Los personajes no me pertenecen...
En los últimos dos días, la intensidad del sol estaba disminuyendo, marcando poco a poco el final del verano en Iwatobi. Sin embargo, la temperatura era los suficientemente alta como para hacer que la humedad del mar se levantase aún y la sensación térmica fuese espantosa.
Makoto esta vez era precavido, sostenía una sombrilla en alto con el propósito de hacer sombra para él y para su hermano, y Haruka sostenía otra para él mismo y la pequeña Ran. Se dirigían al SC Iwatobi Returns donde el entrenador Sasabe los esperaba además donde se encontrarían con Gou, Rei y Nagisa; en aquel lugar harían unos cuantos relevos Medley solo para divertirse un poco y revivir viejas glorias. Básicamente el viaje a Iwatobi se había enfocado en ello, en revivir el antaño de sus días de nadadores pero también en descubrir nuevas cosas, sobre ellos mismos, sobre su relación, sobre los otros.
Cruzaron el umbral del establecimiento y allí estaban todos aquellos a quienes esperaban ver, luego de unos amistosos y muy efusivos saludos se fueron a los vestidores. Como era de esperarse Haruka ya tenía su traje de baño puesto debajo, simplemente se quitó la ropa mientras los otros se cambiaban. En la piscina los esperaba el entrenador quien separaba los 3 carriles centrales para la improvisada carrera. Había que hacer un breve calentamiento claro está, la última vez que había nadado en el estilo de espalda había ocurrido al menos hacía 3 semanas en la piscina cerca a su apartamento, para no perder la costumbre, pues en su carrera profesional aún no llegaban directamente a la parte práctica, había que atiborrarse primero de teoría.
Le gustaba el olor del cloro, la suavidad del agua fría al acariciarle la piel, la seguridad que le brindaba ver el cielo azulado a través del cristal del techo mientras echaba brazadas hacía atrás. Notaba que se había hecho más lento en el agua, al contrario de Haru, quien obviamente superaba sus propios límites día tras día, pero una cosa era entrenar a diario como solía hacer y otra era nadar de vez en cuando para no perder el hábito.
-¡Makoto! –le llamó el entrenador – Ya está todo listo, comienzas tú como siempre.
- ¡OK! – respondió con entusiasmo al llegar al borde la piscina para asirse de la agarradera en la habitual posición antes del inicio de una carrera de estilo de espalda. Sentía las pulsaciones en el pecho, la sangre le sonaba en los oídos y necesitaba más aire de lo normal en los pulmones; casi que había olvidado las sensaciones antes de comenzar un relevo. Sentía la adrenalina corriéndole por el cuerpo y esto solo era una carrera amistosa sin contrincante, no se imaginaba de nuevo en una carrera real como las nacionales o las internacionales en las que participaban Haruka o Rin normalmente.
-¡Listo! ¡Vamos!
El sonido del silbato casi que le hizo pasar una corriente eléctrica de pies a cabeza, su cuerpo se movía con naturalidad y por inercia…derecho, izquierdo, patada, patada. Manejaba el ritmo perfectamente, como si nunca hubiese dejado de nadar a diario, pero tal como había notado antes, era más lento. A pesar de ello lo estaba disfrutando inmensamente, recordaba al dedillo las veces que se esforzaron hasta el cansancio para avanzar en las competencias, el llanto de alegría al ganar, los gritos de sus amigos al apoyarlos…Cuando menos lo pensó ya había llegado al otro lado de la piscina, giró sin esfuerzo y volvió a retomar su curso de vuelta con satisfacción admirando el cielo mientras una sonrisa se instalaba en sus labios, así sentía la plenitud…Tocó la pared de la piscina con su mano, recobró el control total de su cuerpo y paró.
-¡Nagisa!
El cuerpo del rubio voló por encima suyo, por encima del agua, estirando los brazos al máximo para luego comenzar a echar brazadas de pecho con una soltura impresionante, por supuesto, Nagisa entrenaba a diario al igual que Haruka y había mejorado en su estilo y rapidez. Makoto se movió en el agua hacia el carril continuo mientras admiraba a Nagisa quien rápidamente hizo el trayecto de ida y vuelta.
-¡Rei!
El estilo de Ryugazaki era genuinamente impecable o como él mismo diría, hermoso. Se notaba la diferencia comparado con un año atrás, puesto que avanzaba con seguridad a través de la masa de agua, también con mayor velocidad, pero era lo menos que se podía esperar del capitán del club de natación, bueno, ex-capitán ahora. Él también cumplió rápidamente con el trayecto.
-¡Haruka -senpai!
Podría ver mil veces la forma en como iniciaba sus carreras, ver como estiraba los brazos, su rostro neutral, sus manos al romper la tensión superficial y siempre se maravillaría. La perspectiva de verlo desde la piscina era tan infinitamente diferente a verlo desde arriba con los otros, se sentía a su nivel de alguna u otra forma. Su estilo de natación era mucho más refinado que el de los otros dos y obviamente el suyo incluido, Haruka estaba definitivamente en otra liga y ni hablar de su velocidad. Inmediatamente atrajo todas las miradas de quienes allí estaban, además de que era una celebridad local, la energía que irradiaba al echar sus brazadas estilo libre casi que podía sentirse como ondas que viajaban hasta los bordes de la piscina. No era la única vez que al verlo se le erizaba un poco la piel, la pasión que Haruka ponía en su empeño de nadar solo se le podía comparar con una cosa.
La playa…la tienda de acampar…
-Maldita sea- murmuró por lo bajo mientras sentía el sonrojo crepitarle por las mejillas … se tapó la boca y aspiró profundo por la nariz. No le podía estar pasando esto justo ahora, justo en ese momento. Haruka ya casi llegaba al borde la piscina y él seguía sin apartar la vista de aquel hombre que semejaba ser uno con el agua.
-¡Excelente! -gritaron los dos pequeños Tachibana
- Espectacular – vociferó la pelirroja emocionada
-¡YAY! – oyó gritar a Nagisa – ¡Haru es increíble!
- ¡Es demasiado hermoso! – comentó Rei
- ¡Nunca había visto a alguien tan rápido en mi vida! – la irrupción de la voz del entrenador Sasabe coincidió con la llegada de Haru mientras Makoto trataba de echarse algo de agua en el rostro, la mirada de su novio se cruzó con la suya e inmediatamente el pelinegro supo que algo andaba fuera de lugar.
-¿Makoto? – se le acercó a menos de 20 centímetros -¿Qué pasa?
- ¿chicos? – preguntó el rubio estando en tierra y el muchacho de ojos verdes comenzó a negar con la cabeza.
- Nada- comenzó a reír nerviosamente mientras se frotaba el cuello. Su mente en los últimos días trabajaba de una forma diferente, cualquier cosa inocente que involucrara a Haru podía tornarse en algo embarazoso. No iba a admitir allí frente a todos que se había emocionado demás, tal vez lo admitiría en privado.
Ese día nadaron al menos 3 sets más de relevos sin descansar gran cosa, ellos eran o habían sido deportistas de alto rendimiento y estaban acostumbrados a largas jornadas de ejercicio intenso, 4 sets de relevos no significaban mucho, aunque ya comenzaban a pesar sobre Makoto quien le costaba llevar el ritmo en el último set.
- Chicos, eso fue asombroso – dijo Sasabe al mirarlos con agrado – Es increíble que aún estén en sincronía a pesar de todo. – Todos asintieron con una sonrisa, pues en realidad era una gran proeza, seguramente el ser mejores amigos ayudaba a seguir trabajando en equipo. – En la recepción les dejé algo de comer, pregúntenle a la recepcionista. Considérenlo un pequeño regalo por atraer público al negocio. – Comenzó a reír mientras arreglaba los flotadores para la clase de natación de las 4 pm.
Luego de cambiarse a la ropa habitual iban de camino a la recepción, cuando un par de hermanos, más precisamente de cabello rosa cruzaron la entrada. Haru rodó los ojos y a Makoto se le formó una sonrisa al ver a Hayato, quien de inmediato corrió hacía él.
-¡chicos! – saludó Kisumi agitando sus manos en el aire
-¡Entrenador Tachibana! – gritó el chiquillo con entusiasmo.
-Hayato – se puso a su nivel y recargó su mano en la cabeza rosa – estoy muy feliz de verte y has crecido más – sonrió y sus ojos formaron una delgada media luna – ¿Apuesto a que has aprendido mucho de natación hasta ahora? – al chiquillo se le tintaron un poco las mejillas de emoción.
-¡Sí!
- Makoto, ya no me saludas- Kisumi hizo un puchero – sólo te importa mi hermanito.
- Kisumi – el joven de ojos verdes le dio un abrazo sin darse cuenta de que el otro le sacaba la lengua a Haruka por encima de los anchos hombros del nadador.
- Haruka – le sonrió ampliamente, amaba ver la expresión de celos en su rostro, como si en cualquier momento fuera a morderlo. Sus ojos azules marino se encendían de una forma particular, solo le faltaba poco para decir: Mío, no lo toques. Obviamente, Kisumi estaba al corriente de casi todo lo que ocurría entre ese par y jamás, de los jamases, se metería en esa relación, mucho menos cuando gracias a él (de manera indirecta) se había afianzado la relación.
- ¿Kiss me?– murmuró Rei con expresión de confusión y Nagisa comenzó a reír, no solo por lo que había dicho su novio, sino también al ver las expresiones corporales de Haru, mostrándose abiertamente mosqueado por la presencia del muchacho Shigino. Nunca había visto esa faceta suya y le parecía curioso lo posesivo que podría ser; no se imaginaba ni por asomo como sería con las chicas que seguramente se arrimaban a Makoto en Tokyo. Pagaría por ver eso.
-Hola hola – comentó Nagisa agarrando a su novio – Nosotros nos vamos, le prometimos a mi mamá que ayudaríamos con la cena. Bye bye.
- ¡Nagisa! ¿Y la comida que dejó el entrenador? – protestó Rei mientras era arrastrado por el enérgico nadador. Era mejor que esos 3 lidiaran con sus asuntos y además quería aprovechar el tiempo con su novio antes de que fueran las 7 pm, el toque de queda de Rei. Todos se quedaron mirando mientras se iban.
- Yo también me voy -comentó Gou con una suave sonrisa, a ella nadie le había dicho nada sobre la relación de Haruka y Makoto pero era tan obvio que también prefería dejarlos solos con su amigo, no quería presenciar nada incómodo – Adiosito- se escabulló a la salida.
- Creí que estabas en Tokyo – comentó el mayor de los Tachibana mientras sus hermanos le agarraban de cada mano
- Renuncié, me estaban explotando – respondió el de ojos violeta – Ahora trabajo aquí como asistente en una compañía telefónica. – pausó – No es gran cosa, pero es un trabajo decente y al menos estoy cerca de mi familia. – le tomó la mano a su hermanito - ¿Y ustedes? - esa frase implicaba mucho más que un solo: ¿porque están aquí?, a lo que Makoto miró a sus hermanos y negó discretamente con la cabeza. No lo saben entonces, pensó Kisumi.
- Vacaciones de ver…
- Makoto, se hace tarde. – le cortó Haruka con voz hostil – tú mamá nos espera en tu casa.
- Es cierto que es tarde, Hayato tiene clase – contraatacó Kisumi con una sonrisa. Haruka era aún peor ahora. – Me alegro mucho de verlos y también de que todo parece estar bien. – remató con un guiño comenzando a caminar con su hermano detrás – Makoto, te llamaré luego.
- Adiós – se despidió Hayato al girar su cuerpo cuando su hermano ya iba varios pasos adelante.
- Adiós – respondió el muchacho Tachibana en un suspiro. Quería hablar más con Kisumi y Hayato pero este no parecía ser el momento para eso. – Vamos por la comida a la recepción y luego a casa…
….
Luego de la cena, Haru decidió quedarse a dormir en la casa donde residía la familia de su amado por una razón en particular.
- Mamá – dijo Haruka en el teléfono con un tono desconcertante mientras Makoto lo abrazaba desde atrás y le enterraba el rostro en el cuello – me voy a quedar en la casa de los Tachibana…
- Pero creí que habías dicho que estarías aquí esta noche – le replicó su madre con desánimo, ella quería tener su amado hijo en casa, pero se pasaba todo el tiempo por fuera con su mejor amigo, como si no le bastara pasar con él en Tokyo - ¿No puedes venir? Hice mochis para ti …
- Llegaré mañana en la mañana… temprano, lo prometo. Estamos jugando videojuegos, en un pijamada…– le estaba comenzando a temblar la voz cuando su novio le comenzó a morder la oreja – Buenas noches. – colgó de imprevisto, se disculparía con su madre en la mañana. – Espero que no sospeche nada.
- Claro que no lo hará – susurró el otro antes de besarle el cuello al pelinegro – Si no lo hacen mis padres, no creo que lo haga tu madre.
- ¿La puerta está bien cerrada? – Haruka se estaba poniendo nervioso, algo poco característico de él, lo que le había propuesto su novio luego de la cena lo tenía al borde un colapso mental pero también lleno de expectativa.
- Con seguro – las grandes manos del futuro entrenador de nado se escabullían bajo la camiseta – además es tarde, Ran y Ren están dormidos, mis papás también…
- quiero tomar una ducha – se apartó con brusquedad y comenzó a hurgar en el armario buscando una toalla – y necesito ropa limpia …necesito…- las manos de Makoto tomaron las suyas.
- Estás muy tenso – comentó con la voz ronca – podemos esperar, no hay que apresurarnos…
-Pero me gustaría…
-No mientras te sientas así – lo volvió a abrazar – yo también estoy ansioso, pero no debería ser la gran cosa. Aunque francamente no sé qué ni que tengo que hacer – se rio por lo bajo – Creo que es mejor dormir…me siento muy cansado.
- Dame 5 minutos – salió del cuarto con dirección al baño y Makoto se quedó pasmado por unos segundos; bien, esperaría. Se recostó en la cama y cerró los ojos, sentía algunos de sus músculos adoloridos y otros anestesiados, le iba a doler el cuerpo en la mañana.
-Makoto – murmuró Haru al volver y el interpelado despertó con un pequeño brinco.
- Muy bien, Haru-chan, estás en mis manos ahora…
Continuará...
No, no les diré que hará Makoto, sorry...jajaja creí que me iba demorar más para actualizar, aún no comienzo a trabajar en mis prácticas profesionales pero esta semana creo que lo haré y ahí si me demoraré más. Disfruté mucho escribiendo sobre nado, recordemos que todo es supuestamente sobre natación jajaja
Cualquier comentario, queja, duda, reclamo (?), es bien recibido...
Saludos ^^
