CAPITULO 4

Después de volver a hacer el amor y dormir un rato más, finalmente nos levantamos y nos vestimos para salir a buscar nuevamente el lugar donde Albert instalaría la clínica y desde luego a ir por snowbell, no sabía que pretexto inventarle a la sra. Elroy para justificar mi desaparición por 6 días, tal vez seria bueno decirle que me había resfriado y había tenido fiebre, bueno en realidad si había tenido fiebre pero Albert se había encargado de calmarla, el solo recordar la manera en que apagaba el fuego de mi cuerpo hizo que mi piel se volviera a erizar nuevamente, cuando termine de vestirme salí y me dirigí a la sala ahí estaba Albert cómodamente sentado sobre el enorme sofá, esta vez llevaba unos pantalones de vestir que me permitían ver perfectamente su enorme delantera, no podía evitar que mis ojos miraran lo enorme que era, digo cualquier mujer con buen gusto se daría el lujo de fantasear con un hombre así, sonreí traviesamente porque yo no solamente fantaseaba con el, si no que cada fantasía que tenía, Albert con gusto la cumplía.

Mis pensamientos fueron de pronto interrumpidos por el insistente timbrar del teléfono, me apresure a contestar y era Terry al otro lado de la línea quien en tono algo molesto me dijo –

- ¡Vaya! Hasta que te dignas a contestarme, al parecer estas demasiado ocupada con tu amiguito el gay

- Hola Terry ¿me podrías hacer el enorme favor de dejar de decir que Albert es gay? Y déjame decirte que hemos estado saliendo a buscar un lugar para que Albert instale la clínica veterinaria

- Mira pecas, me importa un soberano cacahuate si tu dichoso amigo esta buscando un palacio para sus malditos animales, a mi lo que me importa es saber porque demonios no contestas mis llamadas en el móvil o contestas en el chat los miles de recados que te he dejado en el facebook ¿me quieres explicar que demonios esta pasando contigo?

- Terry, tenemos que hablar

- Ja no me digas, ya lo creo que tenemos que hablar Candy White y muy seriamente, cuando regrese de mi viaje no quiero saber que ese maldito imbécil esta viviendo contigo ¿me entiendes? Te lo prohíbo terminantemente

- ¿Con que derecho me prohíbes tu a mi algo? Además Albert y yo siempre hemos sido muy amigos y compartido todo, el ahora no tiene donde quedarse y por eso justamente le ofrecí mi casa

- Mira pecas no voy a seguir discutiendo contigo por teléfono y claro que tengo derecho de prohibirte la amistad de ese maldito gay, te lo prohíbo ¿me entiendes? Me lo da el derecho de ser tu novio ¿te parece poco? y el hecho de que no tenga donde quedarse no es tu problema y mucho menos el mío, quiero que se aleje de ti para siempre ¿me oyes? Te prohíbo que sigas siendo su amiga

- Mira Terry Grandchester tu a mi no me prohíbes nada, ya estoy harta de que todo lo que hago te parezca mal

- Candy White…

- Adiós idiota.

Cuando colgué el teléfono estaba temblando de coraje ¿Cómo era posible que hubiera aguantado tanto tiempo la manera tan grosera y déspota en que Terry me trataba? De pronto di un salto al sentir unos fuertes brazos rodeando mi cintura, sentía que mi rostro ardía cuando Albert comenzó a darme pequeños besos en la mejilla diciéndome –

- Te miras tan hermosa con el rostro molesto ¿puedo hacer algo para contentarte cariño?

- Albert, perdón es que Terry es un imbécil

- Bueno eso yo ya lo sabía

- De verdad que no se como aguante tanto tiempo siendo su novia, ahora mas que nunca estoy dispuesta a terminar mi relación con el ¿sabes que me pidió el muy tonto?

- ¿Qué te pidió?

- Que cuando el regresara no quería saber que seguías viviendo aquí ¿cómo se atreve? Y además…

- ¿Además que cariño?

- No quiere que tu y yo sigamos siendo amigos

- Pues vamos a complacerlo

- ¿Cómo dices?

- A mi me agrada la idea de dejar de ser tu amigo

- Pero Albert…

- Claro no me malentiendas cariño, yo quiero ser algo mas para ti, quiero ser tu amante, tu novio, quiero que seas alguien mas importarte en mi vida

- Albert ¿acaso te volviste loco?

- Creo que siempre estuve loco por ti cariño, pero de unos días para acá estoy completamente desquiciado de amor y deseo por ti ¿Qué me dices preciosa?

- Yo encantada, pero primero tengo que hablar con Terry y aparte tenemos que arreglar otras cosas, como la clínica que se yo

- Por supuesto que si, te quiero solo para mi espero que no te moleste que sea un novio egoísta, a mi no me gusta compartir como a Terry, yo no te compartiría ni con un gay jajajajajaja

- Ay Albert, eres un travieso mejor vamos por snowbell ¿quieres?

- Claro, vamos porque si no soy capaz de arrancarte en estos momentos la ropa y hacerte unas cuantas cosas que me he pasado imaginando.

Nos dirigimos a la casa de la sra. Elroy, los chicos nos recibieron muy contentos pero enseguida preguntaron –

- Candy ¿no estabas en casa?

- Hola chicos, lo que pasa es que hemos estado saliendo para ver donde va Albert a instalar la clínica

- Pues es muy raro, porque tu auto siempre estuvo afuera de tu casa y además a veces se escuchaban ruidos extraños ¿estabas enferma?

- Bueno Stear, Candy se resfrió un poco y le dio algo de fiebre, yo le estuve dando un poco de medicamento para que se mejorara

- Lo bueno es que eres Dr. Albert y sabes que recetarle, así cuando la abuela Elroy se enferme le darás de la misma medicina que le diste a Candy ¿verdad?

Albert no pudo evitar atragantarse y yo aparte de sentir que se me subieron todos los colores al rostro por poco y suelto una enorme carcajada, solo de imaginar a Albert dándole el mismo tratamiento a la sra. Elroy para bajar la fiebre, entonces Albert tomando un poco de aire dijo –

- Bueno Archie soy medico veterinario, no de personas pero Candy ya esta mejor

- ¿Dónde esta tu abuela Anthony? pregunte

- Esta dándole de comer a snowbell, ella se ha portado muy bien

- Gracias por cuidarla chicos, me siento sumamente apenada por haberla dejado tanto tiempo con uds.

- Candy no digas eso, snowbell es también nuestra mascota y la queremos mucho

- Lo sé chicos, gracias Stear ¿podrías hacer el favor de llamar a tu abuela?

- Claro que si Candy, pasen por favor.

Cuando nos dirigíamos a la sala de la sra. Elroy mire que Albert traía una pequeña marca en el cuello, por poco y me tropiezo por la impresión de verle el pequeño morete, jamás imagine que yo sería capaz de hacer una cosa semejante, en fin estos últimos días había hecho cosas que en mi vida había imaginado hacer, con Albert todo era diferente, lo tocaba de maneras inimaginables, llegamos hasta donde estaba la sra. Elroy y ella sonriendo nos saludo muy amable me dijo que si ya me sentía mejor de salud, por Dios sentía que mi cara estaba mas roja que un tomate, a ella si que no podía engañarla, así que solamente asentí en forma afirmativa, ella me dijo que le daba mucho gusto por mi.

Cuando salimos de casa de la sra. Elroy nos dirigimos a mi auto y arrancamos rumbo a una inmobiliaria donde Albert había hecho una cita para ver un lugar cerca de un lago, cuando íbamos en plena carretera le pedí a Albert que detuviera un momento el auto y de mi bolso saque un poco de maquillaje, el me miro un poco extrañado y me pregunto –

- Cariño ¿acaso me pediste que detuviera el auto para maquillarte?

- En realidad a quien voy a maquillar es a ti mi amor

- ¿Qué? Ni lo pienses, creo que te he demostrado de sobra que no soy gay

- Jajajajaja de eso no me queda la menor duda, es solo que sin querer mira la marca que te he dejado

- Wow mi preciosa pequeña, pero mira nada más quien diría que eres tan apasionada ¿eh? ¿y que pretendes hacer con el maquillaje?

- Ahora mismo lo veras.

Comencé a maquillar con cuidado la marca hasta que por fin se cubrió por completo, Albert parecía un gatito con los ojos cerrados y ronroneando mientras yo me encargaba de cubrir la marca, cuando por fin termine el me tomo nuevamente por el mentón y me dio un prologando y muy apasionado beso que hizo que mi entrañas se contrajeran de deseo, de pronto escuchamos un ruido que nos interrumpió, parecía como un chillido, Albert y yo pusimos mas atención y nos bajamos con mucho cuidado del auto, snowbell no dejaba de ladrar desesperada y corrió hacia unos matorrales nosotros fuimos detrás de ella y vimos que un pequeño mapache estaba echado sobre la hierba con un ojito cerrado, me acerque para tratar de tomarlo entre mis brazos se le veía tan desvalido que estuve a punto de soltar el llanto, no tendría ni un año siquiera pero Albert se me adelanto y lo tomo con sumo cuidado y nos dirigimos al auto, Albert siempre cargaba con un pequeño maletín donde traía lo indispensable para curar algún animal.

Yo me comunique a la inmobiliaria para cambiar la cita para mas tarde, nos regresamos a casa y ahí Albert le inyecto un poco de anestesia para que se tranquilizara y así poder revisarlo mejor, vimos que tenia el ojo inflamado y una sustancia blancuzca le supuraba, Albert me dijo que no era tan grave que se trataba de una fuerte infección que le inyectaría un antibiótico y lo dejaríamos descansar en una enorme cama que tenía para mi snowbell, ambos decidimos llamarlo Clink, era un hermoso animal tenía la cara tan tierna, snowbell no dejaba de rondarlo se acercaba con cuidado y lo olfateaba, entonces Albert me dijo –

- Cariño, será mejor que vayamos a comprar una jaula para Clink, aunque es un animal pequeño, no deja de ser salvaje y puede que no le agrade que snowbell lo este olfateando a cada rato, no sabemos como vaya a reaccionar

- Albert ¿Qué va a pasar con Clink cuando se mejore?

- ¿Quieres quedártelo Candy?

- Me gustaría, yo lo cuidaría muy bien

- Veremos como se siente en este ambiente cariño, el es un animalito del bosque

- Tienes razón.

Se llego la hora de ir a la inmobiliaria y cuando por fin llegamos nos recibió una mujer joven elegantemente vestida llamada Annie Britter, nos mostró un lugar verdaderamente hermoso, Albert y yo estábamos fascinados pues era una casa preciosa no tan grande pero tampoco tan pequeña que contaba con un hermoso jardín y un enorme garaje donde podríamos acondicionar para la clínica veterinaria, desde ahí se podía observar un hermoso paisaje había un precioso lago Albert volteo a verme y mostrándome esa sonrisa tan cautivadoramente irresistible me dijo en forma afirmativa –

- Esto es precisamente lo que yo andaba buscando para instalar la clínica cariño, es perfecta

- ¿Entonces que me dice señor…

- White, Albert de White porque soy de ella ¿sabe ud. srita?

Verdaderamente Albert era el hombre más ocurrente y divertido que podía existir sobre la tierra, yo sentí que mi rostro se ponía tan rojo como un tomate, la srita. Me miro con expresión divertida y sonriendo le dijo a Albert –

- Pues bien Sr. Albert White ¿le gusta el lugar?

- Desde luego que me gusta, es justo lo que mi novia y yo estábamos buscando

- Pues me agrada cumplir con sus expectativas y eso que todavía no les muestro la recamara principal, estoy segura que su novia y ud. quedaran enamorados de ella síganme por favor.

Sin decir una palabra mas, subimos a la segunda planta y vimos una habitación enorme, estaba decorada exquisitamente con una recamara preciosa y una hermosa sala, el baño era verdaderamente una belleza, si Albert en mi pequeña casa cumplía todas las fantasías que se me ocurrían definitivamente teníamos que estrenar ese precioso cuarto de baño, contaba con un enorme jacuzzi y un espejo gigantesco, Albert me sonrió coqueto y sentí como si me estuviera desnudando con la mirada, estaba segura de que el al igual que yo estaría fantaseando es que de verdad que el imaginarme haciendo el amor en el jacuzzi con el hacia que mi cuerpo comenzara a sentirse caliente nuevamente, entonces Albert dijo –

- Pues si antes no tenía ninguna duda, viendo esta preciosa habitación definitivamente me termine de enamorar de esta casa ¿Qué opinas tú cariño?

Yo estaba encantada con la idea de que Albert comprara esa belleza de casa, pero ahora venia lo mejor, el precio obviamente esa casa costaría millones y aunque yo tenia mis ahorros y estaba segura de que Albert también, esa casa seguramente costaría muchísimo dinero, no es que yo quisiera desanimar a Albert pero si tenía que ser realista, tal vez si deseábamos hacer el amor en ese precioso lugar bastaría con entrar a escondidas y hacer nuestras fantasías realidad, seguramente eso sería muy emocionante, de pronto Albert interrumpió mis pensamiento volviendo a preguntarme –

- Cariño ¿te gusta la casa?

- Claro que si, Albert es solo que…

- Srita Britter ¿le importaría dejarme un momento a solas con esta preciosa dama?

- Desde luego que no Sr. White, tómense el tiempo que consideren necesario, los espero abajo en la sala

- Muchas gracias, Srita Britter le agradezco mucho.

La gentil dama salió y en cuanto Albert y yo quedamos a solas el me dijo –

- ¿Qué pasa Candy?

- Es que no le has preguntado a la Srita. Britter por el precio

- Cariño, tu no te preocupes por eso

- ¿Cómo no me voy a preocupar Albert? Esta casa seguramente cuesta una fortuna

- ¿y eso que?

- Albert, yo estoy dispuesta a compartir mis ahorros contigo pero…

- Jajajajajajajaja ay cariño, me encantas

- No le veo la gracia por ningún lado Albert

- ¿Sabes una cosa cariño?

- ¿Qué cosa? Dime que es tan chistoso

- Mi dulce Candy dime una cosa ¿tu crees que si yo no tuviera el dinero suficiente para comprar esta casa habría perdido mi tiempo viniendo a ver algo que no puedo comprar?

- ¿Pero tú de donde tienes dinero?

- Yo también soy un excelente administrador Candy, veras cuando mis padres murieron me dejaron una pequeña fortuna que mi tutor se encargo de enseñarme a manejar y hacer crecer, el se encargo de enseñarme a hacer buenas inversiones, pero yo jamás deje de hacer lo que mas amaba, que era estudiar para medico veterinario

- ¿Te refieres al Sr. Johnson?

- Así es hermosa, como George vio que realmente me gustaba lo que estaba estudiando el se dedico a hacer crecer la pequeña fortuna que me dejaron mis padres y yo me pude dedicar de lleno a mis estudios

- ¿Por qué jamás me lo dijiste Albert?

- Porque quería decírtelo personalmente, porque mi sueño siempre ha sido compartir todo contigo Candy, porque desde que venia en el avión no sabía como decirte que añoraba buscar una casa para compartirla juntos al igual que cada sueño, cada logro, cada fantasía ¿tu sabes la de cosas que se me antoja hacer ahora mismo es ese cuarto de baño?

- Albert por favor…

- Vamos pequeña, yo se que a ti también se te están ocurriendo muchas fantasías que estoy mas que dispuesto a hacerlas realidad.

Dios esto verdaderamente hacia que mi sangre hirviera de deseo, mire como Albert metió una de sus manos en los bolsillos de sus pantalones de vestir y pude mirar que estaba excitado, su erección no dejaba lugar a dudas, me tomo por la cintura y luego de recargarme sobre la enorme puerta comenzó a acariciar con desesperación mi trasero y luego me susurro al oído –

- Te deseo Candy, quiero hacerte mía en este preciso momento mmm hueles deliciosa, puedo sentir que estas tan excitada como yo, tócame un poco

- Albert, nos va a descubrir la Srita. Britter

- Ay que rico ¿no te emociona eso? anda tócame cariño.

Yo estaba mas que extasiada de escuchar como su tono de voz se volvía tan seductoramente ronco y sus azules ojos brillaban de manera diferente, la piel de Albert se sentía tan bien, olía tan bien, sus músculos estaban mas que tensos y entonces no pude evitar bajar mi mano y comenzar a acariciar su enorme erección, sentía como el movía sus caderas hacia mi cuerpo y un delicioso escalofrió se comenzó a apoderar de mi espalda mil emociones me embargaban, estaba a punto de ceder no me importaba que nos descubriera la agente de bienes raíces, cuando de pronto mi móvil comenzó a sonar con insistencia, me separe con desgano de Albert y después de soltar un enorme suspiro conteste lo mas tranquila que pude –

- ¿Hola?

- Hola Candy ¿se puede saber donde diantres te encuentras?

- Estoy en las afueras de Lakewood

- ¿Estas sola?

- No, estoy con Albert venimos a ver una casa para su clínica

- Aja su dichosa clínica ¿Qué no fui lo suficientemente claro contigo Candy?

- No se a que te refieres

- Caray pecas, yo pensé que eras lo suficientemente inteligente para comprender que te quiero lejos de ese imbécil

- Mira Terry, no se porque cambiaste de repente de opinión respecto a Albert, antes de irte dijiste que no te molestaba en lo mas mínimo que el se quedara conmigo

- Tal vez sea porque en el tiempo que el se ha estado quedando en tu casa no te preocupas por llamarme ¿Qué es lo que esta pasando contigo Candy?

- No esta pasando nada Terry, es solo que recuerda que estoy de vacaciones y quiero disfrutar de mi mejor amigo además estuvimos separados por tanto tiempo que… tenemos muchas cosas que compartir ¿Por qué te es tan difícil entender eso?

De pronto mientras yo estaba hablando por el móvil con Terry sentí que Albert se colocaba detrás de mi y comenzaba a besar mi cuello y después deslizando sus dedos largos y delgados comenzó a acariciar mis pechos luego con sus palmas los cubrió y sentí como mis pezones se comenzaba a endurecer al sentir como Albert comenzaba a dibujar pequeñas formas en mis pechos yo casi grito por el placer que estaba percibiendo al sentir las manos de Albert cubriendo mis senos y aparte sentir su erección entre mi trasero y su lengua tibia rozando mi cuello, de pronto la voz de Terry me volvió a la realidad cuando me pregunto –

- Candy ¿te sientes bien?

- Yo… eh si ¿Por qué? ¿me decías?

- Estos últimos minutos yo no te he estado diciendo nada y te escucho un poco agitada ¿estas sola?

- Eh… si ¿Por qué?

- ¿Segura?

- Si segura

- ¿Dónde esta tu amiguito?

- El… ehmmm ¿te refieres a Albert?

- ¿Podría estarme refiriendo a alguien más?

- No, claro que no, el creo que esta abajo arreglando lo del contrato o algo así.

Cielos, después de todo no estaba tan equivocada porque Albert si estaba abajo pero entre mis piernas y haciéndome vibrar de placer, entonces Terry me dijo nuevamente –

- Candy, voy a adelantar mi viaje, regreso pasado mañana

- ¿pero porque tan pronto? Dijiste que regresarías en 15 días aún te queda una semana mas por estar fuera

- Pensé que te daría gusto escuchar que volvería antes, pero ya veo que no

- No es eso Terry es que… ahg

- ¿Te pasa algo?

- No es que creo que me pique con algo

- Pues ten cuidado, bueno entonces ya lo sabes nos vemos pasado mañana ¿ok?

- Esta bien Terry, nos vemos luego.

Cuando Albert salió de debajo de mi vestido yo estaba completamente mojada, era increíble lo que acaba de suceder, había tenido un orgasmo hablando con mi disque novio y ese orgasmo me lo había provocado mi mejor amigo y encima estaba en un lugar donde en cualquier momento nos hubieran podido descubrir entonces Albert me dijo con el rostro de quien comete una enorme travesura –

- ¿Entonces que dices cariño? ¿la compramos o quieres que te siga convenciendo?

- Definitivamente la compramos.

CONTINUARA…

Muchas gracias chicas por cada uno de sus comentarios, ya saben que escribo para uds. y de verdad es un placer leer cada uno de sus comentarios.

Mayra Exitosa (que detalle el tuyo de ofrecer firmas)

Angie Ardley

Faby Andley

Blackcat2010

Paloma

Rose de Grandchester

Josie

Nadia M Andrew

Sabrina Weasley

Elisa

LizvetArdray

CandyFan 72

Olenka

Farill

Perdón si olvido alguna, pero de verdad que cada uno de sus comentarios los leo y me sacan una enorme sonrisa, doy también las gracias a quien me lee anónimamente.