Actualizacioooooon! Si, si sé que tarde dos semanas, pero he estado muy atareada con la Uni, ya casi vienen los finales y hay que ponerle full ganitas, ya saben cómo es esto de la estudiada.
Sinceramente este capitulo me parece el más flojo de lo hasta ahora publicado, pero tiene su razón de ser, aquí ya comienza lo bueno, el drama, el puro e inspirador drama que llevara a los protagonistas (Y Shion) a replantearse ¿Qué es lo que quieren?
Quiero agradecer enormemente ¡A todos los review y apoyo que ha recibido este Pairing! de verdad son increíbles y los amo, sin ustedes nada de esto sería posible, de verdad gracias gente preciosa, prometo dar mi mejor esfuerzo por hacer de esta historia algo intenso.
Disclaimer: Los personajes de TLC no me pertenecen, son obra de Shiori Teshirogi y de Kurucanonico
Sabes que siempre eres bienvenido a dejar tu review y disfruta mucho la lectura
Abaddon Dewitt
PROMESAS ROTAS Parte 1
La había estado evitando durante los últimos cuatro meses, miradas vagas palabras cortantes, secos saludos de cortesía que eran dolorosas al menos para ella, que no entendía el cambio de Aspros, y para empeorar su suerte, estaba de misión, por una semana, antes de su cumple años dieciséis, se suponía que debía llegar esa tarde, y ella esperaba impaciente a que el caballero arribara al Santuario para recibirlo con un abrazo expresar cuanto era que lo extraño, pero sobre todo, enfrentarlo y preguntar, el por qué de su actitud tan fría, ella no recordaba haberlo hecho molestar, todo había cambiado desde el día en que ella le pidió besarla. Pero no podía ser eso cuando la acción los hizo sentir bien a ambos, cuando dejo de sentirse sola, necesitaba hablar con él, escuchar so vocabulario maldiciendo a todo y todos, pero sobre todo, necesitaba decirle, que lo quería, no como Athena a sus caballeros, o como una hermana a su hermano mayor, ella sentía algo más que la amedrentaba.
—Señorita —Liesse entro a la habitación y Sasha salio de sus cavilaciones
—Dime —calmada y relajada como siempre se giro mirando fijamente a la joven
—El patriarca la espera en la sala, Teneo y Aspros llegaron
Su corazón latió con fuerza, el semblante sereno fue transformado a uno de regocijo, ante los ojos de Liesse eso era normal, pero para quien llevara años de conocer a Sasha, sabía que esa expresión solo se la había dedicado a una persona en el pasado y esa fue Tenma, rápidamente se aliso el vestido para recibir a sus caballeros.
Las puertas se abrieron, el primero en entrar fue Teneo, reverenciando a la diosa y al patriarca, Sasha estaba ansiosa, entonces lo observo con ese caminar firme y semblante estoico, un suspiro largo y disimulado, estaba bien, algunos raspones en el rostro pero nada grave al parecer, vestido de dorado se veia tan apuesto, que la niña se sonrojo ligeramente, una dulce sonrisa para recibirlos a ambos fue todo, sus miradas se encontraron, Aspros fue el primero en desviar sus ojos, pero no podía negarlo, él deseaba verla tanto como ella a él.
Se sintió un poco idiota al encogerse de hombros y evitar confrontarla, pero la tenia en el mismo lugar en el que la había dejado, todos esos días sin mirar su sonrisa, la reverencio de mala gana y arrugo la nariz con cierto desagrado, detestaba tener que arrodillarse frente a ella y mostrarse dócil, cuando todo lo que ansiaba era estrecharla contra su cuerpo para besarla con desesperación.
—La misión fue un éxito —chasqueo la lengua y fijo la vista en el suelo
—Muy bien Aspros —Shion suspiro aliviado —¿Y? —enarco una ceja cuando miro a Teneo algo nervioso
—Nada —Aspros suspiro —Bueno algo, nada de lo que puedas temer, supongo —se levanto de manera solemne —Durante la misión —rodó los ojos fastidiado de tener que contar la historia —Encontramos a una sobreviviente —bufo —Teneo —miro al susodicho con cierto reproche —Dijo que debíamos traerla a un a pesar de que yo era el superior al mando, ese mocoso imbecil no sabe hacer otra cosa más que…
—Aspros —Shion lo hizo callar —No son necesarios los insultos
—Como sea carnero —espeto con sarcasmo —Como iba diciendo, encontramos una sobreviviente, se llama Chris y fue idea del toro idiota traerla
—¡Estaba herida señor Aspros! —Teneo se defendió
—Carajo que no me digas señor me hace sentir un anciano decrepito —Aspros le dedico una de esas miradas aterradoras que eran capaces de congelar el mismo infierno —Soy Aspros, toro idiota
—Teneo, Aspros ya basta están frente a nuestra diosa parecen un par de niños —el patriarca los reprendió y ambos caballeros guardaron silencio —Y bien dime Aspros ¿Qué tiene de malo traer a una muchacha mal herida?
—Que esa "muchacha" es una ex espectro —revelo con obviedad y Shion casi se levanto de forma violenta de su lugar para reprender a Teneo —Le dije que la dejáramos a su suerte
—Patriarca —Teneo se arrodillo —Diosa Athena, mi maestro Aldebaran, me enseño que cualquiera puede redimirse, incluso el señor Aspros lo hizo —aquello ultimo apenas lo mascullo pero fue lo suficientemente claro como para que géminis lo escuchara
—Mira pedazo de mierda, hay una gran diferencia entre esa escoria de espectro y yo —recrimino de forma violenta y Shion no sabía que hacer hasta que el sonido del báculo de Athena chocando contra el suelo los hizo reaccionar
—¡Suficiente! —Sasha frunció el ceño —Ya he escuchado suficiente, Teneo —suavizo la voz con el caballero de Tauro —Comprendo lo que has dicho perfectamente —una sonrisa nostálgica le delineo los labios —Preséntenla ante mi
—Pero Athena —dijeron Shion y Aspros al unísono
—Nada de peros —su voz firme los resigno —Esa muchacha también merece redención, tratare de hablar con ella
—No voy a dejarte sola con ella Sasha —Aspros fue claro y directo sin importar nada más, le preocupaba Sasha… aun que no lo admitiera —Ella no es capaz de controlar su cosmos, puede… —suspiro —Haz lo que quieras mocosa
Sasha se ruborizo al ver su preocupación, nuevamente había perdido el control calculado de sus palabras y la llamaba por su nombre, y no como Athena.
—Agradezco tu preocupación Aspros, pero creo que… Shion y yo deberíamos hablar con ella
Impotencia, esa era la palabra para describir lo que Géminis sentía en ese momento, necesitaba protegerla pero, esa maldita barrera de diosa, se lo impedía, chasqueo la lengua molesto y camino hacia la salida.
—Como sea —apretó los puños —Chris no es más que eso, una traidora, jamás será capaz de redimirse —lo ultimo lo dijo más a su persona que hacia la desconocida mujer
Pequeña, menuda, rubia de ojos azules, semblante tímido como un pequeño ratón acorralado, así era Chris, Sasha tuvo simpatía por ella en cuanto la miro, no parecía ser un espectro, solo una simple muchacha con mala suerte.
—¿Conoces a Aspros? —sus labios temblaron con la revelación
—Si, lo conocí antes de la guerra santa, cuando aun era un caballero de sus filas —no tuvo el valor de ver a la diosa a la cara y se encogió sobre la mullida silla
Sasha no dijo nada, la historia se reducía a Aspros rescatándola en el pasado, y rescatándola nuevamente, sintió incomodidad en su pecho, pero aun así tomo las cosas de manera madura, una sonrisa sincera y su consentimiento de que la ex espectro se quedara a residir un tiempo en el Santuario mientras se recuperaba de las heridas.
—No, no voy a tolerarlo —se escucho un estruendo severo
—Es la palabra de nuestra diosa y no tienes derecho a objetar nada Aspros de Géminis —Shion contestó con autoridad mientras se masajeaba las sienes —Si Athena lo ordena tú obedeces
—¡Claro! ¿Si Athena te pide que le atravieses la garganta con una jodida daga lo haces? Esto es estupido carnero
—Mide tu vocabulario soy el patriarca
—¡Me vale una puñetera mierda, esa mujer no puede quedarse aquí! —golpeo el suelo con el puño agrietándolo
—¿Hay algo más que deba saber Géminis? —Shion trato de ser razonable, no conocía bien a Aspros y eso era un problema, pero su carácter pacifista debía servir de algo
—Nada —murmuro —Solo —cerro los ojos —No confío en ella, y mi intuición nunca ha fallado, por nada fui candidato a ser patriarca —siseo con enojo —Tengo la mente fría y no metida en el culo de Libra
Shion abrió los ojos de forma abrupta pero antes de decir algo Aspros ya se había retirado.
La gente cambia, la gente miente, la gente solo piensa en si misma y nunca en los demás, claro que así siempre debía ser, ese era el orden natural de las cosas según el criterio de Aspros, suspiro pausadamente adentrándose en la seguridad de su templo, mientras se tumbaba en el piso retrancándose contra uno de los pilares, era patético que volviera a comportarse como cuando niño, encogiendo las piernas y abrazándose a ellas con fuerza, como un muro impenetrable.
—¿Qué haces aquí?
—Pensé que aquí te encontraría
De entre las sombras, Chris se asomo mientras caminaba con cautela hasta Aspros
—¿Si sabes que puedo matarte? —enarco una ceja mientras se levantaba imponente
—Pero no lo harás —contestó
Suspiro resignado mientras hacia frente a la muchacha, sus miradas divagaron en una batalla cruenta, pero no retrocedieron, Aspros solo se limito a esperar alguna palabra de la mujer, su sola presencia le incomodaba, el trato fue hostil, Chris rápidamente se percato del rechazo de Aspros y se elogio de hombros. Escondida entre las columnas, Liesse trataba de saber que era lo que la "intrusa" quería de Aspros.
«Le delineo el mentón con la yema de los dedos aun ensangrentados, una sonrisa socarrona pero blanda, Chris se estremeció mientras sostenía la mano de Aspros sobre su mejilla, el calor que nunca sintió de nadie ahora lo sentía directamente de ese hombre que le había dado la determinación de seguir adelante. Suspiro agradecida y eventualmente se separaron.
El adiós, supusieron antes de cada quien continuar su camino, sin embargo… lo que nadie vio, lo que nadie supo, cuando ella detuvo su paso y corrió hasta Aspros para abrazarle por la espalda, el caballero se quedo estático antes de girarse con cautela para corresponder a la muestra de afecto, sus miradas se encontraron, y con calido beso fue depositado en un roce apenas perceptible para ambos, pero significativo para Chris.
—Recuerda que solo tú puedes elegir tu camino —susurro cerca de sus labios
Y de esa manera, Aspros regreso al Santuario.»
—¿Qué necesitas?
—A ti —la muchacha apretó los puños y desvío la mirada avergonzada —Aspros yo…
—Tch —la callo con un gesto violento de su mano —No vuelvas a decir una estupidez así —la miro con rencor
—Creí que habías muerto —la jovencita estaba por romper en llanto —Tú eres lo único que me queda
—No seas ridícula, tú y yo no tenemos nada
—Aspros por favor —se abrazo a si misma mientras ahogaba el sollozo en su garganta —No tengo a donde ir
—Ese no es mi puñetero problema
Se encogió de hombros, el acervo sabor de tener cerca al espectro lo hizo dudar sobre su verdadera naturaleza, Chris se quedo en silencio, asolada por la actitud acerada de Géminis que le dio la espalda, y Liesse se trago el dolor de saber que en la vida de Aspros había alguien más.
Otro mes y en el agua se diluía el liquido carmín que emanaba de manera febril de entre sus piernas, suspiro perdiendo la cuenta de las veces que lo hizo, se hundió más en el candor del agua que la limpiaba, mientras las gotas caían esporádicamente, causando un paulatino sonido, cerro los ojos y solo vio la figura de Aspros, necesitaba hablar con él, pero el problema era saber de que manera acercarse a alguien que colocaba gigantes muros emocionales entre ellos para evitar cualquier confrontación. Jugo con su cabello entre sus dedos mientras volvía a meditar sobre las acciones a tomar para con Géminis, pero sobre todo, reflexiono sobre la presencia de Chris en el santuario, la incomodaba verla tan cercana al caballero, aun que este se mostrara tajante.
Cuando escucho el llamado de Liesse para salir de la tina, dejo que su cuerpo actuara mientras su mente aun trabajaba en sus conjeturas respecto a las nuevas emociones que la embargaban. Otro día que compartir con Aspros, y él nuevamente buscaba evitarla entre ávidas lecturas y pretextos vagos, pero esa tarde, no estaría absorto de tener que enfrentarse con la diosa de la guerra. La encontró sentada sobre el sofá de la pequeña sala de estar en el templo de géminis, los ojos glaucos fijos sobre un libro y los labios sellados en una hermética mueca de serenidad, el sonido de sus pasos metálicos la llamó y Sasha dejo el libro a un costado levantándose de su lugar para recibirlo, para enfrentarlo.
—¿Qué haces aquí? —interrogo austero
—Necesito hablar contigo —su respuesta fue directa y clara, a veces Sasha podía ser intimidante si se lo proponía
—¿Sobre?
—Me has estado evitando —soltó de manera directa
—No me jodas mocosa —bufo ocultando su sorpresa —¿Evitarte? —dijo con cinismo
—Si —Sasha comenzó a desesperarse por la actitud tan cínica de Aspros
—Vamos a dejar dos cosas bien claras —Aspros inquirió con tono parco —La primera no sé por qué crees que te he estado evitando, pero no soy tu nana, mucho menos tu criada para ir detrás de ti cada vez que chasquees los dedos —Sasha sintió una punzada en el pecho y se mordió el labio inferior —Segundo, tengo cosas más importantes que hacer, que ir detrás de una adolescente, por los dioses, eres Athena, deberías preocuparte por la paz mundial o cualquiera de esas cagadas
—¿Entonces… para ti no significo nada ese beso? —sus ojos comenzaron a arder por la imperiosa necesidad de querer llorar, pero no se lo podía permitir, no de esa manera
Aspros se quedo sin aliento, sus pupilas se contrajeron y se sintió miserable, era extraño como una mocosa como Sasha podía sacar lo peor de él y al mismo tiempo hacerlo sentir un total canalla, pero ya no podía tragarse sus palabras, suspiro y entrecerró los ojos, desviando la vista de esa escena conmovedora, ¿Por qué? ¿Por qué Sasha tenía que sacar a relucir ese tema?, quedaron en olvidarlo, en jamás tocarlo, pero allí estaba esa niña que era capaz de provocar los más profundos sentimientos en él, de hacer que todo su infierno se redujera a solo vestigios, y creer, por una vez en su vida, que podía ser amado. Suspiro profundo antes de poder mirarla, sostenerle ahora la mirada le era más complicado, pero no podía seguir huyendo de toda esa odisea de emociones que la pequeña diosa le provocaba. Si tan solo no fuera Athena, si tan solo fuera una muchacha normal…
—Eso es distinto —mascullo temeroso de si mismo —Eres una diosa —revelo con tanto temor de ser escuchado por Zeus y fulminado de un rayo
—Así que es por eso…
—No es solo eso —hablo cansado —Esto esta mal, lo que yo siento, lo que tú sientes esta mal, no tiene lógica
—La tiene, me quieres, te quiero, nos besamos porque la gente que se besa se ama —argumento con su pequeña lógica de cómo era que funcionaba el mundo ante sus ojos
—Eres mi diosa, eres Athena, tu deber es con el mundo, no puedes entregarte a una sola persona… —duro y conciso, trato de persuadirla —Debo morir por tu causa, entregar mi vida como otras ochentisiete personas, que esperan el mismo amor reciproco de ti —se trago las ganas de mandar todo al carajo —Olvidate de que eso paso, no eres una humana —reprocho con rudeza
Y el corazón de Sasha se contrajo dentro de su pequeño pecho, no había prejuicios sociales, no había barreras, únicamente el hecho de que ella fuera una deidad que debía entregarse únicamente a la causa de proteger a los humanos, guardo silencio tratando de entender la facilidad con la que el destino jugaba incluso con los dioses, porque hasta ellos estaban sometidos a la voluntad de fuerzas más allá de lo entendible, porque ella no dejaría de ser una diosa y él no dejaría de ser su caballero, y esa unión era tan prohibida como tentadora. Se quedaron en un silencio que perduro por varios minutos, antes de que Aspros tuviera el valor de acercarse para acariciar la mejilla de la pequeña con el dorso de su mano izquierda, le dedico la más tierna de sus miradas, aquellas de las que solo Defteros había degustado, quiso ser libre para poder llevarla al infinito, deseo con todas sus fuerzas estrujarla contra él para fundirse y quedarse así por la eternidad pero… miro el Santuario, su armadura, la imponente belleza divina, lamentándose por su realidad.
—Lo siento —trato de ahogar la voz pero aquello solo escapo de él —Lo siento —reitero con la mano temblorosa sin querer despegarla del calido tacto
—Aspros —susurro su nombre como una plegaría
Se despidieron, sin querer despedirse, sus ojos se cruzaron por última vez antes de que ella se diera la media vuelta para marcharse, sus piernas temblaron mientras abandonaban toda esperanza de ser amada como una simple mortal, y se odio a si misma, odiaba ser Athena…
La luna cayo tranquila, los inviernos Griegos eran tan salvajes como sus veranos, el candor de las crepitantes chimeneas en las cabañas aledañas al santuario calentaba no solo los cuerpos de todos aquellos que peleaban por la misma causa, sus corazones también se regocijaban con el trémulo calor, excepto para Aspros que solo se mantenía con la vista centrada en el amplio firmamento, pensando en nada más que su rechazo a Sasha, trato de dormir, pero el sueño simplemente no lo abrazo, ni siquiera sabiéndose un traidor, había sufrido ese insomnio. Descanso sus cansados parpados manteniendo sus sentidos alerta, hasta que algo lo hizo levantarse de manera inmediata.
Un cosmos, uno lo suficientemente grande para hacer estremecer a cada persona residente del Santuario, sintió un escalofrío que le calo hasta los huesos ¿Quién era capaz de cruzar las doce casas sin que él siquiera lo notara? No, peor aun ¿Quién era capaz de moverse hasta la sala del patriarca sin resentir la barrera de Athena?, dejo de pensar en trivialidades y emprendió el camino en dirección a donde el intruso. Lo único que en ese momento cruzo por su mente fue Sasha.
—Atenea —llamó una voz desde la estatua erguida en su honor
La niña se paralizo a escucharlo, teniendo vagos recuerdos, memorias difusas provenientes de su cosmos divino, el cuerpo se le helo al instante, retrocedió un par de pasos, estaba expuesta y en soledad, el frío le calo los huesos y vanamente su cosmos hizo algo contra eso.
—Tú… —sus labios tremolaron articulando una voz queda
—Mi amada Atenea ¿así es como me recibes? —interrogo fijando unos ojos negros intensos en la figura menuda de Sasha
Sasha retrocedió dos pasos antes de que, la presencia la engullera de manera asfixiante, sosteniendo el largo cuello con una presión que la descoloco, los ojos verdes perdían el brillo a su vez que el rostro de horror se apoderaba de ella, una sonrisa siniestra que se vio interrumpida por el cosmos dorado que abrazo el terreno con fulgor intenso.
—¡Suéltala! —la voz del Patriarca resonó con furia al ver envuelta a la diosa entre las manos del intruso
Athena cayó pesadamente al piso, mientras tosía y trataba de recuperar oxigeno, mirando al piso, las marcas eran tan reales como la figura que se presento finalmente, deshaciéndose de la gruesa capa que le envolvía.
—Diomedes —Athena apretó los puños
—Parece que aun me recuerdas mi amada —espeto el hombre con cinismo
Se descubrió finalmente, un gallardo hombre joven de facciones duras pero encantadoras, ojos de un color azul marino profundo que asemejaba el salvajismo del mar, melena negra ondulada, piel blanca y cuerpo atlético, vestido con una armadura de color marfil similar a la del Pegaso divino, un hombre simplemente tan perfecto como imponente, que sonrío de manera dulce ante la muchacha que estaba horrorizada.
—Señorita Athena ¿Lo conoce? —Shion se admiro ante la manera en la que Sasha se había dirigido al desconocido
—Algo así —susurro la deidad
—¿Algo así? —arrugo el entrecejo —Atenea, mi amada Atenea, he regresado a que cumplas tu promesa de desposarte a mi ¿Ya no lo recuerdas? —la miro indignado
—No sé de que me hablas —Sasha se levanto con firmeza y lo desafío con el fulgor de sus esmeraldas
—¿Ya no recuerdas haberme prometido ser mi mujer cuando el Pegaso divino pereciera en la guerra santa y tú sobrevivieras? —revelo el hombre
Sasha se quedo estática, mientras memorias regresaban a ella, memorias de una vida pasada en la que ella se veía envuelta en los fuertes brazos del noble héroe de Argos, sus ojos se descolocaron y negó repetidas veces los vestigios de un distante pasado que se remontaba hasta la época en la que Atenea usaba su cuerpo divino, antes de reencarnar, se mordió el labio furibunda y se trago cada palabra que pudiera desmentir tal revelación.
—No —hablo en tono seco —No puedo cumplir dicha promesa —finalizo con pugna
No podía entregarse a un hombre del que apenas conocía el rostro y unos cuantos recuerdos del pasado, porque ella era Sasha, y así ella fuera el contenedor de Atenea, esta, no tenía el derecho de demandar sobre ella, aun que por dentro, su cosmos se agitara con vehemencia. Diomedes encolerizo pero no mostró nada en su rostro apacible, suspiro indignado, y luego dedico una suave mueca a la diosa a la que trato de acercarse, recibiendo solo su rechazo, haciéndolo enojar más, quizá estaba confundida, tal vez necesitaba tiempo, pero él no podía esperar, la necesitaba con candor enfermizo.
—¿Un dios que rompe su promesa? Eso es una blasfemia Atenea —le recrimino
—Los humanos no tenemos derecho a contradecir la voluntad de los dioses —interrumpió Shion en la disputa
—Atenea me hizo una promesa, y no puede quebrarla —puntualizo comenzando a perder los estribos —Cedí mi lugar a Pegaso para que ella ganara la guerra santa, me trague el enojo cuando salio victorioso a costa de asesinar a tu cuerpo original, y aun así permanecí fiel al amor que nos profesamos, no puedes fallarme Atenea
El escenario se torno confuso de un momento a otro cuando múltiples galaxias se presentaron en un espectáculo vistoso e imponente, un cosmos poderoso y abrasador lleno el escenario dejando visible únicamente la estatua de Atenea, mientras un portal dimensional de abría y de este se presentaba la armadura dorada de Géminis con su portador, Aspros… y tras de él, Teneo, ambos con un rostro poco amigable. Géminis busco rápidamente a Sasha y un alivio en su pecho se hizo presente, su estoicismo parco permaneció inmutable.
—Los dioses hacen y deshacen a su antojo, no quieras sentirte afortunado por recibir dulces palabras de los labios de Athena —la profunda voz de Aspros relajo a Sasha —Si ella quiere cumplirá lo dicho y si no ve a entregarle el culo a Afrodita —su rostro no cambio en ningún momento, pero el tono de agrio sarcasmo casi hizo reír a Shion que se recompuso firme
—¿Quién eres tú, blasfemo? —Diomedes miro con rencor a Aspros, algo en él le desagradaba
—Me conocen de muchas maneras —suspiro —Que me da demasiada flojera enumerar así que dejémoslo en Aspros de Géminis
—Tus caballeros se han vuelto descorteces y demasiado bocones mi amada —se dirigió a Sasha de manera suave y Aspros rápidamente reacciono
—Déjame adivinar, un resentido de mierda que probablemente va desesperado buscando desvirgar a una deidad virgen —bufo con acidez y una sonrisa ladina —Deja de ser tan patético
—Una descortesía más caballero y no me importa que seas uno de los doce protectores de mi amada Atenea, te enviare al infierno —amenazo Diomedes pero Aspros soltó una carcajada
—Ya lo conozco, así que dejemos las cartas bien claras sobre la mesa —el cosmos de Aspros hizo estremecer el suelo y sus ojos fueron como dos agujas punzantes y dolientes —Deja en paz a la mocosa y al Santuario y no te regresare a casa con el culo partido en dos,
Diomedes no se quedo atrás, e igualmente elevo su cosmos, el choque de ambos hicieron asustar a Sasha que no sabía que hacer, si esos dos colosos se atrevían a chocar poderes en ese momento, probablemente ninguno de los dos saldría bien librado, una parte de ella deseaba que Aspros no saliera lastimado, pero por otro lado, también se preocupaba por Diomedes, su cuerpo tembló casi de manera violenta antes de interponerse en el epicentro de la confrontación de egos.
—¡Ya basta! —sus ojos llorosos contuvieron la furia desbordante de ambos hombres
—¡Señorita Athena! —Shion quiso correr a ella pero con una mirada le advirtió
—Mocosa idiota —escupió Aspros
—Por favor, no quiero que ninguno de los dos salga lastimado —aclaro Sasha y a Diomedes se le iluminaron los ojos —Aspros tú eres mi caballero y te amo —Aspros sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal —Señor Diomedes, tampoco quiero que le pase nada —agacho la mirada
—Te falto el también te amo —Aspros hizo gala de su cinismo y un gesto de obviedad burlesca —Lo escuche todo mocosa, así que no quieras jodernos a todos, solo decide de una puñetera vez lo que quieres, el gran héroe —puntualizo burdo —Quiere que le sea cumplida su promesa, tú decides si hacerlo o no, vamos el mocoso idiota de Tenma esta muerto
—Aspros silencio —Shion intento hacerlo callar
Aspros no podía contenerse, eran demasiadas palabras atoradas en su garganta, demasiada presión para el momento, un día había besado a la niña, al siguiente se trataban como dos extraños y ahora un desconocido que lo exasperaba con solo mirarlo, pretendía desposarla, su mundo colapsaba en un mar de pensamientos erráticos y descolocados a los que buscaba una solución, lo que lo acarreaba hasta un limite en el que sus palabras comenzarían a ser hirientes, Aspros no media limites a la hora de desembocar su sentir.
—No permitiré que le faltes al respeto —Diomedes perdió los estribos pero Sasha se interpuso nuevamente en el camino
—Como si estrangularla fuera lanzarle rosas a sus pies —hablo con sarcasmo
Diomedes se contuvo ante la devastadora verdad, había actuado mal, por instinto y enojo de saber que Atenea no había ido a su encuentro tras haber sobrevivido a la guerra santa, y sin embargo, cuando se encontró con sus hermosos ojos verdes, todo el amor que le profesaba regreso a él, suspiro y acerco su mano a la mejilla calida de la diosa que se estremeció ante el tacto. Aspros rabio por dentro pero su rostro aburrido y despreocupado estuvo medido y bien fingido, suspirando de forma sonora.
—¿Vendrás conmigo mi amada Atenea? —susurro con dulces palabras
—Shion tú eres el patriarca, mueve el culo y haz algo —Aspros forzó las palabras
El Patriarca no hizo nada, era demasiado joven, demasiado inexperto para saber cómo actuar en ese momento, hasta ese punto, el único en interferir había sido Aspros, y la única en resolver una posible batalla devastadora había sido Athena, por momentos se sintió solo como un lastre incapaz de poder hacer algo.
Sasha negó, nuevamente su cosmos se agito dentro de su cuerpo queriendo dejar salir a la diosa para entregarse a su promesa, pero la humana se mantuvo a raya con su fuerza de voluntad, desafiando a Atenea, retrocedió y Diomedes frunció el ceño y pliso los labios ante el acto de la joven diosa, Aspros formo una sonrisa de victoria en sus labios y se cruzo de brazos.
—Lo siento, no puedo —suspiro
—Tu cuerpo retrocede pero tu cosmos dice lo contrario —aclaro Diomedes —Tu cosmos me dejo entrar a tu Santuario, me dio permiso, ansiaba verme ¿Por qué dudas mi amada Atenea? —preguntó curioso ansioso de saber
—No lo sé —susurro la niña —Por favor señor Diomedes retírese —suplico queriendo romper en llanto al sentirse abrumada por su parte divina
—Mi amada Atenea, sufres porque tu contenedor no te permite expresarte pero puedo aliviar ese dolor
Antes de decir nada, Diomedes saco de entre su armadura, una daga dorada que apuntaba al cuello de Sasha, la muchacha se quedo aterrada ante la imagen mientras él mostraba una siniestra y dulce sonrisa… planeaba despertar la divinidad de Atenea para entregarle en totalidad el cuerpo mortal, Shion se alarmo y encendió su cosmos, Aspros enfureció ante la osadía y se movió hasta Diomedes colocándose en una posición bastante conocida, preparaba una explosión de galaxias devastadora, junto a Teneo que se preparaba para liberar una poderosa nova titánica.
—Tócale un solo cabello a la mocosa de mierda, y juro por Chronos que hare que el cerbero te sodomice en el flejetonte —amenazo Aspros
—Diomedes —Sasha sintió que desfallecía en ese momento
—Atenea, prometo que pronto acabara —enterneció la mirada y se preparo para atravesar el objeto en el inmaculado cuello —Solo dolerá unos segundos amada mía
—¡Aspros! —vocifero la niña cuando Diomedes tomo impulso para clavar la daga
El tiempo se detuvo en ese instante, Aspros debía reaccionar de manera sobrehumana, su corazón se contrajo y cada músculo de su cuerpo fue inyectado con adrenalina, sus ojos estaban por contemplar una escena horrorosa. Shion se sintió impotente, quedándose estático, y Teneo abrió los ojos aterrado, Diomedes estaba por asesinar a Sasha para despertar la divinidad de Atenea.
Notas:
A estas alturas seguro se preguntan ¿Quién chingados es Diomedes?
Bueno no quería implementar Oc's en la trama pero fue una sugerencia de una amiga y lectora que me dijo que necesitaba una contra parte masculina, ya que la femenina es Chris (del Gaiden de Aspros) para hacer que los protas tengan dolores insufribles de cabeza xD Y bueno, se me ocurrió que fuera Diomedes, el héroe griego que con ayuda de Atenea logro herir a Ares, me pareció que podría estar acorde dentro de la trama, ya que la diosa le dio su favor.
En el siguiente capie veremos más de ShionxDohko porque no les he dado el protagonismo que merecen u_u así que Lectoras fujoshis en la siguiente entrega se van a agasajar.
Y pues nada, creo que eso es todo por el momento. SI YO también amo el vocabulario de Aspros xD
