Por respeto a Oliver y a Draco dejo de leer la carta, más la guardo bien en uno de sus bolcillos para entregarla a su dueño más tarde, cuando se pararon frente al aula vieron que todos estaban afuera.

-sigue con ese hedor de la bomba de mal olor que arrojaron Sirius y tú –dijo Neville-

-la clase posiciones se cancela –dijo Snape quien venía tan enojado que todo el mundo se esfumo del lugar tan rápido que rebasarían la velocidad de la Luz, excepto por el trio dorado, ellos permanecieron escondidos tras un grupo de armaduras y cortinas-

-Sev, debes admitir que fue una buena broma amorcito –dijo Sirius quien venía tras el profesor de pociones-

-no celebro el mismo de humor que los merodeadores y sus descendientes –dijo sacando rápido del aula los ensayos de primero que tenía que corregir-

El aristócrata tomo de la cintura al otro y lo beso en la nuca.

-cuando tengamos hijos tendrás que acostumbrarte –puso una mano sobre el abdomen del menor-

-… -el pocionista se deshizo del agarre forcejeando como loco- no vuelvas a decir tales tonterías, si por alguna desquiciada razón pasara no dejaría que les llenaras con tus estupideces, ya tengo suficiente con tener que aguantarte a ti como para soportar a otro malcriado bueno para nada que gusta de las bromas pesadas.

-qué lindo, no descartas la posibilidad.

Severus se quedó quieto y con las mejillas sonrosadas, luego se fue lo más rápido posible intentando llegar a su habitación.

-¡espérame amor!

El trio dorado observo toda la escena bastante asombrados, bueno Harry no tanto, después de todo había crecido con las constantes visitas de ambos hombres a sus padres, Severus era el mejor amigo de su madre y Sirius de su padre y cuando coincidían el heredero Black terminaba acosando al otro, y en más de una ocasión los vio besándose, pero Hermione y Ron nunca habían visto algo entre ellos.

-no me lo puedo creer, le tengo que contar esto a Luna y a Ginny –dijo Hermione saliendo de su escondite y corriendo con dirección a la biblioteca donde se supone estarían ambas chicas- nos vemos.

Los dos chicos solo se fueron a su sala común a comer unos dulces que James le había enviado a Harry.

Cuando Hermione llego a la biblioteca se asombró al ver a una de sus amigas llorando, se acercó y la abrazo mientras esta balbuceaba incoherencias, Luna también se sentía triste por su amiga, y cuando por fin pudo entender algo de lo que decía Ginny realmente esperaba que esto fuera una broma pesada.

-Neville… ¡el termino conmigo! –la pelirroja se veía realmente destrozada, sus ojos estaban rojos he hinchados y su rostro estaba empapado con sus lágrimas saladas- en cuanto salimos del comedor me pidió hablar a solas y… -no pudo continuar, las lágrimas no dejaban de fluir por su bonita cara- después se fue corriendo a su clase…

-pensé que estaban completamente bien, ¿Qué paso?

-dijo que me quería y que era feliz a mi lado, pero que estaba enamorado de alguien más –se intentó secar inútilmente la cara con la manga de su suéter- que no podía seguir mintiéndose, no quería hacerme más daño estando conmigo mientras amaba a alguien más, y que aun que era feliz sentía un enorme vacío en él, lo último que dijo es que ya no podía ser un maldito hipócrita.

-¿sabes de quien se trata?

-no, no quise preguntar Hermione, lo quiero lo suficiente como para no interferir entre él y su verdadero amor –la chica empezó a derramar más lagrimas- pero es que duele mucho –volvió a llorar mares y no se detuvo hasta que se le acabaron las lágrimas- lo perdí…

-tranquila Ginny –dijo por fin Luna- no es el único hombre en el planeta, y tú eres muy linda, puedes conseguir a quien quieras, y también hay hombres muy valiosos, puedes enamorarte de cualquier otro.

-Luna, yo no quiero otro…, yo solo quiero a Neville, él es el único hombre para mí, pero tampoco puedo ser egoísta, tiene derecho a ser feliz con quien quiera estar.

-dejemos este tema, solo te vas a seguir lastimando…

La pelirroja después permanecer en silencio un buen rato miro a la mayor con tristeza.

-Hermione, aun que quiera no me puedo sacar esto de la cabeza, yo quería pasar mi vida con él -logro mantener su rostro seco, pero sus ojos permanecían rojos- Neville es mi vida, y ahora siento como si me hubieran arrebatado el alma, yo de verdad lo amo.

-el tiempo se encargara de que lo olvides.

-¿Cuánto tiempo tendría que esperar?

Se escucharon unos pasos acercándose y Ginny levanto el rostro y se encontró con unos hermosísimos ojos azules, se trataba el pequeño Oliver quien la abrazo con fuerza.

-el tiempo que te tome darte cuenta que tú decides a quien amar.

Tras eso y unas cuantas palabras de consuelo la pelirroja se despidió de sus amigas y camino junto a el pequeño Slytherin por los pasillos, hablaron de tantas cosas que Ginny había alejado completamente el dolor de su corazón y con ello también los pensamientos de eso, se encontraron con varias personas como Colín, su última parada fue la torre de astronomía.

-¿alguna vez te has enamorado Oliver?

-no, y eso nunca pasara –puso una cara de asco tan chistosa que Ginny no aguanto la risa-

-¿Qué hay de Alec?

-es diferente, solo siento amor fraternal por él.

-vaya, creí que te gustaba, bueno, todos nos equivocamos. ¿Y por qué eres tan celoso cuando se trata de él?

El chico iba a contestar que no era celoso, pero no servía de nada negarlo así que se limitó a contestarle con la verdad sabiendo que podía confiar en ella.

-me da miedo que lo alejen de mí y no pueda verlo nunca más…

-Oliver eso no pasara nunca.

-no puedo estar seguro de ello Ginny, aun si llega alguien que le quiera y no nos separe existe la posibilidad, en algún lado Alec puede tener una familia, y si lo reconocen pueden llevárselo, el prometió estar a mi lado siempre, pero tampoco podría obligarlo a estar conmigo si tiene un lugar a donde volver.

-estoy segura que te quiere mucho y que no se alejaría de ti a un teniendo una pareja o una familia, él te quiere con todo su corazón, son hermanos y nadie puedo quitártelo, y dudo que se sienta obligado a quedarse contigo, lo hace por voluntad propia.

El chico abrazo a la pelirroja y sonrió.

-gracias Ginny, es que…, Alec y mi mamá son lo único que tengo, y aunque intentan ocultarlo sé que a mi mamá no le queda mucho tiempo, sé que es egoísta, pero…, no quiero quedarme solo.

-no eres egoísta, solo eres un niño que necesita de su familia –le besa la frente- ¿ya te diste cuenta que nos hemos saltado varias clases?

-no es la primera vez en mi vida, además Alec me dijo en su carta que podía meterme en problemas si quería, solo quiere que me divierta, mira… -busco en su bolsillo la carta, pero por más que buscaba esta no aparecía- rayos, perdí la carta de Alec.

-no te preocupes, si quieres más tarde te ayudo a buscarla –se le quedo mirando un rato- tengo una idea.

-¿Cuál?

-te lo diré en su momento –le revolvió el cabello y se alejó- tengo que volver a mis clases, tú debes hacer lo mismo antes de que te metas en serios problemas, deja eso para cuando hagas bromas o molestes a alguien.

-adiós Ginny.

-adiós Oliver.

La pelirroja caminaba sin rumbo fijo, necesitaba urgentemente pensar las cosas, ya tuvo tiempo para sufrir y desahogarse, su tiempo para olvidar y pasarla bien, y ahora era el tiempo para reflexionar con la cabeza fría. De verdad amaba a Neville o en eso quería creer, nunca pensó en que esto podría llegar a pasar y no estaba preparada para afrontarlo, ya había tenido suficientes problemas amorosos, primero se enamoró tontamente de Harry –no fue correspondida ni por un instante-, luego fue del profesor Snape –sin comentarios-, y ahora de Neville –que había funcionado a la perfección-, se sentía tan mal, por fin creía que todo estaría bien, creía en ello.

Camino por un corredor amplio y se encontró con las enormes puertas de la entrada del colegio, salió y se quedó mirando fijamente a la nada, estaba triste pero ella era una chica fuerte y lo superaría, tenía miedo, pero era valiente y eso significaba que podría enfrentar el miedo y vencer, todo estaba en su contra, pero una vez más ella era terca y siempre cumplía sus objetivos, y el de poder olvidar lo que sentía por el chico patoso también, pero más que nada, ella era una Gryffindor, lo que significaba que era una leona y por lo tanto no se dejaría vencer, aun si Neville fuese realmente el amor de su vida, no necesitaba un hombre para ser feliz, ella era independiente, pero todo aquello no quitaba que en este momento se sintiera a morir, que tuviera el corazón roto y que se pensara sola.

-bien Neville, no lo eches a perder, es tu única oportunidad, si lo arruinas nada de esto valdrá la pena, tú le amas más que a nada en todo el mundo, si lo pierdes será mejor que te tires de la torre de Gryffindor –escucho la Voz de su exnovio-

El chico venia tan nervioso y distraído que ni siquiera se dio cuenta que había pasado junto a Ginny, la chica decidió seguirlo, el chico iba camino al lago con una iris entre las manos, iba ensayando en voz alta como saludar.

Cuando detuvo su paso la pelirroja se escondió tras un árbol cercano y observo al castaño mirar fijamente a una figura al borde del lago, se trataba de un chico pálido de cabellera negra y ojos azules, lo reconoció como Theodore Nott, uno de los amigos más cercanos de Draco.

-h-hola –dijo Neville-

-¿Por qué me citaste aquí?

-y-yo… -el chico estaba rojo hasta las orejas y Ginny lo observo con tristeza- veras…

-mira, no es por ser grosero ni nada, pero no tengo mucho tiempo, tengo un compromiso con unos amigos.

-entiendo –estiro su mano con la flor y el joven Nott la tomo- Theodore, me he guardado esto por años, creí que podría olvidarme de esto y ser feliz con lo que tenía , pero me equivoque, la cuestión es que mi límite de callármelo llego a su fin.

-no entiendo que…

-te amo, mucho y más que a nadie, no sé qué es lo que paso, no tengo ni razones para ello, pero así es, te amo Theodore Nott, y antes de que digas cualquier cosa quiero que estés consiente que nadie podrá amarte como yo lo hago, eres mi todo y no importa lo que me cueste, te quiero a mi lado, pídeme lo que quieras y te lo daré, pero ya no me hagas sufrir más.

-Gryffindor tenías que ser, es la cosa más cursi que jamás he oído.

-¿me estas rechazando?

El Slytherin solo negó con la cabeza y se acercó lentamente y con un tierno rose beso sus labios.

-¿Qué fue eso? –pregunto Neville sonrojado-

-mi respuesta, metete en la cabeza que soy más de acciones que de palabras –le sonrió dulcemente- pero si quieres oírlo lo are, pero pon atención, mi orgullo Slytherin no me permitirá repetirlo nunca más –suspiro- yo también te amo.

El chico de verde estuvo por irse pero fue tomado por la cintura y besado en el cuello por el de rojo.

-eres mío, y quiero que todos lo sepan, ¿Theo quieres ser mi novio?

El menor solo le sonrió socarronamente y volvió a unir sus labios.

-convénceme de aceptar gatito.