Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP, yo solo los tomé prestados para narrar éste FanFic, el cual es de mi exclusiva autoría.

Capítulo IV

"Luces muy bonita esta noche"

−Tomoyo, tengo algo que decirte −buscaba el modo adecuado para que sonara de la mejor manera−, sucede que me invitaron a una fiesta éste viernes.

− ¿Y por qué tanta preocupación Sakurita? Eso es genial.

−No sé si te parecerán geniales ciertos detallitos–sonreí nerviosa.

−Hmm… Adelante, te escucho –pese a su aire de desconfianza, la amatista se mostraba tranquila.

−En primer lugar, la fiesta es de Eriol Hiragizawa –ni siquiera pude continuar debido a la interrupción estrepitosa de mi amiga.

− ¿Q-qué? ¡Sakura, me dijiste que te alejarías de todo ése embrollo!

Y sí, con suerte habrían transcurrido dos semanas desde la desastrosa cita a ciegas. Mentiría si dijera que había podido ya superar todo lo ocurrido, ciertamente era imposible quitar de mi cabeza al guapo de Shaoran Li, quien, alguna vez me había besado con pasión. Una fuerte opresión en el pecho era lo único que sentía al recordar ése episodio ¿En serio yo pensaba que todo iba ser tan fácil? Es decir, que milagrosamente una casi desconocida lo elegiría como mi pretendiente, ¿así nada más? Mis esfuerzos por olvidarlo parecían ser en vano, más aún cuando recibí el mensaje de un número desconocido invitándome a una fiesta. Era de suponer que se trataba de Eriol, y que Arimi le había facilitado el hecho de contactarse conmigo. No podía negarme, ya que la rubia se empeñaba en rogarme que asistiera cada vez que nos veíamos en el gimnasio. Tal es así que, en respuesta, le dije a Eriol que iría, pero con una condición.

−Lo sé, pero con el hecho de tener que ver a la alocada de Koishikawa cada semana, me es difícil alejarme del tema –me lamenté, no estaba diciendo mentiras.

−Entiendo Saku −me decía mi amiga con más calma−. Y dime, ¿qué otros detallitos querías mencionarme?

−Quizás éste no te agrade demasiado −escondí un poco mi rostro−. Le dije a Eriol que iría, siempre y cuando pueda llevar a una amiga conmigo, o sea...t-tú.

Esperaba que su reacción fuera de descontento, pero al contrario de ello, me sonrió amablemente. −Si necesitas que te acompañe, por mí no hay problema ¿En serio tanto drama por eso? –rió la amatista.

−Lo sé, quizás yo soy la única que se hace problemas cuando la invitan a la fiesta de un desconocido −reí avergonzada refregando mi nuca.

−Pero dime, ¿por qué necesitas que vaya contigo?−inquirió ella.

−Piénsalo, yo solo conozco a Koishikawa, "Li" y Hiragizawa –enfatizando las comillas con mis manos−. La parejita puede ponerse melosa en medio de la noche –largué algunas rabietas–, y Eriol seguro estará con sus diferentes invitados ¿Piensas que todo eso sería agradable para mí?

−No, claro que no −me dijo con cariño−, por supuesto que cuentas con mi presencia Sakurita.

− ¡Perfecto! Me siento mucho más tranquila –lancé un suspiro de alivio.

−Pero ni te pienses que yo no tengo condiciones con respecto a todo esto.

− ¿Hoe? −la miré sin entender.

−Me dejarás elegir tu atuendo para la fiesta, maquillarte y peinarte, claro −y unas estrellitas brotaron de sus ojos.

− ¡Ay Tomoyo, eso ya ni siquiera es necesario que me lo preguntes! −le dije rodando los ojos y con una gotita en mi frente−. Lo tengo por asumido −Y mi amiga soltó una carcajada ante mi respuesta.


Tommy como siempre había llegado a mi departamento con bastante anticipación, como lo hacía cada vez que decidía jugar conmigo al salón de belleza. El día anterior habíamos visitado un centro comercial en busca de lindos atuendos para la ocasión, claro, esto fue por convencimiento de la amatista. De las compras realizadas, yo opté por un vestido corto, color blanco, con un escote corazón y base acampanada, era muy delicado y juvenil. Tomoyo, en cambio, escogió un conjunto de dos piezas, top y pollera, en un tono azul marino.

Ya estaba lista, solo esperaba que mi amiga terminara de cambiarse. Cuando la vi aparecer en la sala no pude dejar de admirarla. Era una mujer hermosa, por fuera y por dentro. Tenía el cabello largo y negro como el ébano, sus ojos eran grandes y de un bello color violáceo, siempre tenía pintada en su rostro una sonrisa llena de ternura, bondad y maternalismo, era esbelta y bien formada. Yo rogaba porque conociera un hombre que la correspondiera verdaderamente y la hiciera muy feliz, como se lo merecía.

−Luces preciosa Tommy −le dije admirándola.

−Como siempre tú también amiga, con ese vestido pareces una princesa.

Ciertamente amaba mi vestido nuevo, y aunque no era una persona con el ego por los cielos, me sentía muy bonita esa noche. En mi cabello llevaba algunas pequeñas trenzas que adornaban mi peinado, y mi maquillaje era de sombras oscuras, para resaltar mis verdes ojos.

−Muy bien, un poco de brillo labial y listo.

A continuación nos dirigíamos a buscar un taxi. Ambas teníamos pensado beber algo en la fiesta, así que ninguna quería asumir la responsabilidad del conductor designado.

Eriol había decidido celebrar su cumpleaños en su propia casa, más bien, en su caserón. No estoy segura cuántas hectáreas abarcaría, pero tenía un parquizado enorme donde se concentraba la fiesta.

Nos encaminamos hacía la multitud por un largo sendero de piedras. Sentía la brisa nocturna chocando en mi rostro, la primavera apenas había arrancado, por ello, el frescor del invierno aún permanecía.

En el patio se habían montado dos grandes carpas blancas, que albergaban a todos los invitados, quienes ya habían comenzado a disfrutar de la fiesta. Inevitablemente comencé a buscar a Shaoran con la mirada, sí, no podía quitar mi loca obsesión con él. Fue en cambio, cuando divisé a Eriol que se abría paso entre la multitud para recibirnos y saludarnos.

−Que grato es tenerte aquí Sakura, bienvenida.

− ¡Feliz cumpleaños Eriol! Déjame presentarte a mi amiga –y di unos pasos atrás, para dejarla adelante–. Ella es Tomoyo Daidouji.

−Mucho Gusto Daidouji −y tomó su mano depositando un beso en el dorso. Podría jurar que vi un sonrojo en ella.

−El gusto es mío, feliz cumpleaños Hiragizawa.

−Llámame Eriol, ¿de acuerdo?

−En ése caso, también debes llamarme Tomoyo −y entre sus sonrisas, yo me quedé viendo el intercambio de palabras de ese par.

−Sakura, tu amiga aún no ha llegado –esta vez, el inglés se dirigía a mí ¿Pero de qué amiga estaba hablando? Tardé unos segundos hasta que comprendí.

−Ohh... te refieres a Arimi –"ella no es mi amiga", pensé–.Descuida, con Tommy nos uniremos a la fiesta.

−Adelante, espero la disfruten –y nos abrió paso para adentrarnos a la muchedumbre.

Ciertamente no me interesaba demasiado que la rubia aún no haya llegado, pero algo me hacía cierto ruido en mi interior, y no, no era la música del lugar, sino que ello implicaba que Shaoran tampoco se encontraba allí y, por lo tanto, aún no tendría la dicha de verlo ¿Por qué quería verlo? "¿Acaso eres masoquista Sakura?".

Nos aproximamos a la improvisada barra de tragos, y antes de abrir siquiera la boca para pedir algo, un bartender nos miró y nos dijo:

−Tengo algo ideal para ustedes –y tomó lo necesario para preparar unos vistosos batidos de colores−. Un daiquiri de fresa y otro de durazno, para las señoritas –dijo guiñándonos un ojo.

Agradecimos al simpático joven por los deliciosos tragos y nos dispusimos a bailar en lo que sería la pista. No pasaron muchos minutos, cuando una chillona voz me sobresalto, casi tiro mi bebida al suelo.

− ¡Sakura, eso se ve delicioso! ¿Por qué no me esperaste para comenzar la fiesta? –era Arimi, claro, y mientras decía esto movía sus caderas de modo exagerado "al ritmo de la música".

−L-lo siento, no pensé que te molestaría –y ella rió porque yo siempre me tomaba a pecho todos sus reclamos− ¿Acaso no viniste con tu novio? –"¿Sakura, no puedes pensar en otra cosa que no sea Shaoran?".

−Claro que sí, pero se fue a saludar a unos amigos ¿Me esperan aquí por un momento?, vuelvo enseguida.

Efectivamente la rubia apareció luego de algunos minutos y, tanto Tomoyo como yo, quedamos perplejas al ver lo que traía. Cargaba con dos enormes baldes, ambos repletos, uno contenía una bebida color verde, y el otro una roja.

− ¡Ahora sí, daremos inicio a la noche! –vociferó de tal manera, que varios presentes voltearon a mirarla.

No estoy segura en qué momento el contenido de esos recipientes comenzó a descender hasta acabar por completo. Es decir, Tomoyo y yo apenas probamos unos vasos para no despreciar, el resto había sido consumido por ella. Bailaba de una forma muy exagerada y provocativa cuando el alcohol ya había hecho su efecto. Me pareció sumamente raro no ver a Shaoran con ella en lo que llevaba la noche, aunque por el espectáculo que su novia se estaba montando en estos momentos, dudo que el castaño haya querido siquiera mostrar la cara.

Llegado el momento en que Arimi no podía mantenerse más, se acercó a mí para decirme -o más bien balbucearme- algo al oído:

−S-Sakura, m-me acompañas al baño, p-por favor –me decía con dificultad. Y sin decir más, nos apresuramos al mismo.

Realmente se encontraba en un pésimo estado, hasta parecía desvanecerse. Tanto fue así, que le pedí a Tomoyo que fuera en busca de Eriol.

El inglés no tardó en aparecer, y al ver el estado de Arimi, que por poco se desmayaba, nos ofreció un cuarto de invitados para que se recostara. Así lo hicimos, guiados por él dentro de esa enorme mansión. Escasos fueron los minutos que tuvimos que esperar para que la rubia se quedara relajada y luego dormida. Salimos de la habitación y volvimos adonde la fiesta. Noté que Eriol y Tomoyo charlaban muy amenamente, tanto que yo había quedado un poco desplazada, por lo que decidí apartarme. Creo que ni siquiera lo notaron.

Me separé de la multitud, el parquizado de aquella casa era enorme. Pude divisar en algún rincón, junto a una piscina, una hamaca de jardín. Se veía un tanto solitaria, pero decidí acercarme. Apenas tomé asiento, perdí la mirada en algún punto lejano y me sumergí en mis pensamientos, hasta que poco después una voz me trajo a la realidad.

−D-dime… Kinomoto, ¿ella se encuentra muy mal?

Yo reconocería esa voz masculina sin siquiera voltearme a verlo, pero lo hice para comprobarlo. Era él, Shaoran… ¿Es que acaso no sabía decir "hola"?

−Antes que nada ¡Hola Li! –repliqué con molestia−. Y con respecto a Koishikawa, se quedó dormida, pero si quieres te indico dónde está para que puedas ir a verla.

−No te preocupes, no vine hasta aquí por eso –dijo acongojado.

− ¿Y entonces por qué viniste? –pregunté intentando sonar molesta y cortante.

− ¿Puedo sentarme a tu lado? –ignoró mi pregunta.

Tal vez el hecho de tenerlo sentado a escasa distancia me traería cierto déjà vu, y no me parecía una buena idea, pero yo no había comprado ese espacio así que no podía negarle. Simplemente asentí. En mi mente daban vueltas todos los reclamos que hace tiempo tenía pensado mandarle, no estaba segura por dónde empezar, por lo que él se adelantó a hablar.

−Sé que piensas que soy un idiota, y tal vez sí lo soy. También piensas que aquella noche solo jugué un rato contigo –una opresión en el pecho llegó a mí al escucharlo con sus propias palabras−, pero quiero que sepas que no fue así. Existe un motivo, pero dudo que puedas comprenderlo.

− ¿Por qué? ¿Tan enredada resulta ser tu mentira, que piensas que no soy capaz de entenderla? –largué con molestia.

−Yo no digo mentiras –frunció el ceño con esto.

−Besar a una chica estando de novio con otra, eso también es mentir Li. Es más, me mentiste a mí y también a ella, por lo tanto, es doble mentira.

−A ti no te mentí, nunca me preguntaste si tenía novia –"está bien, en parte lo que decía era cierto".

− ¡Ah, que bien te excusas!, pero dime ¿Acaso ocultar la verdad, no es mentir? –con ello no podría jactarse.

−Odio las mentiras, pero odio aun más que me traten de mentiroso –comenzó a levantar el tono de voz− no me provoques, Kinomoto.

¿Cómo era posible que este hombre fuera tan atractivo? De nuevo usaba esas camisetas ajustadas que le sentaban a la perfección. Y es que él era eso, era perfecto. Yo hacía todo lo posible por no comerlo con la mirada, debía fingir indiferencia. Y es que realmente me era una tarea difícil.

−Entonces, según tú, yo no tengo derecho a estar enojada.

−Muy bien, te voy a explicar el motivo, si tanto gustas –y yo me dispuse a escucharlo−. Esa noche Arimi había terminado conmigo, se podría decir que sin ningún motivo.

− ¿Se podría decir? –Interrumpí.

−Sucede que tuvimos una pequeña discusión el día anterior, pero yo no creo eso haya sido la causal que detonara todo, por eso la expresión –y se dispuso a continuar con su relato−. El punto es que yo decidí salir a despejarme aquella noche, no pensaba salir a buscar mujeres, si eso es lo que acaba de cruzarse por tu mente. Pero de repente tú apareciste, y me dejé llevar por tus encantos –con esto último pude notar en él un sonrojo−. No me estoy justificando, simplemente dando una explicación a lo ocurrido –y agachó su cabeza.

−Es decir, entonces una simple pelea con tu pareja equivale a decir ya que eres el soltero de la noche, según tu relato, claro –expresé en tono irónico.

−No fue "una simple pelea", ella me dejó ¡Definitivamente! Hasta me lo dijo bastante claro –bufó como si me rogaba que creyera ello−. Además, ya te dije que no era mi plan salir a buscar mujeres.

−Como sea Li, tan grande fue su pelea que nuevamente son la pareja feliz –y me mandó una mirada punzante al decirle esto.

−Te dije que no entenderías nada –largó de una manera que apenas logré escucharlo.

−De igual forma, te advierto que yo no soy ninguna zorra que se pasea por fiestas y bares buscando hombres en pareja.

−Eso ya lo sé, tonta –me dijo con una carcajada.

−Eres un idiota Li –bufé.

− ¿Sabes? Al comienzo de esta charla me preguntaste por qué vine y ciertamente, más allá de la explicación, también sentía la necesidad de decirte que luces muy bonita esta noche –lo soltó sin siquiera mirarme a la cara. Eso me dejó completamente perpleja.

Ni siquiera pude articular una respuesta, porque tan silencioso como había llegado, se levantó de la hamaca y se marchó. Sin decir nada, solo se fue y desapareció de mi vista. Nuevamente estaba sola, pero esta vez, con muchos más pensamientos por acomodar.


Era lunes por la mañana y me encontraba en mi oficina revolviendo mi cajón en busca de un abrochador ¿Dónde lo habría metido? Estaba tan concentrada en ello que por poco di un salto cuando escuché sonar mi teléfono. Miré la pantalla y vi la llamada entrante de Eriol Hiragizawa. Atendí.

buenos días Sakura, espero no ser inoportuno con mi llamada.

−buenos días Eriol, no te preocupes, en realidad no estaba haciendo algo sumamente importante −dije al momento que visualizaba el abrochador que había estado buscando.

Dime, estimada Sakura ¿tendrías un tiempito libre para ir a almorzar conmigo, hoy? y yo simplemente quedé atónita pensando que el inglés no había entendido mi desinterés por él −.Oh, pero no me mal entiendas, necesito charlar contigo, no es en plan de cita –dijo como leyendo mis pensamientos.

−Está bien, puedo hacerme un tiempo, dime a qué hora y en qué lugar.

Diez minutos antes de la hora acordada, me encontraba camino a "Kaikaya", un pequeño restaurante con una muy buena cocina japonesa. Al entrar al local, Hiragizawa ya se encontraba ahí, en una mesa apartada de la entrada. Lo saludé cortésmente y tomé asiento en frente suyo.

−Y bien, ¿de qué querías hablarme? – cuestioné luego de ordenar la comida.

−Primero que nada, tengo una pregunta para ti −lo decía serio− ¿Tú no tienes absolutamente ningún interés conmigo, cierto?

−Siendo sincera, yo opino que eres un chico muy gentil y además… −me interrumpió sin dejarme continuar.

−No estoy pidiendo explicaciones extrañas −rió–, simplemente es una respuesta de "sí o no".

−En ese caso... n-no, no estoy interesada en ti como algo más que un amigo −dije cabizbaja.

−No hay de qué preocuparse Sakura −dijo sonriendo-. Pienso que podemos ser muy buenos amigos- Y yo me contenté al escuchar esto, y es que su presencia y su mirada ya no me ponían incómoda.

El almuerzo avanzó muy bien, compartiendo trivialidades, chistes bastante malos por parte del inglés, comentarios sobre su pasada fiesta de cumpleaños, pero por sobre todo, muchas risas que hicieron ameno aquel encuentro.

Ya habíamos pagado la cuenta y nos dirigíamos a nuestros respectivos trabajos nuevamente.

−Eriol, tu casa es enorme, más bien es una mansión −le dije al recordarla.

−En realidad es de mis padres, aunque ellos permanecen más tiempo en Inglaterra, vienen de vez en cuándo. Pero déjame decirte una cosa –rio−, en realidad yo vivo en un departamento.

− ¿Hoe? −no estaba comprendiendo.

− ¿No Crees que vivir solo en una casa gigante sería extremadamente triste y aburrido? −ambos reímos con ello− Sakura, déjame preguntarte una última cosa antes de despedirnos −asentí con una sonrisa.

− ¿Podrías ayudarme a conseguir una cita con tu amiga, Tomoyo Daidouji?

"Ahora sí... ¡¿HOE?!"


¡Hola a todos mis queridos seguidores! Yo aquí, nuevamente, reportándome el día sábado como dije a algunos que lo haría. Espero que el capítulo que les traigo hoy sea de su agrado.

Quiero aclarar que muchas veces uso palabras o expresiones que son comunes en mi país, por lo general las escribo con letra cursiva. Por ejemplo, no sé si en todos los lugares le llaman "hamaca de jardín" a esa especie de sillón para dos personas, que tiene mecedora y una especie de techito de lona… en fin, pueden preguntar cualquier duda que les surja en la lectura.

Bueno… dicho esto, ahora quiero contar algunas cositas de mí, para quien se interese. Soy de Argentina, tengo 25 años y soy graduada universitaria de la carrera "Contador Público Nacional". Así es, soy contadora. Y como verán, mi profesión está muy lejos de la redacción, la literatura y esas cosas. Sin embargo amo escribir, no sé si lo hago bien o mal, pero es un hobbie para mí. Aunque nunca me animé a narrar, siempre fui más de la poesía y cosas por el estilo. Mi segunda gran pasión es el dibujo, de hecho, apenas tenga algún tiempo de sobra voy a hacer un fanart para esta historia.

En fin, basta de mí. Me gustaría saber de ustedes también y lo que opinan de este fic. Anímense a dejarme un rw ¡Me encantan!

Gracias por leerme.

¡Saludos gente linda!

Flor.