Remember Me
CAPÍTULO 3
FIESTA
Viernes 31 de agosto de 2012
R: ¿Dibujas? –preguntó al ver a Quinn hacer garabatos en su cuaderno que terminaban tomando forma.
Q: Eso a vos no te incumbe. –respondió siguiendo con lo suyo.
R: Si me interesa. Por algo te pregunte.
Q: Deberías dejar de ser tan chismosa. –fue borde.
R: Intento ser amable… pero con vos no se puede. –sentenció.
Q: Y con vos no se puede estar tranquila en esta habitación. –replicó y se levantó de la cama para irse.
Quinn intentó abrir la puerta, pero la suerte no estaba de su lado. Algo estaba fallando ya que al intentar abrirla se quedó con la manija en la mano. Un gesto de sorpresa invadió su rostro, casi sin pensarlo intentó colocar de nuevo la manija y arreglarlo, pero no tuvo éxito alguno.
Q: Mierda –susurró para sí misma.
Rachel la miró extrañada porque seguía dentro de la habitación. Se sorprendió al ver a la rubia con una manija en su mano mirándola fijo.
R: ¿Qué hiciste? –Quinn se asustó al escucharla y por inercia escondió la manija detrás de su cuerpo. Algo incoherente ya que Rachel ya la había visto con ella en la mano.
Q: Yo… eh…
R: ¡Lo que me faltaba! Quedarme encerrada con vos. –exclamó dramáticamente.
Q: Tranquila… lo puedo solucionar.
R: ¿Vos? Contate otro chiste mejor. Solo serviste para romperlo. –sentenció.
Q: Cálmate ¿sí? Quédate tranquila que lo último que haría es romperlo para tener que quedarme con vos.
R: Tengo una cita… y ahora voy a llegar tarde, es más… puede que no pueda ir por tu culpa. –sentenció señalando con el dedo índice a Quinn, lo que hizo que ella ría al escucharla. – No es gracioso. –agregó.
Blaine había invitado a Rachel a pasar la tarde con él, y a ir al cine a ver una película que se había estrenado el día anterior. La morocha se había estado preparando, pero al notar que todavía faltaba media hora para que se cumpla el horario pactado de la cita, había decidido quedarse en su habitación.
Q: Para mí sí. Tranquila, yo también tengo la tarde ocupada.
R: Claro…
Q: ¿Tan nerviosa estás por no poder ir a la cita con la mal copia hecha de Ken? –elevó una ceja.
R: ¿Qué?
Q: Olvídalo.
R: ¿Y vos?
Q: ¿Yo qué?
R: ¿Con quién tenes tu cita?
Q: Alison… y créeme que no me gustaría llegar tarde.
R: Tu amiga… –agregó para ver si Quinn la corregía. Quería sacarse la duda que estaba metida en su cabeza desde el primer día en el Club Glee.
Q: Mi novia. –corrigió y Rachel cumplió con su cometido.
Tenía razón, lo que había pensado no era ninguna locura. Esas dos chicas eran algo más que amigas, eran pareja.
Rachel camino hacia la puerta, e intentó arreglarla. Pero ese día ninguna de las dos iba a tener suerte, ya que al forcejear para abrirla se hizo un pequeño tajo con un fierro que pertenecía a la manija.
Su mano empezó a sangrar y Quinn al notarlo se paró de la cama para ayudarla.
Rachel escondió su mano para no preocuparla, pero Quinn ya la había visto.
Q: Déjame ayudarte… – pidió.
R: No es nada… deja.
Q: Estás sangrando. –frunció ambas cejas.
R: No… no es nada.
Q: Salvo que sangres de la nada sin hacerte daño. –ironizó. – Sí, te lastimaste. –se acercó a ella sigilosamente. – Déjame verlo. –pidió y extendió su mano para que Rachel apoyara la suya arriba de ella. –Tenes un pequeño tajo… pero parece que es profundo.
R: ¿Ahora sos médica? –preguntó mordiéndose el labio inferior.
Q: En este momento lo soy. –afirmó con una sonrisa que contagió a Rachel. –Mejor sentate en mi cama, voy a buscar el botiquín en el baño.
Quinn salió del baño con el botiquín en sus manos. Tomo asiento al lado de Rachel y comenzó a sacar diferentes elementos de dicha caja.
Primero roció la herida de agua oxigenada y después lentamente comenzó a limpiarla con una gasa.
R: Cuando queres podes ser muy amable… – aprovechó la situación y Quinn elevo la vista. Estaban cerca, demasiado cerca. Tanto que Quinn solo pudo mantener la vista en alto solo por dos segundos.
Q: No hagas que me arrepiente. –espetó mientras pasaba la gasa por la herida.
R: ¡Auch! –se quejó cuando Quinn añadió otro líquido.
Q: Te va a arder. –hizo una pausa. – pero eso va a ser que te cicatrice rápido.
R: Gracias. –susurró.
Quinn volvió a levantar la mirada para enfrentarse de lleno a la mirada de Rachel, que no apartaba la mirada de sus llamativos ojos verdes.
Rachel sintió algo, por un momento tuvo ganas de besarla. De querer descubrir más cosas de aquella mujer que aunque desde que había llegado no había hecho otra cosa que tratarla mal, tenía guardada una persona muy amable dentro suyo. Lo había demostrado hace unos segundos, al preocuparse por ella por una pequeña lastimadura. Una persona que estaba dispuesta a descubrir. Lo que se proponía siempre lo lograba. Y esa había sido su nueva meta.
Quinn la observó detenidamente a los ojos. Acordarse de esas piernas y de su cuerpo desnudo no ayudaba en ese momento.
Alison entró en la habitación, sorprendiendo a ambas chicas que la miraban confusas. Quinn reaccionó y se apartó de Rachel.
La manija se había roto de la parte de adentro, pero de afuera se podía abrir la puerta sin problemas.
Quinn miró a Rachel y luego a Alison que la miraba seria esperando algún tipo de explicación al acercamiento que acababa de ver entre las dos chicas.
Q: Nos habíamos quedado encerradas. –tragó saliva fuertemente.
A: Ya lo veo… -no se inmutó.
R: Yo me tengo que ir. Gracias por abrirnos. –se dirigió a Alison que le sonrió falsamente.
Se dio cuenta de la tensión que se había generado en el ambiente y decidió retirarse. Ya casi era la hora pactada de la cita.
Cuando Quinn comprobó que Rachel ya se había ido decidió mirar a Alison.
A: ¿Qué fue eso?
Q: ¿Qué cosa? –se hizo la desentendida.
A: Vi como la mirabas… mientras acariciabas su mano. –agregó con furia.
Q: Se lastimó. Solo le cure la herida.
A: ¿Hiciste de enfermera privada?
Q: ¿Qué carajo te pasa? –se levantó de la cama para enfrentarse a ella. – No me podes montar una escena por cualquier cosa. –elevó la voz.
A: Si te gusta decímelo ahora y cada una va por su lado. –Quinn la miró confusa.
Q: Nunca estaría con ella. –afirmó con seguridad. – ¡Por dios! Es tan… tan insoportable. –repitió mirándola a los ojos. – Nunca te cambiaría. Pensé que eso lo tenías claro.
A: Lo siento. –hizo una pausa – A veces no puedo con mis celos…
Q: Deberías aprender a controlarlos. –la miró seria.
A: Mejor te dejo sola… – susurró tristemente.
Q: Espera. –la frenó tocándole levemente el brazo para que la otra girase. Se acercó a ella y colocando las manos en su cintura la besó tiernamente.
Rachel que volvía a la habitación para buscar un bolso que se había olvidado, se detuvo en la puerta observando la demostración de cariño por parte de Quinn.
En su interior algo se removió y decidió alejarse. No soportaba verla así. ¿Por qué? Todavía no lo tenía claro.
Sábado 1 de agosto de 2012
Puck caminaba por los pasillos del colegio en compañía de Sam. Estaban terminando de organizar todo para la fiesta.
El joven había convencido a los directivos del instituto que le prestasen por una noche el gimnasio, era un lugar grande, perfecto para hacer una fiesta. La condición era que todo lo recaudado sería del instituto.
Eso no le interesó mucho a Puck ya que a él solo le interesaba la fiesta. Él era el encargado de organizarla y preparar todo, pero como solo no podía solicitó la ayuda de Sam que se ofreció con gusto.
La idea era genial, después de la fiesta podrían dormir en sus respectivas habitaciones y además sería una buena forma de irse conociendo más.
Una fiesta de disfraces fue la mejor idea que pasó por la cabeza de Sam. Para entrar debías llevar un disfraz y una máscara que te tapara la cara, de tal forma que no te pudieran reconocer. Solo te tenían que poder ver los ojos y la boca.
P: ¡Fiesta en casa! –Puck aparecía a los gritos entre las personas que caminaban por el pasillo.
S: ¿Cómo dijiste?
P: Fiesta mi querida Santana, fiesta.
B: Me gusta como suena. –espetó Brittany divertida.
SM: De disfraces. –aclaró Sam llegando detrás de Puck y metiéndose en la conversación.
A: ¿Fiesta de disfraces dijeron? ¿Dónde? –Alison detuvo su caminar al escucharlos.
Q: ¿De disfraces?
P: Si Quinn. –afirmó sonriente.
SM: Hay que ir en pareja, sino no se entra.
S: ¿Sí o sí?
P: Así es. –confirmó Puck con una sonrisa. – Britt, ¿queres ser mi pareja? –pidió acercándose a ella y tomándole la mano.
B: No lo sé, tendrás que hacer méritos para que acepte serlo. –Retiró su mano y Puck sonrió.
SM: Tengo algo para vos. –sonrió dulcemente y le entregó una flor que tenía escondida detrás suyo con una nota.
S: "¿Queres ser mi cita?" –leyó la nota en voz alta. – No podría decirte no. –sonrió dando por aceptada la propuesta de Sam.
B: Deberías aprender de Sam. –se dirigió a Puck.
P: Debes enseñarme a hacer eso. –susurró para Sam que rió al igual que los demás al escucharlo.
Q: Y vos princesita, me imagino que serás mi cita ¿no? –preguntó cuándo ya se habían alejado de los demás.
A: No sé… lo tengo que pensar. –se hacía la interesante.
Q: Piensa rápido porque hay muchos que les encantaría ir conmigo. –sonrió pícaramente.
A: La diferencia es que vos sos mía.
Q: Puede ser… –volvió a sonreír.
A: Puede ser no. Lo es. –aseguró partiéndole la boca de un beso.
Rachel cerraba el casillero y se encontraba con Blaine apoyado en el casillero siguiente. Con una amplia sonrisa y un pico dulce en su mano.
BL: Para vos. –le entregó el dulce y Rachel lo aceptó con una sonrisa. – Espero que te guste…
R: Gracias. –agradeció mientras le quitaba el envoltorio.
BL: Hay una fiesta esta noche. Es en el gimnasio del instituto.
R: Qué raro que no dijeron nada antes…
BL: Puck empezó a avisar desde ayer a una gran parte, hoy se terminó de enterar toda la parte que faltaba.
R: Qué bueno.
BL: Rachel…
R: ¿Si?
BL: ¿Te gustaría ser mi acompañante de la fiesta?
R: No lo sé… – miró al suelo ruborizada.
BL: Te prometo que va a ser divertido. –sonrió con esperanzas de que la morocha aceptara.
R: Me va a venir bien un poco de diversión. –sonrió tímidamente.
BL: Genial. Eso sí, hay que ir disfrazados con una máscara que solo permita ver los ojos y la boca.
R: ¿Esa es la condición para ir?
BL: Y también ir en pareja, pero con eso ya no tenemos problemas. –coqueteó y Rachel volvió a ruborizarse.
R: ¿Nos vemos luego?
BL: Claro. Elegí tu disfraz. –sonrió para después acercarse y depositar un beso en los labios de Rachel.
Alison salía y entraba de los vestidores probándose variedades de disfraces, pero ninguno le terminaba de convencer. Quinn suspiraba cansada de esperarla.
Ella había elegido su disfraz hace ya una hora atrás, iba a disfrazarse de superman pero en mujer. Le había gustado con solo verlo y lo había elegido. Con la bata roja y una máscara de color roja con azul que combinaba perfectamente con el disfraz y tapaba su rostro tal como pedían en la fiesta.
Alison volvía a entrar a probarse otro tipo de disfraz, pero este último la había dejado maravillada. Llamó a Quinn con un susurro para que le dé su aprobación.
Q: ¿Lady Gaga? –Susurró Quinn todavía sorprendida por ver el disfraz que su novia había elegido.
A: Sí. –sonrió emocionada. – ¿Te gusta? –Quinn asintió con una sonrisa.
Q: Te va a quedar genial. –murmuró en el oído de la joven para después colarse en el probador.
A: Nos pueden ver… -susurró.
Q: Me da igual. –comenzó a besarle el cuello mientras la otra quería detenerla.
A: Quinn… – se detuvo.
Q: ¿Si?
A: Nos pueden ver.
Q: Me gusta lo arriesgado. –Confesó y poco a poco comenzó a quitarle la parte de arriba del disfraz. Alison se dejó llevar y en unos segundos ya Quinn se encargaba de su parte íntima haciéndola retorcer del placer.
Quinn decidió salir primera del vestidor con una sonrisa en su rostro y atrás de ella salió Alison roja de la vergüenza. Temía que algún gemido se haya escuchado en el lugar, cosa que había pasado y la encargada de cobrarle el alquiler del disfraz sonreía divertida.
Alison se ruborizó más al ver la cara de la empleada. Quinn solo sonrío y se colocó detrás de ella tomándola por la cintura. Se acercó lentamente y le susurró cerca de su oído que se tranquilizara.
A: Qué vergüenza… -Alison salía del lugar tapándose la cara.
Q: Sos tan tierna. –espetó dándole un beso en la mejilla.
A: ¿Viste cómo me miraba? Se dio cuenta.
Q: ¿Y qué tiene? –preguntó sin darle demasiada importancia.
A: ¿Cómo que tiene? Ay dios Quinn… –cerró los ojos mientras sacudía su cabeza.
Q: No te podes quejar. Lo disfrutaste. –bromeó y recibió por parte de Alison un golpe en su brazo derecho.
Ya había llegado la hora de la fiesta y poco a poco iban ingresando al gimnasio, entre ellos estaba Santana que entraba agarrada del brazo de Sam que le sonreía dulcemente.
Santana estaba vestida de médica con una bata blanca y un estetoscopio colgado alrededor de su cuello. No faltaba la máscara blanca que cubría su rostro.
Sam estaba vestido de pirata. Tenía una camisa blanca, unos pantalones negros con unas botas de cuero. También llevaba un saco largo de cuero de color negro que legaba hasta sus rodillas, un arma guardada en su cintura y un sombrero de capitán. Y su máscara era de color negro con detalles en plateado.
Los siguientes que entraban eran Puck y Brittany. Después de insistir Britt había decido aceptar ir con él a la fiesta. El joven era muy bueno cuando se proponía algo, insistía hasta tal punto que con tal que te dejara un rato tranquila aceptabas.
Brittany estaba disfrazada de boxeadora. Tenía una remera negra y arriba de ella una bata de color negro con sus bordes de color rosa, del lado de corazón tenía escrito su nombre también con color rosa. Y en su cintura tenía atada una cinta de color rosa que combinaba perfectamente con la bata. Un short también negro con una estrella rosa del lado izquierdo. Unas zapatillas Nike negras y no podían faltar los guantes de boxeo también negros. La máscara que llevaba era mitad rosa y mitad negra.
Puck estaba disfrazado de sacerdote. Con una sotana negra, un cuello clerical de color blanco, típico de los sacerdotes. Llevaba colgado en su cuello un rosario de madera tallada a mano y una estola blanca con detalles en dorado. Llevaba una máscara blanca con dorado que combinaba con la estola.
Más tarde llegó Jessica vestida de camarera en compañía de Mike, un antiguo amigo con el que se había reencontrado. El chico estaba vestido de Batman.
Atrás de Jessica llegaron Blaine y Rachel.
Rachel estaba vestida de Lady Gaga. Con un vestido rojo y una campera sin mangas y con una capucha también roja, unas medias cancanes con dibujos. Un collar y una peluca de color blanco con el flequillo recto. Unos guantes rojos y una máscara del mismo color que tapaba prácticamente toda la parte de arriba de la cara, solo se le veían los ojos y desde la parte de sus labios. Tenía unas botas rojas con taco.
Blaine estaba disfrazado de policía. Con una camisa de color azul que decía policía en la parte izquierda y del lado derecho tenía la placa. Tenía el gorro infaltable de policía. Las esposas y el arma colocados en su cintura, agarradas con un cinto y la máscara de color azul.
Las últimas en llegar fueron Quinn y Alison.
Quinn estaba vestida de mujer superman. Una remera mangas largas de color azul con una S dibujada en el medio. Una pollera con la cintura de color oro y lo demás de color rojo con unas botas que también tenían la primer parte en color oro y la demás toda de rojo. Su infaltable capa de color rojo y la máscara de color azul y rojo.
Alison estaba vestida de Lady Gaga, al igual que Rachel. La única vestimenta que tenían distinta eran las botas. Ella no tenía tacos, a diferencia de Rachel que si los tenía. Por todo lo demás estaban vestidas exactamente iguales, podías confundirlas con facilidad. Gracias a los tacos que tenía Rachel, se acercaba bastante a la estatura de Alison, la diferencia de altura era muy poca.
S: Espero que no seas igual que de lo que estás disfrazado. –espetó Santana tomando un sorbo de su vaso.
SM: ¿Pirata? –Santana asintió. – Ni ahí. Es solo un disfraz. –aseguró.
S: ¿Seguro? –dudó de su respuesta.
SM: Confía en mí. –pidió y le extendió su mano para sacarla a bailar. – ¿Bailamos?
S: Claro. –susurró y luego colocó su mano sobre la de Sam para dirigirse a la pista de baile.
Por otro lado Puck le servía un trago a Brittany que lo esperaba impaciente.
B: ¿No pudiste haberte elegido otro disfraz?
P: ¿Qué tiene el mío? –preguntó observándose.
B: Es ridículo que te disfraces de sacerdote cuando lo que menos sos es santo. –fue dura, todavía le duraba el enojo de lo que había pasado en la secundaria.
P: Así que por ahí va la cosa… – sonrió ampliamente. – Te dije que te iba a compensar por eso. –levantó con la mano dulcemente su mentón para que lo mirase. – No puedo cambiar lo que hice en el pasado Britt…
B: Lo sé. –respondió con tristeza.
P: Aun así si puedo cambiar el presente. –terminó de decir eso y avanzo hacia Brittany adueñándose de sus labios en un beso profundo y sentido.
Alison bailaba apoyando su mentón en el hombro de su novia. Una canción romántica y lenta, perfecta para bailarla de ese modo.
A: Sos perfecta. –susurró sexymente cerca de la oreja de su chica.
Q: Y vos sos hermosa y la persona más maravillosa que conocí. –se alejó levemente de Alison para luego poder besarla.
Por otro lado Rachel bailaba con Blaine. El chico hacía pasos que tentaban de la risa a la morena, era muy gracioso y conseguía que Rachel no pudiera parar de reír.
R: Sos genial. –dijo entre risas.
BL: Y vos sos hermosa. –contraatacó y se acercó a ella.
R: Se supone que ahora me tendrías que besar… –susurró cerca de sus labios.
BL: Y eso es lo que pienso hacer. –dicho eso atrajo a Rachel con sus manos tomándola de la cintura y pegándola más a él, haciendo que el beso sea más duradero y profundo.
S: ¿No me queres besar? –susurró Santana acercándose a Sam.
SM: Estás borracha.
S: ¿Y no te vas a aprovechar de mí?
SM: Santana. No quiero besarte por primera vez en este estado.
S: Así que sos caballero… mira vos. –espetó mientras los ojos se le movían para todos lados, producto del alcohol que había ingerido.
SM: Vamos a mi habitación. Te va a hacer bien descansar.
S: ¿A tu habitación? Me imagino millones de cosas que podemos hacer. –Sam sonrió. Él solo había bebido dos tragos a diferencia de Santana que se había tomado hasta el agua de los floreros.
SM: A mí solo se me ocurre una cosa… – Santana lo miró sonriente. – Dormir. –afirmó y Santana protestó por lo bajo, dejándose llevar por el chico.
Puck alzaba a Brittany y entraban a los besos a la habitación de la chica. Ya sin la remera puesta en segundos Puck ya había lanzado a Brittany a la cama, terminando de quitarse los pantalones para volver a besarla apasionadamente.
Quinn buscaba a Alison, tratando de encontrarla entre todas las personas, pero era imposible. Logró divisar a Sam que llevaba a Santana a las rastras. Se dirigió a él y lo detuvo preguntando por su chica, pero no tenía suerte, el chico no tenía ni idea de dónde podía llegar a estar.
Ya por el pasillo, cerca de uno de los salones vio un disfraz conocido. Era el disfraz de Lady Gaga, y sin dudar un segundo se acercó lentamente a la chica. Sin que la otra se diera cuenta en ningún momento de lo que ocurría detrás de ella, unas manos la agarraron de la cintura y sintió como alguien se le apoyaba.
Quinn comenzó a dejarle besos en el cuello, la joven no reaccionaba. Al darse vuelta se quedó hipnotizada con la mirada de la rubia, que tiernamente se acercaba a ella acariciándole la mejilla. No tuvo tiempo de hablar cuando Quinn ya se apoderaba de sus labios, besándolos con delicadeza.
Era un beso distinto, Quinn notó algo raro. Ese sabor a frutilla de aquellos labios no eran igual que los de Alison. Conocía sus besos. Esa chica le estaba haciendo sentir algo extraño en su interior, una fuerza sobrenatural no la dejaba detenerse. No podía separarse de aquellos labios de los que estaba casi segura que no eran de Alison. Lo supo apenas la besó, pero luego no pudo detenerse.
Colocando una de sus manos en la nuca de la chica la incitaba a que siguiese con ese profundo beso. Fue solo un beso. Un beso que parecía interminable pero que debió cortar por culpa de la falta de aire. La miró a los ojos, unos ojos marrones que resaltaban. Tenía una mirada maravillosa.
Desde ese momento comprobó que tenía razón, no era Alison. Alison tenía ojos claros y esta chica no los tenía así. Salvo que los tragos que había tomado la hayan hecho imaginar cosas donde no las había.
Q: ¿Quién sos? –preguntó observándola a los ojos. –Pensé que eras otra persona. –Confesó. La chica solo la miraba. – Ese beso fue… – suspiró. – ¿Me podes decir quién sos? –volvió a preguntar frunciendo una ceja pero parecía que la chica estaba muda.
A: ¿Quinn? –Alison aparecía por los pasillos a los tumbos.
Quinn se dio vuelta sobresaltada al escucharla para poder observarla, pero al volverse a girar notó que la misteriosa chica había desaparecido.
Tenía razón. Esa chica no era Alison.
Quiero reviews :) Solo eso. Y voy a intentar a actualizar más seguido pero con mis horarios se me complica. Solo puedo escribir los fin de semana. Espero que les haya gustado el capítulo.
DESCARGO DE RESPONSABILIDADES: Los personajes no me pertenecen. Todo es ficticio.
