Capitulo 3

Neji se quedo observándolos a solo unos metros con los brazos cruzados sobre el pecho. Sakura estaba segura de que seguía enfadado con ella por haber ofendido su honor, no obstante, le tendió la mano, ella fue hacia él en silencio y la acepto para que la llevara al salón. Ya en la puerta, Sakura pudo observar el lugar y la gente que lo ocupaba.

Era mucho más grande que el de su padre y se encontraba en mejor mala fortuna de los Haruno se había visto reflejada en el rápido deterioro que había sufrido el castillo y en la completa falta de comodidades. Esa inminente pobreza era la que había hecho que su padre fuera vulnerable a una oferta como la de Hyuuga.

Nada más entrar Sakura sintió todas las miradas sobre ellos, pero nadie sonrió, ni tan siquiera la saludaron de un modo u otro y ella tampoco reconoció a nadie. Resultaba imposible interpretar la expresión de aquellos rostros porque todos ellos se volvían en cuanto ella se acercaba. Jamás se había sentido tan mal recibida. ¿Era el temor hacia el señor del castillo lo que hacía que todas aquellas personas estuviesen en silencio? ¿Acaso sentían el mismo desprecio hacia ella que su señor? Sakura sintió un escalofrió. Pero continúo caminando junto a su esposo hasta llegar a la mesa. Neji no parecía haber notado su incomodidad dado el menor signo de ello. No le prestaba la menor atención ni siquiera mientras la llevaba de la mano, estaba ocupado saludando a todo el mundo. Una vez a la mese. Neji espero a que ella tomase asiento junto a una enorme silla de madera propia del señor del castillo y jefe del clan. Todo el mundo volvió a quedar en completo silencio.

-Les presento a lady Sakura Haruno, mi esposa- anuncio en voz alta.

Sakura espero a oír el resto de la presentación, pero no hubo nada más. No sabía muy bien que había esperado oír, lo único que sabía era que aquella breve presentación le había resultado decepcionante. Mito a las demás persona que se sentaba a la mesa, pero ninguna de ellas le devolvió la mirada. Con un leve movimiento de cabeza de Neji, los sirvientes comenzaron a colocar sobre la mesa bandejas repletas de pan y queso y jarras de agua y de cerveza a las que siguieron numeroso cuencos de avena humeantes que llenaron el aire de aromas que despertaron el estomago de Sakura.

Su marido partió un trozo de pan y comenzó a comer, no parecía haber oído los rugidos de sus tripas. Sakura espero uno segundos con las manos en el regazo hasta que todo el mundo comenzó a comer y ella hizo lo mismo. Al meterse la cuchara de avena sus tripas comenzaron a rugir aun con más fuerza y Sakura se llevo la mano al estomago para tratar de acallar el ruido.

-¿No comiste suficiente anoche?- le pregunto Neji dejando de comer él.

-No, señor.

-¿Es que Ino no te llevo comida como yo le ordene?

-Sí que lo hizo, señor, pero me temo que yo estaba demasiada cansada y me quede dormida inmediatamente después de bañarme.

Neji gruño algo al oír su respuesta, pero no dijo nada más. Sakura pensó de pronto en su hermano y se le quito el apetito automáticamente. Dejo caer la cuchara sobre la mesa sin poder borrar de su mente la imagen del pobre Konohamaru herido y muerto de hambre en una sucia celda.

Su malestar debió de resultar evidente porque atrajo la atención de Neji.

-¿Estás enferma? De repente te has quedado muy pálida- se inclino hacia ella y la observo.

Sakura no sabía que responder. Ya lo había ofendido preguntándole por su hermano esa misma mañana y sin duda entendería cualquier otra pregunta al respecto como un nuevo ataque. Dada la reputación que tenia de ofenderse fácilmente y defender su nombre a toda costa, Sakura no quería ni pensar que podría sucederle si le preguntaba lo que tanto la atormentaba.

Nunca sabría como adivino lo que le ocurría, pero al momento siguiente, Neji se puso en pie de golpe tirando su enorme silla y agarro de la muñeca a Sakura para obligarla a levantarse también. Sin darle la menor explicación, la saco a rastras del salón y la llevo por el pasillo hacia el otro lado del castillo. Sakura dejo de luchar enseguida, pues no tenía nada que hacer frente a su fuerza y su determinación. Neji abrió una puerta oculta en un muro con tal fuerza, que golpeo contra la piedra: después agarro una antorcha y la condujo al interior del túnel.

El aire allí se hacía más denso y húmedo a medida que se adentraba en el pasadizo. Sakura no veía nada de lo que había por delante de él y no podía calcular cuánto más seguirían caminando por allí. Neji aminoro el paso momentáneamente antes de comenzar a bajar unos escalones ¿Adonde la llevaba? ¿Acaso lo había ofendido tanto como para que fuera a costarle la vida? Sakura tiro de su mano para intentar hacerle ir más despacio.

-No puedes seguir desafiando todas y cada una de mis palabras, esposa. Eres como un perro que se aferra a un hueso y que no suelta hasta que lo obligan a hacerlo.

-Señor, yo…-comenzó a decir ella.

-Escucha, esta es la última vez que soy tan benevolente contigo.

La agarro por los hombros y la empujo hacia delante hasta colocarla mirando a una pequeña celda. La mazmorra. Su hermano. Sakura se puso de puntillas para poder ver el interior de la celda, donde pudo ver a su hermano tumbado en un pequeño jergón. Dijo su nombre, pero él no se movió.

-Tienes cinco minutos para estar con él, ni uno más-entonces se dirigió a un guardia en el que Sakura ni siquiera había repasado hasta ese momento-: Madara, trae a la dama de vuelta al salón cuando se haya acabado el tiempo. Y no deje que entre a la celda.

-Sí, señor-Dijo el enorme guardia de cabello y ojos negros.

Neji se marcho sin decir nada más, pero si le lanzo una última mirada que daba fe de su irritación. Sakura pronuncio el nombre de su hermano una vez más.

Neji no comprendía el comportamiento de su esposa, pero tampoco el suyo. Al hacerla acudir al salón, no había tenido la menor intención de permitir que viera a su hermano y mucho menos que hablara con él. Lo que pretendía era cumplir con su palabra y con el acuerdo matrimonial; su hermano quedaría en liberta tan pronto como Neji se hubiera acosta con ella. Pero su mirada lo desafiaba y su honor de caballero le había hecho cambiar de opinión.

Era consciente de que Sakura había sacrificado su vida entera por salvar la de su hermano. Y sabia también que él la aterraba. Pero había visto como era capaz de controlar ese terror para presionarlo por el bien del joven Konohamaru. Seguramente se habría sentido más ofendida si hubiera sabidos los verdaderos motivos por los que había tenido que casarse con la Bestia y la implicación de su hermanos en el plan.

Acababa de volver a dentarse en el salón cuando sintió las miradas horrorizadas de los presentes clavadas en él. ¿Acaso creían que la había encerrado? Dio un golpe en la mesa con ambos puños y, tras ponerse en pie, los miro a todos lentamente.

-No puedes culparlos a ellos, Neji- le advirtió Sai con un toque burlón que no le gusto nada-. Tu mismo has forjado tu reputación y la has utilizado siempre que te ha convenido hacerlo. Así que no puedes culparlos por pensar lo peor de ti.

-¿Y tú, Sai?- le pregunto a su amigo sentándose de nuevo-. ¿No lo piensa tú también? ¿Tú no crees que haya encerrado a mi mujer igual que encerré a su hermano?

-Creo que si continua como ha empezado, puede que desees haberlo hecho.

Neji asintió, completamente de acuerdo con el comentario de su amigo. Aquella mujer solo llevaba un día allí y ya le había hecho cambiar de opinión varias veces. Al enviar a Sai a hablar con su padre, había imaginado un matrimonio gracias al cual tendría una mujer en la cama por las noches y completamente fuera de su vista durante el día. Sabia sin lugar a dudas que nunca podría amar a otra mujer del modo que había amado a Hinata, por eso en los últimos tiempos había acabado por aceptar la idea de casarse solo con el fin de dar un heredero al clan. Si no dejaba que le importara demasiado, si la mantenía a distancia, podría proteger su corazón de tener que volver a sufrir la terrible agonía de perder a alguien tan querido.

Pero algo le decía que aquella esposa que se había buscado iba a darle más problemas de los que había previsto. Como si la hubiese hecho aparecer con el pensamiento, Sakura entro en el salón junto a Madara y volvió a la mesa sin levantar la mirada del suelo. Lo que hizo a continuación dejo a Neji estupefacto.

Se detuvo frente a él, donde todos podían verla, y se inclino ante él haciéndole una pronunciada reverencia sin mirarlo en ningún momento. Su voz se oyó en todo el salón, rompiendo el silencio con sus palabras.

-Le suplico que me perdone, señor. Le pido disculpa por haber cuestionado su honor.

Neji sintió un nudo en la garganta que no le dejaba tragar la cerveza que acababa de beber. En su voz no había otra cosa que sincero arrepentimiento. Sabía que estaba haciendo aquellos para que todos lo vieran, pero al mismo tiempo tenía la certeza de que era un gesto sincero. Trago con fuerza antes de hablar.

-Siéntate junto a mí y desayuna

Sakura irguió la espalda lentamente y fue a sentarse a su lado. Neji le ofreció un trozo de pan que ella acepto, sus dedos se rozaron unos instantes. Al ver que apartaba el plato de avena y agarraba un trozo de queso, Neji llamo a un sirviente.

-Gaara, tráele a la señora otro plato de avena. El suyo se ha quedado frio.

-No, Gaara, no hace falta.

Volvía a llevarle la contraria en público. Neji cerró los ojos unos instantes y respiro hondo antes de volver a dar la orden al sirviente.

-¿Va a ser así siempre? ¿Yo doy una orden y tú la desobedeces sistemáticamente?

Por una parte deseaba reír, al menos no era la tonta de cerebro hueco con la que había creído que se vería obligado a casarse. Si tenía que casarse, en el fondo agradecía que hubiera sido con una mujer que no se encogiera ante él como hacia la mayoría. Pero como señor y jefe del clan no podía permitir que cuestionase sus órdenes continuamente.

Sakura por fin lo miro y al hacerlo, Neji vio como su expresión se tornaba en un gesto algo menos desobediente, pero apretaba los labios como si estuviera tratando contenerse de hablar. Bien. Debía pensar antes de actuar. Supo que lo había comprendido cuando Sakura le dio el plato de avena a Gaara para que lo cambiara por otro.

Neji asintió con satisfacción. Quizá funcionase. Después de aquello, Nejo entablo conversación con Sai para discutir las tarea programadas para la jornada, pero aprovecho el momento para observa a su esposa con más detenimiento.

Tenía un aspecto sencillo: su rostro, sus ojos y su cabello no era nada excepcional, pero tampoco carecían de atractivo. Después de la extraordinaria belleza de Hinata, Neji no había querido otra mujer preciosa. Debía admitir que si se movía con gracia y sin duda las formas de su cuerpo era su mejor atributo; lo había descubierto al ver sus hombros desnudos e incluso el comienzo de sus pechos cuando se le había caído la toalla esa mañana; en aquel momento la reacción de su cuerpo le había dicho que consumar el matrimonio no supondría dificultad alguna. Se removió en la silla al recordar una vez más la imagen de su piel cremosa.

Como si hubiera sentido que la observaba, Sakura levanto la mira y se encontró con los ojos de su marido. Quizá se hubiese precipitado al valorar su atractivo, pues al mirarla fijamente vio un brillo en sus ojos que los hacía tremendamente atractivos. No, señor, no sería nada difícil. La imagen de su cuerpo desnudo invadió su mente y tuvo que hacer un esfuerzo por echarla a un lado.

-Deberías ir a ver a las costureras para que te hicieran algún vestido.

-Se coser, señor, y tengo ropa…solo que no aquí. No tuve tiempo de hacer equipaje debidamente.

-Entonces habrá que sustituir esas ropas tuyas por otras nuevas, lady Haruno no puede pasearse por el castillos o por el pueblo como te he encontrado yo esta mañana.

Sakura abrió la boca y se ruborizo. Parecía que había un modo de hacerla callar.

-Ino se encargara de todo, ahora si me disculpas…-se puso en pie y le hizo un gesto a Sai para que lo siguiera-…tenemos que ocuparnos de ciertas cosas.

Salieron del salón a toda prisa mientras Neji urgía a si cuerpo a calmarse. Estaba deseando que llegara la noche porque entonces la haría suya y el matrimonio quedaría consumado.

Aquella misma noche.

Hacía ya tiempo que había oscurecido, pero Neji no había vuelto al castillo aun. Cada vez que Sakura le preguntaba a algún sirviente si acostumbraba a regresar tarde, recibía una especie de gruñido o de murmullo por respuesta que no le aclaraba nada. Cuando por fin llego a la conclusión de que no estaba por la labor de ayudarla a saber algo más de su marido, busco refugio en la soledad de sus aposentos.

Había sido un día tremendamente frustrante para ella. Habia visitado a las costureras del castillo y también al zapatero del pueblo, todo ello acompañada por la presencia vigilante de Ino. De vuelta al castillo con sus nuevas posesione, a Sakura le había sorprendido que Neji no hubiese regresado aun. Había llegado y pasado el momento de cenar y su ausencia había empezado a incomodarla de tal modo, que había pedido una bandeja para cenar sola en su habitación en lugar de hacerlo ante la atenta mirada de su gente. Allí, en sus habitaciones, era donde había pasado las siguientes horas.

Esperando.

Sobresaltándose con cada ruido.

Impaciente por que llegara la noche… y él.

Sabía que el aplazamiento que le había concedido la noche anterior no volvería a repetirse, por lo que esa vez tendría que cumplir su parte del trato. ¿Podría hacerlo? Sakura había disfrutado con los besos que había compartido con Naruto ocasionalmente, pues había tenido la convicción de que se casaría con él. Sabía lo que se esperaba de una esposa en el lecho matrimonial, aunque desconocía los detalles del acto en sí. No podía ni imaginar el hecho de entregarse a un completo desconocido. Se echo a temblar de miedo, confusión y curiosidad.

Temari, la joven sirvienta que había provocado el malentendido con Neji, había vuelto a su habitación para prepararle la cama y avivar el fuego. Sakura se encontraba junto a la ventana, con la mira clavada en el patio, donde podía ver a los guardias paseando de un lado a otro del muro principal. Aparte de eso, no había ningún otro movimiento a la vista.

El sonido de la puerta la hizo girarse rápidamente, pero en lugar de su marido se encontró con Ino, que le llevaba ropa. La mayor de las sirvientas le dijo algo a la más joven, que salió de la habitación de inmediato.

-Señora- le dijo Ino en cuanto se quedaron solas-, le he traído un camisón limpio y una bata. Después de que se haya cambiado, le cepillare el pelo si lo desea.

Sakura obedeció casi sin pensarlo y, unos minutos después, se encontraba envuelta en la pesada bata y sentada frente al fuego. Las caricias del cepillo en el pelo la ayudaron a relajarse un poco mientras esperaba que llegara el momento de enfrentarse a su destino.

¿Volvería pronto Neji? ¿La poseería entonces sin darle lugar a opinar siquiera? Se movió en la silla inquietamente, sin poder controlar la creciente dudas que invadían su mente.

-¿Hay algo que desee preguntarme, señora?

A Sakura le sorprendió el ofrecimiento.

-¿Qué quieres decir, Ino?-pregunto mirando a la sirvienta.

-Estaba pensando que quizá su madre no le preparo para la noche de bodas.

-No, Ino, no tengo nada que preguntarte.

-Como quiera. ¿Le dijo su madre lo que debería esperar?

-En realidad me dijo que mi marido me diría todo lo que necesitara saber-susurro Sakura, sin saber bien si era eso lo que debía esperar realmente. Quizá si hubiera sido Naruto… pero con Neji, habría deseado saber bien que era lo que iba a suceder exactamente entre ellos.

-¿Está segura?-insistió la sirvienta.

-Ya has oído a la señora, Ino. Su marido responderá a sus preguntas.

Sakura se volvió hacia la puerta, boquiabierta. La imagen de Neji llenando el umbral con su altura, le corto la respiración. Se cerró bien la bata y vio como Ino lo saludaba con un leve movimiento de cabeza y salía de la habitación. Él cerró la puerta a su espalda. Sakura no podía ni moverse, se le había hecho un nudo en la garganta y le faltaba el aire. Después de dar solo dos pasos hacia ella, Neji se detuvo y Sakura tuvo que levantar la mirada hacia él.

-Dime, esposa, ¿Qué es lo que deseas saber?

Sakura tuvo que luchar contra el deseo de salir corriendo de allí o al menos esconderse tras la enorme cama, pero lo que hizo fue respirar hondo y tratar de buscar una respuesta a aquella pregunta.

¿Qué deseaba saber? ¿Todo? ¿Nada? Sabía en qué consistía el acto; no era eso lo que la había preocupado desde el momento en que había recibido la noticia de su matrimonio… Por fin supo lo que quería saber.

-¿Por qué yo?

No lo miro a los ojos al hablar, pues no sabía si quería ver lo que reflejaba en ellos al oír la pregunta.

Su actitud hacia ella hasta el momento había sido muy poco amable, más bien hostil, pero Sakura seguía sin comprender el motivo de aquel matrimonio.

-Necesitaba una esposa y tú estabas disponible.

No había ni rastro de hostilidad en su voz nada que diera a entender que lo que decía no era cierto.

Su explicación no desentonaba en absoluto con el mundo en el que ambos vivían; el matrimonio no tenía nada que ver con sentimientos de afecto entre los cónyuges, por lo que el afecto que ella sentía por otro carecía completamente de importancia.

Sakura sintió que se acercaba a ella un poco más, aunque solo se oía el crepitar del fuego en el hogar. Alzo la mirada hacia él.

-¿No deseabas casarte?

-No tenía sentimiento alguno al respecto. Pero soy el jefe del clan, necesito herederos y, por tanto, necesito una esposa.

-¿Y cualquier mujer habría valido?-cerró la boca enseguida, pero las palabras ya habían escapado de sus labios.

Neji parpadeó al oír aquella pregunta cargada de sarcasmo. Aquél no era momento de ofenderlo. Pero entonces él reaccionó de un modo sorprendente. Su risa llenó la habitación y Sakura pensó que parecía más accesible cuando sonreía.

—No, soy más exigente. Pedí una mujer de aspecto sencillo, pero que no tuviera la cabeza hueca.

Sakura lo miró con sorpresa; le sorprendía que hubiera establecido aquellos dos requisitos y que los hubiera admitido ante ella. Entonces se dio cuenta del insulto que suponían aquellas palabras para su aspecto y tuvo que apartar la mirada para que él no viera que la había herido.

—No pretendía insultarte —dijo acercándose a ella y bajando la voz hasta que no fue más que un susurro—. No quería una esposa que se asustase de mí. Quería una mujer con agallas.

—Y sin atractivo —Sakura agarró el cepillo de la cómoda sólo para distraerse del dolor que sentía.

—Debo decir que eso era más un desafío para Sai que un verdadero requisito —Neji le puso la mano sobre la suya y le quitó el cepillo. Se quedó agachado a su lado—. ¿Podemos hablar de algo menos conflictivo?

Sakura sintió un escalofrío al notar el roce de su piel. ¿Sería ahora? ¿Había llegado el momento?

Continuara...

Bueno espero que les haya gustado el capitulo. Así que ya saben dejen sus comentarios, sugerencias tanto de personajes (que enserio los necesito) como de la trama, quejas, dudas... bueno se aceptan todo menos virus.

Nota: le doy las gracias a Jackye Malfoy que me ha animado para continuara con el Fics y que me siento muy honrada de que ella haya decidido escribir una versión propia de este fics.

Bueno bye.