tienes, en absoluto, la culpa de lo que ocurrió —repitió—. Sé que eres fuerte y que seguirás adelante. Hiciste lo que tenías que hacer. El idiota de Connor no se merece ni de lejos a alguien como tú —hizo una pausa para mirarla a los ojos y luego dijo—: Clarke, te mereces algo muchísimo mejor. Las consecuencias de sus acciones son sólo culpa suya.
Clarke se quedó prendida por un momento de sus oscuros y profundos ojos. Bellamy estaba absorto también en su preciosos ojos. Después, su mirada bajó a los labios de la chica.
Acuclillado frente a ella, se alzó ligeramente para presionar con suavidad sus labios contra los de ella, sintiéndolos húmedos.
Clarke abrió mucho los ojos, sorprendida. Pero pronto, le respondió con ternura, alzando los brazos a su cuello y pegándose más a él.
Mientras estaba entre sus brazos, se sintió en una nube. Él la hacía sentirse protegida. Y después de tanto tiempo, por fin él había dado el primer paso; por fin él se había decidido a mostrarle sus sentimientos correspondidos.
Y, por fin, Clarke estaba abierta a una nueva relación; después de tanto tiempo, volvía a confiar en alguien.
Espero que os haya gustado. Como final creo que está bien pero, ¿creéis que debería continuar? ¿Qué decís? :)
