Emotion Health

La no-cita que acabó siendo una verdadera cita se convirtió en la mejor que ninguna de las dos habían tenido en sus vidas. Incluso ahora que solamente estaban teniendo un sentido paseo de vuelta a casa de Kim era lo más grande porque lo hacían cogidas de la mano con sus brazos entrelazados.

Era perfecto.

¡Perfectamente posible!

Aunque, con cada paso que las iba acercando a casa de Kim, también, y por mucho que tratasen de no pensar totalmente en ello, lo hacía la realidad de su situación. Y no era solamente porque Shego trabajase para el Dr. Drakken y este no cediese en su empeño por la dominación del Mundo, por muy absurdo que pudiera resultar viniendo de quien no logró que ninguno de sus planes acabase llegando a buen término. Y mejor así porque, como se ha dicho, de lograrlo habría conseguido la dominación mundial.

No, no se trataba de ese detalle. Lo que más estaba preocupando a ambas muchachas eran las presencias que se encontraban en el interior de aquella casa: los padres de Kim, y sus hermanos.

Estaba muy claro que sus padres no la dejarían salir con alguien que había puesto la vida de su hija en grave peligro, en ocasiones incluso en peligro de muerte. Incluso parecería del todo irresponsable por su parte el permitirlo, ¿verdad?

—Sé en lo que estás pensando.

La voz de Kim interrumpió la marea de pensamientos de Shego y le sacó una sonrisa como solamente la pelirroja podía lograrlo. Y sin necesidad de tocarla.

—¿Es qué ahora hay que añadir la telepatía a tus habilidades, princess? Dime entonces en qué estoy pensando— le pidió y solamente fue necesario el ver aquella media sonrisa o el fuego de su mirada esmeralda para lograr detenerle la respiración a Kim.

—¡Shego!— la amonestó propinándole una seca cachetada en el brazo.

—Vaya— el asombro de Shego genuinamente fingido—. Sí que es cierto que puedes leer la mente, Kimmie.

A este paso sería imposible el distinguir entre su rostro y su cabello ocultándoselo cual cortina.

—Piensas que se acabó justo luego de haber comenzado— le explicó mientras se apretó contra el brazo de Shego como si su vida pendiera de ello— porque mis padres jamás permitirían que su hija saliera con aquella persona que puso su vida tantas veces en peligro.

—Es algo lógico de pensar pero no está mal como un don de feria, princess.

Shego se vio obligada a detenerse cuando su brazo se quedó junto a Kim que había detenido su caminar. Volviéndose hacia ella le ofreció un gesto inquisitivo para no tener que hacer una pregunta demasiado obvia.

—Se trata de mi vida, Shego. Y si te quise en ella cuando tratabas de derrotarme mucho más cuando quiero que sigas intentándolo— y ahora fue su turno para ofrecerle una maliciosa sonrisa que negaba a la chiquilla ruborizada de hace unos segundos previos—. Son mis padres y sé que no harán nada para oponerse a mi felicidad.

—¿Es eso lo que logro?— le preguntó Shego con tono serio.

—¿Cómo dices?— tal vez fuera porque se trataba de la primera vez que tenía una conversación tan adulta, y sobre todo con Shego, pero Kim se encontró perdida por unos instantes.

—¿Te hago feliz, princess?

—Kim— le replicó.

Shego inhaló con fuerza una buena cantidad de aire para no romper a reír y poder mantener el tono serio de la conversación.

—¿Te hago feliz, Kimberly Anne Possible?

Kim puso un puchero que cerca estuvo de ser uno de sus letales puppy-dog pout antes los que no había nadie que pudiera oponer resistencia.

—Mi nombre completo sobraba— le respondió Kim antes de clavar su mirada en la de Shego de manera que sus miradas esmeraldas se reflejaban en los ojos de la otra— y sí, me haces feliz. En verdad desde siempre — admitió con aire soñador—. Puedo asegurarte que antes de que entrases en mi vida esta resultaba del todo monótona y, aunque no aburrida…

—Poco desafiante— le terminó Shego la frase sintiendo lo mismo que Kim.

La pelirroja fue consciente de este hecho y no pudo evitar sentir una punzada de orgullo, y calor, ante el hecho de que ella resultase ser un desafío para Shego porque, por mucho que la hubiera derrotado en el pasado, y lo mismo iba por ella con respecto a Shego, seguía teniendo la sensación de que jamás habría mejorado tanto si no la tuviera como rival.

—Me haces ser mejor.

Ninguna era consciente del momento en que se habían puesto en marcha nuevamente pero pronto se encontraron deteniéndose a la puerta de la casa de Kim. Toda una colonia de mariposas invadió su estómago al ser consciente de donde se encontraban y en que momento lo hacían.

—Te hago feliz, te hago ser mejor— enumeró Shego rodeando la cintura de Kim con sus brazos apoyando las manos sobre la zona en donde la espalda perdía su nombre— y estoy segura de que puedo hacerte muchas más cosas, princess.

¿Un desafío? ¿Una promesa? Era irrelevante porque Kim estaba dispuesta a aceptar y encarar todo lo que viniera de parte de Shego.

Una realidad.

Shego le sacaba suficiente altura para obligarla a tener que alzar el rostro y, por qué no, ponerse de puntillas para poder atrapar aquellos labios que no hacían más que incitarla a que los besase. Y eso habría hecho si no fuera porque la puerta se abrió para dejar paso a la persona a quien Kim Possible llamaba…

—¡Mamá!

"¿Es así como quieres llamarme, princess?", habría dicho si no fuera porque sus instintos le habían dicho que la puerta se abriría por alguien que se encontraba al otro lado. No se llega hasta donde está Shego, y no nos referimos al portal de la casa de Kim Possible, sin ser atenta y precavida.

Ambas muchachas se encuadraron ante Ann Possible, madre de Kim Possible y ante la que Shego estuvo a punto de meterle mano a su hija si no, solamente, la lengua hasta el fondo de la garganta para besarla de manera que la dejaría sin aliento.

—¿Podrías explicarme lo que sucede, bubble butt?— le preguntó su madre luego de dedicarse a observar con atención a las dos personas ante ella y, sobre todo, la escena que se encontró, y detuvo, al abrir la puerta.

Kim se puso roja de vergüenza ante aquel dichoso apodo que su madre parecía querer utilizar tuviera la edad que tuviera. En cambio, de reojo, pudo ver que Shego no parecía estar aguantándose la risa, y eso que motivo para ello tenía de sobra, y le hacía sentir aún más respeto por ella porque ya la había visto perder la compostura en alguna que otra ocasión y echarse unas risas. Tanto a costa de Drakken como de la propia Kim.

—¿Acaban de traerme de regreso a casa?

Ya debería haber aprendido que no se debe de intentar hacerse la graciosa con su madre porque esta nunca ha tenido problemas para conseguir averiguar lo que quisiera saber en cualquier momento. Sobre todo luego del reciente bubble butt.

—Entiendo. ¿Y era por eso que te ibas a liar aquí mismo con la ayudante del Dr. Drakken?— lo de ayudante era un buen eufemismo—. ¿Es esto lo que siempre haces cuando dices que tuviste un duro encuentro con Shego?— no pudo evitar el preguntarle su madre con cierta confusión.

Vale, de ruborizarse algo más perdería por completo el sentido porque era imposible el permanecer consciente con toda la sangre en su rostro.

—¡No! Claro que no. Siempre estamos una encima de la otra…— mala elección de palabras— ¡peleando! Me refiero a peleando. Esto ha sido una primera vez y…— por un momento pareció como si, realmente, Kim fuera a desmayarse— necesito, como mínimo, sentarme. Tumbarme sería el Cielo.

Afortunadamente su madre no era ningún monstruo despiadado.

—Por favor, Shego. ¿Podrías llevarla a su cuarto?

Era demasiado bueno para dejarlo pasar, por mucho que fuera tensar demasiado la situación pero es que, de no querer que lo hiciera, que no se lo pusieran tan fácil.

—Por supuesto. Vamos, princess— sin ningún tipo de esfuerzo cogió a Kim en brazos, estilo nupcial, y entró con ella en la casa—. Ahora te voy a llevar a la cama— la cara de Kim resultaba indescriptible y tenía que dar gracias a que Ann se encontraba a sus espaldas para no tener que ver la cara que se le debió poner ante semejante frase—. A descansar, bubble butt— le susurró solamente para oídos de Kim—. Que no estás ahora mismo para emociones fuertes.

—Deja de forzar la situación— dijo Kim entre dientes—. Que el horno no está para bollos.

—Bueno, tampoco es que pueda hornear algo en él pero sí mantenerlo en perfectas condiciones de uso y bien caliente, cupcake.

Kim se mordió la lengua y ocultó su ruborizado rostro contra el cuerpo de Shego. La culpa había sido suya por ofrecerle una réplica tan obvia pero en estos momentos no podía decirse que tuviera la situación bajo control luego de que su madre casi la hubiera pillado besándose con su enemiga luego de haber tenido una cita con ella.

Ciertamente no se trataba de uno de los temas comunes a tratar con una madre.

—Pensándolo mejor, ¿podrías poner a Kim en el sofá del salón, Shego?

—Por supuesto, Ma'am— nótese, como ha hecho Kim, la similitud de Ma'am con mum o mamá directamente.

—Corta con eso, Shego— le pidió, o advirtió, Kim mientras era colocada en el sofá. Tumbada y con la cabeza… ¿descansando en el regazo de Shego?—. ¡Para de una vez!— le siseó inútilmente.

—Sí, lo sé muy bien— le habló de manera condescendiente Shego mientras le acariciaba el cabello—. Es una pena pero hoy no podré llevarte a la cama, princess.

Kim se quedó sin palabras ante la repetición de aquel comentario inocente pero cargado con una realidad nada inocente. Eso y que también se quedó allí quieta dejándose mimar por las caricias de Shego a pesar de saber que su madre estaría pronto con ellas para… ¿hablar de qué? De lo más obvio seguramente.

—¿Qué te hace gracia, pumpkin?— le preguntó mientras deslizaba un par de dedos sobre un mechón llegando a acariciar la mejilla de Kim al mismo tiempo.

—Tú o tus acciones para ser más exactos— aclaró de seguido—. Nunca te habría tomado por alguien que disfruta de gestos simples como es jugar con los mechones del cabello— dijo mientras Shego enrollaba aquel mechón en el dedo para luego deslizarlo hasta liberarlo de su presa.

Shego le dedicó una media sonrisa pero cálida y amable.

—Pues incluso llego a morderme el labio inferior en ciertos momentos— y fiel a sus palabras Shego se lo mordió.

—¿Por qué te lo estás mordiendo ahora?— le preguntó Kim con su mirada absorta en el rostro de Shego.

—Me pregunto si podría besarte antes de que tu madre llegase, princess. Además mi larga melena nos daría un poco de intimidad.

Tal y como dijeron sus palabras, Shego, al inclinarse sobre Kim, dejó caer su larga melena azabache de manera que ocultó sus rostros al tiempo que la pelirroja alzaba el suyo en busca de aquellos labios por los que había empezado a ansiar.

—Parece que alguien disfruta mucho— le susurró Shego cuando sus labios se separaron ante el nada sucinto gemido por parte de Kim.

—Es que es tal y como siempre me lo había imaginado— le replicó con cierto brillo en su mirada esmeralda.

—¿Te lo habías imaginado?— no pudo evitar preguntar Shego.

—Desde el primer momento en que posé mis ojos en ti, en la grabación de seguridad del Profesor Akari— Kim agarró la melena de Shego y descansó en ella la cabeza cual almohada—. Siempre supe que sería de lo más suave y esponjosa. Como siempre nos han dicho de pequeñas que serían las nubes.

La sorpresa de Shego dio paso a una falsa molestia al ver la sonrisa divertida en los labios de Kim.

—Pues no puedes hacerte idea de lo bien que se siente contra la piel desnuda, princess.

Kim no pudo evitar que la imagen de una Shego completamente desnuda con su melena cubriendo las partes más comprometidas, e interesantes, de su anatomía cual Afrodita o Venus mientras se acercaba hacia la propia Kim que aguardaba de pie e impaciente por ella… portando una idéntica desnudez salvo por el detalle que su melena solamente podría cubrirle sus pechos de querer cubrírselos, aunque al primer paso había altas posibilidades de que se deslizase lo suficiente para mostrarlos al fin y al cabo.

"Realmente puedo hacer cualquier cosa"— recitó Kim su lema.

—Y yo estoy dispuesta a verificarlo personalmente, bubble butt.

La sonrisa divertida, y burlona, de Shego contrastaba con el puchero, acercándose peligrosamente al puppy-dog pout, de Kim ante la elección del apodo utilizado por la madre de Kim.

—Shego— se quejó con un deje infantil que hacía muy difícil ver en esta chica a la heroína que lograba pararle los pies cuando se enfrentaban en combate.

En ese momento Ann decidió hacer su aparición luego de haber observado la interactuación de las dos muchachas o, dicho de otro modo, como actuaba Shego, ladrona y criminal buscada internacionalmente, con su joven hija adolescente.

—Lamento la tardanza— dijo Ann al tiempo que entraba en el salón.

Kim se sobresaltó ante el hecho de haber sido pillada, una vez más, por su madre en una actitud de lo más cariñosa, e íntima, con Shego y se irguió tan rápido que sintió un ligero mareo. Esto era lo último que le faltaba. Marearse por algo tan nimio.

—Con cuidado, princess.

—Mejor vuelve a tumbarte, Kimmie— le pidió su madre.

Mientras Kim sentía cierta mortificación por la situación, eso de tener la cabeza en el regazo de alguien, de una chica, de Shego, ante su madre no era algo habitual en ella. En cambio Shego parecía estar disfrutando de todo esto y la sonrisa que amenazaba con dominar su rostro así lo dejaba bien claro.

—Haz caso a tu madre, cupcake.

Kim no sabía a donde mirar y por eso decidió que lo mejor era cerrar los ojos hasta que encontrase algo a la que aferrarse para no dejarse llevar por sus nervios.

— — — — — — — — — —
Continuará
— — — — — — — — — —

Disclaimers: Los personajes, lugares y referencias de Kim Possible pertenecen a sus creadores Mark McCorkle y Bob Schooley y, supongo, que a Disney.

REVIEWS.
REVIEWS.

Nos leemos.^^