Melissa Black: Disclaimer: nada de lo relacionado con HP es mío, sino de la genialísima Rowling. Yo sólo escribo como diversión.
Capítulo 4
¿Esto siempre será así?
-Quiero comer.-declaró Lily. Faltaba poco para la hora de la cena, pero las tres amigas llevaban ya un rato dando vueltas enfrente de la puerta del Gran Comedor.
-Tengo hambre.-añadió. -Mi estómago ruge.-siguió. -Pide comida.-prosiguió. -Se muere de hambre.
-Lily, cariño, ¿te puedes callar?-le gritó Kate perdiendo los nervios.
-No.-le contestó ella simplemente.
-Era una pregunta retórica…-le dijo Kate, mirándola de reojo.
-Tengo hambre.-siguió diciendo Lily sin hacerle caso.
-Lils, amiga, respira: a ver, expira, inspira. Expira, inspira…-comenzó a decir Lana con una voz muy suave. Lily se dejó llevar, todo estaba en silencio, la calma…
-¡AY! No puedo soportarlo… ¡tengo hambre!-terminó gritando Lily, haciendo que Kate se tapara los oídos y que Lana se desesperara.
-¡Pero si te comiste hace media hora una caja de chocolates!-le reclamó.
-Pues por eso: hace media hora; mi barriga no aguanta tanto.-le explicó Lily, como si Lana estuviera loca.- Necesito comer al menos tres paquetes de bombones al día, siete cafés y tres tes.
-¿Cómo puedes comerte todo eso en un día?-le preguntó Lana alucinando, pero la que contestó fue Kate:
-¿Crees que sólo se lo come un día? Come esas cosas cada día del año…
-¿Por qué nunca me había dado cuenta? No entiendo…
-Pues porque siempre estabas estudiando, o leyendo y siempre era YO la que tenía que soportar sus ataques de "falta de alimentación".-exclamó Kate por respuesta, con un tono nada comprensivo.
-Ahora entiendo porqué has ido cambiando con el tiempo… ¡Lily te pegó su locura! Si ahora eres clavada a ella.-reconoció Lana.
-Oye, no me insultes.-se quejó su amiga.
-¿Desde cuándo parecerse a mí es un insulto?-intervino Lily de pronto.- Mala amiga.
-Eso no vale, se suponía que tú no nos estabas escuchando… -Por toda respuesta, Lily le sacó la lengua y sonrió burlonamente.
-¿Qué le habrán dicho a mi pelirroja asesina preferida para que haga esas estupideces indignas de ella?-interrumpió una voz: Sirius y Remus bajaban la escalera principal hacia ellas.
-¿Y dónde se supone que está el borrico mayor?-preguntó Lily con desdén, al notar la falta de James.
-Uy, Lils, qué rápido te fijaste ¿no?-comentó Remus con picardía, y todos rieron al ver la cara que ponía Lily.
-No lo digas nunca más en tu vida; que conste que sólo te lo perdono porque me dejaste copiar en el examen de Herbología el año pasado, porque sino…-declaró ella, finalmente.
-Igualmente, prongs debe estar pasándosela muy bien: le tocó el castigo con Snivellus.- informó Sirius mientras sonreía los demás hacían gestos desagradables.
-Pobre.-comentó Lily, diciendo los pensamientos de todos.
-Es verdad, qué mala suerte tiene James.-corroboró Remus.
-¿James?-preguntó Lily.- ¡Ah, no! Si yo me refería a Snape: no imagino castigo peor que tener que aguantar a Potter durante un tiempo, aunque fueran cinco minutos... Debe de estar a punto de suicidarse.
-Pues sólo que me pida ayuda, entonces; yo con mucho gusto.-declaró Sirius y todos voltearon los ojos al cielo. Fue entonces cuando abrieron la puerta del comedor así que no pudieron seguir con la conversación ya que, al oír el arrastre de las puertas, Lily y Sirius salieron corriendo y empujándose hacia la mesa y, especialmente, hacia las chuletas de cerdo que reposaban en la mesa.
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Mientras, en una aula del castillo...
-¡Que te quites, idiota!
-Eso se lo dices a tu tía, animal.
-Mi tía no es ninguna animal.
-¡Me refería a ti!
-¡Ah, bueno! Espera, ¿cómo que yo soy un animal?
-Tú eres lento de entendimiento, ¿verdad?-acabó preguntando Snape, incrédulo ante esa estupidez.
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-Black, suelta tus asquerosas manos de MIS chuletas.
-Pelirroja, no me mandes y búscate otras chuletas porque estas son las MÍAS.
-¿Tú alucinas? Sigue creyendo que voy a dejar que te comas esa hermosura...-le advirtió Lily burlonamente. Sirius también la miró y, al mismo tiempo, se lanzaron hacia el plato. Todos en el comedor los estaban mirando, pero ellos ni siquiera se enteraban.
-¡BLACK!-gritó ella cuando él la empujó.
-LILS...-exclamó él cuando ella se aferró a su brazo para impedirle correr.
-Quita...
-Sal...
Estaban en medio de esa pelea y de esos empujones cuando, exhausto, llegó James.
-¿Qué les pasa?-preguntó al verlos.- ¡Eh! ¡Chuletas de cerdo!-exclamó mientras cogía una.
-¡No las toques! -gritaron Sirius y Lily al mismo tiempo, olvidando su discusión.
-¿Qué dicen? Estas son MIS chuletas.-aclaró él como respuesta.
-No son tuyas, son...-comenzó Sirius, pero Lily lo interrumpió:
-...MÍAS.- dijo cogiéndolas y saliendo corriendo hacia el vestíbulo. Los otros dos reaccionaron al mismo tiempo, y salieron pitando detrás de ella.
OO Era la cara de todos en el Gran Comedor, incluso de los profesores. A lo lejos, se oyó el aullido de un perro, cortando el silencio. Un ligero viento pasó por el comedor y arrastraba consigo la paja que sale en las películas del desierto...y todos seguían parpadeando.
-Esto... ¿comemos?-sugirió Dumbledore, a lo que todos asintieron.
-Recuérdenme que, si me preguntan, diga que yo no los conozco de nada.-pidió Remus en cuanto todo volvió a la normalidad.
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-Entonces, ¿al final tú te quedaste con las chuletas?-preguntaba Kate, sonriendo.
-¿Lo dudabas?-le sonrió Lily con suficiencia, acariciándose el estómago.
-Sí... es una lástima que no pudieras comerte ninguna, Evans; ¿a qué esperas para contárselo a tus admiradores?-inquirió James desde la otra punta de la Sala Común.
-Espero a que un idiota cierre su boca, gracias.-le contestó ella mordazmente.
-Lils, cariño, no es por ofenderte pero: si las conseguiste y eran totalmente tuyas, ¿POR QUÉ NO TE LAS COMISTE?-gritó Kate, sobresaltando a todos.
-¡No me chilles, animal! No me las comí porque por culpa de estos dos... ·$%&/(()=?¿%& aquí presentes, llegó el conserje ese tan chungo y nos castigó (quitándonos las benditas chuletas).-le explicó Lily dirigiendo una mirada asesina a James y a Sirius.
-Cuidado con las miraditas, pelirroja; voy a pensar que quieres algo conmigo...-le dijo Sirius, haciendo reír a unos cuantos.
- Ya te lo digo yo: quiero algo contigo. Quiero matarte, claro.
-Igualmente, fue más culpable Peeves que nosotros.-intervino James, mandándole a Lily una mirada de reproche.
-Claro, como tiró la lámpara gigante de la clase vacía del tercer piso, el loco ése se olvidó de nosotros y no nos puso ningún castigo (salvo quitarnos las chuletas, repito).-le contestó Lily con sarcasmo.
-Pues por eso; él tiró una lámpara gigante, y nosotros sólo tiramos la estatua de Don Sigfrido, el Héroe (hecha de cristal, por cierto) del primer piso.
-Fue un accidente.-añadió al ver que todos le miraban con reproche.
-Ya no importa, ya pasó. Tienen que aprender a olvidar, como yo.-inquirió Sirius con superioridad.
-Sí, si tú puedes olvidar esas chuletas...
-...deliciosas, jugosas, apetitosas...-murmuró entonces Sirius con cara de estar soñando despierto.
-Menos mal que ya lo había olvidado...-comentó Lana a Remus en voz baja. En ese momento, Lily y Kate se levantaron, le dieron las buenas noches a Remus y a Sirius, y se fueron a su cuarto seguidas por Lana. Poco después, los Merodeadores se fueron al suyo también.
¿Qué os parece este capítulo? Sé que hace mucho que no cuelgo, pero casi nadie me ha dejado reviews (TT) así que decidí dejarlo en esta página... pero ahora he decidido volver. :)
