¿APRENDAMOS?
"Por Fanny & Camili"
Capitulo III: Verdades.
(SH)
Habían pasado ya tres meses –redondeando-, desde que voluntariamente lo habían llevado a Japón. Probablemente, de no haber conocido a Sakura seguiría igual de frustrado que el día que supo que viajaría a ese país, que por lo demás ya no le estaba siendo tan desagradable.
Gracias a la castaña había tenido con que entretenerse en la estancia en ese país que no era el suyo, aunque en este preciso momento estaba cambiando de opinión.
Hace a penas dos días había aceptado –después de una larga tarea de convencimiento- asistir a un festival, del que ahora se arrepentía haber ido, pues la familia de moretones, con su pie derecho enyesado y teniendo que guardar reposo en cama, no le hacían ninguna gracia. Aunque, si buscaba el lado positivo de la situación, ahora no tendría que estar evitando a su pequeña pesadilla, considerando que evitarla ya era casi imposible el último tiempo.
Esa despistada de Kinomoto no se atrevería a visitarlo después de lo que le causo, precisamente, con su despiste. Así que podía estar tranquilo, ya vería luego como ponerse al día en las materias de la clase.
- Shaoran –llamaron a la puerta.
- Adelante.
Luego de sus palabras entro su madre con una bandeja en sus manos y una sonrisa.
- En un momento me iré a la empresa –dijo- Así que come algo o me iré preocupada. Trataré de regresar pronto.
El castaño se limito a asentir, mientras su madre colocaba la bandeja encima de su regazo.
Agradecía el hecho de que sus brazos salieran ilesos, si no, estaría en serios problemas.
- Aun no entiendo como es posible que te lastimaras de esa manera, tú no sueles ser distraído.
Shaoran alzó ambos hombros, después de llenar su boca con lo que su madre le había llevado, restándole importancia al asunto. No tenía intención de contarle que había sido causa de cierta castaña.
El timbre sonó, él supuso era Wei, que regresaba de sus vacaciones antes de lo previsto para ayudarlo esos días que tendría que estar en cama.
- Iré a abrir –dijo su made antes de desaparecer por la puerta de su habitación, juntando al salir.
Al poco tiempo pudo escuchar algo semejante a un grito eufórico, si su pie no estuviera inmovilizado hubiera corrido a ver que pasaba.
-¡Estas preciosa!, escucho, suponiendo que subían a su habitación.
- Mira, Shaoran, quien ha venido a verte.
El rostro de piel bronceada palideció de inmediato, jamás –de los jamases- espero ver a Kinomoto Sakura frente a él, en la entrada de su habitación, con ese semblante culpable y aquel conjunto de vestir que la hacían ver angelical. Se reprimió por ese último pensamiento para con ella.
"En ese momento supe que jamás me iba a librar de ella"
(SA)
La culpa no la había dejado dormir bien desde el día del festival. Todo por ser tan necia –y descuidada-.
Había convencido a Shaoran, por fin, de asistir al festival. Y por ser tan despistada él había terminado escaleras abajo, quedando casi inconciente.
El castaño había pasado por ella, habían caminado al lugar del festival y cuando estaban a punto de llegar pasó todo. Sintió que la jalaron y cuando miró Shaoran ya había caído cuesta abajo por las escaleras que recién acababan de subir. Un chico que andaba en bicicleta, haciendo acrobacias –en esa escalera- había perdido el control, ella –por despistada- ni cuenta se había dado que el tipo en cuestión iba en su dirección, Shaoran la había jalado para que no le pasara nada, pero entre el ciclista, las escaleras, velar por ella, no había resultado más que un Shaoran en cama por algunos –varios- días.
- Hola –dijo tímidamente la castaña.
Shaoran se limito a mirarla y ella no tenía idea de que hacer, había pensado en cientos de cosas que decirle, pero después de un rato de reflexión, no se decidía con que partir.
- Me alegra que estés aquí –dijo la madre de Li, con una encantadora sonrisa.
Shaoran se extraño, su madre estaba siendo demasiado amable con Sakura Kinomoto. ¿Qué le pasaba a esa mujer?
- ¿Podrías quedarte con mi hijo un poco? –ambas mujeres se miraban- Tengo que ir a arreglar unos asuntos a la empresa y no me gustaría que se quedara solo. Así, si se queda contigo, estaré un poco menos preocupada.
- Desde luego –respondió Sakura con una sonrisa, mostrando a la vez una bolsa que cargaba – De hecho, he traído sus deberes junto con los míos para hacerlos.
La madre de Li Shaoran sonrió abiertamente y acarició maternalmente la mejilla de Sakura.
Sakura no pudo reprimir una sonrisa familiar.
(ER)
Los meses que llevaban en clases para él no habían significado motivo de alegría. No se quejaba, de salud estaba bien, sus calificaciones seguían siendo excelentes, sus amigos seguían siendo sus amigos, en el equipo de fútbol seguía siendo el capitán… Bien, todo lo demás iba bien, pero lo más importante no lo tenía o, en realidad, lo estaba perdiendo.
Lo frustraba el hecho de que Sakura se alejara de él y volviera a verlo más como un amigo que como un novio, aunque no haya alcanzado hacer esto último.
Desde la llegada de Li, las cosas habían empezado a ir de mal en peor, eran raras las veces que salían y cuando lo hacían Sakura –conciente o inconcientemente- se empeñaba en que fuera toda la escuela prácticamente.
No había que ser muy inteligente para darse cuenta que las cosas ya no estaban en el camino que habían tomado en las vacaciones de verano. Eso, más el hecho que las dos veces que había querido confesarse, por cosas del destino, no había podido.
Las dos veces interfirió, sin querer, Li. La primera, fue regalándole una gargantilla como la que él pensaba darle. La segunda, salvando que un ciclista tirara a Sakura por las escaleras.
Sonrió ¿Qué más podía hacer?
Incluso, ni siquiera podía odiar al sujeto. Le caía bien y, en cierta forma, se parecía mucho a Sakura. Ambos distraídos, ambos testarudos, ambos castaños y ambos completamente el uno para el otro.
Pero no era hora de tirar la toalla, aunque cada vez se le hacía más difícil, según declaración de la misma Sakura ella haría hasta lo imposible para hacerse buena amiga de Li y, sobre todo, para disculparse –y agradecerle- lo del festival.
El festival…ese mismo festival al que él la quería llevar. Ese mismo festival donde él quería declararle su amor al fin.
"En esta vida no existen las coincidencias, sólo lo inevitable"
Volvió a sonreír.
Si no puedes contra ellos, úneteles.
(SH)
No podía creer lo que estaba viendo.
Su madre a veces, según él, era como esas madres de televisión que se emocionan con las cosas, por lo menos así era con él, pero jamás se mostró más amable de lo necesario con alguien exterior a la familia, sin embargo, en ese preciso momento lo estaba siendo con la castaña.
- Pero Wei no debe tardar en llegar –salio de la boca de Shaoran para sorpresa de las presentes.
No sabía por qué, pero estaba nervioso.
- Shaoran, hijo, a Wei a lo menos le quedan un par de semanas, le di más vacaciones – dijo rápidamente, quitando cualquier posibilidad a que su hijo alegara.
- Pero… -protesto él, pero fue interrumpido antes de terminar.
- Si no quieres que me quede no lo haré, Li – dijo la castaña con lo que, al parecer de Shaoran, era un rostro ensombrecido y la culpa hizo su aparición en él – Solo traje los deberes, para que no te atrases mucho.
"Y su sonrisa apagada, su mirada triste me hicieron hacer algo que, aunque no quiera aceptarlo, realmente quería"
- Espera –dijo apenas Sakura se había dado la vuelta. Todo bajo la pendiente mirada de Ieran Li – Quédate –termino por decir tan bajito, casi entre dientes.
Sakura giró de inmediato con una enorme sonrisa y en él apareció un sonrojo, que él no quería que apareciera y que su madre si pudo percibir.
- Entonces, los dejo. Así quedo tranquila –
Ieran Li miro a Sakura y sonrió, nuevamente en el cuello de la castaña brillo la gargantilla. Cando fue abrir la puerta y se inclino un poco para abrazar a Sakura notó la gargantilla, esa que su hijo guardaba celosamente siendo un obsequio que su padre le dejo. Entonces, no necesito más para saber: ella era perfecta para su hijo.
- En la mesita de la entrada dejare dinero por si necesitan algo o si les da hambre pidan algo, con total confianza –volvió a sonreírle a Sakura – Siéntete como en tu casa -y tras eso se fue dejando a ese par solos.
Peligrosamente solos, pensó Shaoran.
(TOU)
Llevaba días preocupado. Yukito actuaba de manera extraña.
Cuando lo invitaba a cenar, la mayor parte de las veces no aceptaba, siendo que él es un fiel admirador de la cocina de su padre. Cuando tenían algún trabajo o debían estudiar para un examen y le ofrecía ir a su casa para hacerlo, simplemente se negaba o decía que extrañaba estar en su casa y un montón de cosas y excusas que no convencían a nadie, menos a él, que todos los años de amistad ya bien lo conocía. Además, cuando salían del trabajo, prácticamente, le huía.
¿Touya Kinomoto había hecho algo que le molestara?
- ¡Yuki! –le llamo apenas lo vio. Este sería el día que aclararían las cosas.
El recién nombrado se giro en su dirección lentamente, con aquella sonrisa que últimamente se notaba fingida.
- ¿Qué pasa? ¿Olvide algo en el aula?
Touya lo miro atentamente hasta que llego hasta él.
- No. Pero creo que tenemos que hablar –Yukito lo miró extrañado- Me has estado evitando por semanas ¿Qué te pasa?
Yukito suspiró, apenado.
- ¿Realmente…quieres saber? –Touya solo asintió – Esta bien, pero hablemos en otro lado.
Touya lo miró extrañamente, Yukito de un momento a otro había dejado de ser la persona sonriente que él conocía, una descripción perfecta de lo que era ahora era un cuerpo inerte que respiraba y caminaba porque si, e intentaba ocultar la tristeza con algo de triunfo.
No quería ver más a su amigo así, no lo había presionado antes a contarle lo que le sucedía por darle su tiempo y espacio, pero apreciaba a Yukito, es su mejor amigo, y si le sucedía algo él quería saber para poder ayudarlo.
Yukito nunca le había fallado, y tan solo quería retribuirle la confianza y el apoyo.
(YU)
Caminaban silenciosamente a una cafetería cerca de la casa de Touya, que sabía no había mucha gente a esta hora, sería un buen lugar para esa conversación.
Sabía que el momento de contarle a su mejor amigo lo que le pasaba llegaría, pero había deseado que se demorara lo más posible y, en parte, había ganado harto tiempo, pero Touya no destaca por su paciencia y ese tiempo ya se había agotado.
No le había sorprendido que Touya fuera directo al grano con la pregunta, habría sido estúpido pensar que su mejor amigo iba a quedarse a esperar que a él se le pasara lo que le estaba pasando.
Ambos se conocían. Quizás por eso es que si anhelaba que esta conversación no llegara.
Pero si tanto Touya quería saber los porqué de su actitud, no tenía caso seguir dilatando el momento, si de todas maneras al distanciarse estaba perdiendo su amistad, que supiera el motivo no mejoraría las cosas.
Era lo que debía pasar. Y afrontaría las consecuencias de sus sentimientos.
Encontraron una mesa alejada de las demás, donde cada uno pidió su café. Luego de probarlo, empezó a hablar.
- Ahora si, dime que te pasa.
Touya Kinomoto venía dispuesto a escuchar, no a hablar.
- Me enamore –soltó de golpe Yukito, consiguiendo que Touya se sorprendiera.
- Wo –exclamo- No lo puedo creer, digo, tiene que ser muy especial para haberte dejado en ese estado – Yukito, tras eso, solo sonrió tristemente.
- Si… -termino su café antes de seguir- Es especial, es alegre, energética, hermosa, distraída y me atrevo a decir que hasta atolondrada…
El mayor de los Kinomoto lo miró extraño. Yukito supo que su amigo había entendido a la perfección aquella descripción, así que antes de que pudiera decir algo hablo.
- Si, me enamore de tu hermana –de nada valía ir con rodeos, ya que Touya Kinomoto no era de los que hablaban con rodeos.
Espero el joven Tsukishiro a que su amigo dijera algo, pero de la boca de Touya no salió nada, así que continuó.
- Pero no debes preocuparte –dijo tristemente- Me di cuenta que para ella soy uno más de su familia.
- ¿Lo sabe?
Yukito no pudo evitar sonreír abiertamente.
- Con lo despistada que es, ni siquiera lo intuye. Pero sé que hay alguien especial para ella, aunque para Sakura no será fácil darse cuenta, sin embargo, antes de pelear una guerra perdida prefiero alejarme de ella y verla feliz – espero unos segundos antes de seguir- Ese es mi motivo para alejarme de ti, ya que estando juntos siempre termino en tu casa cenando junto a ella.
- Yo…
- Déjalo, te entiendo. Sabía que esto pasaría, no te preocupes.
Y dedicándole una última mirada Touya Kinomoto se puso de pie y salió de ahí tan rápido como esperaba Yukito que lo hiciera.
Por su parte, tras unos segundos, pago la cuenta y salió de ahí. Ya no había vuelta atrás y entre tantas opciones alejarse lo más posible de ahí no estaba descartado.
Seguir a sus abuelos, quizás.
Todo iba a depender de Touya… ¿Podría volver a hablarle?
(SA)
Estaban uno al lado del otro…en la cama de él.
Si, en su cama, porque se había empeñado en sentarse a su lado para hacer los deberes. Pero tenía buenos motivos: partía por el hecho de que estaban en los ejercicios de matemáticas y ella no sabía nada, le agregaba que no le parecía justo que él estuviera cómodamente en la cama mientras ella lastimaba su trasero en esa silla que parecía sacada de sabe Dios qué dimensión –sinceramente, le daba miedo la silla-, y…porque le gustaba estar cerca.
- Entonces "x" es igual a… ¿Menos cero? –decía Sakura claramente desviada de la materia, miro a su derecha - ¿Es posible? –pregunto con una ceja levantada e inclinándose sobre el cuaderno de Shaoran.
- Lo estas haciendo mal –dijo Shaoran, para correrla delicadamente, agarrar el cuaderno de ella y borrar lo que tenía. Luego tomo su lápiz y mientras hacia el ejercicio se lo explicaba. – Entonces "x" da 3.
- Eres bueno –le dijo Sakura con una sonrisa – Ahora tendrás que enseñarme matemáticas – notó la castaña como su compañero palideció – Oh si, Li, tendrás que enseñarme –dijo todo riéndose.
- Ya que –soltó con resignación el castaño, mientras Sakura miraba con atención la habitación.
Era bonita y estaba completamente impregnada del aroma de Shaoran. Realmente parecía de él, su personalidad seria y algo madura estaba en esas cuatro paredes, ordenada e impecable. Luego fijo su mirada en el velador, junto a la cama, donde descansaba una fotografía de un hombre castaño…muy parecido a Shaoran.
- ¿Quién es él? –pregunto tomando la fotografía entre sus manos.
- Es mi padre –sonrió tiernamente, clavando su mirada en la foto entre las manos de Sakura.
- Lo supuse –dijo- Soy distraída y acostumbro ser la última en percatarme de algo, pero hasta yo puedo notar lo mucho que se parecen –le dedico una suave sonrisa - ¿Por qué no vino con ustedes?
- Falleció hace años.
- Lo siento- se apresuro en decir Sakura, volviendo su mirada a la foto.
- No te preocupes, ya de eso hace muchos años. Además, cómo ibas tú a saberlo.
Y le regalo a Sakura una sonrisa que la castaña se prometió
"Guardar en mi memoria para siempre"
(TOM)
Se encontraba extrañada en un principio, puesto que al llegar a casa de Touya éste la había abrazado fuertemente y la había jalado adentro y luego, que él contara porque estaba así, no le quedo más que defender a Yukito.
- Pero...debe ser doloroso para él ¿No lo crees? –el mayor de los Kinomoto la miró atentamente- Imagina que no vas a luchar por la persona que amas, que ni siquiera le dirás lo que sientes, porque sabes que esa persona tiene a alguien más. Imagina el hecho de no poder tener a esa persona…
- Pero esto es diferente –dijo Touya un tanto ¿decepcionado?
- Solo porque es tu hermana es diferente –Tomoyo lo miró reprobatoriamente- Míranos a nosotros, estamos haciendo hasta lo imposible para vernos aunque sean unos minutos…piensa en él, que jamás le dirá nada, mucho menos estar a su lado como él quisiera. Tú, ¿qué sentirías?
-Pues –miro al piso sin contestar, para luego con sus dos manos revolver su cabello.
- ¿No crees que es en estos momentos cuando más te necesita? Es más, así él luchara por el amor de Sakura tú tendrías que apoyarlo como él te apoya a ti, porque él sabe lo de nosotros y lo único que ha hecho es ayudarnos, nunca nos juzgo, ni siquiera cuestiono nuestras decisiones, sólo te apoyo, cuando tu lo necesitaste… Lo mínimo que puedes hacer es retribuirle esa amistad, Touya.
Se acerco la amatista a abrazarlo y termino sentada en las piernas de él, que estaba sentado a los pies de su cama.
- Todo debe ser muy difícil para Yukito, ustedes son como su familia.
- Debió pensarlo mejor antes de enamorarse de Sakura.
Tomoyo buscó la mirada de Touya con el ceño fruncido.
- Cómo si tú fueras un experto. Nadie decide de quien enamorarse ¿O debo recordarte tu propia situación?
- Lo de nosotros es distinto…
- Si, es muy distinto, porque a diferencia de lo que puedan llegar a tener Yukito y Sakura, nosotros somos primos y tú estas comprometido con otra.
- Siempre lo supiste –dijo Touya, más serio de lo normal.
- Y nunca te he reclamado nada –le respondió Tomoyo igual de seria y poniéndose de pie.
- Sabes que puedo terminar con nuestra relación cuando quiera –le reto con la mirada.
- Y sabes que no lo harás –le sonrió, apaciguando el ambiente – Sabes, mejor que nadie, que no funcionara. Hemos estado así un año y así soy feliz, así que déjalo. Además que eso no es el tema.
Espero que Touya la mirara.
- Tienes que estar a su lado.
Y Touya sabía que su amante tenía razón.
- Te dejare, para que pienses.
Tomoyo le dio un corto beso en los labios y salió de allí…a veces Touya podía ser muy testarudo, sobre todo en temas que se relacionaran con Sakura y la especie masculina.
(SH)
No sabía con certeza porque le pasaban esas cosas. Tampoco podía decir que cara puso para que ella lo abrasara fuertemente en ese momento, como si quisiera con ese gesto llenar el vacío que dejo la ausencia de su padre. Y él no pudo más que corresponderle, después de todo, ya se estaba acostumbrando a ella.
- Sabes –dijo mientras aún lo abrazaba- Mi madre también falleció.
Entonces fue ahí que Shaoran lo entendió. Ella mejor que nadie sabía lo que era perder a uno de tus seres queridos e hizo un poco más fuerte el abrazo.
- Yo creo –volvió a hablar ella – Que ellos nos miran desde donde estén y debemos hacer lo más que podamos para ser felices, porque es así como ellos viven en paz y están orgullosos de nosotros.
Con ese nosotros el estómago de Shaoran dio un vuelco. El castaño no sabía exactamente que hacer, nadie le había dicho nada como eso y menos haberle abrazado de esa manera.
Ahora menos que nunca entendía que le pasaba.
Soltó su abrazo cuando la castaña empezó a alejarse.
- ¿Tienes hambre? – le pregunto de la nada, desconcertándolo. Ella sonrió – Es que hemos estado todo el rato haciendo los deberes, y tu sólo has comido eso que preparo tu madre antes de irse. Debes alimentarte bien para que te mejores luego –decía como quien cuida un niño.
- Si…tienes razón.
- ¡Perfecto! –dijo la castaña feliz – Iré a la cocina a ver que hay para comer, tu espérame aquí, no te muevas.
Shaoran rodó sus ojos.
- Dudo que pueda ir a algún lado…
- Cierto –y la castaña desapareció por donde mismo había llegado.
Él, por mientras, como pudo, empezó a ordenar las cosas, cerrar los cuadernos y meter los lápices a la mochila. Todo mientras sentía abrir y cerrar puertas, abrir y cerrar cajones, era obvio, Sakura no tenía idea donde estaban las cosas. Sonrió…era tan testaruda.
Al rato sintió los leves pasos de la castaña ir a su cuarto, supuso que a preguntar en donde se encontraba algo. Cual fue su sorpresa cuando la vio llegar con una bandeja en sus manos y dos platos con un trozo de pastel cada uno.
- Encontré pastel de chocolate en la cocina –dijo ya una vez a su lado, entregándole su porción – Toma, se ve delicioso. ¿Tu madre lo hizo?
Y Shaoran se sonrojo, antes de responder.
- No…ella no lo hizo.
Sakura quien ya había llevado el tenedor a su boca con un trozo lo miró, termino de probarlo y hablo.
- ¡¡Esta delicioso!! –luego se le quedo mirando – No me digas que lo hiciste tú.
Shaoran, rojo hasta las orejas, sólo pudo asentir.
- Eres fabuloso – exclamo feliz la castaña- Te quedo exquisito, Li.
- No es para tanto.
- Es enserio –dijo la castaña mientras comía- Verás, mi papá es muy bueno cocinando pasteles, siempre ha tenido la disposición de enseñarme, pero jamás me quedan como a él. Algún día cocinare tan bien como él…y como tú.
- Quizás algún día te enseñe –sonrió Shaoran de medio lado y autosuficiente. Sakura soltó una carcajada.
- Que conste, Li, que te cobrare la palabra.
- Eso sí, no seré yo el primero en probarlo.
Ante eso Sakura lo miro sin entender y luego, cuando Shaoran soltó una carcajada, ella frunció el ceño.
- Serás antipático – le dijo dándole un pequeño golpe en el brazo.
Las sonrisas de ambos se mezclaron en esa habitación y Shaoran no podría negar jamás que le había gustado la visita de esa castaña.
(ER)
Lunes por la mañana.
Había llegado –como siempre- temprano a la escuela y aun no había nadie.
Durante el fin de semana había estado dándole vuelta una y otra vez a su situación. Y tenía una cosa muy clara: no quería perder a Sakura, pero ¿cómo iba a perder algo que nunca tuvo?
La cosa era clara, aunque no le gustara el resultado. Sakura se había convertido en el centro de su mundo, podía vivir sin ella, pero no quería vivir sin ella. Suspiro. Ya que más daba, las cosas eran como eran.
- ¿En qué piensas?
Se asustó cuando escucho que le hablaban. Frente a él estaba Tomoyo con una sonrisa, que destilaba algo de tristeza.
- Te paso algo con él –más afirmo que pregunto Eriol, él sabia la situación de Tomoyo, ella se lo había confidenciado poco después de iniciada su relación.
- No precisamente, pero yo pregunte primero –dijo sentándose en el puesto que le correspondía mirando hacia atrás, hacia Eriol.
Eriol suspiró y miró hacia la ventana, apoyando un codo en la mesa y sobre su mano colocó su mentón, pensativo.
- ¿Qué harías si tu persona especial se aleja de ti, y tú sabes que es porque pronto esa misma persona encontrará su persona amada?
Aquella pregunta la hizo, porque sabía que Tomoyo la entendería, no porque ella viviera una situación similar, si no, porque ellos habían forjado una bonita amistad y ella lo conocía muy bien o, por lo menos, era la más indicada para dar un consejo.
- Si esa persona encontrara la felicidad en otro lado, sé que me entristecería mucho, pero yo no haría más que apoyarle en su decisión, ya que prefiero verle feliz al lado de alguien más que tener su desdicha todos los días a mi lado.
Termino por regalarle una sonrisa.
- Si, es cierto.
Tomoyo coloco una de sus manos en la mano que estaba sobre el banco de Eriol.
- Li ha creado más problemas de los que imagina –y soltó una carcajada. Eriol tomo entre sus manos la mano de Tomoyo.
- Creo que debería haberme enamorado de ti – y el sonrió.
- Si…-sonrió- Quizás nos hubiera ido mejor que como estamos –luego soltaron sus manos - Aunque – lo miró fijamente – No, no eres mi tipo.
Ambos sonrieron, felices.
Si, más de alguna vez habían conversado sobre como hubieran sido las cosas si él se hubiera fijado en ella y ella en él. Ambos concordaban en que hubieran hecho una bonita pareja, quizás un poco monótona, por lo mucho que se parecían, pero nada que el día a día no pudiera arreglar. Sin embargo, también ambos concordaban que no cambiarían las cosas.
Ella amaba a Touya y él amaba a Sakura. Y así se quedarían las cosas.
Y aunque en el fondo de su mente Eriol sabía lo que tenía que hacer su corazón no quería aceptar una decisión como esa.
Cuando el profesor entró y Tomoyo se dio vuelta, los ojos azules de Eriol brillaron y una sonrisa se formo en sus labios.
"Pero ahora no me queda más que darles un empujoncito"
Al mando: Camili.
No sé donde demonios esta Fanny, la verdad que hace una semana casi no he hablado con ella, me preocupa. Sólo espero que este bien. Es por la desaparición de Fanny que subo tan tarde el capítulo, confieso que esto de subir capítulos no se me da, ya saben Fanny es la experta.
Espero les haya gustado este capítulo y MUCHICHISIMAS gracias por sus rr, no saben lo feliz que somos recibiéndolos.
Hasta el próximo Lunes… Pórtense mal y pásenla bien.
