CUARTA PARTE:
'EL INICIO DE LA TRAVESÍA'
En Yokaito número 20 las autoridades tenían todo bajo control. Se llevaron el cuerpo de El Hombre en una ambulancia. La policía hizo muchas preguntas. Sayaka Miyamoto se ocupó de Kira Soun. Kira repetía una y otra vez que El Hombre se había tropezado y caído.
No fue sino hasta el anochecer que Sayaka le preguntó con aspereza:
- ¿Dónde está Haruka?
- No lo sé- respondió Kira- Él... no regresó a casa.
- ¿No volvió a casa?- toda clase de aterradoras posibilidades cruzaron por la mente de Sayaka- Señora
Soun... Kira, por favor, trate de recordar. ¿Cuándo vio a Haruka por última vez?
- A la hora del desayuno, antes de que se fuera al hospital.
A su manera, muy torpemente, Kira intentaba ayudar a Haruka. Aún podía verlo de pie delante de ella, con las manos extendidas , tratando de protegerla, y a El Hombre abalanzándose sobre él con la botella en la mano.
- Está bien- dijo Sayaka- Trate de dormir un poco. Regresaré para ver cómo siguen, pero ahora debo irme
para ver lo que ocurrió con Haruka.
- Haruka salió- respondió Kira con una voz similar a la de un sonámbulo- Haruka no regresó a casa.
- Tal vez sólo está fuera temporalmente- dijo el sargento Matsura- Ya lo ha hecho antes¿no es así?
- Sí- respondió Sayaka - Pero también podría estar en alguna zanja, muerto.
- De cualquier manera, es mejor que demos aviso de su separación - añadió el sargento.
Esa mañana Sayaka no se detuvo a recoger su periódico en el negocio del señor Omura. Fue hasta la tarde, cuando la noticia de lo ocurrido en Yokaito número 20 se esparció por el distrito, que el señor Omura pensó en la carta de Haruka. En ese momento era demasiado tarde para alcanzar a Sayaka Miyamoto en las oficinas de la beneficiencia.
Sayaka había tenido un día extenuante tratando de solucionar los problemas de Kira Soun. Esa noche la pasó por segunda vez en la casa de Kira, por una parte para vigilarla y, por otra, con la esperanza de que Haruka regresara.
Al día siguiente volvió a ver al sargento Matsura para preguntarle sí tenía alguna noticia.
- No, del muchacho todavía no sabemos nada- el sargento la miró comprensivo- Pero sí tengo algo extraño que
contarle respecto a Hiroshi. Parece que no fue la caída lo que lo mató.
- ¿Qué no fue la caída¿de qué me está usted hablando?
- Cuando llegó al hospital aún no estaba muerto. Tenía una hemorragia cerebral masiva, provocada por un
exceso de alcohol. Probablemente ya se estaba muriendo cuando cayó, pero su agonía fue larga. Murió en las primeras horas
de la mañana siguiente.
Sayaka cerró los ojos y dejó escapar un largo y conmovedor suspiro.
- Entonces¿todas esas preguntas acerca de cómo cayó...?
- O lo empujaron.
Sayaka lo miró vivamente.
- ¿Empujarlo?
- Usted sabe que es posible. Los pleitos familiares pueden ser muy confusos y a menudo no es posible averiguar
quién hizo qué. Sin embargo, eso es lo que menos importa ahora. Las heridas que recibió al caer fueron leves y la botella rota
causó sólo cortadas superficiales. De cualquier manera, ya estaba medio muerto. Nada hubiera podido salvarlo.
- Supongo que a pesar de todo habrá una investigación.
- ¡Ah, sí! Pero con todos los datos médicos aludidos tendrá que declararse como una muerte por "causas
naturales". Si el chico vio algo y escapó a causa del pánico, eso era por completo innecesario.
- Y no podemos encontrarlo para decírselo- replicó Sayaka.
- Lo haremos- la voz del sargento fue inesperadamente amable- Lo haremos, a
su debido tiempo.
Más tarde Sayaka regresó a su oficina. Exhausta y angustiada. Había pasado mucho tiempo desde que Haruka desapareció.
- Esto es demasiado- pensó Sayaka afligida, cuando un torbellino humano invadió la habitación.
- ¿Qué es lo que le han hecho a Haruka?- exigió saber Seiya.
- Seiya- respondió Sayaka-, no le hemos hecho nada. No sabemos donde está.
- Les dije lo que pasaría si lo regresaban- acusó el niño- Ahora está perdido.
¿Qué es lo que hará?
- Tranquilízate Seiya- dijo un hombre alto y de cabello negro que entraba a la habitación. Le dirigió una
sonrisa a Sayaka a manera de saludo.
Sayaka lo conocía. Era Takeru Kou, el padre de Seiya. Apenas dos días atrás, él y sus otros dos hijos acudieron a la casa hogar para recoger a Seiya, pero él había insistido en asegurarse que su amigo estuviera bien, por lo que la familia Kou aún se encontraba en la ciudad.
- Estoy seguro de que Haruka estará bien- añadió el señor Kou en tono tranquilizador, su hijo lo había puesto
al tanto de la situación de Haruka.
- Ya lo está buscando la policía, Seiya- intervino Sayaka.
- ¡La policía¿Quieren que lo agarre la policía? Se aterrorizará. ¿No se dan cuenta?
Tenemos que encontrarlo primero.
Mientras reunía aliento para otra andanada, se escuchó un tímido golpecito en la puerta y se asomó el rostro moreno e inteligente del señor Omura.
- Siento molestar- dijo con humildad-, pero tengo una carta para usted, de Haruka.
- ¿Qué?- Sayaka y Seiya se volvieron hacia él tan rápido que el pobre señor Omura
retrocedió alarmado.
- Se la traje- dijo y añadió apresuradamente- No pasó usted por su periódico ayer.
- ¿Dejó la carta ayer?- preguntó Sayaka.
Sayaka leyó la carta en silencio y se la pasó a Seiya. Por un momento no fue capaz de decir nada. "Por favor, cuide a mi mamá". Las palabras de Haruka eran muy sencillas, pero implicaban muchas cosas.
- ¿Realmente es de Haruka?- preguntó Sayaka al notar que no tenía firma. Seiya miró el dibujo de los audífonos.
- Es de él. Esto se refiere a sus pruebas del hospital. Les está agradeciendo que se las hicieran. Parece como si
estuviera huyendo y no quisiera poner su nombre.
- Tal vez- dijo con amabilidad el señor Omura- deba decirles lo que sucedió.
- Sí- concordó Sayaka- Creo que debe hacerlo.
Cuando terminó su relato, el hombre añadió:
- De verdad, les aseguro que no sabía que Haruka iba a escapar. Yo solo quería ayudarlo.
- Señor Omura- dijo Sayaka- usted es la única persona que en realidad lo ayudó. Usted fue el que
se encargó de él, lo alimentó y lo vistió. ¡Y viene aquí a disculparse!
- No es una disculpa, pero estoy muy avergonzado.
- Todos lo estamos- respondió Sayaka con amargura-, pero ahora es demasiado tarde.
- ¡No es demasiado tarde!- gritó Seiya- Se ha marchado a alguna parte, eso es todo. Lo encontraremos.
- ¿Tienes alguna idea de a dónde pudo ir?- le preguntó su padre.
Seiya trató de hacer memoria. Haruka estaba en grandes problemas y trataría de no implicar a nadie más. Por eso fue que no acudió a él ni a Sayaka. ¿Qué haría? Si él estuviera en su lugar hubiera buscado a alguien a quien pedir consejo. Consejos. El consejo de un hombre sería el que más le hubiera hecho falta en esos momentos. Pensó en su padre. Aún podía escuchar su propia voz hablando con lentitud, para los oídos de Haruka: "Cuando seas mayor podrás ir a buscarlo"
- ¡El mar de Ojotsk!- exclamó de pronto. Los otros lo miraron sorprendido- Su papá... Ese tonto se fue a buscar a su papá, y no tiene ni la menor idea de dónde encontrarlo.
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El ruido y la vibración de la cabina hicieron que las palpitaciones en la cabeza de Haruka se tornaran cada vez peores. Además, el conductor llevaba el radio encendido y las oleadas de música de rock a todo volumen torturaban los oídos del niño. Por fin pudo quedarse dormido y se recostó sobre uno de los lados de la cabina.
Tuvo horribles pesadillas. Aún podía ver sus propias manos extendidas y la enorme figura de El Hombre que se tambaleaba hacia atrás, se contorsionaba y caía. Se despertó con una sacudida y las palabras "¡No!,¡no!" gritando en su cabeza. "¿Lo habré dicho en voz alta?", se preguntó.
Pero el hombre a su lado seguía conduciendo y cantando con el radio. Involuntariamente Haruka se cubrió los lastimados oídos con las manos y gimió.
El conductor del camión lo miró con simpatía.
- Ruidoso¿no es cierto? No te preocupes. Nos vamos a detener muy pronto.
El camión se salió hacia el acotamiento, detrás de una hilera de camiones que estaban estacionados y lentamente se detuvo. Un bendito silencio descendió sobre los oídos de Haruka.
- ¿Cómo te llamas hijo?
- Haruka- no podía escuchar muy bien después de todo ese ruido, perose había vuelto muy bueno para leer
los labios.
- Hola, Haruka. Bienvenido al club. Me llamo Touma Akai. Ésta es mi base principal¿ves¿quieres un
poco de té?- le entregó a Haruka una taza de plástico y le sirvió de su termo. Se sirvió él mismo una taza y luego sacó una
bolsa de sándwiches. Le ofreció uno a Haruka.
El niño movió la cabeza.Estaba mareado.
- No, gracias- alcanzó a blabucir. Touma se inclinó sobre él.
- No vas a desmayarte¿verdad? Es mejor que salgas al aire un momento- salió de la cabina y dio la vuelta
para ayudar a Haruka.
- Lo siento- murmuró el chico. luego se tambaleó hacia la orilla de pasto y vomitó en los arbustos.
- ¿Te sientes mejor?- preguntó Touma cuando Haruka regresó- Entonces sube. Nos detendremos más
adelante para comer como es debido.
Haruka volvió a subir. Tal vez en la siguiente parada pudiera encontrar a un camionero menos ruidoso. Sacó su bloc y su lápiz y comenzó a dibujar.
Después de otra larga y agobiante tanda de ruido y camino mojado Touma metió el camión a un estacionamiento, al lado del edificio largo y bajo de un café ubicado al costado del camino y que tenía varios camiones afuera.
- ¿Vienes a comer?- a Touma se le oía preocupado. Haruka movió la cabeza.
- No, gracias.
Tal vez el chico no tenía dinero.
- Vamos, yo te invito- dijo Touma. Haruka le sonrió al hombre.
- Es mejor que me quede aquí afuera, en el aire.
Touma vio que lo decía en serio y se dirigió al café. Haruka vagabundeó sobre el pasto de la orilla en la esquina del estacionamiento y se sentó. Necesitaba pensar que hacer.
El camionero tomó su desayuno de siempre con dos tazas grandes de café bien cargado y pensó en el muchacho. "¿Qué hace un chico de su edad viajando solo y pidiendo que lo lleven por toda la carretera? Dijo que iba a ver a su papá al norte, pero el norte es un sitio muy grande". Tenía que hacerlo hablar de alguna manera.
Pero cuando Touma salió no había ningún chico esperando en el estacionamiento. Dentro de la cabina encontró un dibujo colocado sobre el volante: un bien logrado retrato, muy parecido al resuelto rostro de Touma, con los ojos fijos y concentrado en el camino. Debajo estaban escritas las palabras: "Gracias por traerme". Pero el pequeño había desaparecido.
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Haruka no sabía a dónde iba el camino, pero pensó que Touma seguramente volvería a tomar el lado de la carretera que se dirigía al norte, así que cruzó el camino principal y se internó por un pequeño camino vecinal en dirección al este; era bonito. Los árboles que lo flanqueaban hacían que las sombras se vieran como salpicadas bajo sus pies. Pensó en el dinero que le había dado el señor Omura. ¿Cuánto podría durarle? Decidió detenerse en el siguiente sitió en el que hubiera una tienda y comprar algo de comer. De pronto sintió sed, miró a su alrededor. Tal vez hubiera algún riachuelo donde terminaban los campos.
Se subió a un portón y se irguió mirando hacia las colinas. Las sombras de las nubes se movieron sobre ellas y le recordaron el parque, y a Seiya, y a su mamá.
La sed lo apremiaba. Vio que el terreno descendía hasta un pequeño y profundo valle. Ahí el pasto era más corto y estaba salpicado de pequeñas flores amarillas. Miró por la pendiente y, efectivamente, había una hilera de sauces y el reflejo del agua.
Comenzó a correr. El agua se veía fresca y limpia entre la orilla empinada y bancos profundos de musgo. Cayó directamente sobre un matorral de zarzas a la orilla del lago. Haruka se agachó, juntó las manos para tomar agua y bebió el frío líquido.
Haruka se sintió mareado al agacharse hacia adelante, así que se sentó y se apoyó contra unos helechos que se encontraban en la pedregosa orilla.
El chico pensaba en portaaviones preguntándose si el lugar en donde estaba su padre estaba muy lejos, cuando de pronto una sombra llamó su atención. Al levantar la mirado distinguió a un hombre viejo de pie junto a él. Vestía un andrajoso abrigo y tenía una tupida barba gris, y sostenía una ennegrecida tetera en la mano.
- ¿Descansando muchacho?- preguntó el viejo al tiempo en que sonreía.
- Sí, descanso- respondió Haruka. El hombre lo observó con atención.
- Empieza a hacer frío¿no crees? Allá tengo fuego- dijo- ¿Quieres una taza?
"¿Una taza de té?", Haruka asintió.
- Sí, gracias.
El viejo parapedeó.
- Estás solo¿eh?
- Sí- "Estoy solo", pensó el niño. Y en verdad estaba total y completamente solo.
Siguió al viejo a través de una maraña de ramas hasta un claro encima del borde del arroyo. Ahí, un viejo recipiente hervía sobre un humeante fuego y de él emanaba un aroma celestial. Haruka miró suspirando la borboteante olla.
El viejo no pasó por alto el hambre feroz que se reflejaba en los ansiosos ojos del chico.
- Hoy conseguí un buen conejo. Hay bastante para los dos- mientras hablaba desató varios platos de hojalata que pendían de una cuerda que llevaba atada a la cintura y que le servía tanto de cinturón como de sujetador para colgar todo su ruidoso equipo.
La tez morena y llena de cicatrices parecía haberse oscurecido de tanto recibir el humo de muchad hogueras y soportar todo tipo de climas. Haruka juzgó que podía confiar en el anciano.
- Me dicen "Kankiri" (abrelatas). Soy un hojalatero errante.
- ¿Errante?- Haruka miró los pies del anciano, enfundados en unas botas descocidas sujetas con un cordel-
¿Y a donde va?
- ¡Uf! A todos lados. Kankiri nunca se queda mucho tiempo en el mismo lugar- miró con astucia a Haruka-
¿Viajas muchacho?
- Voy al norte- respondió Haruka con firmeza, para convencerse a sí mismo.
- ¿Y de dónde vienes?- preguntó de nuevo el viejo. Haruka se detuvo y lo pensó un momento.
- Del sur- respondió. Kankiri se rió.
- Eres un verdadero hombre del camino, hijo. ¡Nunca le digas a nadie nada que no quieras que sepa!
Comenzó a servir con un cucharón el estofado caliente en los platos de hojalata; luego le entregó a Haruka su porción y una cuchara del mismo material.
Mientras comían el guiso Kankiri preguntó como si no le diera importancia:
- Entonces¿a qué parte del norte vas, muchacho? El norte es muy grande.
- Voy a ver a mi papá- comenzó Haruka. Luego sacó su preciada fotografía y se la mostró a Kankiri- Es un
portaaviones- añadió el chico.
- Portaaviones¿eh? Entonces vas a Kytakyushu; es lo que está más cerca. Tienes que ir al puerto. Los marinos
llegan de casi todas partes... también de Rusia. Te dirán a donde ir. Es piloto¿eh?
Haruka asintió. Lo había comprendido.
- Sí- respondió. Y luego, hablando con claridad, repitió- Piloto.
Kankiri sirvió té en dos tazas y le pasó una a Haruka.
- ¿Tienes dónde dormir esta noche?
Haruka negó con la cabeza. Le dolió al hacer el movimiento, y se llevó la mano a la herida. Los ojos alegres y conocedores de Kankiri no pasaban nada por alto. Antes de que Haruka pudiera protestar, Kankiri ya estaba revisando el vendaje colocado por Atsumichi Omura. La sangre se había filtrado y el brillante cabello rubio estaba convertido en una masa pegajosa.
Kankiri silbó entre dientes. Siempre lo hacía cuando algo lo preocupaba.
- Es mejor limpiarla. Estáte quieto. No te va a doler.
Era muy hábil y sorprendentemente amable. Lavó la venda vieja con agua tibia. Limpió la herida y le quitó la sangre del enmarañado cabello.
- Muy fea- comentó Kankiri mientras le ponía el vendaje limpio en la herida- Lo mejor sería coserla. Si para mañana te sigue doliendo la cabeza, tendrás que ver a un doctor¿entiendes?
Haruka asintió. Era más fácil que discutir. Kankiri notó que Haruka estaba muy cansado. Puso un brazo en torno a los hombros del niño y lo condujo más allá de una cerca de zarzas, hasta un pequeño cobertizo en el que había unos cuantos fardos de heno esparcidos en el piso.
Haruka se hundió en el primer montón de heno al que su cansancio le permitió llegar. Kankiri revolvió el lugar
y encontró un viejo cobertor que acomodó sobre el chico.
- Mañana, hijo- habló con suavidad- Todo te parecerá más sencillo mañana.
Cuando Sayaka trataba de tocar el tema del padre de Haruka con Kira Soun, se topaba con un silencio sepulcral. La mujer se negaba incluso a hablar.
- ¿Pero es que no lo entiende?- le dijo Sayaka- Es probable que Haruka esté tratando de encontrarlo. Tenemos que saber dónde está.
Silencio.
- Tiene que darse cuenta de que Haruka puede estar en peligro, vagabundeando por el país.
- Haruka puede cuidarse solo.
No tenía caso. Kira Soun permanecía impasible.
A la mañana siguiente, Haruka despertó porque un deslumbrante rayo de sol que entraba por el extremo abierto del cobertizo le daba a los ojos. Cuando Haruka salió, Kankiri se encontraba en cuclillas sobre el fuego cercano al arroyo. Saludó a Haruka moviendo una cuchara y le hizo señas para que se acercara.
- ¿Lo ves, muchacho? Un huevo para tu desayuno de hoy. Anduve preguntando por allá. El granjero es mi amigo, y me deja quedarme aquí cuando ando por la región- el viejo continuó con lentitud, asegurándose de que Haruka le prestaba atención- El camión de la leche pasa temprano, recoge en las granjas y regresa al depósito, cerca de los muelles¿comprendes?
Haruka lo miraba atentamente.
- ¿A los muelles?
- Así es chico. Te llevará hasta allá- El chico se ve bastante mal esta mañana, pensó Kankiri- Que te
vea un doctor hoy mismo- añadió. Haruka levantó la mirada y asintió.
- De acuerdo- respondió con voz tranquila. Estaba dibujando algo en su bloc.
- Tienes que irte ya- lo urgió Kankiri- El camión pasará pronto.
Luego desenredó del cordel una cantimplora extra de la ruidosa colección que pendía de su cintura y se las ofreció al chico. Haruka se levantó tendiéndole el dibujo a Kankiri para que este lo tomara.
- ¿Soy yo?- preguntó Kankiri maravillado. Los ojos eran astutos y penetrantes y el mentón, enérgico. El rostro
reflejaba una actitud amistosa.
- Eres tú- respondió Haruka. Y luego agregó tímidamente- Con mi agradecimiento.
Los ojos del anciano se nublaron.
- Lo guardaré con mucho cuidado- declaró de manera un tanto brusca y ruda. Lo metió en uno de los profundos
bolsillos de su andrajoso abrigo- Anda muévete.
Haruka asintió y los dos juntos caminaron colina abajo hacia la granja.
Hola! Espero disculpen la tardanza por subir un nuevo capítulo, pero el trabajo se puso algo pesado y me fue un poco difícil. En fin, aquí está la continuación de mi historia.
Un enorme agradecimiento a todos aquellos que han dejado un review y a los que no, no importa! solo espero que les guste el fic. Reciban un saludo y nos leemos en la próxima.
