P.D: Los personajes principales no son míos, solo la historia y los que eh inventado yo.


Ya está lista- El anciano Totosai le entrega la espada a su dueño.

En un extenso prado en pleno manto nocturno se encontraban Totosai, Sesshomaru y sus acompañantes. Pequeñas luciérnagas iluminaba el campo cubierto de diminutas flores blancas.

-¡Aaahh un monstruo!- Gritaron al unísono la niña y el pequeño demonio.

-Muéstrame Sesshomaru-

El Youkai corre hacia el demonio- La espada debe guiar tu golpe.- Explicó el anciano.

Sesshomaru abanica su espada contra el pecho del demonio sin hacerle ningún corte, aparentemente.

-¡Qué es esto anciano… esa espada sigue siendo inservible! No le hizo nada.- Reclamando Jaken.

-¿Qué es eso?- Señalando la niña un especie de corte detrás del monstruo.

-Es una… ¿luna?- Extrañada.

El lugar donde había sido cortado el demonio comenzó a ser absorbido por esa luna negra con pequeñas luces, matando a la criatura. Se cerró.

-Ohh amo Sesshomaru, eso fue muy impresionante… ¿Pero qué fue lo que hizo?-

-Mandaste literalmente a ese demonio al inframundo, hiciste una abertura en el espacio en forma de luna, el ataque que acabas de hacer se llama "MEIDO ZANGETSUHA".- Pensante el anciano viendo de forma despectiva a Sesshomaru

–"Eeem en un solo intento logró dominarlo, chiquillo malévolo, aah no puedo hacer nada al respecto Colmillo sagrado lo ah aceptado como su dueño, por algo Inu no Taisho le heredó esa espada, en fin".-

-Aún así el ataque no ha sido completado, deberás seguir entrenando para lograr completar la luna y poder mandar completamente a tu enemigo al infierno, bueno eso es todo de mi parte,- El anciano comienza a elevarse en su vaca, voltea a ver al Youkai.

-Pensando – "Sesshomaru ya pronto llegará el día en que descubras tu propia arma, sin embargo, creo que te enfadarás cuando llegué el momento, esa arma que posees es solo una extensión de colmillo de acero…"-

-Rascándose la cabeza -Pero bueno no creo que deba saberlo ahorita- Le da una patada a la vaca para ir más rápido y perderse.

Un recuerdo, uno inquietante se le viene a la cabeza. El momento justo cuando la manipuladora de los vientos murió en su regazo, y las palabras grotescas que Moryomaru dijo sobre su muerte. Una ráfaga de viento comenzó a soplar por el campo.

-¿Viento?-

-"Yo Sesshomaru seré el único que decida si su muerte fue en vano"- Envainando a Colmillo Sagrado.

Un pequeño remolino comenzó ascender por el cuerpo del Youkai haciendo que su larga cabellera plateada ondeara. Un imagen muy tenue de color blanquecino comenzó a presenciarse enfrente del Youkai estaba a unos cuantos centímetros de su rostro tenía el aspecto de una ¡¿Mujer?

-Vámonos.-


-Ming-rha, ¿Quién es él?- Cuestionó el pequeño Shippo.

El grupo continuaban su camino, pero tenían el fresco recuerdo de la pequeña batalla que tuvieron momentos atrás.

-Era un demonio que vivió en épocas antiguas, trató de someter a la humanidad imponiéndose, era realmente poderoso, varias hordas de demonios estaban bajo su mando, así que los humanos no tenían ninguna posibilidad de derrotarlo, aunque no por eso dejaron de insistir en tratar de acabar con él. –Detalló el monje.

-Cuenta una legenda que ese demonio se topó con una sacerdotisa que utilizó todos sus poderes espirituales para acabar con él, pero le fue imposible, cada ataque que ella lanzaba, Ming-rha lo esquivaba y decenas de demonios atacaban a la mujer tratando de devorársela, ella con su espada los apartaba, así estuvieron luchando durante siete días y sietes noches sin parar, a la sacerdotisa ya no le quedaban más fuerzas para seguir luchando y en un descuido varios demonios la atraparon, cuando el demonio Ming-rha se disponía a terminar con ella, gastó sus últimas energías, sellándolo dentro de su cuerpo, así terminó con la amenaza para el pueblo que estaba protegiendo que también era su hogar, sin embargo, era tal la magnitud del poder de ese ser, que a la sacerdotisa no le quedó otra opción que abandonar su tierra, para evitar que otra desgracia se desatara, así perdió su pureza, y terminó convirtiéndose en un demonio con forma humana.- Narró la exterminadora.

-Se sacrificó por su gente y también por los vivos- Agregó.

-Oye Sango y ¿Qué sucedió con esa mujer?- Preguntó el zorrito.

-No se sabe, después de dejar su pueblo nadie volvió a saber nada de ella, muchos pensaban que había sido absorbida por esa criatura para luego desparecer, otros creen que logró dominarlo y que ahora posee los poderes de un gran demonio, pero realmente solo son rumores, nadie sabe qué pasó exactamente.-

-Pobre mujer, que cruel destino-

-Si Shippo, el nombre de esa sacerdotisa es Ikari que significa "Ira". Muchos relatos la describen como una mujer de carácter imponente y que peleaba contra sus adversarios con todas sus fuerzas, era una mujer pacífica pero, tenía un defecto perdía el control fácilmente dejando que la ira la invadiera, es por eso que de ahí proviene su nombre.

-Así que es esa mujer, la que probablemente esté trabajando para ¿Naraku?- Cuestionó el híbrido.

-¿Y por qué terminaría aliándose con Naraku?, si se supone que ella extermina demonios- Cuestionó Kagome.

-No tengo ni la menor idea, todo esto es muy extraño- Contestó la exterminadora.

-Bueno tomemos un pequeño descanso para refrescarnos- Sugirió el monje mientras caminaba a la sombra de un árbol.

-¡Ahí pero si ya descansamos hace rato!- Vociferó Inuyasha.

-Sí pero hace mucho calor, sería bueno meternos al río un rato- Sugirió Sango.

-Sí además ya te hace falta cochinón hueles bien feo Jajajaja.- Le gritó el pequeño zorrito divertido al híbrido que solo lo ve con desprecio.

-¡Sí!- Exclamando el zorrito y kagome al mismo tiempo.

-¡Khe!, ahí cállate méndigo chaparro cara de chango- Corriendo hacía el zorrito- Ven acá que te voy a golpear ¡No huyas!

-Inuyasha ¡ABAJO!-

Corren todos al río dejando al pobre híbrido tendido en el suelo lleno de tierra en la cara.

-¡Maldita sea! Kagome ¡Miserable!-


-"¿Cuándo vine a caer en esto?... ¿Cuánto tiempo eh estado viva?... Ya quiero que mi tiempo termine, esto es inútil, mi cuerpo ya no responde como antes".- Una mujer de cabello rojizo lacio, largo sujetado con una cinta blanca en una media cola, con un fleco apenas arriba de sus cejas, su piel era pálida, una nariz afilada finamente y unos labios color rojo que combinaban con su cabellera, llevaba puesto un traje sacerdotal, la parte superior de la vestimenta color blanco, mientras que el resto era rojo.

-Ming-rha… Tú vives dentro de mi interior, ¡maldito! Yo te sellé dentro de mi cuerpo hace casi 700 años para que no siguieras atormentando a los humanos. Los humanos ¡Ja! Esos seres primitivos.

"FLASH BACK"

-Ese demonio casi extermina a todos los aldeanos- Hablaron unos hombres que sostenían unas antorchas.

-Sacerdotisa Ikari, de nuevo muchas gracias por ayudarnos a exterminar ese demonio.- El patriarca de la aldea hablaba agradecido mientras la mujer envainaba su espada.

-No lo exterminé, ese demonio es sumamente poderoso, no pude matarlo.-

-Entonces, ¿Qué fue lo que hizo?- Intrigado cuestionó otro aldeano.

-Lo sellé dentro de mi cuerpo- Agachando la mirada la chica contestó.

-Pero eso fue sumamente peligroso sacerdotisa ni usted es capaz de poder contener semejante criatura infernal, podría apoderarse de usted.- El patriarca continuó.

-No se preocupen yo estaré bien, lo importante es que ese demonio no será un problema más para ustedes. Debo descansar esta batalla fue agotadora.- Se retira a sus aposentos.

-Patriarca ¿Cree que sea buena idea dejarla que siga viviendo aquí? Absorbió un demonio, eso ya no la hace humana ya que su sangre cambió.- Un aldeano comentó.

-Es verdad, esa mujer ya no es pura,- Otros vociferaron.

-¡Ya basta hablan de ella como si fuera ese monstruo ya se les olvidó que nos acaba de salvar la vida! – Exclamó bastante furioso el patriarca de ver como los aldeanos hablaban mal de la mujer.

-Perdónenos-

-Será mejor regresar a nuestras chozas ah sido un día muy difícil- Comienza a dirigirse a su casa.

-¿Qué me sucede? ¿Acaso tratas de poseerme?.-

-¡Mujer ingenua, no puedes contener al gran demonio de viento Ming-rha!

-¡Silencio!-

Ikari se encontraba recostada en su lecho tratando de descansar un poco, pero le era imposible ya que ese demonio seguía atormentándola, trataba de escapar de su cuerpo o peor aún, de poseer su mente, no podía darse el lujo de bajar la guardia. Después de varias horas de la batalla por fín se queda dormida. Pero de pronto en unos instantes:

-¡Kiaaaaaaaaaaa! ¡Ya basta! Des… graciado- Unos gritos ahogados resonaban en toda la aldea, los aldeanos corrían despavoridos a la choza de donde provenía semejantes gritos.

-Sacerdotisa ¿Qué sucede?...- Entran algunos hombres a la choza de Ikari -¡Waaaaaa! ¡No puede ser!- El cuerpo de la sacerdotisa levitaba, sus ojos tenían una mirada perdida, de su boca brotaban un par de colmillos, su piel comenzaba a tener un color vino claro… se estaba transformando.

-Ohh por dios, vayan por el patriarca.- Ordenó un aldeano, otro trató de acercarse pero el aura demoniaca que expedía la mujer era intolerable.

Dentro de la mente de la mujer.

-¡Miserable! No… no permi…tiré que acabes conmigo tan fácil-

-Ya lo hice, no te quedan fuerzas para seguir resistiéndote a mi dominio-

-¡Resígnate! ya me perteneces-

-Bastardo ¡Púdrete!-

-Patriarca que hacemos-

-Llevémosla a las afueras de la aldea, en el bosque, ella sabrá que hacer-

Un grupo de aldeanos liderado por el patriarca deciden llevar a la sacerdotisa a lo profundo del bosque. Depositan el cuerpo de la mujer con la mirada totalmente perdida, ya no tenía fuerzas ni para moverse, la recuestan en la sombra de árbol y la abandonan.

-Mierda… No eh muerto, sigo aquí, todavía que los salvo y así me lo agradecen, ¡Malditos!- Ikari con su cuerpo inerte proliferó estas maldiciones en su mente.

-Te han abandonado, ahora podré hacer lo que me plazca contigo mujer-

Un especie de remolino color púrpura comenzó a rodear a la mujer elevándola varios metros, un vórtice de luz se abrió justo encima, tragándose el cuerpo inmóvil de Ikari. Había desaparecido por completo.

"END FLASH BACK"

-Ya lo recuerdo todo, yo sacrifiqué mi alma y cuerpo para salvar a mi pueblo, y ellos me echaron- En una habitación grande, fría y un poco oscura la mujer se hundía en sus recuerdos, pero una voz grave varonil la irrumpió.

-Ikari, ¿Navegando en tus recuerdos otra vez?- Naraku se aproximaba a ella cubierto con su vestimenta de mandril.

-Sí-

-No te preocupes muy pronto lo olvidarás- Se acerca a ella roza su cara con su mano, sujeta su cabello jalándolo hacía abajo, mostrándole totalmente su fino rostro al hanyou. Le incrusta en el cuello un fragmento de la perla contaminado.

-Así está mejor- Se coloca la máscara.

-Quiero que revivas a un ser, al espíritu dragón, cuando lo hagas envíaselo a Inuyasha de mi parte.- Sale de la habitación.

-Con una sonrisa malévola Ikari se dirige a donde se escuentra el libro de los espíritus.- Claro mi señor, siga ordenándome, muy pronto... pronto, pronto, me desharé de usted y su molesta arrogancia que ya me tiene harta.- Toma el libro en sus manos para comenzar el conjuro, pero siente una molestia en su pecho que la detiene unos segundos.

-Oh sí también muy pronto llegará tu momento,-


Aquí les dejo el cuarto capítulo que ya masomenos va explicando y dando más cuerpo a la historia, si no soy más detallista es por que quiero que ustedes imaginen.

Gracias a todos los que estan siguiendo esta humilde historia.

¡Sayonara!