¡Hi, Hi¿Como están todos? Bueno pues… acá les traigo el 4° capitulo de esta loca historia. He de decir que en este capitulo se cambian los roles y seguimos donde los deje al final del anterior cap, con Gohan. (¿No creen que es lo adecuado y justo?)
Este capitulo trae nuevas y fascinantes sorpresas de nuestro querido amigo semi-saiyan por lo que no deben perder pista de todo lo que pase acá… así que PILAS! Jeje Sin más les dejo esta cuarta entrega de ATDADM, que lo disfruten y sientan sus emociones salir…!

Notas:
Las "palabras en comillas" son los pensamientos
Las"palabras en comillas y cursivas" son recuerdos


Aunque Traten De Alejarte De Mí

Capitulo 4
Pensamientos bajo nuestro propio lecho

Era una mañana radiante, las nubes se apartaban para que la energía del sol pasara por entre ellas con gran calidez y recibimiento. No había señal de una sola gota de lluvia del día anterior. Todo estaba calmo y natural. Típico por esa parte en particular, a las afueras de la ciudad, en una vasta y verde montaña.

En todo ese extenso verde había un punto blanco que resaltaba en todo el lugar. Una pequeña y acogedora casa yacía tranquila entre los árboles despidiendo por entre una ranura en la parte de arriba un humo gris indicando la hora de la comida. Parecía estar todo muy tranquilo, pero al acercarse más se apreciará un fuerte sonido proveniente de unas de las habitaciones de la morada. Era un grito de hambre, de quien parecía ser un pequeño niño.

- ¿¡MAMÁ YA ES HORA DE COMER!? – Exclamó a todo pulmón el más pequeño de los Son desde su habitación compartida. Se notaba hambriento al tocarse con desesperación su estomago, signos de un fuerte entrenamiento con su padre en el bosque. – ¿Gohan, porque se demora tanto? Ya puedo oler la comida… – Su estomago hizo un sonido estremecedor.

- No te desesperes Goten, yo también tengo hambre por lo que no eres el único que quiere comer, además… – Gohan miró con detenimiento a su hermano menor. – Estas sucio y así no te dejara comer. Ve y lávate por el momento. – Dijo terminando con una gran sonrisa. Sabía que Goten no era de los aficionados al baño pero con esa excusa no podía reclamar nada.

- Tienes razón… – Dijo bajando la cabeza en forma de derrota, saliendo rápidamente hacia el baño a lavarse antes de desayunar. Antes de salir, en el marco de la puerta, dijo un comentario en un tono melodramático. – No permitas que vuelva a entrenar con papá antes de desayunar.

- Está bien. – Dijo el hermano mayor tratando de omitir su risa.

"Pobre Goten, todo por estar con papá."

Unas horas antes su hermano había salido a entrenar con su progenitor en el bosque. Por la emoción de poder estar con su padre no pensó en las consecuencias que tendrían el haberse levantado y haber ido a entrenar sin comer. Malo para un saiyajín. Es normal que no aguantara ya que en las mañanas el cuerpo ya ha digerido todo lo del día anterior y el estomago se encuentra vacío. Pero para una mente tan pequeña como la es la de Goten, no se imaginó ese pequeño detalle y salió corriendo sin más hacia su querido y apreciado padre.

Ya se escuchaba el ruido del agua. Goten probablemente ya se estaría bañando, y lo más sensato es que lo hiciera de la manera más rápida posible. Ese chiquillo si odiaba el baño. En eso pudo por fin relajarse del ajetreo que provocaba su pequeño hermano y así centrarse en sus pensamientos.

Lo que había pasado el día anterior lo mantenía inmerso en una angustia e impotencia de la que no podía salir fácilmente. Todavía tenía presente la mirada incomprendida y aturdida de Videl antes de salir por la ventana, y el recuerdo de las palabras de Mr. Satán zumbaban en su mente como abejorros. Esos ojos furiosos de parte del salvador clavaban como miles de agujas en su cuerpo. No podía creer que además de tener problemas con su novia, ahora debía enfrentarse a aquella persona que siempre pensó estaría con él en todo momento y situación. Sobretodo en la que venía. Pero por lo que había pasado era claro que recuperar su confianza iba a ser un arduo trabajo.

"Pero es necesario, solo así podré pedirl…"

- ¡Ah Gohan ya me bañe! – Entró eufórico Goten a la habitación que compartían hace mucho, pero mucho tiempo. – Aunque debo decir que no fue fácil sin mi estomago cooperando. – Dijo apesadumbrado el pequeño Son acostándose en su cama, muy limpio y reluciente.

- Veo que te estrenaste por fin la camisa…

- Si… es que mi mamá vio que me bañaba y me obligó a ponérmela. – Dijo en una forma indiferente. – Y dijo que ya casi estaba el desayuno.

- Que bueno… – Gohan no parecía muy interesado en su hermano, tan solo respondía por inercia.

- ¿Gohan, pasa algo?

- ¿Hum¿Porque lo dices? – Parecía que no disimulaba mucho sus problemas. Si no quería que su familia se preocupara por la situación con Videl debía alejar esa cara y tratar de seguir siendo el de siempre. – ¡Ah! Debe ser el hambre. – carcajeó de una forma exagerada, después de todo no era bueno mintiendo.

- ¡GOHAN, GOTEN, A COMER! – Su madre gritaba desde el comienzo de las escaleras hacia la habitación de los jóvenes.

- ¡Ah! Ya esta la comida vamos… - De la que se había salvado.

- Mmmm – Su hermano puso una cara de "lo perdí" y salió de la habitación a toda marcha no convencido de su respuesta.

"Debo hacer lo posible de que no se den cuenta y se preocupen… sobretodo con mamá."

Su mamá. Milk podía ser un gran problema cuando se enteraba que algo malo pasaba en su relación con Videl, tanto, que se volvía insoportable y hasta indeseable. Era demasiada la obsesión que hasta el mismo Goku se ponía de parte de Gohan para que lo dejara en paz. Solo en ocasiones que lo ameritaban su padre se entrometía para ayudarlo y sacarlo de las garras de ella. Y si se enteraba de ese contratiempo, ni siquiera su padre podrá ayudarlo esta vez, no si todos sabían que estaba mal con Videl y así agravar las cosas para estar con ella como él, y todos ellos, deseaban.

Vio un pequeño bulto en su escritorio y no pudo evitar sentirse mal por haber esperado tanto.

"No sentí que estuviéramos tan mal… Ahora me quedará imposible hacerlo en esta situación."

Su estomago lo llamó con un fuerte gruñido para que bajara a comer, y así lo hizo. Tenía que comer para pensar más claramente y no lo pensó dos veces antes de caminar hacia la cocina, donde todos lo esperaban.

- Oh Gohan ya llegaste… ya esta servido, siéntate. – Dijo su madre con mucho cariño hacia su primogénito. Ella se encontraba parada terminando de arreglar la cocina después de hacer hecho la comida y organizarla.

- Gracias mamá. – Se fue sentando con muchas ganas a devorar su desayuno. – ¡Se ve delicioso!

La pequeña mesa de madera estaba repleta con platos gigantes llenos de comida preparada exclusivamente del monte por la dueña de la casa, Milk. Todo se constituía por distintas clases de carne, como pequeños dinosaurios, lagartos y demás animales salvajes que Milk conseguía, y los que traía del pueblo más cercano, platos hondos con grandes cantidades de arroz como para una reunión grande y consomés individuales. Lo necesario para una familia saiyajín y una terrícola no muy común y corriente.

- Yh thienesh ucha grashón. – Goten trato de hablar con un gran pedazo de pierna de dinosaurio en su boca. – Eshtog esht-a dieglisogso! (traducción: 1. Y tienes mucha razón, 2. Esto esta delicioso)

- ¡Goten…¡Te he dicho que no hables con la boca llena! – Expresó Milk reprendiendo fuertemente a su hijo menor mientras se sentaba para comer con su familia.

- Ay Milk no grites, apenas comienza el día. – Goku habló inocentemente hacia su esposa tratando de calmar la situación. Ella nunca cambiaría. – Además, Goten está en lo cierto… ¡Esto esta delicioso!

- Muchas gracias Goku. – Dijo ahuyentando su enojo, después de todo tenía que hablar de algo más serio. – Y Gohan…

El llamado volteó su cara hacia el puesto de su madre. Paró de comer y quedó con media tasa de arroz en la boca y la otra en la mano. No podía decir nada en la situación en la que se encontraba, no fuera que después recibiera el regaño que tuvo Goten por hacer lo que no debía en frente de ella. Solo se limito a hacer un sonido de atención.

- ¿hmp?

- ¿Como va tu situación con Videl? – Dijo tranquilamente mientras se pasaba un plato con sopa frente suyo. – Ya pudiste… ¿¡Hijo estas bien!?

Al terminar la pregunta que le hizo su madre, Gohan se pasó el arroz que tenía a medio masticar de forma estremecida y al hacerlo se atoró no pudiendo respirar y golpeándose fuertemente el pecho para pasar la comida atragantada.

"Dios… porque me pregunta eso en este preciso momento, definitivamente tiene un fuerte instinto maternal."

- Si tranquila mamá, es solo que comí mucho arroz y me atore al pasar. – Ya había podido desplazar la comida a través de su garganta, así que podía hablar más amena y tranquilamente, respirando.

- Ah… pensé que te habías atragantado por la pregunta que te hice… – Dijo preocupada aunque segura de su reacción.

- ¿Y porque habría de hacerlo? – Gohan se encontraba entra la espada y la pared, su mamá definitivamente lo conocía muy bien. Algo que lo preocupaba enormemente.

- No se… es que eres muy reservado frente a esas cosas y pensé que más bien no querías hablar de eso… – Milk contestaba con un tono muy seguro hacia su hijo, después de todo, tenía buena intuición acerca de lo que Gohan hacía o no, o lo que le pasaba a su alrededor. Era como un libro abierto.

- No es eso, es solo que… - Sabes que tienes todo nuestro apoyo, se que fue difícil para ti explicárnoslo al principio, pero mira que no es a nosotros a quien debes decírnoslo, sino a ella.

- Tu madre tiene razón. Gohan, tienes que perder ese miedo inquietante e ir por ella con todo, si tanto la quieres no debes dejarla ir porque después de todo… ¿no dices que estas seguro de tu decisión? Además tú la amas y estoy casi seguro que ella también.

Todos los presentes en el salón dejaron lo que estaban haciendo para mirar asombrados hacia el señor de la casa. Goten dejo caer su tenedor de forma instantánea, pasó su comida violentamente y quedo finalmente boquiabierto. Milk tenía el plato que había cogido todavía en la mano y sus ojos alumbraban. Gohan estaba igual que Goten solo que no boquiabierto, simplemente se quedó pasmado por la sinceridad y realidad de las palabras que le expresó su padre, tenía mucha razón y esto lo perturbaba e impresionaba.

Las palabras que hace segundos Goku había expresado los había impactado. Después de todo no era normal que él se metiera muy a fondo en la conversación ni mucho menos que dijera algo tan profundo e inteligente en ella.

- Papá…

- ¡Oh Goku nunca pensé que dirías esas cosas! – Milk estaba orgullosa de suGoku y lo demostraba de una forma cariñosa. Después de dirigió a Gohan en una forma maternalmente seria. – Y tu padre tiene razón… al fin. – Goku levantó su cara hacia Milk con una sonrisa de derrota y ojos cerrados en forma interrogativa. – No debes esperar mucho, y si están las cosas mal como creo que están, – Gohan la mira asombrado. – si yo se que algo anda mal, debes remediarlas lo más antes posible, no sea que después no se pueda hacer nada. Tu bien sabes como es ella.

-Si… – El joven saiyan bajó la cabeza en forma de derrota y aceptación.

Y todos los presentes siguieron comiendo en silencio.

-o-o-o-

El resto del desayuno de esa mañana había estado silencioso después de la conversación que tuvieron al principio. Gohan había terminado por convencerse que había sido un completo tonto por haberse separado tanto sin querer y esperar por tanto tiempo.

"Definitivamente soy un idiota. Y hoy mi familia me lo ratificó, y eso que querían que me sintiera más decidido…"

Lo que su madre y padre tanto le habían apoyado, lo que tanto le insistieron, sobre todo Milk, se estaba echando abajo. No se había percatado de las consecuencias que sus acciones traían a Videl. Ni de lo alejado que había estado de ella, este último mes sobretodo. Pero lo más alarmante era que, todo lo que hacía para un futuro mucho mejor para ellos, era el causante de su descuido y el problema que tenían.

"… Pero ahora es todo lo contrario, me siento muy inseguro y nuestra relación esta inestable, por lo que me da desasosiego que después lo eche todo a perder…"

Lo que menos quería hacer era separarse de ella y mucho menos terminar la relación, eso provocaba que su plan, para el futuro de su relación, se derrumbara por completo. Y más que eso, todo lo que en meses se había preparado, y lo dispuesto que estaba estas últimas cuatro semanas, sería en vano.

Tenía deseos de explotar y derrumbarse frente a la situación que se encontraba. Pero eso era lo último que debía hacer. Debía recuperarla, tenía que hacerla entender que nada había cambiado desde aquella romántica noche, le correspondía arreglar su error por más difícil que fuera, y lo más tedioso pero menos importante, ponerle en claro sus sentimientos hacia ella, los sentimientos que llevaron a su noviazgo a un barril sin fondo.

El tan solo pensarlo le daba ganas de llorar, la situación se estaba saliendo de control. Pero aun así no debía ser tan tonto y en cambio ser un hombre hecho y derecho. Después de todo, eso era lo que pretendía lograr en ese lapso de tiempo que, según Videl, había desaparecido. Ya comprendía el por qué de la reacción de ella hacia él el día anterior, y la entendía perfectamente. No había reparado en ella físicamente como debía hacerlo hace tiempo y conociéndola debió alterarse mucho y pensar cosas erróneas. Así que debía lograrlo. Ser un hombre responsable, hecho y derecho.

"A menos que quiera llegar con un chorro de babas a explicarle la causa de mi descuido."

Gohan caminaba por las calles de ciudad Satán ensimismado en sus pensamientos. Nada de lo que pasaba a su alrededor le importaba, solo quería concentrarse en lo que se relacionaba con Videl y su noviazgo. En eso no se dio cuenta que llegaba nuevamente tarde a clases.

Algo lo hizo tropezar, no, fue alguien. Eso hizo que despertara y pudiera observar lo que pasaba cerca él y el lugar donde se encontraba. Transitaba por una avenida que estaba repleta de finas tiendas y variedades que se encontraba a unas calles de su universidad, aquella que compartía con muchos estudiantes destacados y con el amor de su vida. Se percató que aquel que se había tropezado con él estaba corriendo muy alarmadamente, como muchas otras personas que se encontraban en esa zona.

- ¿Que pasa aquí? – Dijo alzando la voz hacia una mujer que salía corriendo de una tienda cercana. – ¿Por qué todos corren?

- Un robo… Unos hombres armados… tienda de joyas,…tienen… – La mujer se encontraba muy asustada y alterada.

- Tranquila, cálmese que pronto se arreglara eso. – Gohan trato de calmarla tomándola de los brazos para que le explicara más detalladamente lo que pasaba en, por lo que le entendió, esa tienda de joyas. – ¿Tienen que?

- ¡Rehenes! Están armados… y no dejan que la policía se acerque. – Y al segundo salió corriendo soltándose de las manos de Gohan.

Por un acto de costumbre a su antigua rutina salió corriendo apresuradamente hacia el lugar de los hechos. La tienda se encontraba a pocos pasos de donde antes se encontraba. La mujer tenía razón. Al llegar, la policía se encontraba rodeando la tienda prohibiendo a la gente se acerque, al tiempo que intentaban hacer un acuerdo con los raptores para que salieran pacíficamente. Por obvias razones ellos no hacían caso y disparaban hacia los carros policíacos provocando tensión en el ambiente.

Gohan buscó rápidamente en su mochila un pequeño y practico artefacto que era de gran ayuda en estos escenarios. Su antiguo reloj.

"Tendré que desobedecerte un momento Videl."

Desde que comenzaron más formalmente su relación novia-novio, Videl se le ocurrió que ya no debían seguir en el negocio de la "lucha contra el crimen" y así poder estar más concentrados en satisfacer las necesidades que se requieren para hacer más amena la iniciada relación. Y él por estar hipnotizado por su amor por ella, accedió a su petición fácilmente sin poner ninguna resistencia. El poder del amor definitivamente es mayor al de la razón.

"De ahora en adelante dejaremos esta vida de riesgos y nos centraremos en nosotros¿si?"

"¿Crees que es lo mejor amor?"

"Si, ahora que ha disminuido el crimen en la ciudad gracias a nosotros, creo que ya es hora de tomarnos un descanso y que los policías hagan su deber…"

"Si tu lo crees así Videl, te haré caso, te lo prometo."

"No puedo dejar que esos ladrones se salgan con la suya estando yo acá."

Y en ese momento salió corriendo a un callejón cercano para transformarse en el antiguo Gran Sayaman. Ya había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo utilizó, ya cumplía casi un año. Le seguía quedando bien, después de todo no era mucho tiempo, no en un cuerpo como el de él.

Salió de ahí y se dirigió a toda velocidad hacia la tienda que estaba siendo acorralada por el cuerpo policíaco. Nadie lo vio entrar puesto que utilizó su súper velocidad para que los policías no pudieran detenerlo. Al entrar vio que los rehenes estaban amordazados en un rincón del establecimiento. Eran pocos y se notaba que la mayoría de ellos eran gente rica, o por lo menos lo demostraban con sus lujos y/o ropa. El resto se podría decir que, o bien eran de clase media o no demostraban sus lujos, el dueño del lugar y sus empleados.

Los raptores eran cinco y estaban muy bien armados con metralletas y armas por el estilo. Estaban con el rostro tapado y se encontraban de negro todos los integrantes de la pandilla. Eso quería decir que eran "profesionales" y muy fácilmente se podrían salir con la suya. Pero no con el Gran Sayaman de por medio. Que por cierto acababa de ser descubierto.

- ¡¿Quien eres!? – Pregunta uno de los que estaban cerca de la puerta apuntando a los policías. – ¡Responde si no quieres ser destruido!

- ¿Quien soy¡Soy el defensor que lucha por el amor y la justicia, la pesadilla de los que atentan contra la vida y las reglas, el Gran Sayaman! – Dijo con sus extravagantes y típicas poses de Gran Sayaman.

- ¿Y este bufón que? – Le dice otro de los asaltantes a un compañero que tenía al lado. – ¿Vienes a entretenernos mientras robamos? Pues tendrás que esperar a que acabemos, a menos que ¡queramos acabar contigo antes!

La metralleta que cargaba el ladrón apunto hacia el cuerpo de Gohan, quien rápidamente se acercó al tipo que la sostenía y se la quito de un solo arrebate consiguiendo que los de la pandilla se alarmaran y comenzaran a disparar a su dirección, provocando que su compañero muriera instantáneamente.

- ¿¡Oigan, no se preocupan por sus propios compañeros!? – Gohan trataba de todas las maneras de que las balas no se dirigieran a los asustados rehenes. – No me pueden hacer nada, así que no intenten tonterías que los rehenes pueden salir lastimados.

- ¡No digas estupideces y quédate quieto de una buena vez! – Dijo el que parecía ser el jefe de la banda quien sostenía un gran paquete en sus manos.

Gohan no se arriesgó más y salió volando hacia cada ladrón para quitarles sus armas y dejarlos medio inconscientes para que no causaran más problemas, claro sus golpes eran "delicados" para no terminar matándolos.

Al acabar de salvar a los rehenes Gohan fue bien recibido por los policías felicitándolo y preguntándole si volverían a esos tiempos de héroes en la ciudad. Ya todo estaba resuelto y los criminales habían sido atrapados y llevados a la cárcel de la ciudad Satán. Los rehenes se encontraban sanos y salvos. Uno de ellos, el gerente de la joyería, se dirigió hacia Gohan con gran gusto.

- Señor Gran Sayaman, muchas gracias por salvar mi tienda y mi más preciado objeto en la joyería.

- Por lo que tengo entendido, el jefe de los ladrones quería robarse un costoso reloj que su joyería poseía, además de otras valiosas joyas. – Gohan seguía con el traje de Sayaman. – ¿Es ese el objeto al que usted se refiere?

- Si, si, por supuesto, aquel hombre fue cliente mío y como estaba en deuda conmigo me lo dejo empeñado. He de decir que me alegro mucho ya que ese reloj es muy valioso. – Dijo con mucho orgullo, típico de los coleccionistas de joyas. – Y gracias a usted mi tienda se salvó y recuperé el reloj ¿como he de pagárselo?

- No se preocupe, solo pasaba por aquí y decidí ayudar un poco. – Dijo con una gran sonrisa en su rostro, nada podía quitarle esa sonrisa. Solo acordarse de que tenía un problema con su novia, podría. Eso le recordó… – Aunque… ahora que me acuerdo ¿me haría un pequeño favor?

- Si, si, lo que desee.

- Es que ayer por la mañana una chica entró a su establecimiento, y pues… me gustaría saber si puedo enterarme de lo que buscaba.

- Jumm, déjeme ver si puedo hacer algo, espere un momento. – El gerente se regresó donde sus empleados descansaban y llamó a uno de ellos en particular para que viniera con él hacia Gohan. – Mire señor, este joven trabaja por las horas de la mañana así que es el indicado para que lo ayude.

- Antes me gustaría agradecerle por habernos salvado, Gran Sayaman.

- No hay problema. - Sonrió, después de todo su trabajo era gratificante. – Mira es que necesito saber que era lo que buscaba una joven ayer en su tienda. Es fácil de reconocer, su nombre es Videl Satán. Ella frecuenta mucho su tienda.

- ¡Oh claro! La señorita Videl, si ella entró ayer a preguntar por un reloj, bueno, el reloj que usted acaba de salvar. – Dijo un poco preocupado. – Pero me era imposible vendérselo, insistió mucho y es poco decir. Le dije que sin la autorización de mi jefe no podía hacerlo.

- ¿Y no se puede hacer nada para comprárselo? – Gohan se volteo hacia el gerente y le habló en forma de suplica. Era un buen comienzo para arreglar las cosas con ella. – Es que me gustaría regalárselo de sorpresa…- Dijo un poco apenado al darse cuenta de lo que había terminado diciendo.

- ¡Ja! Un joven enamorado… – Gohan se achantó aun más – Pues ese reloj es muy valioso, pero gracias a que salvó mi tienda y atrapó a ese criminal, que me debía mucho dinero, - El gerente hablaba con buenas intenciones y muy agradecido. – se lo doy como forma de agradecimiento, ya que ese hombre, además de deberme dinero, me han informado que su pandilla ya me había robado antes y me podrán devolver todas las joyas que me robaron. Así que no hay ningún problema con que se lo dé.

- ¿¡En serio¿No esta bromeando? – El gerente meneo su cabeza de un lado a otro – ¡Muchísimas gracias señor gerente, me ha hecho un gran favor! – Gohan se encontraba tan dichoso que no dejaba de apretarle y agitarle la mano al dueño de la joyería. Quien parecía divertirse con él. – Lo recogeré cuando salga de la universidad, por la tarde ¿que le parece?

- ¡Me parece bien chico! Después de todo, no se le puede negar nada a un joven enamorado. – Le guiño un ojo de forma divertida. Después se le acerco a su oído y le hablo bien bajo. – Pero para que no haya confusión, por si alguien se hace pasar por usted, cuando le pregunte "Buenas tardes que se le ofrece" usted responderá "arroz con fideos" ¿entendido?

- Jaja, listo. Entendido – Dijo con una gran y atractiva sonrisa.

"Y yo que pensaba que este día sería fatal¡parece que las cosas por fin se están arreglando!"

Y se fue venturoso hacia su universidad, donde recibiría el mayor regaño que habrá tenido en toda su vida por llegar tan tarde, pero en la nube de alegría en la que se encontraba, no importaba mucho. Después de todo era un estudiante aplicado, así que le pasarían esta. Por así decirlo.

- Le perdono ésta Sr. Son, me he enterado que ha ayudado en el robo de la joyería del frente. Así que antes de que me arrepienta siéntese y ponga atención.

- Si señor. – De la que se había salvado, quien le había ayudado prácticamente le salvó más de lo que pensaba, los exámenes pronto comenzarían y necesitaba puntos adicionales para mejorar sus notas y conseguir la próxima beca más fácil aun.

- Bien hecho héroe. – Le dijo un joven de cabellera rubia y ojos dorados. – Te cubrí, así quedamos a paz.

- Gracias Shapner. Jeje si, quedamos a mano.

-o-o-o-

- ¡¿Como que te vas¿No era que ya habías terminado con tu agenda?

- No, acuérdate que me vine antes de tiempo, por eso debo volver y finalizar lo que dejé a medias. Pero tranquila, ya sabes que hago todo esto para ir acercándome a mi jubilación.

Al otro lado de la ciudad, lejos de la mejor universidad de ciudad Satán, en el jardín de una gran mansión, se encontraban dos personas hablando debatidamente sobre un viaje que pronto se realizaría. Eran una jovencita de cabellos negros y ojos azules, y un hombre mayor, de igual color de pelo y ojos. Los únicos que quedaban de la familia Satán.

- ¿Pero papá, mañana es tu cumpleaños, no pensaste en eso…? – Videl se encontraba bajo un parasol, que se encontraba en la mitad del amplio jardín, parada por la impresión y el arrebato que le dio al enterarse del viaje de su padre.

- Si hija, pero entiende que entre más rápido me devuelva mejor. – Mr. Satán seguía sentado bajo el parasol ya que necesitaba tranquilizarse para seguir comiendo su merienda. – Ven siéntate y come tus frutas, están muy ricas.

- Ya se me quitó el apetito. – Enseguida salió caminando a paso rápido aunque cojo para entrar a sus aposentos con una mezcla de ira, impotencia y desánimo que nunca antes había sentido.

- Cuidado con tu pie Videl. Todavía no esta sano del todo… - Su padre le hablaba en voz alta, muy preocupado, para que le escuchara mientras se alejaba de él a toda prisa. Ella se limitó a seguir caminado, sin emitir sonido alguno.

La joven Satán se dirigía hacia su habitación ya que necesitaba recostarse un rato después del agitado día que había tenido en la universidad y la noticia que había recibido hace minutos. No era bueno estar alterado cuando se esta enfermo, pero con lo cerca que estaban los exámenes finales era necesario estar al tanto de las clases y de esa forma no reprobar. Lo mejor en esos momentos era ir a su cuarto y tranquilizarse, aunque fuera difícil, pero era necesario.

A un lado del pasillo se veía una puerta de madera bien trabajada donde se disponía a entrar. Le parecía eterno el camino hacia su cuarto, ya que con el pie lastimado caminaba más lento de lo normal y esto le mortificaba. Abrió la puerta y la resolana que entraba por la ventana le cayó en los ojos directamente provocando que Videl se cubriera inmediatamente los ojos con su brazo.

- ¡Que fastidio¿¡Por qué esta la ventana precisamente en frente de la puerta!? – Entró y cerró con seguro la puerta para que nadie la molestara más, se dirigió hacia el frente para cerrar con ganas las cortinas que tenía la ventana. Por fin podía descansar los ojos.

"Hoy no es mi día…"

Se acercó a la cama y cayó sentada bruscamente en el borde de ésta por el desespero que le producía estar ahí. Hace poco había tomado unas pastillas para la gripa y el malestar general, por lo que ese acto brusco no le produjo ningún dolor. Por el momento.

Se dejo caer entre las sabanas y cerró los ojos. Estaba cansada, había sido una mañana agitada ya que, además de preocuparse como es normal por los estudios, se enteró de una noticia de Gohan. Había vuelto a llegar tarde a clases y todo por estar de nuevo de héroe. Puede ser que eso le moleste un poco por la promesa que se hicieron, pero lo que le molestaba en serio era que él no haya sido él quien le informara sino su amigo Shapner. Eso le desanimaba, con esto le demostraba que ya no había confianza ni comunicación absoluta entre ellos.

- Pues ya no me interesa. Si hace lo que se le da la gana, ya no he de preocuparme por lo que haga o no.

Una lágrima salió desapercibida de sus parpados cerrados. Aún si hacía lo que quería sin informarle y siquiera hablara con ella, incluso si tratara de dejar de lado esas preocupaciones, en el fondo se sentía adolorida. Podía hacerse la fuerte pero se mentiría a si misma tratando de evitar lo inevitable. Él.

No sabe si la ayudó cuando se desmayó, ya que si lo hubiera hecho se habría quedado con ella hasta que despertara. No sabe porque se inventaba excusas cuando ella le pedía que salieran en las tardes, si fuera por estudio por lo menos debería decirle y no evitarla como lo hacia. No sabe porque no la ha venido a visitar siquiera sabiendo que esta muy enferma, o por lo menos llamarla para enterarse de cómo sigue. Por Dios que no sabe que pasó con el Gohan que ella tanto desea ahora, del que se enamoró después de sucedido el torneo, al que le abrió el corazón como a ningún otro lo había hecho, el que le decía a todo momento que la amaba y nunca la dejaría así muriera.

Desapareció, eso fue lo que pasó.

"Ya no existe, si desapareció él, también la relación como la conocía lo hizo. Y una relación que no funciona, y que ni siquiera da signos de existencia, no sirve para nada"

Videl se encontraba completamente destrozada por dentro y su alma estaba devastada. Ya no había ninguna justificación, ninguna respuesta para seguir adelante en una relación que no tiene futuro alguno y ni siquiera cooperación en ambos bandos. Esta situación no tenía remedio alguno, además de rota producía mucho dolor en ella que solo quería lo mejor para los dos, pero todo lo que se intentó y se llevó a cabo fue en vano, un total fracaso.

"Por más que me duela pensarlo, así me parta el alma y el corazón me llore amargadamente, debo terminar con este sufrimiento y darle fin a esta farsa. Porque eso es lo que es. Que dolor que haya terminado así… ¿Por que, tanto de lo que pasamos Gohan no te produjo nada? Hace más de un mes no senada de ti, nada, y eso no te ha importado… Pero has estado raro mucho tiempo más. El tan solo pensar que estas… no, no creo que sea otra mujer¿o si? Dímelo tú, o por lo menos háblame, no me evites que eso es lo que más me enerva y entristece al mismo tiempo. Pero si no es otra mujer¿¡que diablos es!? Por dios que me muero por dentro por no estar contigo y ¡pareciera que no te importara! La conversación que tuvimos ayer me puso en claro muchas cosas… Ya no te importo una mierda. Y si así quieres que sean las cosas, pues así… serán…"

Las lágrimas que inundaban su rostro le estaban produciendo ese molesto dolor de cabeza provocado por el fuerte y brusco movimiento que realizo al sentarse en la cama. ¿Pero que era ese dolor a comparación del daño que se provocaba ella misma al estar pensando en Gohan? Nada. Al igual que los sentimientos de él hacia ella.

En una relación tiene que haber un trato equivalente, el sentimiento tiene que ser mutuo a todo momento, no se debe olvidar que existe el otro ni mucho menos que todo lo que hagas afectará a tu pareja. En pocas palabras: son dos en uno. Pero en la relación que llevaban Gohan y ella se cambiaron las normas y ahora lo que era uno se ha separado para seguir su camino en dos partes distintas. Parece que todo ha terminado para Videl.

"Mañana hablaré seriamente con él, y no permitiré que se escape nuevamente. Dejaré las cosas en claro esta vez y no como ayer, no, terminaré la conversación que dejamos a medias y acabaré con esto de una vez por todas… espero que esto no me mate con el tiempo…"

Limpió sus lagrimas que ya mojaban buena parte de su almohada y se levantó para bajar a tomar un poco de agua, después de todo estaba enferma y por llorar tanto, parecía que se estaba deshidratando, le había dado una sed terrible, y aunque su estomago estaba vacío su cuerpo no recibiría comida por lo abatido que estaba, así que tenía que limitarse a solo tomar ese liquido transparente.

En eso vio aquel portarretrato que adornaba singularmente su mesita. Ya no le producía nada, solo había un hueco en su corazón y nada parecía taparlo. Se acercó y lo tomó con las manos por el marco para acercarlo a su rostro y admirarlo una ultima vez.

- Que falso…

Bajó su brazo y caminó hacia la puerta muy lentamente cuidando su pie izquierdo de no lastimarlo más. La abrió delicadamente y salió. El pasillo estaba oscuro, por lo que parecía que había estado un muy buen tiempo encerrada en su cuarto y su mente. Otra vez era eterno aquel pasaje. Al llegar al final de aquella caminata se encontró con la larga escalera, que parecía una serpiente con ganas de devorársela. "Ojala lo hiciera". Bajó con cuidado sosteniéndose un poco con el barandal para no apoyar el pie, eran bastantes escalones y todos decorados con un fino tapete rojo que resaltaba la elegancia de la mansión en la que ella vivía. Se topó con la enorme sala de estar que se encontraba en la toda la mitad de la gran casa. Al lado derecho se encontraba lo que andaba buscando, la cocina.

Cuando atravesó el umbral de la puerta vio a las encargadas de la comida preparando una gran olla de sopa y verduras para la ensalada. Nada, para Videl, se veía apetitoso, después de todo no tenía ganas de comer y el olor de toda esa comida solo la mareaba. Se abrió paso entre una que otra sirvienta, cogió un vaso de uno de los estantes y se dispuso a sacar agua y salir rápidamente de ahí, cada ves más se le revolvía el estomago con ese repugnante olor.

- ¿Señorita Videl se encuentra bien? Parece estar pálida… - Una de las sirvientas la vio pasar con el vaso de agua y se percató de su estado.

- Estoy bien. – Videl se encontraba con cara de pocos amigos que demostraba claramente el estado en el que se encontraba.

No estaba para nada bien, el tan solo haber estado oliendo ese revuelto de comida unos segundos la había mareado al punto, de lo que parecía ser, fuertes ganas de vomitar.

- Perdone mi atrevimiento, pero ¿desea que ponga ese portarretrato en su cuarto?

"¿Ah?"

No se había percatado que seguía con la foto en la mano desde que salió de su habitación. Pensaba que podría olvidarlo, pero por lo que hacía era obvio que le dificultaba eso, tanto que ni siquiera era capaz de soltar aquel retrato que, según ella, no significaba absolutamente nada.

- No tranquila, yo me dirigió para allá…

Dejó a la aturdida asistenta en la puerta de la cocina, no pensó más y se tomó el agua para calmar su estomago y no terminar provocando un desorden, pero por más que tomaba no se le pasaba y esto la preocupaba. Se sentó en uno de los sillones que se encontraban a pocos pasos de ella, en la sala de estar y poder pasar el malestar, pero al sentarse su estomago rebotó por más que se hubiera sentado suavemente. Ahora se mareo más.

"Ay Dios, no puede estar pasándome esto…"

- ¡Señorita Videl!

Crash!

-o-o-o-

"¿Que estará haciendo Videl en estos momentos?"

Un joven de cabellos y ojos negros se encontraba en medio de la pequeña salita que tenía su humilde hogar acostado medianamente sobre un largo y cómodo sofá bajo la luz de la luna, que entraba traviesa por entre la ventana que tenía al lado.

Son Gohan se encontraba solo en la oscuridad, pensativo. Lo único que rondaba por su cabeza era una joven de bellos ojos azules que le robaba el aliento, aceleraba su corazón y, por lo que se veía, hasta el sueño. Todo el día la había tenido en sus pensamientos, no podía evitarlo, pero le causaba tanto regocijo pensar en la reacción que tendría Videl al siguiente día cuando le mostrara el regalo que le había conseguido.

"No se como se lo daré, pero de que lo hago mañana, lo hago. No puedo perder más tiempo, no más del que he perdido estos meses…"

Sus brazos los tenía alzados, en sus manos se encontraba un paquete blanco con un moño rojo que adornaba delicadamente la cajita. Se la había pasado observándolo casi toda la noche pensando en como entregárselo después de tanto tiempo sin verse agradablemente. Sobretodo por lo que pasó el día anterior. La caja contenía el reloj que había conseguido por haber salvado la tienda de aquel generoso hombre.

Flash Back

Después de que las clases terminaran Gohan salió rápidamente de la universidad y se dirigió de una a la joyería que quedaba unas cuadras del establecimiento educativo. Antes de llegar se introdujo en un callejón como la primera vez y se transformó en el Gran Sayaman para que no hubiera ningún problema. Al entrar una campanita sonó para indicar que alguien entraba por la puerta principal, Gohan le brindo una calida sonrisa al empleado que lo había ayudado. No veía al gerente por ninguna parte.

- ¿Buenas tardes, que se le ofrece?

- "Arroz con fideos" – Gohan no pudo omitir una risita nerviosa de su parte, pero reacciono antes de que fuera demasiado sospechoso.

- Perdone pero esta es una joyería no un restaurante, no venga a hacer bromas de mal gusto acá.

- ¡¿QUE!? – La broma de mal gusto que se estaba jugando era la que aquel joven empleado le estaba haciendo a él. "Ahora que no me salgan con estas…" – Pero… soy yo ¿no me reconoces?, el gerente…

- !Boo¡ Jajaja! – De repente el hombre del que hablaba Gohan apareció sorpresivamente detrás del mostrador riéndose divertidamente por haberlo sorprendido de esa manera. Gohan le limitó a saltar del susto que le dio al ver a aquel hombre con una mascara de zombi. – ¿Te di un susto no?

- je…je. – Gohan trato de sonreír después del sobresalto que tuvo. – Señor gerente usted definitivamente esta lleno de sorpresas…

- Si, está claro que eres tú. Ven chico acércate que no muerdo… Oh, ya me quito la mascara jaja. – De una vez se fue quitando la mascara mostrando su rostro amigable, como lo conocía Gohan.

- Si señor.

Fin del Flash Back

- Que bueno que hayan hombres así todavía…

Seguía con el paquete encima de él, solo que esta vez lo sostenía con una sola mano mientras que la otra la pasaba por debajo de su nuca, como él muy seguido hacía. Seguía ensimismado en su pregunta: Como se lo daría.
El mayor problema era que Videl estaba furiosa con él, se podría decir que no lo quería volver a ver en la vida, y eso complicaba las cosas. Él la quería demasiado, hasta le punto de poder decir que la amaba, pero si ella no entendía eso iban a quedar en las mismas y su relación se podía llegar a perder. Eso era lo que menos quería que pasara, debía haber una forma de hablar claramente con ella y hacerla reaccionar, que él no se ha alejado de ella por que si, ha sido contra su voluntad, pensaba tener el control de las cosas pero se ha dado cuenta que no era así, creyendo firmemente que lo que hacia era por el bien de lo que pronto venía.

"Videl te amo, te amo como no tienes idea, pero tan solo saber que te he hecho daño sin pensar en las consecuencias de mis actos me vuelve loco y me destroza en el alma. Después de que te dije que aquel que te hiciera daño se las vería conmigo, ahora quedé como un tonto y todo por culpa de mi descuido… Pero haré lo que este a mi alcance para recuperarte y llevarte conmigo a vivir una vida mejor, juntos. Mis padres me han apoyado en todo, pero no se que hacer… dicen que no debo dejarme llevar por mi timidez y seguir adelante. ¿Pero como? Si tu me rechazas cegada por la soledad y el abandono que he creado en ti… estoy destrozado, pero debo ser fuerte por los dos, solo para volver a ver esa sonrisa tuya tan calida que me llena de vida…"

El sillón ya se sentía incomodo después de estar ahí por horas, así que como pudo, por la pereza que le daba al haber estado ahí por un buen tiempo sin ningún problema, se sentó para luego levantarse e ir nuevamente a su vieja habitación. No podía ver nada pero por inercia caminaba hacia aquel cuarto compartido, después de todo las ultimas noches habían sido lo mismo así que se sabía el camino y los objetos que por ahí se encontraban de memoria, sin necesidad de ver.

Al llegar abrió silenciosamente la vieja puerta y notó que su hermano menor dormía placidamente en su propia cama sin hacer ningún movimiento. Debía estar profundamente dormido, ya que ese día había jugado con su amigo de toda la vida Trunks, hasta el cansancio.

"Como me gustaría estar así de despreocupado como lo es ese niño."

Cerró la puerta cautelosamente, aun así hizo un quejido por lo vieja que era y le preocupo que su hermano se levantara. Sin embargo rápidamente reparó que el sueño de él era muy pesado, por lo que no había por que preocuparse.

"Como si eso fuera posible…"

Se acercó a su escritorio y depositó ahí la cajita blanca para luego irse a la cama y poder así descansar como debía. Estaba fría, pero eso era lo que menos importaba, estaba muy cansado y debía descansar debidamente para prepararse mentalmente para lo que venía de mañana.

"Mañana le demostraré cuanto la amo, no con el regalo, sino explicándole el por que de mis constantes desapariciones, deberé de comenzar por eso, para no aturdirla y perder su confianza… cuanto la amo… Pero¿Qué es amor?… Cuando decimos que amamos a alguien… ¿estaremos en lo cierto? Yo siento que si, pero¿como demostrarlo? Dicen que sientes que se te acelera el corazón, que te sudan las manos, que te quedas sin voz… eso son síntomas de nerviosismo¿es eso lo que siento? No, es mas que eso…"

Algo cerca de Gohan se movió pero tan encerrado estaba en su mente que no se fijo en ese detalle.

"O cuando no puedes dejar de verla ni dejar de tocarla porque te hace feliz, no lo creo ya que eso es lujuria. Que por verla y estar con ella me da una alegría sin limites y me brinca le corazón… seria mas bien pasión… ¿Entonces como se que es amor? Se que al verla triste me hace llorar… o cuando se encuentra de un júbilo del que nadie puede sacarla me elevo con ella… cuando tiene penas sufro con ella, tanto que por ella daría mi corazón, mi vida, hasta mi muerte… ¿Será eso lo que realmente significa amar? Solo ella me lo puede decir, solo ella importa…"

- Solo ella… Videl…

- Entonces… te vas a casar con ella ¿Eh Gohan?

- ¡Goten! Pensé que estabas dormi…

- No, no he podido dormir, además mamá me contó al fin el secreto que tenían ustedes. ¿Es cierto eso, se casaran?

- No lo se aun, no he hablado con ella… aunque me gustaría mucho, pero…

- Yo se que aceptara hermano… así tengan problemas saldrán adelante.

- Gracias Goten… después de todo solo quiero estar con ella para siempre y hacerla feliz…

Ojala que al despertar
Trates de pensar en mí
Porque yo no te olvidé


Comentarios de CaHo:

¡Vaya hasta que termine este capitulo! Me demore mucho en pensar en que poner en los pensamientos finales de ellos… pero ya están y muy lindos por cierto (pues los de Gohan porque Videl… Por cierto lo ultimo de gohan me dio inspiración por un mail que me mandaron del amor, muy lindo y quise hacerlo a mi manera...) que lastima que Videl haya terminado por rendirse en el momento exacto que Gohan quiere arreglar todo… muy triste la verdad. Esto parece que novela mexicana… jaja no sabia que terminaría tan traumático XP.
Bueno pues acá les he terminado el 4° capitulo de la historia… se esta poniendo muy interesante hasta el momento y eso me causa problemitas para seguirle la cuerdita . Ya he podido actualizar mucho mas rápido ya que la época de estar ocupada y saturada ha acabado y he podido escribir mas amenamente últimamente… ya era hora jeje. Pronto vendrá el 5° capitulo y es el mas interesante ya que Gohan y Videl hablaran como se debe por fin… viajes, descubrimientos, confusión y lagrimas están en camino en esta nueva entrega de ATDADM. No se pierdan de esta fabulosa historia y sigan conectados conmigo…
Me despido, que tengan buenas noches o un fabuloso día… desde Colombia nos escribimos y recuerden… nada esta perdido, es tan solo valorar lo que pase hoy para que el mañana llegue con más fuerza y encontremos nuestro camino!

Sayonnara!
CaHo
Haneko-chan