¡Hola! Gracias por entrar a leer~
Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, solo la historia es mía.
Advertencia: contenido yaoi [chico x chico]
Aclaraciones: Aquí los Matsuno no son hermanos, así que usare los apellidos de sus seiyuu para refererime a ellos a excepción de Karamatsu y por consiguiente de Todomatsu.
Disfruten~
Karamatsu suspiró cuando por fin Todomatsu cayó dormido en su cama después de que le contara un cuento. Bostezó con suavidad, tenía sueño, pero todavía no podía irse a dormir.
Se dirigió a la cocina para preparar la merienda que llevaría Totty. En la escuela, les daban el almuerzo, pero la merienda corría por su cuenta. Eso era bueno, solo debía preocuparse por hacer algo sencillo. Se puso su delantal y pensó un poco en lo que podría prepararle. Tenía que ser algo saludable para el desayuno y algo dulce, para que se diera el gusto, en la merienda de la tarde. Sonrió al saber qué hacer, pero justo cuando estaba haciendo las galletas para la merienda, la imagen del niñito de ojos purpura paso por su mente. Pensó un poco y buscó en la alacena lo que iba a necesitar. Tomo con una sonrisa al sacar el cortador de galletas en forma de gatito, él normalmente usaba el de conejo que ya había sacado con anterioridad, pero ese niño también se merecía algo por la forma cruel con que lo habían tratado esos niños.
Karamatsu sabía de primera mano lo horrible que era recibir humillaciones, por eso se esforzaba en ser un buen padre para Todomatsu, para que su pequeño nunca se sintiera triste ni solo como muchas veces se sintió él. Extendió la masa de las galletas y tomo con delicadeza el cortador en forma de conejo.
Acarició la textura con suavidad, su hijo era lo más importante en su vida, no quería que en ningún momento de su vida sufriera, pero sabía que eso era algo imposible… solo le quedaba confiar que encontrara amigos y personas que nunca lo dejaran solo porque por él nunca habría un problema. Todomatsu podría escoger la vida que quisiera, amar a quien quisiera y ser quien quisiera, que si Todomatsu era feliz, Karamatsu haría todo para que su hijo siguiera siéndolo aunque todo el jodido mundo se opusiera.
―¿Papi?―Totty estaba apoyado en la entrada de la cocina con su pijamita rosa mientras se restregaba un ojito.
Karamatsu le sonrió con amor, pero con algo de preocupación― ¿Tuviste alguna pesadilla, my Darling?― preguntó con suavidad a la vez que limpiaba sus manos con un paño de cocina. Se acercó y agachó para estar a la altura de su hijo.
Todomatsu negó medio somnoliento todavía―. Quería ir al baño, te llame, pero no respondiste―se quejó el infante haciendo un puchero.
El mayor de los Matsuno tuvo un semblante de culpa―. Lo siento, estaba haciendo galletas para que llevaras mañana para ti y tu amiguito―ofreció sus disculpas.
Karamatsu sabía que Todomatsu seguía teniéndole miedo a la oscuridad, por eso tenía de esas lamparitas para dormir en toda su habitación si había ido a la cocina con facilidad era porque Karamatsu no había apagado las luces ni de la sala, el pasillo y la cocina por lo mismo. Las luces en esa casa se apagaban hasta que Karamatsu se iba a dormir para brindarle más seguridad a su hijo.
―¿Para Ichimatsu?―preguntó con curiosidad ya algo más despierto.
El hombre de ojos azules suspiró resignado, sabía que a su hijo le tomaría otro rato poder volver a dormirse, esperaba que al día siguiente no amaneciera tan cansado. Por lo menos todavía tenía su hora de la siesta para que repusiera tiempo de sueño.
―Yes, para little Ichimatsu―contestó mientras lo tomaba entre sus brazos―¿Qué tal si ayudas a tu papi?―preguntó.
Los ojos rosáceos de Todomatsu brillaron―¡Primero las manos! ¿Verdad?―cuestionó animado observando la masa extendida.
―¡Exacto! Eres tan listo, my baby―Karamatsu se permitió abrazarlo un poco para después ayudarlo a lavarse las manos.
Totty lo ayudó a cortar la masa, este había insistido en cortar él las de forma de gato por lo que al mayor le toco hacer las de conejos. Después las hornearon y justo cuando salieron del horno Todomatsu estaba empezando a bostezar, pero aun así, siendo lo testarudo que era, no se quiso dormir hasta terminarlas en verdad por lo que también le ayudo a decorarlas con chocolate para hacer las caritas. El hombre sonrió enternecido cuando su hijo se quedó dormido sobre la mesa de la cocina en la que estaba sentado. Limpió con movimientos suaves el rostro de su pequeño y se lo llevo a su cuarto.
Miró la puerta de la habitación de la habitación de Todomatsu, hasta hace poco dormían juntos, pero sabía que era tiempo de que su pequeña fuera creciendo. Se lo pensó un poco y mejor lo llevo a su habitación, no habría nada de malo porque durmiera un día con él. Lo depositó con cuidado y fue con rapidez a la cocina para guardar todo. Él ya tenía puesta su ropa de dormir así que solo se metió a la cama. Observó de reojo a su hijo que dormía con tranquilidad, sonrió adormecido y por fin pudo dormir con tranquilidad.
Ichimatsu estaba sentado en las gradas que daban a la escuela. Su papá lo había pasado dejando, pero aunque no lo demostraba le daba algo de miedo entrar y encontrarse con sus compañeros. Todavía seguía rondando por su cabeza lo que había pasado el día anterior, apretó un poco el bolso en forma de gato.
Suspiró levemente al recordar las palabras de su papá, este le había dicho que si los mocosos se atrevían a meterse de nuevo con él se lo dijera y así podría encargarse del asunto. Bajo la mirada para darse fuerzas mentalmente.
―¡Ichi-chan!―el niño de ojos purpura brincó al escuchar su nombre. Alzó la mirada y se encontró con la mirada rosácea de Todomatsu.
Ichimatsu guardó silencio, todavía seguía sin saber cómo se tenía que relacionar con otras personas, ¿qué se supone que tenía que hacer? ¿Saludar? Apretó con fuerzas las tiras de su bolso, se sentía presionado―Ho-ho…―sus pobres intentos de decir un saludo se vieron frustrados por el mismo Todomatsu.
―¡Mira!―Totty señaló una parte de su cabeza y hasta ese momento Ichimatsu se dio cuenta de la coleta que llevaba el otro, era una coleta en la parte alta, pero al costado izquierdo de su cabeza, pequeña y adornada con dos bolas rosas en el nudo―. Mi papi me tuvo que cortar un poco de cabello porque hubo partes del chicle que no se pudieron ocultar, estaba preocupado porque pensé que me quedaría un espacio vacío, pero me hizo está coleta y se ocultó todo, bonito, ¿verdad?―habló con tanta rapidez que el de purpura apenas y le siguió el paso.
―Sí…―aceptó con algo de timidez Sakurai, en verdad le quedaba bonito, aunque hacía que el otro se viera mucho más femenino.
Todomatsu sonrió complacido―¡Oh por cierto!―se acercó para poder hablarle al oído―. Traje las cosas para vengarnos de Atsushi…―susurró en un tono confidencial el de ojos rosas. Ichimatsu sintió cosquillas en su oído y se sintió algo avergonzado también.
―¿Qué es?―preguntó con voz baja cuando el otro le dio más espacio.
―¡Después te enseño! Ahora vamos a clases―Todomatsu tomó del brazo al otro niño para que se levantara de donde estaba y empezar a caminar―¡Oh! También papi hizo galletas para los dos, bueno, yo le ayude a hacerlas―dijo orgulloso.
―¿P-para mí?―preguntó confundido.
―Sip, las tuyas tienen formas de gatito, esa las corte yo―Todomatsu le sonrió adorablemente e Ichimatsu se sintió nervioso de nuevo.
Era raro hablar con alguien más… pero aun así se sentía bien. Ichimatsu sonrió algo nervioso e imperceptiblemente, pero para Matsuno pareció ser suficiente porque ya estaba hablando de muchas cosas de las cuales Ichimatsu entendía menos de la mitad.
Karamatsu sonrió al llegar a su trabajo, otra vez había llegado con bastante tiempo de sobra. Se dirigió a su lugar para poder cambiarse, sacó el uniforme y procedió a cambiarse.
Cuando fue a la cocina se dio cuenta que ya algunos de sus compañeros de trabajo estaban ahí menos el Chef principal, enarcó una ceja al notar la ausencia de este. Era raro que no estuviera ahí, normalmente era el primero en llegar.
―¡Buenos días, Karamatsu!―saludó el garde manger.
El de ojos regresó el saludo con tranquilidad―. Buenos días, ¿no ha llegado Chibita?―preguntó mientras se dirigía al centro de la cocina.
―Oh, sobre eso, como ayer te fuiste temprano no escuchaste la noticia. Por cierto, ¿Totty está bien?―cuestionó al recordar los hechos.
―Nada que no se pudiera solucionar―contestó con una sonrisa―. Gracias por preguntar, pero, ¿qué pasó?―intentó saber el porqué de la ausencia de su amigo.
―Es que Chibita iba a renunciar, pero…
―¿¡Por qué!?―se sorprendió por lo dicho por Kami.
Alguien chasqueó la lengua―. No hagas escandalo―Aku tenía un cuchillo en sus manos, Karamatsu se hubiera asustado si no supiera que era el Boucher. Cuando había empezado a trabajar más de una vez había sentido miedo al ver al de cabello negro y ojos dorados cortar con fiereza y extrema facilidad los enormes pedazos de carne―. Además el enano al final no renunció.
―¿Entonces?―preguntó de nuevo.
Kami suspiró por el usual comportamiento arisco de su hermano gemelo―. Es que, ¿recuerdas lo de su prometida? Pues los abuelos de ella se enfermaron, entonces se irían a Osaka para poder cuidarlos, así que ya no podría seguir trabajando aquí, pero al parecer el jefe le tiene mucha estima― "el jefe" era como le llamaban al dueño de todo―. Por lo que habló con Chibita y le ofreció un puesto en un restaurante que hay en Osaka, al parecer tenía una vacante de Sous Chef―terminó su relato el mayor de los hermanos Nagano.
―Me alegro por él―Karamatsu en verdad estaba feliz por él, sabía que encontrar un puesto para trabajar en un lugar como ese era realmente dificultoso.
―También por eso adelantaran su boda, necesitan irse lo más pronto posible. Yo tengo tu invitación―Osoko apareció ajustándose el traje de cocina―¡Maldita sea, todos se casan! Voy a quedarme soltera―se quejó la castaña.
Aku sonrió de lado―. Siempre puedes buscar gatos, bruja―ofreció con una sonrisa burlona.
La mirada de Osoko ardió en furia y arrinconó al hombre contra una esquina para después ir clavando con precisión, sobre la manga de este, diversos cuchillos que lo aprisionaron quedando pegado a la tablilla de madera para picar―. Intenta decirlo de nuevo, pedazo de escoria, ¿cómo crees que he sobrevivido en un mundo de hombres?...―Osoko le dio una última mirada de muerte―. Después te daré la invitación, Karamatsu―la castaña le dio una sonrisa amable al de ojos azules para después retirarse a su puesto de trabajo, la hora de empezar estaba próxima.
Aku sonrió de lado―. Qué carácter se tiene―quitó con facilidad los cuchillos para poder liberarse y posteriormente marcharse a su puesto de trabajo también.
Karamatsu prefirió guardarse sus comentarios acerca de esos dos, aunque igualmente compartió una mirada con Kami para después cada quien empezar con lo suyo. Matsuno miró la hora en el reloj y al ver que el turno empezó de nuevo empezó a dar órdenes, todavía no sabía qué pasaría con el puesto de Chibita, pero por el momento seguiría con su trabajo que era suplantar al otro mientras no estuviera y encargarse de la cocina.
El día transcurrió con normalidad hasta que por fin el administrador del restaurante lo llamo para poder informarle de la situación. Al parecer enviarían a un reemplazo para Chibita que probablemente llegaría esa tarde, pero que no sería algo que se daría por hecho porque también se estaría evaluando su desempeño ya que Chibita había dado buenas referencias de él para que tomara su puesto. El de ojos azules se sintió en deuda con su amigo, buscaría un buen regalo de bodas. Le agradeció al hombre y siguió con su trabajo. Ya no podía esperar por ver a Todomatsu.
Todomatsu alzó su manita―Jyushimatsu-sensei quiero ir al baño―expresó apenas el de ojos miel lo vio.
―Está bien, pero ve…―antes de decir otra cosa Totty lo interrumpió nuevamente.
―¡Me da miedo ir solo!―algunas risas no se hicieron esperar, pero Matsuno ni se inmuto.
Jyushimatsu se lo pensó un poco, no podía acompañarlo él porque no podía dejar a todos esos niños solos―¿Qué tal si Ichimatsu te acompaña?―ofreció el profesor amablemente.
Todomatsu pareció contento con eso así que tomo de la mano al otro niño; sin embargo al rato de irse ambos aparecieron. Todomatsu tenía una expresión de miedo puro e Ichimatsu temblaba levemente―¡Hay fantasmas en el baño!―gritó con fuerza atrayendo la atención de todos.
―Tranquilos, niños, cuéntenme qué pasó―preguntó amablemente Jyushimatsu.
El de ojos rosas empezó con la historia mientras Ichimatsu solo asentía temblando un poco, realmente Totty era buen actor e Ichimatsu por los nervios realmente parecía bastante asustado.
Y tal como el de ojos rosas lo planeó, los niños ya estaban hablando de eso en el almuerzo y como se lo se imaginó Atsushi tomo la palabra diciendo que solo eran unos bebés. Esa era su oportunidad, le hizo una señal a Ichimatsu y este con sigilo fue a la mochila del niño de rosa y sacó un pequeño aparato.
―En ese caso deberías ir para ver que es cierto―Totty hizo un puchero mientras se ponía las manos en la cintura.
Los demás niños observaron a Atsushi quien trago grueso. Pero al final terminó asintiendo, este fue seguido por otro grupo de niños; además de Ichimatsu y Todomatsu, solo que estos se quedaron fuera alegando al miedo.
Totty se acercó a Ichimatsu―. Te concedo los honores―el de ojos rosas le guiñó un ojo e Ichimatsu apretó el botón de la grabadora.
El grito de una chica resonó amortiguado en el baño después del sonido de arañazos, no mucho después el grupo de niños salió gritando con verdadero horror. Todomatsu sonrió de lado junto a Ichimatsu. Los dos entraron al baño y sacaron tanto al gato como la grabadora que habían guardado dentro de un cubículo. Todo había salido bien; además tenían galletas para celebrar más tarde.
El día de trabajo por fin había terminado para Karamatsu, se despidió de sus compañeros de trabajo después de recibir la invitación a la boda de Chibita. Escuchó antes de irse otro pleito entre Aku y Osoko a la vez que Kami intentaba calmarlos. Sonrió divertido, realmente amaba su trabajo.
Salió a la calle listo para dirigirse a la parada del autobus, pero un hermoso auto rojo, que estaba seguro valía más de lo que se podía imaginar, aparcó justo en frente de él.
―¡Matsuno-san!―Karamatsu parpadeó un poco, sorprendido por el alegre saludo, observó un poco mejor al hombre de traje y lo reconoció.
―Sakurai-san―saludó algo cohibido, la vez pasada como estaba preocupado por Totty no había notado que el hombre lucía de dinero, se sintió fuera de lugar con sus pantalones de mezclilla y camisa negra de pie al lado del hombre en su vehículo.
Osomatsu se sintió curioso ante esa timidez que pudo percibir del otro―¿Va a la escuela por su hijo? Podría llevarlo―se ofreció con amabilidad el de ojos rojos.
―No quisiera ser una molestia―Karamatsu negó algo nervioso. También había caído en cuenta que el hombre era bastante guapo. Se golpeó mentalmente, no era momento de eso.
―¡No hay problema! Yo voy por Ichimatsu―y Karamatsu no encontró cómo negarse más por lo que terminó yendo algo avergonzado en el asiento junto a Osomatsu―. Me alegra que Ichimatsu por fin haga un amigo―expresó Sakurai mientras doblaba en una esquina.
Matsuno se sorprendió un poco por el comentario―. También me alegra por Totty, al parecer se ha encariñado con Ichimatsu―comentó con felicidad el de ojos azules sintiéndose menos tenso.
El de corbata sonrió levemente al ver como su acompañante se destensaba un poco―. Todomatsu parece ser bastante sociable, pero a diferencia de él, Ichimatsu es bastante introvertido así que es bastante importante que haga un amigo por fin―señaló el mayor.
Karamatsu se lo pensó un poco para contestar―. Creo que cada persona es diferente, Ichimatsu me recuerda a mí de niño, solo necesita comprensión―expresó con una sonrisa.
―Gracias por el consejo, es que a veces es algo complicado con el trabajo y todo―murmuró algo cansado el de ojos rojos.
Matsuno asintió comprendiendo a qué se refería―. Podría apoyarse en su esposa para…
Las palabras del menor fueron cortadas por la risa fresca de Sakurai―. No soy casado, tampoco tengo pareja, solo somos Ichimatsu y yo―frenó en un semáforo en rojo y giro a ver a su acompañante que parecía algo perplejo―. Entonces, ¿usted se apoya bastante en su esposa?―preguntó el de ojos rojos.
Matsuno sonrió mientras negaba―. No, en mi caso también solo somos Todomatsu y yo, pero mientras Totty este a mi lado todo está bien―Osomatsu pudo ver la verdad en esos ojos azules.
―¡Por fin alguien que me entiende!―el de rojo arrancó de nuevo el vehículo.
El camino se hizo bastante corto en una charla amena por lo que antes de darse cuenta ya estaban llegando a la escuela. Osomatsu aparcó el vehículo y ambos aun platicando se dirigieron al aula de sus respectivos hijos. Los dos fueron recibidos por una sonrisa y saludo por parte de Jyushimatsu.
―¡Papi!―Todomatsu se puso de pie apenas verlo, corrió un poco hacia él y le tendió animado una hoja de papel―. Hice un dibujo mientras esperaba junto a Ichi-chan―Karamatsu tomo la hoja de papel con una sonrisa y la observó enternecido, era él como en la forma de un animal, parecía una especie de gato naranja con unos rayones negros mientras que Todomatsu se había dibujado a sí mismo como algo rosa con orejas largas―. Tú eres un tigre porque comes mucha carne y yo soy un conejo, Jyushimatsu-sensei nos dio la idea de dibujarnos como animales, Ichimatsu se dibujó como un gato y a su papá como un… ¿mapache?―al decir lo último parecía algo dudoso.
―¡Es un panda rojo!―Ichimatsu corrigió con el ceño fruncido, se lo había dicho con anterioridad, estrujó un poco la hoja al ver como los otros cuatro lo observaban―. Y-yo ah…―Todomatsu miró como su amigo parecía estar en problemas de entregarle el dibujo en el que se había esforzado a su papá por lo que con agilidad lo empujo un poco hacia el frente. Ichimatsu giró a verlo feo, pero Totty se hizo el desentendido. El de ojos purpura brincó algo nervioso cuando sintió como la hoja era arrebata por su padre.
Osomatsu observó emocionado el dibujo donde arriba de la palabra papá escrita de manera infantil, había un dibujo algo extraño de una cosa roja y a su lado había una cosita más pequeña de tonalidad purpura―. Papá está orgulloso de ti, Ichimatsu, eres muy bueno―le despeinó el cabello con una sonrisa alegre en el rostro, Ichimatsu sonrió algo ilusionado. Mierda, Osomatsu no soportó ese rostro por lo que en un impulso se agachó y coloco a su hijo sobre sus hombros―¡Mañana le presumiré mi dibujo a Choromatsu!
Karamatsu sonrió al ver la escena, sin duda Sakurai-san quería bastante a su hijo―. Hora de irnos, Totty, despídete―dijo con suavidad el hombre tomando su mano y el bolso del otro.
―¡Hasta mañana!―el de ojos rosas movió su mano a modo de despedida.
―Gracias por traerme Sakurai-san, gracias por cuidar de Totty, Jyushimatsu-sensei―agradeció el de ojos azules girando para irse.
Ichimatsu apretó un poco sus manitas y se dio fuerza―¡Gracias por las galletas!―bajó la mirada algo apenado.
Karamatsu se giró a verlo y le sonrió―. No hay nada que agradecer, little Ichimatsu.
―¡Yo también ayude!―Totty hizo un puchero.
Jyushimatsu sonrió viendo como ambos padres se alejaban con sonrisas en el rostro, realmente todo estaba saliendo bien, por eso ignoraría lo de los fantasmas. Solo un pequeño secreto. Le dio un mordisco a la galleta que le había regalado Totty, sin duda sabía bien.
¡Gracias por haber leído! Espero que les haya gustado ¡Muchas gracias!
Nanami off~
