N/A

Un nuevo capítulo.

Gracias por leer.

Espero les guste.


Disclaimer:

The Prince Of Tennis no me pertenece.


Tell Me What Is Love

Capítulo III

Lo miro recargada desde la puerta cerrada, estaba mejor que cuando tenía toda la sangre cubriendo su rostro, su labio no se veía hinchado pero en cambio el ojo derecho si, su pierna derecha había sido vendada y le habían colocado un yeso después de acomodarle los huesos entre varios doctores, Tomoka se había comportado bien con ellos y se lo agradecía, habían hablado y ahora estaban como antes, si a hablar se le decía llorar y abrazarse como locas pero es que ella era su única amiga y mejor amiga de hecho, la conocía desde niñas y por eso sus padres le habían creído de que se quedaría a dormir en su casa.

Sin embargo, solo estaría con él, solo Ryoma era quien le preocupaba, él le había dicho que la quería y ella también lo quería - R-Ryoma, ¿t-te sientes mejor? - pregunto caminando con calma hacía la cama donde este se encontraba recostado - Si, me siento mejor, ¿cómo estas tú?, no creo que tuvieras experiencia en las peleas pero... le has dado una buena a aquella chica - comento este con una ligera sonrisa causandole una sonrisa a ella que solo asintió con la cabeza, claro que era su primer pelea, jamás le había cruzado por la cabeza agarrarse a golpes con alguien y mucho menos con una chica pero... no había estado mal.

- Lo siento, no debí llevarte... que te hayan golpeado es mi culpa - se disculpo este y negó de inmediato con la cabeza, no era su culpa, incluso si lo pensaba no lo era, de verdad se había divertido quitando el hecho de que se había agarrado una buena con la chica - N-No es tu culpa... estoy bien - concluyo viendo que él solo se sentaba en la cama con un gran esfuerzo, se despojo de los tenis y se subio a la misma para sentarse a su lado y verlo a los ojos - R-Ryoma... te quiero - murmuro sintiendo su cara enrojecer por completo, noto la sorpresa en sus ojos para después dibujar una sonrisa en sus labios... una sonrisa sincera.

- También te quiero Sakuno - susurro este tomando su rostro entre sus manos para inclinarse y rozar sus labios con los suyos, aquel simple contacto mando corrientes electricas a cada parte de su cuerpo, sus pómulos se encendieron cuando sus labios se juntaron en un cálido beso, probablemente el primero en el cual ambos transmitían tanto sentimiento, cerro los ojos y se dejo guiar por este que poco a poco la fue recostando en la suave cama devorando sus labios con ternura pero al mismo tiempo con pasión, el aire les hizo falta así que se separaron jadeando, una sonrisa ilumino el rostro de ambos después del beso.

Ryoma se acomodo en el hueco de su cuello aspirando su aroma y ella temblo un poco, aquella caricia le hizo cosquillas pero también sintio algo pesado en su vientre, cerro los ojos y se dejo guiar por la respiración pausada del de ojos gatunos para cerrar poco a poco los ojos y dormir un poco después de toda la noche agitada.


Sin duda alguna era la criatura más hermosa que sus ojos hubieran visto alguna vez, estaba simplemente hermosa recostada sobre las sábanas con el cabello revuelto, los labios dejando escapar ligeros resoplidos, era hermosa, entonces los recuerdos de la noche lo golpearon, no debía dejar que Sakuno lo tocara demasiado, solo besos y no caricias, tenía que acatar esa órden, la sintio removerse y entonces fue poco a poco abriendo los ojos, le sonrió un poco mientras se sentaba en la cama y tallaba sus ojos en un gesto demasiado tierno para su propio bien y es que ella era demasiado tierna y él... él estaba bien jodido.

- Sakuno... debemos hablar - vio su expresión de pánico en el rostro así que intento tomar sus manos pero se detuvo, ¿qué estaba haciendo?, después de pensar una y otra vez en el asunto el remordimiento había llegado a su cuerpo, no podía estar como si nada cuando tenía una relación con alguien como ella, alguien pura - R-Ryoma - le sonrió un poco pero aquella sonrisa no llego a sus ojos, debía dejar de jugar, no le haría ningun bien a los dos - ¿Puedo pedirte algo? - le pregunto con seriedad viendo que ella asentía de inmediato con la cabeza, esperaba de verdad que lo aceptara porque de lo contrario todo terminaría.

- No me toques a no ser que te de permiso... no me gusta que la gente me toque - dicho esto bajo un poco la mirada, lo menos que quería era verla llorando por su culpa, no estaba en sus planes ser un animal con la única persona que lo quería - ¿P-Por qué? - pregunto en un susurro y él solo desvío aún más la mirada, no podía verla - Por favor Sakuno, no preguntes... solo prometelo - le pidio suplicante y escucho un suspiro de su parte, pensó que se iría pero solo escucho un débil si lo que lo hizo soltar el aire que estaba reteniendo, se sentía culpable, demasiado culpable por hacerle eso pero no podía hacer otra cosa.

- Gracias - agradecio con una leve sonrisa para acercar sus dedos hacía su mano pero se detuvo, tenía que tener límites pero... ¿cómo esperaba tener una relación con ella sino podía tocarla y viceversa?, sería muy difícil pero tampoco estaba en sus planes simplemente dejarla irse y ya, no, claro que no, ella le pertenecía desde el primer momento, no planeaba dejarla irse.


Caminaba con tranquilidad a su casa o al menos eso intentaba, no entendía porque tan de repente el peliverde le había pedido algo como aquello, se habían tomado un poco de las manos pero ahora parecía que no quería que lo tocara, era un tanto confuso aquello, Tomoka se había marchado con aquel chico pelinegro y Ryoma le había dedicado un débil, "te veo después", que solo logro dejarla un poco dolida, después de la pelea suponía que todo estaría bien, que estarían como si nada hubiera pasado pero parecía por completo lo contrario, ni siquiera la había besado, solo se había despedido con la mano, como si fueran amigos.

No eran amigos y los dos lo sabían, eran mucho más que amigos así que solo podía decir que le dolía aquello - ¡Nena! - el grito de su madre a mitad de la calle la sobresalto demasiado, miro a los balcones de la casa y la visualizo allí saludandola con la mano, siempre parecía que nunca le habían hecho nada las noches anteriores aunque no era así, le sonrió alzando la mano y alejo los pensamientos del de ojos gatunos de su mente para apresurar el paso, no quería otra reprimenda, a penas coloco un pie en la casa su madre se abalanzo sobre ella para besar sus mejillas en repetidas ocasiones causandole mucho miedo.

- ¿P-Pasa algo mamá? - pregunto viendo los ojos brillosos de su madre que le sonrió con dirección a la sala así que esta solo la jalo mientras ella solo la miraba como si hubiera perdido un tornillo, no se le haría extraño en lo absoluto - Tenemos visitas - le indico esta y solo asintió desconcertada, de pronto se vio en la sala mirando seguro a unos amigos de sus padres y a... sus ojos se abrieron desmesuradamente al ver al chico de la noche anterior, el que le había pegado a Ryoma y al que ella le hubiera estrellado un bat en el rostro, sin embargo, parecía no tener ni una marca de aquella pelea cuando debía ser lo contrario.

- Mucho gusto Sakuno-san - saludo este con una leve reverencia, no quedaba ni rastro del chico de la noche anterior, sino tan solo de un chico de 18 o 19 años de la alta sociedad y la ropa que usaba le confirmaba aquello - Nena, es la familia Masaharu, Niou-kun quería conocerte así que aquí estan... él ha pedido permiso para salir en una cita contigo - y eso si que la dejo como peso en muerto, ¡ella tenía novio!, solo que había un problema, no podía decirlo y mucho menos siendo quien era, claro que no se avergonzaba de él pero sabía que sus padres no estarían para nada contentos con Ryoma y no quería más regaños.

- No ahora, tranquila... ¿qué te parece el sábado? - pregunto este con una ligera sonrisa y el miedo la recorrio por completo, claro que no, él debía saber con quien estaba la noche anterior, seguro le iba a hacer cosas malas, la amenazaría o algo así - No, claro que no, no tiene clases así que pueden salir hoy, solo que primero se arreglara, ¿verdad Sakuno? - y ella en ese momento quizo matar a su madre por abrir la boca sin saber que ella realmente no deseaba salir para nada, el peliplateado asintió con la cabeza y con una sonrisa por lo que fue arrastrada por su madre hacía su habitación... eso no estaba bien, nada bien.


- ¿Cómo pudiste decirle algo como eso Echizen? - le pregunto Momo y él solo suspiro, no era nada que no fuera verdad, no podía ensuciar lo que era Sakuno, era un ángel y él un demonio, así eran las cosas - No quiero joderla como lo estoy yo... intento protegerla - aseguro llevando el cigarrillo a sus labios escuchando que el pelinegro solo suspiraba en señal de negación - Si querías eso entonces en primera instancia no le hubieras pedido que fuera tu novia - y su amigo tenía toda la razón pero tampoco era como si su cerebro hubiera aceptado que solo fueran amigos, él no deseaba eso, él deseaba mucho más con la cobriza.

- Lo sé pero... la quiero - y lo siguiente que sucedio fue que su amigo se levanto como si de un resorte se tratara para verlo con los ojos bien abiertos y la mandíbula casi en el piso, no esperaba menos - ¡E-Entonces deja que te toque! - le grito este feliz y él solo gruño para que bajara la voz, Momo entendio así que de inmediato tomo asiento carraspeando un poco - He tenido una vida de mierda Momo, todo el barrio lo sabe, los chicos lo saben, no quiero que ella... este enterada de ello - tenía miedo, miedo de que si Sakuno se enteraba lo dejara como todo mundo lo había dejado, no lo deseaba, le aterraba la simple idea.

- Algún día lo sabra y los dos lo sabemos Echizen, tendra que enterarse en algún momento si es tu novia, no se ve como la clase de chica que te dejaría después de saber lo que has pasado, lo noto así que por una vez en tu jodida vida confía en las personas - le pidio Momo y negó de inmediato con la cabeza, no era que no confiara en la cobriza, era que sentía asco de sí mismo como para ser tocado por ella - He pensado que lo mejor es que la deje ahora, antes de que le haga más daño - no mentía, lo había pensado toda la noche pero esa idea solo logro que le causara vértigo, nuevamente no podía hacerlo, no podía.

- Entonces hazlo - dictamino su amigo colocandose de pie causandole un ceño fruncido, por lo normal el ojilila estaría pataleando y haciendo más escándalo del que le gustaba ante esa idea así que no entendía porque había dicho eso - Solo dile que se acabo, siempre haces eso con tus otros polvos... ella sera una más - y antes de darse cuenta estaba de pie estampando su puño en la cara de su amigo que sonrió ligeramente sacandolo de sus casillas, ¡¿cómo diablos se atrevía a decir que Sakuno era un polvo más?!, lo iba a matar, eso iba a hacer justo en ese momento por hablar de esa manera de la persona que quería.

- ¡Te voy a... - no termino la frase cuando el sonido de su celular lo distrajo, aparto al ojilila que escupio un poco de sangre mirando el número de la cobriza en el identificador de llamadas - ¿Sucede algo Sakuno? - el pulso le temblo cuando escucho lo que le decía, estaba aterrada por lo que noto en su voz - Te encontrare, no temas - y dicho esto colgó mirando a su amigo que lo miraba con una expresión confusa - Momo, necesito un auto - su amigo asintió de inmediato y él solo pensó que Niou Masaharu iba a terminar sin piernas... eso iba a suceder.


No habían intercambiado palabras, bueno, llevaban tan solo dos minutos caminando fuera de su casa así que era más que normal, antes de salir de la misma le había hablado a Ryoma con el miedo a flor de piel así que esperaba que estuviera allí con ella cuanto antes, tenía mucho miedo, cruzaron algunas calles y ella agradecio a Dios de que estas se encontraran concurridas - Sigo sin creer que Echizen te tenga como novia, no tienes idea de lo que podría hacerte ahora y tú no podrías decir nada - y antes de darse cuenta este la jalo hacía una pared estrellando su cuerpo para acorrarla, el miedo recorrio cada parte de ella.

- Me golpeaste con un bat, lo mínimo que te haría sería... violarte - cerro los ojos presa del miedo hasta que sintio como este era alejado de su cuerpo, abrio los ojos y vio al peliverde dandole una patada al chico del cabello gris que solo sonreía - Manten tus sucias manos alejadas de mi novia - siseo este alzando su puño, corrio de inmediato donde él para sostenerlo por la cintura, dandose cuenta de su error, el peliverde no quería que lo tocara, eso no estaba bien, si lo golpeaba y alguien conocido los veía la guerra vendría - ¿Sucias? Echizen... tú estas más sucio - dictamino este y entonces sintio la tensión en el cuerpo de su novio, aquello le había afectado demasiado al peliverde.

- Cierra la puta boca, te quiero lejos de Sakuno o entonces mi barrio con gusto ira al tuyo a romperte cada puto hueso - el tal Niou solo sonrió aún más, fue entonces cuando se dio cuenta de que lo había abrazado cuando no le había dado el permiso, su novio la tomo de la mano para jalarla con brusquedad hacía un BMW negro, abrio la puerta y la hizo entrar con un empujón que termino con un golpe en el capo, se mordio el labio para no quejarse viendo que azotaba la puerta y después entraba como un rayo pisando el acelerador, se apresuro a abrochar su cinturón intentando no comenzar a llorar por su actitud fría.

- R-Ryoma - lo llamo con suavidad y él solo manejo como un loco, se mordio el labio para no decir algo más, era lo mejor, sentía que lo mejor en ese momento era guardar silencio.


Estaba rompiendo todas las reglas al llevarla a la Casona, donde residían sus generales por decirlo así, eran sus amigos, sus hermanos, era una casa de "adinerados" solo que con su toque claro estaba, se sentía abrumado por las sensaciones de hace tan solo poco tiempo, las palabras de Niou se repetían en su mente, claro que él estaba más sucio que nada, lo sabía a la perfección aunque eso lo jodiera más de lo que ya estaba, la cabeza le daba vueltas, la Casona tenía con todo lo que soñaba, desde que había trabajado en el arte de robos y vender droga la habían montado entre todos, un espacio donde fueran libres.

Ahí se sentía como en una casa, sin los gritos y golpes de su padre, sin las aventuras de su madre que gritaban en pleno acto sexual, a ellos les daba la mitad o menos de la mitad de lo que ganaba y eso eran solo los robos, la venta de drogas y otras cosas iba para la Casona y para la venganza de las personas que tanto puto daño le habían causado, en sus planes nunca había estado llevarla allí pero justo en ese momento estaba estacionando, bajo del auto para abrir su puerta y jalarla de la mano sin ninguna consideración, cerro la puerta del garage sin ver los demás autos lujosos emprendiendo el camino hacía dentro.

Abrio la puerta y lo recibio el caos de siempre, el sonido de los videojuegos, la mesa de billar y los gritos y risas de sus amigos que al verlo lo miraron extrañados - Es mi novia - gruño para dirigirse a las habitaciones a paso rápido, escucho un leve quejido de parte de Sakuno pero solo continuo con su camino hasta entrar en los pasillos de la última planta puesto que esta constaba de tres plantas, camino hasta la segunda puerta y la abrio dejando ver su dormitorio, el que solo usaba cuando estaba harto de la casa donde vivía con aquellos monstruos, cerro la puerta con seguro y solto su mano para tomarla del rostro con fuerza.

- Date una ducha, no quiero que tengas su olor - le señalo una puerta a la derecha pero ella negó con la cabeza, detestaba que le llevaran la contraria y mucho más cuando estaba furioso - N-No... ¿p-por qué estas así? - le pregunto intentando tocarlo y fue una reacción instintiva alejar sus manos de un manotazo viendo el dolor en sus ojos caoba - Te dije que no me tocaras sin mi permiso - le espeto con odio puro viendo que la cobriza solo retrocedía bajando la mirada a punto de llorar, fue entonces cuando noto que estaba siendo cruel con Sakuno, que ella no tenía la culpa de los demonios que lo estaban consumiendo.

- Q-Quiero irme a casa... no puedo contigo, no cuando estas así - y era la primera vez en que su novia le hablaba así, con la voz temblorosa pero con determinación en la misma, suspiro y negó con la cabeza - Hay cosas que no entiendes y que no quiero decirte pero este soy yo... este que esta aquí delante soy yo en verdad, el Ryoma que conociste esta guardado de momento porque se acaba de dar cuenta de que soy demasiado indulgente contigo - era verdad, si empezaba a dejar que lo tocara cuando le diera la gana iba a tener sentimientos más intensos por ella y no podía darse ese lujo, no en su mundo, no ahora.

- ¿Indulgente? ¿Escondido? D-Deberías haberme dicho que eras esto, p-puedo soportar no tocarte pero no puedo soportar que seas así... m-me da miedo - susurro con la voz quebrada y él solo rió levemente, él detestaba a las personas miedosas y era cuando se daba cuenta de que no le había importado porque era ella - Solo quedate a mi lado y entiende - pidio con el miedo en su voz, Sakuno negó con la cabeza llevando una mano a sus labios para no sollozar, él odiaba verla llorar, no quería verla llorar, no a ella, no soportaría ser él el causante de las lágrimas de la persona que lo quería y que él quería sin poder contenerse.

- E-Eres egoísta y... - no la dejo terminar al abrazarla con fuerza, se olvido de todo lo que sucedía a su alrededor, de todo lo que le causaba miedo y solo la abrazo con fuerza cerrando un momento los ojos - Por favor - pidio y ella asintió, Sakuno se rendía ante él y él deseaba hacer lo mismo pero los miedos lo superaban y si realmente deseaba estar a su lado... tenía que considerar decirle todo sobre su vida.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.