Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, esta pertenece a camnz y esta historia fue beteada por Ilwen Malfoy. Contiene nonconsensual.

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Los días pasaban en la mansión. Todas las noches Draco llamaba a Hermione a su habitación y ella constantemente hacía todo lo que le solicitaba cualquier miembro de la familia. Volvía a usar su vestido normal, pero tenía que cambiarse al vestido púrpura de puta cuando iba a la habitación de Draco, donde pasaba cada vez más tiempo. Se había acostumbrado al vestido ajustado, en realidad le gustaba bastante. Era como una segunda piel y la hacía sentir menos humana, más como un animal cómodo en su propia piel. Casi deseaba poder usarlo todo el tiempo.

Draco se había vuelto un poco más sombrío. Constantemente se refería a ella como puta sucia y a veces peor, pero a Hermione no importaba en absoluto. Ocasionalmente le hacía preguntas sobre Hogwarts, y ella tenía que responder, ya que eran preguntas directas. Si existía ambigüedad en la pregunta, simplemente le diría que no lo sabía. La primera pregunta, fue acerca de Ron. Quién era su maestro favorito, ella no lo sabía. Cuál era su comida favorita en el Gran Comedor, ya no lo recordaba.

Principalmente tendría relaciones sexuales con ella. No le pedía que se marchara después, pero decía que no cuando se le preguntaba si había algo más que necesitara. En algún momento Hermione podría escapar hacia el jardín.

—Tengo un vestido nuevo para ti. —Dijo una noche— creo que te gustará. A mí me gusta.

Saco un vestido de una bolsa y lo dejó al acostado de la cama. Era un vestido azul bebé con ribetes blancos. Parecía de niña pequeña, pero Hermione trató de ponérselo. Draco observó mientras ella luchaba con el vestido. No encajaba sobre la pulsera de hierro.

—No puedo ponerlo en mi brazo. —Dijo finalmente— es demasiado apretado.

—No es demasiado apretado. —Sentenció— sólo vamos a tener que retirar el brazalete para que entre. —Él sacó su varita y quitó el brazalete, colocándolo en la cama.

Sin el brazalete, el vestido entró, pero era muy ajustado. Se ajustaba fuertemente alrededor de sus brazos y el pecho, pero se ensanchaba justo debajo de su busto hasta la mitad del muslo. Se veía como un vestido de una niña, tal vez algo que una niña de tres años podría llevar a una boda. En realidad tuvo una muñeca Barbie que usaba algo similar cuando era pequeña.

Se movió a su alrededor y veía el vestido. —¿Te gusta? —preguntó.

—No tengo ninguna opinión. —Hermione respondió con aire ausente.

Estaba corriendo sus dedos a lo largo de su cintura, sintiendo el material y las curvas debajo. Hermione podía asegurar que la mente del muchacho se enfocaba en sexo.

—Tenemos que hacer algo con tu cabello. —Dijo arrastrando sus dedos a través de él. Sacó algo más de a bolsa: una cinta de raso negro. Se parecía a la versión traviesa de Alicia en el país de las maravillas.

—Eso está mejor. —Expresó— ahora lo que puedes... —Se detuvo y dio un respingo. Se frotó la marca oscura como si le causara dolor— me tengo que ir. No vayas a ninguna parte —y se desapareció.

Hermione se puso de pie en la sala en silencio durante unos minutos antes de que sus ojos se movieran a la pulsera de hierro que estaba en la cama de Draco. Algo estaba tratando de atravesar su mente perezosa. Entonces, se dio cuenta de que no había nada que controlara sus movimientos. Ella podría tratar de escapar. Probablemente la matarían si la atrapaban, pero todos modos esto no era vida, por lo que no tenía nada que perder. No es que realmente tuviera a donde ir. Sus padres estaban ya muertos. Sería una amenaza para quien la escondiera, así que no podía ver a nadie si escapaba. Pero podía ocultarse en el mundo muggle, tal vez incluso luchar contra Voldemort.

Prestó atención a los sonidos en la casa, pero estaba sereno. El pasillo fuera de la habitación de Draco estaba tranquilo, Hermione no vio a nadie camino a la planta baja. Fue a su habitación y recogió su abrigo marrón para cubrir el vestido de muñeca. Tenía que ir a la cocina y comprobar el mapa para asegurarse de donde estaba todo el mundo. No quería que Stina viera el vestido, ya que le podría llamar la atención y se daría cuenta de la falta del brazalete. Consideró inventar una excusa para salir a la calle, pero optó por sólo salir sin llamar la atención.

Stina no estaba en la cocina, habían un par de elfos pero estaban enfocados en sus labores. Lucius estaba en su estudio y su esposa estaba en su habitación. Draco no estaba en la casa. La mente de Hermione estaba trabajando furiosamente. Había pasado un largo tiempo desde que había utilizado su cerebro de forma adecuada. Se dirigió a la puerta y se deslizó fuera. No hubo ningún indicio que algo estuviera fuera de lo normal así que continuó bajando las escaleras y salió al jardín. Ir al jardín no representaba nada inusual, lo hacía cada noche. Una vez fuera, se dio la vuelta y verificó las ventanas para ver si alguien la estaba observando, pero no podía ver que nadie estuviera mirando.

Camino rápidamente, pero en silencio, hacia el fondo del jardín donde se iniciaba el bosque. Tenía que atravesar una puerta y Hermione tanteó ligeramente la cerradura. Las defensas no la detendrían, pero podrían ser potenciales alarmas si uno de los esclavos salía, aunque Hermione nunca había oído hablar de alguien que tuviera esas defensas. Las pulseras eran bastante efectivas para mantener a los esclavos confinados. No había vuelta a atrás si pasaba por la puerta. No existían explicaciones que pudiera utilizar para justificar estar fuera de los terrenos.

No pasó nada cuando atravesó la puerta. La cerró detrás de ella en caso que alguien se diera cuenta que estaba abierta. Se volvió hacia el bosque y comenzó a caminar. Su corazón latía sin control en su pecho y tenía tanta adrenalina en el cuerpo que sentía pequeñas sacudidas a lo largo de su cuerpo. Su cerebro estaba gritando por más oxígeno.

No sabía dónde estaba la casa, pero se mantendría caminando hacia el Sur hasta llegar a cualquier ciudad muggle, y luego caminaría hacia Londres. Se dio cuenta de que debería haber traído un poco de agua, pero podría haber parecido sospechoso.

Cuando estuvo lejos de la casa empezó a correr. Estaba fuera de forma, pero la adrenalina mantuvo su marcha. Una vez que estuvo a algunos kilómetros, pudo descansar y caminar. Caminó durante unos minutos, pero se detuvo bruscamente cuando vio un cambio de forma entre los árboles.

—¿Por qué estás afuera, Sangre Sucia? —Draco salió de detrás de los árboles y caminó hacia ella.

—No. —dijo Hermione, su mente buscaba algo que hacer. Draco tenía su varita, por lo que las opciones eran muy limitadas. Ella podría tratar de luchar, pero sería bastante inútil en contra de aquella varita.

Él se acercó y estrechó sus brazos alrededor de su cintura. Se reía y Hermione estaba teniendo problemas para mantener el equilibrio. No pudo evitar empezar a llorar cuando la decepción amarga la golpeó.

—No pensaste que realmente podrías escapar ¿verdad? te lo dije, eres mía y siempre lo serás. Tonta. Nunca va a salir de aquí.

La mente de Hermione todavía estaba sobrecargada. Él no debería estar aquí. Fue llamado. Él debería estar en otro lugar. ¿Por qué estaba aquí?

—Nunca te fuiste. —Hermione soltó cuando se dio cuenta que estaba jugando con ella— planeaste esto.

Draco la giró para que quedase frente a él. —Quería ver lo que ibas a hacer. —Expresó y le limpió las lágrimas— pero aquí estás. Mira, yo sabía que estabas ahí en alguna parte, y aquí estás.

—Que te jodan Malfoy. —Gritó.

—El lenguaje —expuso en broma— yo sabía que podía hacerte salir. No puedes esconderte de mí.

La besó en la boca, pero Hermione le mordió. Se rió de nuevo y los apareció de nuevo en su habitación.

—No luches Granger. —Comentó manteniendo el tono jocoso— en realidad puedes, si lo desea, pero no va a hacer mucha diferencia.

Ella sabía que tenía razón. Había conseguido sacarla de su burbuja y ahora necesitaba volver a poner su barrera, la barrera que la hacía completamente indiferente. Trató de ponerla nuevamente, pero no podía dejar de llorar.

Él la beso de nuevo —Ahora no más lágrimas. —Dijo mientras le quitaba el vestido.

No, no, pensó Hermione, no ahora. Él la estaba tirando hacia la cama. Ella sabía que la lucha no cambiaría el resultado, así que sólo cumplió. La barrera era la única manera de hacer frente a esto.

—No más lágrimas. —Dijo suavemente y le acarició la mejilla, pero Hermione no pudo evitar que las lágrimas fluyeran. Por mucho que lo intentó, no pudo conseguir poner nuevamente su barrera, o bien, simplemente no encajaba sobre sus emociones. Sentía cada toque de un modo que normalmente no podría.

Malfoy fue increíblemente amable con ella, y Hermione sabía que podría encontrar comodidad en aquellos toques si dejaba que la consolara, pero nunca, nunca buscaría comodidad allí. No con él. Nunca. Nunca sería como Stina que había aprendido a desearlo; ya que era el único consuelo a su disposición. Hermione nunca iría por ese camino. Puede ser que tuviera que soportar cualquier cosa, pero nunca sería parte de eso.

Al finalizar, Draco tiró de ella manteniéndola entre sus brazos mientras dormía. Hermione no podía dormir, pero después de un rato logró calmarse. Tenía que aclarar su mente para conseguir poner su barrera correctamente otra vez.

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Fin Capitulo Cuatro.

Notas: Ay! No sé cómo comenzar a disculparme por la gran tardanza, sé que los capítulos son cortos, pero estuve y aún estoy hasta el tope con la universidad (facultad), ya ni tiempo para dormir tengo, así que por favor ténganme paciencia. Fecha para la próxima actualización aún no tengo, ya que hasta fin de mes estoy hasta el cuello con trabajos prácticos, exámenes y presentaciones orales, pero les juro por Merlin que me buscare el tiempo para actualizar pronto. Agradezco a todos los que leen la historia, y aún más a los que se dan el tiempo de dejarme un mensajito, ustedes tienen un lugarcito especial en mi corazón.

Otra cosa, no es que me moleste, pero… la verdad es que es algo inquietante, es sobre los lectores fantasmas, que me agregan a cuanto favorito sea posible, pero nunca me dicen sus opiniones, vamos que realmente me interesa saber si esto les está gustando, o si soy un asco como traductora y debería de desistir. Habiendo dicho esto, me despido, besos!

Naoko Ichigo