No es tan fácil como parece
Capítulo 4
Los pocos días de sol y arena habían obrado de manera maravillosa en Randall, pero era hora de abrir los ojos y afrontar la realidad, y esta realidad se veía turbia y con nula posibilidad de escape.
Transitando uno de los numerosos pasillos por los cuales el material de producción era monstruosamente apilado antes de cada espectáculo, mientras eludía equipos y personas tropezó accidentalmente con Teodore… o más bien Teddy, como rezaba el cartel que llevaba al frente. El humillado sujeto muy amablemente le informó sobre los distintos encuentros que se llevarían a cabo durante la edición, enfatizando el suyo… contra el gran tiburón blanco.
Incluso en los vestidores su rostro seguía carente de expresión, cual autómata se desvistió y vistió, sin tomar consciencia de quien estaba ahí.
-¡Hey, hermanovski! Desapareciste, ¿sabes?
Ahí estaba… agradeciendo al cielo de que no fuera el petirrojo quien lo encontrara, cruzó miradas con Ryder respondiendo con un asentimiento leve.
-Estabas de vacaciones, ¿verdad?-la típica sonrisa que siempre acompañaba a este personaje, era inesperadamente agradable- pero… hermanovski, no te ves nada bien… como si hubieras peleado con Tensai mmm… ¿Estuviste en Miami o en un cementerio? jaja– No paró de hablar – deberías ir con el Doc para que te de algo, Sheamus no te la va a poner fácil, hermanovski.
Y así lo hizo, mirando al cielo raso, sobre una estrecha camilla pasaron varios minutos, a la espera que un ángel bajara del cielo y le aconsejara qué hacer, pero quién sabe si uno de esos seres celestiales pudiera entenderlo, después de todo no tienen pelotas, ¿o sí?
.-.-.
Cuando la anunciadora pronunció "Randy Orton"… de veras que lo deseaba, tenerlo una vez más, a pesar de la vergüenza interna que trataba de ignorar; bajo su cuerpo, con esos desafiantes ojos que aparentemente no aceptarían la rendición jamás. Sin embargo, tocarlo no sería igual y lo sabía bien, aún más, no tenía la certeza de si se presentaría en el ring, pensar en esto nublaba de tristeza esos ojos cuyo iris estaba hecho del mar.
Pero en la WWE el profesionalismo es fundamental. A pocos minutos del encuentro sus pensamientos coincidieron en pelear, dar un gran espectáculo y arreglar lo que debía arreglarse después, aunque esto supusiera un gran esfuerzo.
El combate fue tortuoso para ambos. Mirar a los ojos del otro era imposible, el miedo… principalmente por el miedo al reproche o condena que podría estar plasmado en la mirada ajena; no cabe duda de la inmensa inseguridad en la que flotaban entre los dos, después de todo, ¿cómo se debía actuar después de un beso tan fortuito?
La vida es impredecible. Sus cuerpos cálidos enredándose de las maneras más sorprendentes a la vista de millones alrededor del globo les dejaba con una seca sensación de morbo.
"Exhibicionismo". Pensó Stephen, quería terminar lo más pronto posible, la encendida coloración en sus mejillas definitivamente no ayudaba al Great White, aunque sin duda podría tomarse como un síntoma del esfuerzo producido, solo él sabía por qué razón su piel ardía cuando arrinconaba o era arrinconado en las esquinas, cuando levantaba en vilo a la víbora y cuando finalmente, con el enemigo casi derrotado, tomó una de sus piernas para levantarla y, sobre la lona del ring el árbitro contó hasta tres.
-Espérame después, Sheamus.- Profirió Randall con suavidad, como un murmullo o tal vez un siseo, con los ojos cerrados y el peso del albino hombre sobre su humanidad, justo antes de que el réferi iniciara la cuenta.
Este capítulo me ha tomado mucho trabajo… por la incómoda espera que los personajes deben experimentar antes de…
-¿Antes de?- Casi desmayo, al parecer Randall ha irrumpido en la habitación de la fanficker causándole un pre infarto… más bien una hemorragia porque no viene solo.
-Ya fella, deja a la muchacha.- Está estresada, ¿ves?- Dice mientras sus enormes manos se posan sobre el cuello de la fujoshi. Desilusionantemente los dos están completamente vestidos.
-¡Ya! ¡Fuera de aquí! Todavía no he decidido quién de ustedes va a ser el de arriba, ¿Ok?
La palidez de los dos era alarmante, especialmente en el petirrojo, pues está por demás aclarar que mordidas y moretones se ven mejor en la piel pálida.
