Ninguno de los personajes me pertenece. Son propiedad de la Sra. Stephenie Meyer.

Capítulo IV

La despedida

Cuando subí a mi cuarto, luego de la discusión con Charlie, recordé que no me había duchado, por lo que no entre, sino que decidí primero ducharme, fue algo corto, ya que quería estar nuevamente con él. Sabía que me estaba esperando.

Me asombro verlo acostado en mi cama, estaba con los ojos cerrados, cualquiera diría que dormía, yo sabia que no era así. Me senté en el borde de la cama para no perturbarlo, tardo unos minutos en abrir los ojos, yo le acariciaba el rostro, el cabello y le besaba los parpados levemente morados.

El abrió los ojos, cuando logro serenarse y me pidió con la mano que me acostara junto a él. Le obedecí, sin decir nada, quizás la voz se me quebrara; nada me interesaría después de que Edward se fuera, pero ese había sido el trato. Él lo había cumplido.

¿Quieres que cante para ti? Puedo leerte también si lo quieres ¿"Cumbres Borrascosas" o "Romeo y Julieta"?

¿Edward y Bella? ¿no hay una historia que se llame así? ¿Una con final feliz?

Bella…siempre estaré, y este será nuestro final feliz, el mejor de todos, nunca tendremos que hacer elecciones, siempre seré tuyo, pero no puedo obligarte a esta existencia.

No me estas obligando, yo también soy tuya, con la fuerza de mi corazón, mi mayor convicción, como cada pensamiento mío, siempre estarás en mi cabeza revolviendo todo.

No – dijo fríamente y se levantó de mi lado, me alzó de la cama, tomó mi libro de "cumbres borrascosas" que estaba sobre la mesa de luz, para luego en la mecedora sentarse y comenzar a leer desde la oscuridad de donde yo lo había dejado: "Y ahí es donde se puede ver la diferencia entre nuestros sentimientos: si él estuviera en mi lugar y yo en el suyo, aunque le aborreciera con un odio que convirtiera mi vida en hiel, nunca habría levantado la mano contra él. ¡Puedes poner cara de incredulidad si quieres! Yo nunca podría haberle apartado de ella, al menos mientras ella lo hubiera querido así. Más en el momento en que perdiera su estima, ¡le habría arrancado el corazón y me habría bebido su sangre! Sin embargo, hasta entonces, y si no me crees es que no me conoces, hasta entonces, ¡preferiría morir con certeza antes que tocarle un solo pelo de la cabeza!". Sin querer escuchando su aterciopelada voz, mientras el se mecía en la silla conmigo en su regazo, me dormí.

La autora les manda muchos cariños por sus reviews.

Esperamos que les guste este capitulo.

Un aviso muy importante:

La autora esta por armar una huelga, se ha atado a una silla con su lapicera en la mano y se niega a escribir hasta que su servidora (ósea yo) le consiga las fotos de Edward Cullen que tanto quiere.

Pero no se preocupen, yo tango varios capítulos en mi poder, prometo darle las fotos y que se retire de la huela.

Jajajja…nos vemos pronto. Vane se tiene que ir a buscar las fotos por el bien de la historia y por mi bien, sino…:S

Besos

Maru y Vanu.-