Disclaimer: Ningun personaje me pertenece en realidad, solo los toco en mis sueños pervertidos. nada más !Lo juro¡ Asi que bueno disfruten la trama que es lo único que es de mi autoria. Si ven a un Edward Cullen asi de hormonal me avisan para...guiarlo por el buen camino.

Enjoy!


Capitulo 4 "Más confianza en mi"

POV Edward

Todos dormían y se supone que yo también- dado que eran las 12 de la noche- ...se suponía, claro esta. Llegamos hace tres horas ¡Tres horas! ¿Y que habíamos hecho? Pues lo normal de las familias…cenamos, conversamos, nos duchamos y después cada uno se retiro a su habitación a dormir argumentando cansancio por el paseo ¡A dormir!

Paradójicamente eso era lo que menos quería hacer en estos momentos. Necesitaba como fuera hablar con Bella. No habíamos tenido mas contacto que nuestras manos entrelazadas bajo mi mochila en el auto que convenientemente llego más que rápido a la casa haciendo que mi paraíso personal, mi nirvana armonioso fuera brutalmente interrumpido por un ¡Llegamos!

¡Cuánto amaba a mis padres en estos momentos! sarcásticamente hablando, por supuesto.

Agradecía la maravillosa idea de colocar mi mochila, gracias a eso no nos habían sorprendido… porque yo estaba en un sueño bastante bueno como para percatarme del hecho de estar en nuestra casa en Forks y menos me di cuenta cuando a mi madre me movió el hombro un tanto brusco para poder despertarme a mi primero ante que las chicas.

Me quedo mirando extraño por un segundo y luego se giro como si nada.

Bueno eso ahora era lo que menos me importaba. Quería ir a ver a Bella ¿Estaría ella tan preocupada como yo por querer vernos? ¡Quería tocarla, sentirla! Quiera hacer todo eso y más. ¡Demonios!

Me revolqué en mi cama una vez más. Ya había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho, si mi madre viera el lio en el que estaba mi edredón de seguro le daría ataque. ¡Bah! Eso no era lo que me importaba.

Tenia que disculparme como Dios manda. Sí, lo acepto fui un idiota con mayúscula. Bella me había dicho que confiara… en nosotros, en mí.

En ella.

No se como lo haría pero confiaría. Tenia que aceptar que esto de los celos era algo nuevo para mí. Jamás había sentido un odio visceral por alguien, así como lo sentí por ese chico. De tan solo imaginar que el pudiera hacerla suya o que ella le digiera con esa boca tan sensual un "te amo" como me los decía a mí, me dejaba con las ganas de matarlo…dolorosa y lentamente. Y si el tiempo me lo permitía dejarlo estéril, como un cariñoso regalo de mi parte.

Además, no era solo él, era un sentimiento hacia todos los hombres del planeta. Todos los que tuvieran la indecencia de tener fantasías con MI Bella. No los podía culpar y lo sabía. Pero lo que sí podía hacer era dejarlos con varios moretones y costillas rotas por siquiera pensarlo. Suspire.

¡Los odiaba! Pero más me odiaba a mí por no poder controlar esto.

¡Ahhh!

-Tranquilízate Edward Cullen- me recordé. No quería despertar a mis padres ni mucho menos.

Bien... sacando cuentas tenía algo a mi favor. Bella era mía y solo mía. ¡Cuanto deseaba restregárselo en la cara a todos esos posibles patanes!.

Suspiré desganado otra vez.

Otro sentimiento era desconocido también para mí; la inseguridad. Es que tampoco nunca la necesite, es decir Mi seguridad jamás me la cuestione. Simplemente creía tenerla y me la alimentaban mis cuasi conquistas todos los aburridos días sin Bella. Jamás dudé de lo que tenía pero ahora dudaba de hasta mis suspiros ¿Serian demasiado reveladores? ¿Me vería demasiado bobo?

¿Le gustaría a Bella lo que veía en mí?

...

Esto tenía que parar. Podría perder a Bella por mis inseguridades y ¡No! Podría tener 16 años pero tenía que ser un poco más inteligente al respecto.

¡Ok! comenzaría por confiar más en mí y en lo que tenía.

¿Era atractivo? Bueno las chicas del colegio creen que sí. Me siguen, hasta llegan al extremo de perseguirme por una cita.

Pero ellas no me importaban, yo quería que Bella se quedara embobada viéndome, que ella y solo ella suspirara por mi y que me deseara como yo la deseaba a ella.

Empecé a recordar las veces que las chicas con las que alguna vez salí decían que les gustaba de mi – porque nunca paraban de hablar, era desagradable -, quizás con eso lograba tener una noción de que podría sacarle provecho para seguir conquistando a Bella, encantarla cada día que quedaba de vacaciones para así seguir juntos después.

Me había decidido ¡sí! Si había candidatos que pudieran entrar a competir conmigo por Bella… yo me encargaría que no fueran mejores que yo.

Hice una lista mental y esto fue lo que recordé;

1.- Mis ojos

2.- Mi sonrisa.

3.- Mi cuerpo.

¡Bah! Eran puras idioteces ¿Cómo pude salir con chicas tan superficiales? Me mire al espejo y me inspeccioné. Estaba sin polera y solo vestía mi pantalón de pijama.

Los de los ojos era comprensible, pocos tenían los ojos color verdes, así tan claro como los míos. No recuerdo haber visto a alguna persona con la tonalidad de los míos. No es que me fijara mucho pero un color así no pasa desapercibido.

¡Ok! Un color bonito…Puntos a mi favor.

Mi sonrisa. Trate de esbozarla pero forzada tampoco es que se pudiera hacer mucho. Recordé las veces que me reía con Bella. Todo era tan fácil con ella, podía sincerarme y expresarme con tanta soltura que ella parecía ser parte de mí.

Como cuando nos uníamos al momento de tener sex… ¡Concéntrate!

Respire una y otra vez. Pero las imágenes no se iban, su piel, su aroma, sus movimientos…

Abrí los ojos y ahí estaba. ¡Já! Esa sonrisa, así como ladeada en mi rostro. La evidencia de lo divertido que eran mis recuerdos y por supuesto no note nada fuera de lo normal. Era una sonrisa, como todas. ¿Qué le veían de especial?

Pasemos al siguiente punto. Me observé. Mis hombros anchos – no tanto como los de Jacob pero iban por ese camino – mis pectorales y abdomen marcados fruto de entrenamiento.

Hmm, no estaba mal. Digo no me puedo quejar, se supone que eso le gusta a las mujeres ¿no?

Más abajo estaba la prueba indemne de mis anteriores fantasías y recuerdos de noches ardientes con Bella. Era bueno estar solo, nadie tendría porque ver esta vergonzosa escena.

¿Se lo imaginan? Entran mis padres y ven a su hijo con una erección del porte de la estatua de libertad de New York ¡Genial!

Volví a mis ejercicios de respiración para por lo menos hacer que mi amiguito se pusiera descansar.

Inhalo.

Exhalo.

Y lo vuelvo a repetir.

¡No podía ir donde Bella con semejante espectáculo! Aunque después sirviera- me recordé jocoso - ahora no era el momento y jamás… ¡jamás! Caería tan bajo como para "arreglármelas solito" ¡No señor! Primero eunuco.

Me senté en mi cama desecha con las manos en mi cabeza. Bien por lo menos ahora podría decir que tenia un poco mas de confianza en mi. Pero estaría más confiado si probara estos descubrimientos con ella. ¿La pondría nerviosa una sonrisa? ¿Una mirada? ¿O si me desnudara enfrente de ella así sin más?

De pronto recordé que no me había dicho de qué iba ese "algo" que habían tenido con aquel tipo. Porque no me lo había negado.

Un dolor en mi pecho me sorprendió con la guardia baja.

Habían dicho que eso fue antes…¡Antes! ¡ANTES!

Me desordene el cabello ferozmente. Me levante y levante mi mano derecha apuntando al cielo.

-¡Tú eres el ahora no el antes! – dije. Me debería de ver bastante cómico, por suerte ya mi "problemilla" estaba relativamente de baja.

Rompí en carcajadas. Me tire en la cama agarrando mi estomago en busca de consuelo ante el ataque de risa que me había invadido. ¡¿En que bicho raro me he convertido?! Hablándole a la pared y apuntando a techo.

¡Oh si! Mi subconsciente tan traicionero como siempre me dio la razón ¿En que me había convertido? En un hombre enamorado y correspondido.

¿No debería estar feliz? Pues no lo estaría hasta que estuviera con Bella, así de sencillo.

Sin embargo eran las doce con 45 minutos y nuestro horario regular de visita era a las 3 ¡No aguantaba más!

-Parece que te diviertes – Dijo una voz suave y divertida interrumpiendo mis pensamientos.

Estaba de cabeza mirando hacia la puerta que estaba cerrada tras un cuerpo de infarto. Veía a Bella de cabeza y aún así mi corazón dio un vuelco al verla ahí en mi pieza. Me gire rápidamente para verla mejor y estar bueno... presentable, solo esperaba que no haya visto el problema, en la posición que estaba se vería bastante evidente. No me atrevo a compararlo con nada por temor a sonrojarme más. Aunque no es nada que Bella no haya visto anteriormente.

Cuando intente ponerme de pie, me tropecé con el edredón quedando a sus pies.

Pero ya lo estaba así que no me importo, ahora la metáfora era literal. " Estoy a tus pies, dispuesto a todo por ti"

¡Vaya estúpido era!

-¡Auch!- dijo acomodándose junto a mi en el piso.

- Es que estoy emocionado de verte – le dije divertido. Me puse de cuclillas para estar a su altura y acomode mi mano en su cuello acariciandolo con ternura.

-Sí, eso veo – Dijo apuntando mi excitación. Me reí suavemente y ella me acompaño acercándose un poco.

¿ Y si probamos eso de mis atributos? Tenia que preparar el terreno.

Con temor esboce un sonrisa, trate de ladearla y la mire de manera intensa. No note nada diferente en ella, su ojos me miraban con el mismo fulgor, con ese mismo brillo. Sus labios se entreabrieron emitiendo un gemido lento y bajito. Sus pechos subían y bajaban al respirar haciendo que sus senos bailaran para mí.

¿Estaba tratando de deslumbrarla? No, yo era el deslumbrado.

La tenia enfrente de mi, con su mirada perdida en mis ojos y yo no tenia ya ganas de seguir con la comprobación de mis hipótesis de seducción. Me acerque y la bese con dedicación. Olvide todo, estar ahí besándola, jugando con su lengua y acariciando cada rincón accesible era mi perdición. Si pudiera tomarla aquí, en el piso… ¡Lo haría! Pero tenia que pensar con la cabeza correcta ahora.

Le debía una disculpa, una grande.

-Perdóname. Perdóname por ser tan estúpido- dije a milímetros de sus labios. No me alejaría de ahí por un buen rato.

-Un estúpido celoso – Me respondió dando pequeños besos por la comisura de mi boca. Si no lo estuviera haciendo estaría muy asustado pensando que ella aún estaba enojada conmigo.

-Sí- asentí avergonzado. ¿Qué más podía hacer?

-Pero Mío – se separo un poco sonriendo. Su sonrisa si me dejaba sin respiración ni aliento, ni mucho menos pensamientos coherentes. Me gustaría poder lograr algo similar en ella, aunque sea una milésima parte de lo que ella lograba en a mi con aquel gesto.- Mi querido estúpido celoso-

Con su mano comenzó a acariciar mi vientre y bajo lentamente hasta acariciar mi sexo ¿No estaba un tanto resuelto mi pequeño gran "problema"? Bella tenía el poder de volverlo a la vida con tan solo un suspiro.

Y como correspondía… yo me entregue en las manos del placer de la reconciliación con la persona amada.

POV Bella

Salí de mi habitación con sigilo. Cerré de forma lenta y segura, así no emitiría ningún sonido delator. Era temprano las 12:15 de la madrugada. Muy temprano, pero me aferraba a la esperanza de que el paseo a La Push los haya dejado extenuados a todos menos a Edward.

Se había comportado como un inseguro y celoso patán. ¡Lo sabía! Y sin embargo no lo podía culpar. Había aportado mi grano de arena a sus sentimientos y también hacia que me sintiera un poco culpable de lo sucedido. En primer lugar ¿Debí ir con Jacob? No, pero necesitaba explicarle como estaban las cosas y porque una noche haya cometido el error de mi vida, eso no significaba que tenía porque tropezar dos veces con la misma piedra.

¿Alice le había dicho a Edward de eso que juramos callar? Me las pagaría pequeña traidora.

Ella tenía a su favor que no sabía que el tema era vetado para él, porque obviamente no sabia que estábamos juntos.

Otro error mío. ¡Rayos! ¿Cuándo iba a aprender? Se supone que era la madura.

¡Bien! No importa lo hecho y dicho. ¡Hecho y dicho está! Por lo tanto ahora solo basta conversar como personas civilizadas. En el auto había sido muy tierno y romántico, si no fuera porque había mas personas alrededor me hubiera lanzado a sus brazos a hacer que me perdonara.

Amé la sensación de sus dedos entrelazados con los míos y como deseé que pudiéramos hacerlo más seguido y en todo lugar y a toda hora.

Camine bajo la punta de mis pies hacia la habitación de él. Ya estaba cantando victoria cuando sentí a alguien subir las escaleras, cambie rápidamente mi dirección. Hice como si estuviera también bajando, solo por las moscas. Ahí me encontré con Alice quien estaba sentada a mitad de la escalera con el celular en su oreja derecha.

-No –

Estaba conversando con alguien –evidentemente – en susurros. ¿Pero porque tan tarde? ¿Y porque en un lugar como ese?

-No quiero saberlo, Jasper – continuo.

¿Jasper? ¿El estudiante de Ingeniera Comercial?¿El chico rubio que conocimos en la fatídica fiesta? ¿Por qué estaba hablando con él? ¿Y porque no me había dicho que seguían en contacto?

-Pues cuando lo hayas resuelto, me vuelves a llamar. Antes no – su voz sonaba rasgada, triste.

Me estremecí y me debatí en ir a confortarla o darle su espacio. Después de todo nosotras siempre nos habíamos confiado todo pero lo hacíamos cuando nos sentíamos con la seguridad de poder hacerlo. Siempre, siempre terminábamos sabiendo todo lo concerniente a la otra aunque demorara un poco más de tiempo.

Eso me recordó que aún no estaba lista para decirle a mi mejor amiga lo de Edward y yo. Estaba aterrada ante su reacción, la única persona que había estado conmigo cuando todo pasó aquella vez…no quería perderla.

Sabía que se lo diría algún día.

¿Cómo le pediría a Alice que confiara en mi si yo no podía confiar en ella?

-Como me gustaría creerlo. No tienes idea – Diciendo esto mi amiga corto el teléfono bruscamente y oculto su rostro en sus piernas.

Estaba segura que estaba llorando silenciosamente. Me prometí mañana tratar de conversar con ella. .

Decidí regresar tras mis pasos hay veces que lo mejor que puede hacer un amigo es dar el espacio a los que quiere para poner en orden sus pensamientos

Abrí lenta y silenciosamente la puerta de Edward. Sabia que no había nadie , había servido el viaje hacia las escaleras... me había dado seguridad al respecto. Ahí lo vi frente a su espejo bastante concentrado en su reflejo. Sonreí. Se veía tan mono ahí con el ceño fruncido viendo su pecho y bajando la vista hacia su abdomen.

Jamás podría acostúmbrame a verlo así semidesnudo con su exquisito torso y su imponente porte. Amaba esos hombros anchos, esos brazos firmes…todo de él lo amaba. No solo su cuerpo, sino también; su sonrisa traviesa, coqueta y juguetona. El solo verlo sonreír me hacia perder la respiración, era algo indescriptible, inigualable. Su cabello cobre desordenado era tan sexy que me dejaba con deseos de tocarlo,tirarlo para besarlo y respirar su suave y varonil aroma.

Y ni hablar de sus ojos, color verde profundo, derretido ante mi mirada.

¡Santo cielo! Soy una ninfómana, estoy ardiendo en deseos de solo mirarlo. Sí, soy una ninfómana y también una pervertida… Me reprendí a mi misma y cerré la puerta a mis espaldas. Edward no se dio ni por aludido pues siguió con su examen y bajo su vista hacia su entrepierna.

Sonrió avergonzado.

¡Wow! ¿Por qué estaba así de excitado? Porque estaba muy…muy. En serio. No es bueno para mi subconsciente que confiese –ni para mi reputación- esto….pero se me hizo agua la boca.

De pronto se sentó en su cama desordenando su sexy cabellera desperadamente. Parecía frustrado, confundido. Tenia unas ganas locas de besarlo y abrazarlo ¿Cómo podía ser tan lindo así tan enojado?

Me sorprendió cuando se levanto apuntando el techo, casi salte en mi lugar ahí afirmada en la puerta ¿Cómo era que no me notaba?

-¡Tú eres el ahora no el antes- dijo.

¡Oh ya veo! Recordé las palabras. Aun estaba preocupado por lo que paso con Jacob. ¿Por estaba tan frustrado? Le había pedido que confiara en nosotros… espero realmente que lo haga porque si no, no sé como se puede formar una relación duradera sin ella.

Claro en nosotros el amor sobraba, el tiempo lo había comprobado. Pero la confianza también era importante.

Rompió en carcajadas tirándose a su cama.¿Es que era bipolar y yo no me habia percatado? ¡Se retorcía! ¿Qué era tan gracioso? Estaba con su espalda en las cobijas y sus manos en su estomago. Parecía disfrutar y yo disfrutaba también viéndolo así tirando y con su evidente entusiasmo a la vista.

Reprimi un risita.

-Parece que te diviertes- le dije ¿Por qué mi voz salió tan suave? Rectifico, salió ronca y sensual.

Y al parecer le asuste, porque intento pararse enredando sus piernas en el edredón haciéndolo que se diera un gran golpe en el piso. Quedo tirado a mis pies, pareció que el golpe pudo haberle hecho daño y provocado un gran dolor. ¡Como lo asuste así! ¿Era idiota o me hacía?

-Auch – estaba expresando mis propios sentimientos al verlo pegarse. Me dolía.

Me agache para saber como estaba. Quería tocarlo pero me retuve. Quizás no era el momento.

- Es que estoy emocionado de verte – Me dijo con diversión y no pude evitar reír ante el comentario ¡Claro que estaba emocionado, con el tamaño de su entusiasmo!. Se acuclillo y me acaricio el cuello con su deliciosa mano. Se sentía tan bien.

-Sí, eso veo – Dije apuntando su erección. Se rio tan sexy y yo me acerque un poco riéndome también.

¡Como lo extrañe todas estas horas! Me estaba volviendo dependiente de este hombre. Nunca me había pasado, pero es que nunca había estado enamorada de ninguno…solo de él.

Nos quedamos mirando y yo nuevamente me perdí en su mirada. En su aura demoledora y en la magnifica paz que me envolvía cuando estaba con él. Me sonrió como solía hacerlo cuando estaba pensando alguna travesura… ¿Cuántas sonrisas podía tener? ¿Cuántas podían dejarme sin aliento?.

Gemí.

Quería que estuviéramos juntos. Sin peleas, sin resentimientos. El se había disculpado en el auto y yo había aceptado sus disculpas ¡Listo! ¿Qué más había que esperar?

-Perdóname. Perdóname por ser tan estúpido- Dijo muy cerca de mis labios.

-Un estúpido celoso – le respondí. Estaba feliz de que él estuviera conmigo y que estuviera tan dispuesto a disculparse eso lo hacia mas valioso aún. ¡Cuánto lo amaba! Comencé a besar rápida y juguetonamente la comisura de sus labios con una sonrisa en mis labios.

-Sí- asintió. ¡Deja de ser tan lindo! Estuve a punto de gritarle pero tenía mis labios ocupados en su piel. En reposición le respondí separándome solo un poco.

-Pero Mío… Mi querido estúpido celoso- le asegure. Porque era mío como yo de él, así de simple.

Baje mi mano como autómata y acaricie lo que parecía una ya dolorosa erección.

Ante mi movimiento el dejo de reprimirse y continuo con los besos esta vez en mi hombro y viajando hacia mis senos. Yo por mi parte continuaba acariciando sobre su pantalón de pijama su sexo pero quería más, por lo que mientras el subía mi polera de pijama yo metía mi mano por su pantalón.

El emitió un gemido bastante sonoro mientras atrapaba con una de mis manos su miembro.

-Shh -con un beso lo silencie. No podíamos olvidarnos de nuestro pacto de silencio aunque quisiéramos gritarlo todo.

Yo quería gritar su nombre y escuchar de sus labios el mío.

El se río y me miro con su mirada cargada de deseo. Lo estaba poniendo al borde y eso me gustaba.

Al parecer no aguanto mas los jueguitos ni las caricias porque de un solo movimiento me tumbo en el piso trayendo consigo en su mano el edredón que quedo tirado cuando él se cayo. Nos coloco sobre la cobija y nos recostamos de cuclillas .Seria un tantito incomodo pero lo necesitábamos.

Como pude me saque el pantalón corto de mi pijama –ya no tenia la polera – y vi como el hacia el mismo trabajo con su pantalón. Alargo la mano hacia su mesita de noche y saco un condón. Se lo iba a poner impaciente pero yo lo detuve. Le quite el preservativo y lo abrí, siempre mirándolo. él parecia extrañado perp sabía que le gustaría.

Me acerque gateando donde él y se lo puse muy lentamente.

Su cara de sufrimiento no tenia precio. Me gustaba ser torturadora.

Luego tal y como estaba me senté a horcadas sobre el penetrándome a mi misma. El extendió el cuello hacia atrás. Estaba disfrutando. ¡Genial!

- Perdoname tambien ¿Si? - Le dije mientras entraba. El solo pudo asentir con su cabeza.- Te amo y eres el único para mí -

- Yo también te amo, más que a todo. No quiero perderte -

- No me perderás - le asegure mientras comenzabamos la danza.

Nos comenzamos a mover cadenciosamente, mientras el perdido en su placer y yo en el mío nos besábamos donde tuviéramos alcance. Rápidamente llegamos al divino orgasmo.

Fue como una explosión de sensaciones y emociones difícil de explicar. ¿Por esto dicen que las reconciliaciones son las mejores?

Él no me dejo salirme, me abrazo por mis caderas y me atrajo a si con un beso fogoso. Era como volver a empezar, su miembro pronto estuvo duro y listo para mí de nuevo… algo me decía que esta vez me devolvería la mano.

Uhmm sería una noche larga.


NDLA:¡Hi! ¿Como estan? No quiero agregar mucho aqui por que en Twitter me estan exigiendo el capitulo! jajaj solo dire que mi imagen mental de Edward en ele spejo en la revision del capitulo para subirlo como corresponde me dejo... hiperventilando.

XD

saludos y muuchas gracias por sus RR!! Sus alert! y fav!! Todo!

garcias!!

Abrazos de oso para todas ustedes esperando que esten de vacaciones o que hayan disfrutando un buen findesemana.

(Todavia me queda una semana T.T)

No olviden decir que les parecio!!

Enichepi