—Cuatro—

Perturbadora Noticia

Ray lo pensó detalladamente mientras la peli rosada lo miraba con atención como todos los presentes, puesto que en realidad pasar por alto las órdenes de Kai era una visita oficial al cementerio hecho pedazos, pero para Ray y Tyson ya era normal y menos complicado. Sin embargo eso ponía nervioso de cierto modo al joven; No era su vida la que corría peligro (al menos él sabría defenderse por sí mismo)… Sino la de Mariah también, estiro un poco su cuello tratando de alivianar sus confusiones para remplazarlas con las ideas sin embargo solo pudo llegar a su cabeza una cosa, que Voltaire Hiwatari no tocaría a Mariah mientras él pudiera evitarlo

— ¿Se te ah ocurrido algo Ray?—; preguntó Tyson después de algunos minutos, al parecer se le había ido la noción del tiempo

—Bueno…—. Dijo con desazón, suspiro al igual que sus amigos y compañeros por el escaso avance en el esperado plan de Ray

Tocaron la puerta rompiendo el ambiente lleno de laxitud y frialdad de la habitación. Pero eso no evito que todos los ojos vieran la puerta de fina madera cuya exquisita grabación que abarcaba todo

—Disculpen—dijo una mujer al otro lado de la puerta—Voltaire-sama los ha mandado a llamar.

Ray murmuro una maldición por lo bajo al igual que Tyson y Kenny, mientras Max contestó: "En un momento vamos, gracias Emily"

—Me retiro—sus pasos se escucharon a lo lejos, dejando un silencio incomodo y molesto

— ¿Y bien? —. Preguntó Dizzi recordándoles a los chicos su presencia

—No se me ocurre nada en concreto Dizzi—aceptó Ray antes de suspirar frustrado

—No sé si sea buena idea—. Dijo Kenny pensativo, todos incluyendo Mariah lo miraron esperanzados

—No importa Kenny—ayudo Max— Habla… ¿Qué se te ocurrió? —

—Pues…—pauso—, Kai no desea ver a… Mariah aquí—Todos asintieron—Entonces démosle ese gusto—

—Disculpa Kenny pero no te entiendo— Dijo Dizzi siendo secundada por los demás

—A lo que me refiero es que… creo que Mariah debe mantenerse oculta en alguna de las aldeas cercanas que tienen pacto con la momia…—

Por el seudónimo de: "momia", todos (a excepción de la peli rosa) sabían que se refería al Voltaire. Vaya que de niños se inventaban cada cosa para no perder lo poco que poseían de infancia

—… Y mantenerla ahí bajo nuestra vigilancia… al menos hasta saber que las heridas que lleva…— señaló su brazo de las demás extremidades vendadas— Ya no son de gravedad.

Todos comenzaron a pensar y por mucho que ese plan frustrará de cierto modo a Ray; el joven debía admitir que era una excelente idea para la seguridad de Mariah. Al ver el silencio de todos Tyson abrió la boca como era su costumbre

—Si perfecto pero ¿qué demonios haremos con lo de la aldea que nosotros…? —Antes de terminar su respuesta Max lo golpeo en el estómago con el codo de forma casi elegante

—Pero…—, interrumpió Mariah sabiendo bien que ninguno iba a poder hacer algo por ella, aun cuando eso desearan; y no sabía el por qué—No quiero causarles problemas.

—No te preocupes—, dijo Dizzi después de cinco minutos de silencio. La peli rosa no hizo más que seguir sintiendo la ansiedad

—Bien ya que todo está dicho, Dizzi quiero que revises tu guarda ropa y cheques si hay algo que pueda servirle a Mariah, pero algo de buen gusto por favor—sentenció Kenny recibiendo un buen zape, de esos geniales que ninguno tendría la posibilidad de ver en mucho tiempo

— ¡Pues claro que yo poseo buen gusto! ¡Tonto! —, le grito viendo como su amado "jefe" sobaba su nuca, los demás (incluida Mariah) reían, sobre todo Max y Tyson quienes no disimulaban sus carcajadas, es más las hacían notar cada vez más. Si ser soltero era la gloria

Dizzi salió de la habitación para dirigirse a la suya, a pesar de que deseaba darles coscorrones a cada uno de los que se rio y dudo de su gusto en ropa.

«Espero que no se arrepientan». Decía mentalmente Mariah bajando la mirada a pesar de que sus instintos le decían que confiara en ellos, le costaba hacerlo y seguía sin recordar el por qué

Eso la ponía de malas. Porque sabía que era importante.

—Entonces…—musitó Max aun no muy convencido de lo que todos sus amigos planeaban, no de deseaba que la peli rosa vagara por el mundo para después averiguar quiénes habían destruido su antiguo hogar. Pero intentar engañar a Kai era como si desearan morir—…Creo que es hora de ir a la fiesta—bajo la mirada

—Bien, Mariah, por favor quédate en esta habitación ¿De acuerdo? — Le dijo Ray a la muchacha, ella algo ida asintió «No esperaba que nuestro encuentro sería así.» Se dijo ya por segunda vez, seguía decepcionado puesto que ella no lo recodaba

Dizzi entró con un vestido enorme de color rosa (que secretamente aguardo por no gustarle demasiado ese color) con encajes blancos en la parte inferior de la falda y las mangas recortadas blancas con bordes rosas.

—Ahora quiero que todo hombre salga de esta habitación—ordenó Dizzi sonriente. Toda persona con género masculino suspiro y se dispuso a salir, ninguno deseaba provocar a la mujer de Kenny. Cuando la puerta se cerró, la fémina miró a Mariah, quién al poco tiempo se sintió un poco avergonzada—Primero, veremos si te queda; después de darás un baño para deshacerte de toda esa suciedad que traes encima…—

Mariah disimuladamente se olfateó a sí misma, no olía mal; solo detectaba un gran olor a tierra y a una sustancia que no conocía del todo pero le lastimaba el olfato. Pero, si esa mujer lo decía, al parecer no había ser viviente que pudiese decirle: No,… a parte de ese mandón de cabellos blancos cuyo nombre ya no recordaba

—…y después te alojarás en mi habitación—dio círculos a su alrededor como bailaría, Mariah supo que estaba en su habitación—Pero tendré que mandar a Kenny al cuarto de Ray… Tyson y Max comparten cuarto, por lo que Ray, Kenny y…Kai…—susurro pensativa

Es verdad, así se llamaba.

—…Tendré que inventar una buena excusa—se dijo a sí misma bajando la mirada—Diré que estoy en mis días—dijo demasiado divertida y algo sonrojada—Si eso haré.

Al parecer esa mujer llamada Dizzi Drakctril era una persona de cuidado, cuando Mariah le pregunto en medio de su baño de tina el qué había pasado con ella antes de que la rescatasen contestó con seriedad que no sabía, y no deseaba que le preguntara más acerca de eso para cambiar de tema radicalmente; no era una persona sencilla de comprender, pero al parecer su chico llamado Kenny ó, "El Jefe", hacía un buen intento.

Lo siguiente fue más liviano, Dizzi acomodo los vendajes en su cuerpo de modo que no le fueran un problema a la hora de ponerle el vestido mientras charlaban de los justos en referencia a los chicos…

—Dime Mari-chan—dijo Dizzi sonriente mientras subía el vestido desde abajo. La peli rosa tenía un corsé blanco que le apretaba un poco de la cintura y del pecho, la mujer de cabellos blancos sonrió y le dijo que esas características le ayudarían a conseguirle un buen juguetito antes de contraer matrimonio. Por motivos desconocidos no deseaba casarse, al menos no en un momento cercano a ese— ¿Qué es lo que más te atrae en un chico?

—No lo sé—susurro algo pensativa— ¿Y a ti?

Dizzi rio y dijo: — Me gustan los chicos como mi querido Kenny—musitó como una adolecente enamorada, a pesar de que al parecer ya topaba los 20 años de edad

Sí, ya… me quedó claro—susurro rodando los ojos

—No te preocupes, cuando conozcas a todos los chicos seguramente te agradaran como me agradan a mi… aunque espero que no te agrade demasiado mi Kenny—dijo resaltando el "mí" con una gran sonrisa

Vivir ahí iba a ser de lo más difícil. Y más sabiendo que el tipo que mandaba no la deseaba en ese lugar; sin embargo había cosas que aún no sabía, cómo el ¿Por qué estaba herida? ¿Por qué no la dejaban regresar a su hogar? ¿Por qué ese chico llamado Ray decía conocerla si ella no sabía ni quién era él? (y lo más preocupante es que el nombre "Mariah" le sonaba conocido. Sin embargo su nombre era otro, no lo sabía pero no era esa Mariah de la que ese chico llamado Ray hablaba)

Demasiadas cosas había rondando en su cabeza, demasiadas que en esos momentos estaban provocándole un dolor de cabeza.

Lo último que recuerda es que fue al río que estaba un poco lejano a la aldea, cuando iba a cruzar un pequeño puente para llegar deprisa puesto que la noche se acercaba, y después; todo se puso negro.

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Dizzi se despidió de Mariah no sin antes pedirle que no saliera de la habitación por más que deseara hacerlo puesto que afuera no iba a encontrar personas tan amables

—Bien, nada de salir—repitió la peli rosada tocando los vendajes de su cabeza con la mano izquierda, le dolía un poco pero aún así hizo parecer que no era así; sonrió dando a entender que había captado bien la orden, Dizzi asintió y salió una vez vestida con un hermoso vestido de color rojo sin mangas y amarado por atrás con un lazo entrelazado en la espalda color blanco que hacía perfecta combinación con su cabello.

La joven se sentó escuchando el sonido de las sábanas amoldarse a ella y dejo caer un poco su cuerpo por completo procurando no hacer mucho contacto con la quemadura aún vendada que hacía cubrir todo su pecho, ambos hombros, la espalda, y parte del brazo y la mano derecha; aunque la incomodidad llegó a su espalda quisiera o no. Aunque eso a ella no le importó, de cierto modo se sentía acostumbrada a ese dolor.

—Mmm estoy aburrida—bufó sin saber en qué distraerse.

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— ¡Maestro Petrov! ¡¿A dónde va?! —Preguntó un chico de cabellos cafés y ojos verdes de aproximadamente siete años; vestido con harapos y sin zapatos

—Ese idiota de Kai cree que me ha engañado—, murmuraba el rubio de ojos azules y obviamente más alto y robusto que su acompañante, o en este caso; aprendiz. No era algo que a Spencer le gustara hacer pero eran ordenes de Voltaire: Un samurái experimentado siempre deberá tener a un súbdito cada año y asegurarse de que sea el mejor entre los demás. La recompensa, una espalda… una de las mejores hechas por el mismo Voltaire

Ese bastardo de Kai tenía una. La primera, sin embargo fue un estúpido regalo, y eso no contaba además de que el Hiwatari nunca ha tenido súbditos, y su abuelito como siempre; cumplía sus caprichos.

Pero esta vez no; Kai ocultaba algo. Lo que abrazaba en la habitación de Dizzi no era un oso (aunque debía admitir que por un momento lo pensó) era una persona, y si esa persona no era un samurái; Kai debía considerarse en problemas serio puesto que en ese castillo solo podían estar los que pudieran ser útiles para el amo Voltaire

—Kim—llamó al chico—Llama a Tala y dile que quiero hablar con él en dos horas en mi habitación, necesito asegurarme de una cosa.

—P-pero—intentó decir antes de que la mano llena de cicatrices se posara en su cabeza con delicadeza

—Solo haz lo que te dije—; ordenó una vez más con mucha más seriedad. El castaño asintió y Spencer quitó su mano para dejarlo ir y seguir su camino hacia las habitaciones de las madrigueras.

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Tala vio como Kai subía hacía el techo del castillo, de nuevo; por lo regular el pelirrojo siempre debía quedarse ahí por su Voltaire necesitaba algo y Boris estaba de viaje, en esos momentos el mayordomo de Hiwatari-sama estaba haciendo tratos con un rey del oeste un poco más alejado de sus territorios, se había llevado a unos siete chicos para su protección y él debía quedarse para atender a Voltaire en lo que necesitara. Como uno de sus mejores samuráis debía de hacerlo

— ¡Valkov-sama! —Grito un agitado aprendiz, el aprendiz de Spencer si mal no recordaba

— ¿Qué quieres? —Preguntó sin separar su espalda de la pared a un lado de la enorme puerta del señor y sin bajar sus cruzados brazos

—E-el señor Petrov, q-quiere hablar c-con usted—dijo agitado y sudado de la frente

—No me digas, un nuevo plan para Kai de una mala impresión y el señor Voltaire lo suba de puesto ¿no es así? —Preguntó volteando a verlo, aun miraba el corredor que el Hiwatari menor había tomado para largarse de ahí mientras escuchaba al castaño

—…Sí—suspiro sabiendo bien que Spencer debería hacer algo más que perseguir a Kai. Sin embargo, cuando ese nombre se borraba de la mente del rubio, el Petrov parecía más tranquilo y menos burlón; hasta podía decir que era un buen maestro

—Y supongo que, tu pellejo correrá peligro si no voy—murmuro arqueando una ceja. Él asintió—Avisaré al señor Voltaire. Espera aquí.

—Sí señor—contestó Kim algo aliviado. Al menos viviría un día más.

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Spencer llegó a la habitación de Dizzi, estaba cerrada y al parecer no había nadie en el corredor; lo sabía muy bien y apostaría su alma por esa afirmación puesto que los novatos eran expertos en hacer ruido y en esa ocasión todo estaba en silencio; seguramente porque toda esa bola de perdedores estaban a punto de disfrutar de la fiestecilla esa.

Casi se preguntó si vería a Kai ahí, pero lo desecho rápidamente puesto que la noticia dada por Voltaire para su nieto que todos sabían excepto el peliblanco por cuestiones que el rubio no conocía. Lo único que sabía era que nadie, nadie debía decirle a Kai que él y su equipo destruían aldeas comunes y corrientes desde que los Demolition Boys se separaron; no tenía caso seguir sin Ivan Papov ni Bryan Kuznetsov; quienes desaparecieron en una noche de abril. Algunos dicen que desaparecieron, otros, que fueron asesinados por una supuesta traición mientras dormían; y la más incoherente, que Voltaire ya no los necesitaba y mando a su mejor asesino para hacerlos desaparecer. Y más porque su mejor asesino era Bryan.

—Que estupidez—murmuró haciendo desaparecer todos esos pensamientos de su cabeza, habían pasado dos años desde aquella desaparición y Spencer aún no olvidada a ese idiota narizón ni a ese bruto sádico cara blanca que aparte de Kai y Tala, lograba superarlo.

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Mariah suspiro por ochenteava vez. Estaba aburrida y bastante imperativa, no podía quedarse quieta y en esos momentos ya se encontraba caminando en círculos con los pies descalzos, por si fuera poco también tendría que molestar a la joven Dizzi y a los demás con un resfriado; se sentó en la cama de golpe después de dar duros pasos al suelo para llegar al recinto de descanso de la peliblanca.

El sonido del pomo la desconcertó un poco, no sabía que a Dizzi se le había olvidado algo; seguramente algo para abrigarse o algo para cubrirse esa delicada espalda que tenía a vista de todo el mundo.

— ¿Se te ha olvidado algo Dizzi? —Preguntó levantándose para después llevarse una gran sorpresa— ¿Quién eres tú?

—Qué curioso—dijo un sonriente Spencer al cerrar la puerta tras él. No fue nada difícil encontrarla—Es lo mismo que yo deseo preguntarte, osito de Kai—. Su mirada se tornó más pesada dándole un escalofrío a Mariah

— ¿Osito de quién? —Cuestionó confundida

—Bueno, no importa…, gracias a ti, esa bola de fracasados morirá por traición al castillo Hiwatari…

«El… el castillo. El castillo Hiwatari». Pensó Mariah algo perdida en sus pensamientos. Sin embargo el sonido de una espada siendo desenfundada llamó su atención— ¡Espera! —Exclamó— ¡¿Qué piensas hacer?!—Grito la peli rosa bastante asustada; y cómo no estarlo si un tipo del tamaño de un gorila te amenaza con una espada de su altura

— ¿Qué es lo que pienso hacer?—Rio ante la estúpida pregunta, era obvio, asesinarla y después mostrarle el cuerpo y evidencia a Voltaire… aunque antes de llegar con el anciano tendría que convencer a Tala y por eso mismo lo citó en dos horas, aunque ahora sabía que no necesitaba dos horas.

Qué estúpido fue, creyó que ellos serían más listos y ocultarían a la intrusa en la habitación de alguna otra basura; sí eso incluía a ese traidor de Kai. Pero ya no importaba. Sonrió y se acercó a Mariah quién lo miraba temerosa. Oh sí, amaba esa mirada en el rostro de sus víctimas.

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Abajo donde era esa supuesta reunión que más bien parecía un velorio, estaban los chicos reunidos en grupo (obviamente) sin Kai a su lado ya que sabían que a ese chico las fiestas le eran desagradables; la parte buena era que Voltaire ya había dado su típico discurso dándoles las gracias a ellos por haber destruido a la aldea enemiga (qué cinismo del tipo, se dijeron todos mordiéndose la lengua forzados a sonreír mientras los presentes aplaudían de forma delicada), algo corto pero bastante incomodo.

—Max—Llamó Dizzi al chico de cabellos rubios que hablaba con Kenny

— ¿Qué ocurre?—Preguntó volteando con un vaso de jugo en sus manos. A él no le gustaba el alcohol como a los demás de su grupo, además de qué era demasiado sensible y se emborrachaba con facilidad

—Necesito que vayas a mi habitación y le subas este platillo de comida a Mariah—Le susurro dándole un plato de losa lleno de carne de pollo, verduras como lechuga y pepinos cortados y un vaso grande lleno agua; aún no conocían sus gustos con la comida, por lo que Dizzi esperaba que le gustara a la chica de cabellos rosados

—P-pero—, articuló temiendo que alguien lo viera y preguntara; él no era muy bueno con las excusas

—Eres muy rápido y también puedes infiltrarte en demasiados lugares—susurro con más fuerza la muchacha con tono amenazador. —Mi habitación no te será un problema. ¿O sí? —, entrecerró los ojos rojizos dándose cuenta que las manos temblorosas de Max tomaban el plato y el vaso

—C-claro q-que no—; sonrió dándose la vuelta para salir en caminata rápida y algo "cuadrada"

Cuando el rubio se perdió entre la multitud que seguía charlando, Kenny miró a Dizzi algo acusante.

— ¿No crees que exageraste?

—Claro que no—se limitó a contestar antes de quitarle el vaso de vino a su amado geniecillo

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—Esa loca—bufó Max ya en el pasillo, cuando subió la mirada vio la puerta de Dizzi cerrada; seguramente esa bruja de blanco la cerró para protección de Mariah, menos mal que esa chica se había ganado la simpatía de la única mujer del grupo, de lo contrarío le iría algo mal ya que la oji carmesí no solía fiarse de las personas con facilidad. Dejó el vaso en el suelo y abrió la puerta, con mucha dificultar a decir verdad; levantó el vaso y entro—Mariah, Dizzi me… envió—. El lugar estaba vacío— ¿Mariah? ¡Mariah!

Dejó la comida en el suelo y salió de la habitación, si alguien la encontraba; todos estarían en problemas grandes. Y ella seguramente tendría que ser asesinada; No sabía mucho de la muchacha, pero Ray la conocía y la pérdida de su vida, iba a afectarle bastante

— ¡Mariah! ¡Mariah! ¡¿Dónde estás?!—Grito Max sin darle importancia al peliblanco que lo miró algo aburrido. Kai se quedó atrás y el rubio siguió en su búsqueda, importándole poco abría las puertas de los demás cuartos encontrándolos vacíos, claro excepto uno que no pudo abrir, estaba cerrado con llave— ¡Abran! —Golpeó la puerta

— ¡Largo!—Grito un excitado y molesto chico

—Váyanse—dijo la compañera causando vergüenza en el oji azul

—L-lo siento—, salió corriendo de ahí para segur buscando

Puerta tras puerta, corredor tras corredor y el Mizuhara llegó a una conclusión: Mariah estaba afuera del castillo.

Pero ¿cómo llegó afuera del castillo?

Lo que no vio debido a lo que pasó, fue que la ventana de Dizzi estaba abierta.

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Kai corría desesperadamente por el bosque maldiciendo entre dientes por lo que iba a hacer; de hecho lo que estaba a punto de realizar perturbaba todo su orgullo. Y por todos los cielos que si ella se negaba él explotaría

Hablando de explotar, las bombas que usualmente usaba Spencer se hicieron presentes algo lejos de donde estaba él. Ese imbécil, de peligroso solo tenía la cara; pero para alguien que era (aunque sea) de un nivel más alto que el del rubio, era una mierda con patas que no sabía hacer nada sin una espada o sin bombas. Una explosión llegó a él después de un grito femenino, sí, su intuición le había guiado bien. Ahí estaba ella

— ¡Ven aquí!—Grito Spencer tras aventar otra bomba

— ¡NO!—Exclamó la peli rosada antes de salir volando por el impacto ya con varios rasguños, y con el vestido rasgado y sucio. Cayó al suelo justamente a los pies del Hiwatari

— ¡Spencer!

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—Voltaire-sama, desde hace rato quiero preguntarle. ¿Acaso esas no son explosiones?—Le preguntó un hombre de cabellos rojos y ojos azules con tez algo bronceada

—Me parece que sí pero no se preocupe, seguramente es Spencer—dijo confiado. —Él usualmente no viene a las fiestas y prefiere entrenar afuera.

Su mirada era seria pero el hombre miró la puerta principal de reojo, ese mocoso torpe estaba poniendo nervioso a sus invitados y eso lo molestaba; que mal que Tala tuvo un asuntillo que atender, de lo contrarío mandaría al pelirrojo a decirle a Spencer que se quedara quieto por tan solo dos malditas horas.

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Max llegó algo alterado abajo junto a Dizzi y a Kenny, no veía a Tyson o a Ray por lo que decidió no perder más el tiempo.

—D-Dizzi, te-tenemos un p-problema.

La peliblanca y el castaño se miraron entre sí.

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— ¿Dónde está Spencer? —Cuestionó Tala al súbdito

—No lo sé señor, él dijo que le esperara aquí en dos horas.

— ¿Dos horas?

¡Joder! No lo había recordado ¿o Kim no se lo había dicho? Eso no importaba, no debía perder el tiempo, debía encontrar al rubio y preguntarle lo que deseaba puesto que Voltaire no le permitiría volver a escabullirse del trabajo por segunda vez en el día. Si ese rubio idiota no hubiese sido su antiguo compañero de equipo, jamás hubiese aceptado ese estúpido encuentro

—Lo buscaré—le dijo el pelirrojo al castaño antes de salir del lugar citado caminando con tranquilidad, aunque en su interior estaba algo molesto consigo mismo por haberse apresurado y pensar que Spencer (como siempre) saldría con otra de sus tonterías rápidas e incoherentes

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— ¡¿Así que esto es lo que ocultabas Kai?!—Grito Petrov al ver como el chico se agachaba para tomar a la muchacha entre sus brazos para levantarse dispuesto a irse

—Kai—susurro Mariah abriendo un ojo dándose cuenta que ese chico era el engreído que anteriormente la había corrido del castillo

— ¡¿A dónde vas Kai?!

—Al castillo, imbécil; le has herido el tobillo—miro una herida alojada en el lugar ya mencionado que sangraba, y no dudaba que las quemaduras estaban sangrando; la venda de su cabeza estaba teñida en sangre ligeramente y algunos rasguños nuevos se habían agregado a su cara—Y al parecer no solo eso—murmuro algo molesto. Él odiaba a los que eran débiles, pero estaba dispuesto a matar a los que se aprovechaban de ese tipo de personas (que ironía, pero aquello había sido diferente)

—Maldito—, gruño Spencer al ver como éste le daba la espalda—Jamás… ¡Jamás me des la espalda!—Grito antes de desenfundar su espada nuevamente y correr en dirección al peliblanco que también comenzó a correr

«Este infeliz». Se dijo el chico de mirada fría pero algo preocupada pasando por arbustos y demás para poder hacer tiempo y evitar que esa chica sufriera más golpes. Su libertad dependía de ello.

El Petrov sacó una bomba cuya forma era redonda y el color era gris. Kai no iba a salvarse ésta vez, sin embargo algo que no se espero fue una rama golpeando su rostro haciendo que la bomba se saliera de sus manos pero que no perdiera el rumbo del objetivo.

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—Me alegro que haya podido venir Kaede-san—dijo el Hiwatari complacido por la presencia de una mujer de alta sociedad y una mujer muy sabia que lo había ayudado en algunos momentos difíciles

—El placer es mío Hiwatari—contestó de forma cortés, alzó su copa llena de vino y la chocó con la del hombre enfrente de ella; hasta que una explosión azotó un poco e hizo que ambos miraran la puerta principal

Tala bajo apresurado llegando a lado del hombre. Spencer esperaría para exponer sus ridiculeces hasta que Hiwatari-sama lo dijera.

— ¿Has hecho lo que tenías que hacer?—Preguntó Voltaire sin mirar a Tala, él asintió—Bien, ahora ve a investigar lo que está pasando allá afuera—le gruñó molesto antes de que las puertas se abrieran con brutalidad y los samuráis se pusieran en posición de defensa y dispuestos para atacar. Sin embargo de la nube de humo y polvo salió Kai con la mujer en brazos; ambos mal vistos por algunos de los presentes. Ya todos sabían que ese nieto del amo Voltaire era un busca-problemas

Así que era él, se dijo Voltaire muy irritado. Dizzi y los demás observaron preocupados NO a Kai, sino a lo que él traía entre sus brazos; sin duda eso era lo que todos estaban viendo más que al empolvado presente peliblanco. Una chica, ¿de dónde salió?

Dizzi, Kenny y Max comenzaron a temblar. Se supone que Mariah debía estar fuera del castillo y ellos desobedecieron, pero ya no había vuelta atrás; habían desobedecido al heredero de la fortuna Hiwatari e iban a aceptar las consecuencias de hacerlo. Kenny comenzó a pensar en el próximo movimiento y en una buena explicación para la osadía cometida; aunque sabía que eso no serviría de nada.

— ¡Kai!—Exclamó el anfitrión completamente molesto, cuando llegó a con su nieto éste le interrumpió abruptamente y sin medir sus palabras manteniendo la cabeza agachada

— ¡Si otro de tus fracasados y estúpidos samuráis vuelve a tocar a mi prometida, te juro que lo mato!—. No espero respuesta, solo paso de largo y subió las escaleras con lentitud dejando una hilera de sangre que seguramente era de su muslo o pierna derecha

Voltaire dejo de respirar por un segundo y pudo jurar que una línea de saliva salió de sus labios. Tala abrió los ojos desmesuradamente. Dizzi abrió la boca formando un gran "O". Kenny no hizo ninguna expresión pero no podía negar que eso lo tomó desprevenido. Max se atoró en su propio gemido de sorpresa… Y todos los presentes se formaron una sola pregunta seguida de una mejor: ¡¿Qué dijo?! ¡¿Desde cuándo Kai tenía una "Prometida"?!

Fіи dє сарітulo


Espero me perdonen.

Asumi Hiwatari-chan, nessi 98, IviWay, y

Les agradezco sus comentarios anteriores de todo corazón y espero no haberles desesperado con mi impuntualidad, lamentablemente la inspiración no llegaba por lo que REMODELÉ los capítulos anteriores y actualicé mi otro fic: Las Cuerdas de Gato, a la cual les invitó a pasar y echarle un vistazo ;D

Sigan alimentando mi imaginación con sus reviwes y sugerencias,

JA NE!