Hola! Perdón por la tardanza! Pero es que cada día hay más que estudiar! y eso que estoy estudiando al menos 3 horas y media todos los días (incluidos fines de semana)!, y eso sin contar el resto de mis responsabilidades… En fin, que lo disfruten y muchísimas gracias por los review.
Cani
PD: no he olvidado lo de subir dibujos de éste fics a un blog (lo mencioné en mi otro fanfiction "Hermione en problemas"). Estoy trabajando en ello.
Capítulo 4
Abrí la puerta, y temblorosa entré en la habitación. En un comienzo tuve suerte cuando Snape me ignoró observando su pergamino, pero Merlín y su suerte me abandonaron un segundo más tarde, cuando el hombre de cabellos oscuros y mirada penetrante alzó la cabeza para intentar asesinarme con los ojos; si bien, obviamente no lo logró, si logró hacerme sentir el ser más idiota del planeta, intimidándome de una manera indescriptible.
-Una conducta típica de un Gryffindor. Es increíble cómo pierden el tiempo, ¿o leyó en alguno de sus libros que quedarse parado en una puerta hace que el tiempo se detenga? Las cosas no se hacen solas, Granger.
-Lo… Lo siento, profesor Snape.- Debía aceptar que en aquel momento me sentí como Neville ¿Por qué estaba tan asustada? No iba a comerme ¿o sí?. En respuesta a mi disculpa frunció sus labios y me miró despectivamente.
-En el castigo de hoy separará en diferentes frascos los ojos de sirenas, las lenguas de dragón, las garras de hipogrifo, las pestañas de unicornio y las plumas de ala de pegasus que están mezclados en aquel frasco grande de allí. No me haga perder mi tiempo y dese prisa. Creo que está de más decir que no permitiré errores estúpidos en esta simple labor.
-Sí, profesor.- Di un paso hacia la estantería en donde reposaban las pociones enfrascadas en botellas y algunos extraños ingredientes dentro de diferentes frascos, y saqué la varita de mi bolsillo para comenzar cuanto antes.
-¿qué cree que es esto? ¿Una clase de encantamientos? Claro que no, señorita Granger. Esto es un castigo, y lamento informarle que tendrá que ensuciar sus "delicadas uñas" para cumplirlo; SIN MAGIA, pero no se preocupe, sinceramente dudo mucho que se note cambio alguno en sus uñas.- ¡Eso era demasiado!, quizás incluso más de lo que estaba dispuesta a soportar, pero, por suerte, no abrí mi boca para dejar salir lo que pensaba.
Me acerqué un poco más a la estantería y tomé con ambas manos el recipiente en donde se encontraban los elementos que pronto estaría ordenando. También saqué varios frasquitos pequeños, y comencé a separar los desagradables elementos, que antes habían sido parte del cuerpo de alguno de los seres nombrados por el profesor.
Fueron pasando, poco a poco los minutos eternos; yo sentada en el suelo realizando mi labor mientras el profesor Snape se enfrascaba en su lectura. El silencio era casi absoluto; sólo se veía interrumpido por el suave roce del pasar de las hojas del libro de mi profesor de pociones.
Continuamos en silencio, y sin darme cuenta, los minutos se fueron transformando en horas y hube terminado mi trabajo. Me sentí un tanto confundida al pensar en qué era lo que debía hacer a continuación, mas, decidí comunicarle al profesor Snape que había cumplido con lo que me había pedido. Lentamente, temiendo encontrarme con sus poderosos ojos, levanté la vista, pero, justo en el momento en que habría los labios para formular mi noticia, noté, para mi asombro, que éste se hallaba profundamente dormido.
Agudicé el oído para escuchar su acompasada respiración y no pude evitar que en mi rostro se formase una tímida sonrisa, que pronto borré.
Me tomé unos segundos para reflexionar sobre la situación, y llegué a la conclusión de que lo mejor era despertarlo; si me iba sin decir nada, probablemente me castigaría nuevamente cuando me viese, y si me quedaba allí esperando a que terminara su siesta, al despertar, me bombardearía en comentarios sarcásticos sobre el tema.
Luchando conmigo misma, sin haber derrotado por completo a mi confusión, lentamente y con paso sigiloso, me acerqué a él.
Pensé en sacudirlo como normalmente hago con Ron y Harry, pero de repente reparé en nuestra relación completamente asimétrica profesor-alumna y en el sumo respeto que aquella relación requería, y opté por utilizar mi voz.
-Profesor Snape- Susurré temerosa. De inmediato, abrió sus ojos con increíble rapidez, se irguió y me miró amenazante por unos segundos. Luego, endulzó, todo lo que alguien como él podía, su mirada.
-Siento haber cometido la inexactitud de dejarme llevar por el sueño, mas, no hay de qué preocuparse, yo, a diferencia de otros, tales como los de su casa, gryffindor, no cometo el mismo error dos veces. Ahora, dígame, señorita Granger, cual es su razón para solicitar mi persona.
-He terminado con lo que me ha pedido, profesor.
-Eso no responde a mi pregunta, ¿O acaso espera que la escolte hacia su casa?- dijo con sarcasmo.
-No, yo solo quería… me preguntaba… pensé que usted… -¿Cómo se lo decía? ¡¿Qué le diría? No podía decirle sobre mis hipótesis al momento de tomar la decisión de despertarlo, eso sólo lo habría hecho reír, o, como mínimo, soltar uno que otro comentario sarcástico.- Lo siento, profesor. Creo que cometí un error.
-Bueno, nada nuevo, eso es de esperarse de usted. Váyase, señorita Granger, su castigo ha finalizado y no está entre mis planes hacer de niñera, y mucho menos con alguien como usted.
Salí del despacho como si me persiguiera "el que no debe ser nombrado", y es que no tenía ni pizca de ganas de hablar con el "dulce" profesor Snape.
Recorrí agotada los pasillos hasta llegar al retrato de la dama gorda; una vez allí, pronuncié la contraseña y me adentré en mi sala común. Sentados frente al fuego y tomados de la mano, estaban Harry y Ginny, quienes se soltaron apenas ingresé a la habitación. Supuse que Ginny había considerado mi palabra y que había aceptado su amor por Harry, mas, aún no tenía en claro que había ocurrido finalmente entre ella y Draco; esa era una pregunta que dejaría para el día siguiente.
-Hola, Hermione. ¿Qué tal te fue?- preguntó la pelirroja.
-Teniendo en cuenta de quien hablamos, se podría decir que bien; no sobrepasó sus habituales burlas y su sarcasmo.
-¿Algún punto menos para gryffindor?- Preguntó Harry uniéndose a la conversación.
-No, ninguno.
-Uff… - ante la reacción de mi amigo, conformé una pequeña sonrisa.
-Chicos, realmente me gustaría quedarme a charlar con ustedes, pero estoy realmente cansada y mañana tengo planeado levantarme un poco más temprano para repasar las materias del día.
-Hermione, no te preocupes, sabes que Ginny y yo te comprendemos. Además, mañana tendremos tiempo para estar todos juntos.
-Tienes razón.- Ésta vez sonreí abiertamente-Buenas noches, chicos.
-Buenas noches, Hermione. Nos vemos mañana.
Caminé hacia las escaleras y subí por ellas hasta llegar a mi habitación. Una vez ahí, suspiré y cerré la puerta tras de mí. Ciertamente había sido un día agotador.
Busqué en mi baúl mi pijama, y con parsimonia, me lo coloqué. Luego, ordené mis cosas para el día siguiente y me introduje en la cama.
Al encontrarme nuevamente acurrucada entre las sabanas, cubierta por la oscuridad de la noche, recordé aquel extraño sueño en el que me encontraba rodeada de mortífagos, y, sin poder vencer al sueño, caí presa de él con aquellas imágenes merodeando en mi cabeza.
