Capítulo 4: La mañana siguiente.

Miércoles, 20 de septiembre de 2021, 7.52 a.m.,

La mañana siguiente fue algo confusa para ambos.

Sam fue el primero en despertarse. La sensación de resaca era abrumadora. Era una sensación a la que había conseguido habituarse algunos años atrás, pero esa época estaba pasada. Entonces recordó que había tenido que dormir en la misma cama que Blaine y con Blaine. No es que la idea le resultara desagradable, pero el rubio seguía empeñado en que tenía que compensar a Blaine por lo que le había hecho años atrás. Por haberle rechazado de aquella manera después de haber correspondido a su beso haciendo que el moreno terminase tan confuso como estaba él. Pero lo que vio al abrir los ojos fue peor. Le estaba abrazando. Tenía su brazo por encima del cuerpo de Blaine. Tras procesar todo, con cuidado, se separó de su amigo, y se levantó de la cama y se puso a contemplar la vista desde aquella suite. La reacción lógica habría sido salir corriendo, huir de aquello y de lo que aquello podría significar. Invadir el espacio de Blaine de aquella manera, no estaba bien. Blaine había sido genial dejándole estar con él y parecía haber pasado página y haber vuelto a la amistad de siempre. Sam no quería eso, pero tener eso era un buen comienzo. Pero tampoco quería volver a perderle, y volver a alejarse. Por eso no huyó. Envuelto en estos pensamientos, empeorados por el dolor de la resaca, Sam decidió que lo mejor era darse una ducha.

Blaine se despertó al notar movimiento en su cama, pero se hizo el dormido al recordar que Sam había tenido que dormir en su cama. Había notado su brazo sobre su cuerpo, pero no le incomodaba y, en el fondo, no tenía ninguna razón para apartarlo. Aun así, no le diría nada a Sam sobre ello. Lo último que quería era crear situaciones incomodas. Aunque algunas se creaban solas, sin planearlo ninguno de los dos, pero era mejor no crearlas. No quería volver a separarse de su mejor amigo. Al notar a Sam deslizándose sigilosamente fuera de la cama, Blaine pensó que cogería su maleta y se iría. "Si no pudo soportar haberme besado hace ocho años, dormir conmigo le tiene que haber hecho más que eso" pensó. Entonces se dio cuenta de que no tenía sentido que el brazo de Sam estuviera donde lo había notado. Dándole vueltas al asunto, se dio cuenta de que no había oído ruido que indicara que Sam estaba recogiendo. Quizás se equivocaba. Quizás Sam, aunque parecía el mismo, sí que había cambiado en esos ocho años. Cuando Blaine escuchó el ruido de la ducha obtuvo la afirmación a su sospecha. Había cambiado, pero él no sabía exactamente en qué. Tendría que descubrirlo, pero eso le iba a llevar un tiempo, porque aunque hubiera cambiado, no podía presionarle a demostrar ningún cambio si él no quería hacerlo. Porque la primera respuesta universal a la presión es la huida.

Viernes, 21 de Julio de 2013 9.23 p.m.

Sam estaba sentado en el escalón del patio delantero de la casa de Tina Cohen-Chang, en la fiesta de graduación, tomando el aire y mirando a la nada. Se había pasado todo el día sonriendo, hablando de sus planes de ir a la Universidad de Ohio a hacer la carrera de Economía, para ayudar a su padre con su negocio. Mientras que todos los demás hacían lo mismo. Sam estaba encantado de oír como el futuro se presentaba tan prometedor para todos sus amigos. Para todos menos para uno. Escucho a Blaine contar sus planes de futuro a alguien que no conocía. En tres días cogería el tren a Nueva York, había sido aceptado en NYADA y el moreno quería estar allí lo antes posible para empezar a ajustarse a la ciudad y todo eso. Sonaba tan emocionado, al contarlo, que incluso Sam se alegró sinceramente por un momento. Pero entonces se dio cuenta de que Nueva York y Ohio no estaban exactamente cerca. Seguía muy confuso por lo que pasó en Acción de Gracias en el auditorio, pero tras todos aquellos meses de aparente normalidad, Sam seguía en su propio conflicto interno, que estallaba en su cabeza en cuanto estaba solo. A él no le gustaban los hombres, nunca le habían gustado; pero solo pensar en que en tres días dejaría de ver a Blaine diariamente y que probablemente pasarían meses, por no decir años hasta que volvieran a verse, le causaba una sensación horrible en el cuerpo, muy parecida a quedarse sin aire. No sabía qué hacer, no era capaz de reconocer que si podía sentir algo por Blaine, y sabía que era un imbécil por no serlo.

Sam, agachó la cabeza, resopló y maldijo en bajo. Entonces la puerta se abrió.

"¿Todo bien?" La voz de Blaine retumbó en sus tímpanos sacándolo de su espiral de autocrítica.

"Sí." Contestó Sam, raudo, levantándose del escalón y dando un par de pasos "Solo necesitaba tomar el aire."

Blaine sabía que no era así, así que bajó el escalón donde antes estaba sentado Sam con cara de pocos amigos.

"Probemos de nuevo. ¿Todo bien? Y esta vez, no me mientas al responder" dijo Blaine poniéndose al lado de Sam.

"Te vas en tres días, ¿verdad?" dijo simplemente Sam, que miraba la carretera con expresión imperturbable.

La respuesta pilló a Blaine completamente desprevenido, solo pudo agachar la cabeza y susurrar:

"Si…"

Sam volvió a suspirar. Tenía las palabras exactas en la boca de la garganta, pero no se movían de ahí. Se giró, mirando a Blaine cabizbajo, que levantó la cabeza para mirar a su amigo.

Los dos muchachos, se quedaron mirándose, sin decir una palabra. Porque no hacía falta. La mirada de Sam expresaba de sobra lo que quería pero no era capaz de decir y la mirada de Blaine reflejaba la compresión.

Entonces, los dos se fundieron en un largo y profundo abrazo.

"Yo también voy a echarte de menos" susurró Blaine abrazándole un poco más fuerte.

Sam, apretó a su amigo en el abrazo, consciente de que sería la última vez en mucho tiempo que podría hacerlo tan intensamente. Pudo oler el aroma de Blaine, pudo notar como se clava profundamente dentro de él haciéndole querer más y más, obligándole a ir apretando al moreno, más en su abrazo. Cuando Sam quiso darse cuenta, estaba a punto de llorar ante la perspectiva de aquel último abrazo.

"Me vas a aplastar" dijo Blaine, con un hilo de voz, pero riéndose.

Sam le soltó, pero se quedó mirándole de cerca, analizando minuciosamente sus facciones para que no se le olvidaran en menos de dos semanas después de que se marchase. Pero, al llegar a sus ojos, algo pasó. La parte impulsiva del rubio ganó el pulso a su parte lógica y antes de que pudiera hacer algo para evitarlo, estaba besando de nuevo al moreno.

Blaine, no opuso resistencia al beso. Subió su mano hasta la nuca del rubio, afianzando el beso, cerró los ojos y se dejó llevar.

Sam estaba sintiendo otra vez aquel hormigueo en el estómago y eso le impulsó a seguir el beso, abriendo los labios de Blaine con los suyos y aprovechando para colar su lengua, rozando los labios del moreno levemente y sus dientes. De pronto, Sam cayó en la cuenta de que cualquiera podría pillarles con solo salir de casa de Tina.

En ese momento, Sam se separó de Blaine, y agachó la cabeza.

"Lo siento" susurró el rubio.

"No, no lo sientas. Es evidente que sigues hecho un lío." Contestó Blaine "Y me estás haciendo un lio a mí" añadió mirando fijamente a Sam, casi echándoselo en cara. "Sinceramente, creo que deberíamos aprovechar esto" continuó mientras asentía "Aprovechemos que me voy y la distancia para aclararnos. Y si llegas a una conclusión, siempre estaré a una llamada de distancia. Pero, no podemos seguir así, porque acabaremos haciéndonos daño…" concluyó firme.

Sam miró a Blaine extremadamente sorprendido durante todo su discurso. Incapaz de decir nada, no le quedó otra que ver como el moreno entraba, algo cabreado, de nuevo en la fiesta. La había vuelto a fastidiar. Y es que Sam se estaba empezando a cuestionar si alguna vez haría algo bien, en cuanto a Blaine se refiere. Decepcionado, con la situación y consigo mismo, Sam entró de nuevo en la fiesta, recogió las cosas, se despidió de la gente y fingiendo un dolor de cabeza, abandonó la fiesta rápidamente, cabizbajo.

Miércoles, 20 de septiembre de 2021, 8.30 a.m.

Tras la ducha, Sam se sentía algo mejor, aunque los recuerdos de aquella graduación no habían dejado de acosarle en todo momento desde que se había levantado. Salió del baño, solo con una toalla atada a la cintura.

"Buenos días" dijo Blaine, ya vestido de calle, desde la barra de la cocina, dando un sorbo de café de su taza. "El café esta recién hecho" añadió señalando la cafetera humeante en la encimera. "Yo tengo que irme, que tengo ensayo más temprano que de costumbre porque he quedado a comer con una revista para una entrevista" continuó como si estuviera disculpándose. "Pero esta tarde, llámame cuando acabes de trabajar, que quiero presentarte a alguien".

"Buenos días" respondió Sam, pasándose la mano por el pelo, aun algo húmedo. "Gracias por el café y no te preocupes por mí, tengo que arreglar papeleo, pasarme por las tiendas abiertas y ver cómo van las obras de las tiendas que tenemos que abrir, además de ver a un par de personas para ver si sirven para la empresa "añadió acercándose a la cocina de la suite. " Y está bien, yo te llamo cuando acabe." Concluyó.

Al parecer, Blaine no se había dado cuenta del pequeño incidente del brazo. Lo que Sam no sabía es que sí que se había dado cuenta, pero el moreno estaba haciendo gala de sus increíbles dotes interpretativas. Entonces, a Blaine se le ocurrió una idea para comprobar si Sam de verdad había cambiado.

"Perfecto, entonces." Dijo el moreno terminándose su café "¿Puedo pedirte un favor?"

"Si, claro" contestó en rubio, ingenuamente, sentándose al lado de su amigo.

"Ponte algo de ropa, que no soy de piedra" comentó sonriendo, levantados y acercándose al sofá a coger sus cosas. Observando como Sam, agachó la cabeza, modestamente, y se ponía algo rojo. "No pensé que fuera capaz, pero estás incluso mejor que hace ocho años" añadió colgándose su bandolera, poniéndose las gafas y dirigiéndose hacia la puerta.

"L-Lo siento…" alcanzó a decir Sam en voz, algo bajo. " Es que aún no he desecho la maleta" dijo tras carraspear la garganta, levantándose y acercándose a esta.

Blaine no contestó simplemente, sonrió, viendo que su prueba había resultado como él esperaba y salió de la suite a paso alegre.

Al quedarse solo, Sam suspiró aliviado. Le había piropeado. No sabía cómo tomarse aquello. Si como una señal, de que podía intentar algo, o como si simplemente estuviera siendo amable. Bueno, otra incógnita mas que tendría que resolver con el tiempo. Se vistió, recogió un poco, desayunó y salió de la suite, media hora más tarde que Blaine, con una sonrisa imposible de borrar en su rostro.