Bella

Cuando desperté me encontré desorientada, nada de lo que estaba a mi alrededor me parecía conocido, salvo una cosa, ella, estaba tan sonriente como de costumbre, sentada en una mecedora esperando pacientemente a que me dignara a levantarme, apenada por este hecho me senté y con un gran bostezo la salude.

Negó con la cabeza sin dejar de sonreír, con uno de sus delicados dedos señalo mi maleta, sobre la cual había una caja rectangular de color blanco, mis ojos se abrieron por la sorpresa, salté de la cama y corrí hacia ella, la tome entre mis manos sin poder evitar mostrar mi alegría en la cara, eso, por supuesto, la hizo sentir mejor.

Al abrirla encontré un perfecto conjunto que utilizaría ese día; unos jeans azul marino con algunos indicios de estar rotos, viejos y deslavados, evidentemente, habían costado una fortuna, sin embargo no pude rechazarlos, no es que sea codiciosa, sino que, sabía bien que paso varias horas buscando algo que no fuera caro, pues, a decir verdad, ella antes de venir a Forks, tenía un trabajo de medio tiempo.

Desvié la mirada para agradecerle, pero ya no estaba, eso si, era realmente tímida, seguramente fue a ver que mas podía hacer para que me sintiera mas cómoda, tengo que admitir que después de todo no fue una mala idea haber regresado a mi ciudad de nacimiento y algo me decía que todo saldrían bien.

Tome la ropa entre mi manos y me dirigía al baño, la deje sobre la tapa del retrete mientras me lavaba la cara y los dientes, de vez en cuando la miraba de reojo, a pesar de haber sido un buen regalo y de la buena intención que ella tuvo, no podía evitar sentirme mal, no me gustaba que gastara el poco dinero que ganaba en mi.

Alguien llamo a la puerta en el instante en que luchaba con el cierre del pantalón, apenada abrí la puerta para permitirle pasar, era su costumbre estar al tanto de lo que sucedía a mi alrededor, por lo que no se le dificulto adivinar que tendría problemas con la ropa nueva

"¿Qué haré contigo?" pregunto en su angelical tono en forma de broma, con un rápido movimiento subió el cierre y abotono el botón testarudo que me había dado mucha guerra.

"¿Estas nerviosa?" me pregunto, al principio no entendí la pregunta, pero en unos segundos capte lo que quería decir y no puede evitar sonrojarme notoriamente, negué con la cabeza aunque era una mentira "Yo estaré ahí para ti, pero estaremos en diferentes salones, tu eres un año menor"

Hablaba tan tranquilamente, como si nada pasara, que no puede evitar enojarme por su falta de interés, con un ligero empujón le indique que me dejara sola, no era necesario que se quedara conmigo en un espacio tan reducido, pues me sentía acosada y realmente encolerizada.

No refuto mi desplante, solo se limito a sonreírme y cerrar la puerta tras ella, escuche como se alejaba y bajaba por las escaleras recibiendo un caluroso saludo por parte de Charlie, todo parecía estar en mi contra, hasta mi propio padre prefería pasar el tiempo con una bellísima vampiresa, la cual se sentía obligada a permanecer a mi lado, por quien sabe que razones.

Deprimida por ese pensamiento me tarde mas de lo usual al decidirme si salir o no, pero como no podía estar siempre escondida en el cuarto de baño tuve que salir, poco a poco saque mi cuerpo del lugar observando a ambas direcciones, por el momento prefería mi intimidad.

Entre nuevamente a mi habitación y para mi sorpresa, Mei había preparado mi mochila, otra cosa mas por la que sentirme incomoda, ¡¿Qué realmente no se podía confiar en mi?!, me pregunte irritada bajando lo mas pronto, para mi paso, las escaleras chocando con el pecho de Charlie, este me esperaba con los brazos extendidos, gesto que por mas que quise, no pude desairar.

Eche un leve vistazo a la sala y cocina imaginado encontrar a la, hermosísima, vampiro esperándome para ir a la escuela, vaya sorpresa que me di al no verla, Charlie adivinando mis pensamientos me apretó ligeramente el hombro.

"Menciono algo de querer conocer los alrededores, trate de convencerlas para que se fueran juntas, pero prometió llegar a tiempo"

Culpable mordí mi labio antes de ir a la cocina a servirme un plato de cereal, lo coloco en la mesa antes de sentarme "Esa chica es muy madrugadora, ya estaba despierta antes que yo" dijo maravillado "Lamento no ser tan madrugadora" comente encogiéndome de hombros sin detener de comer mi cereal

Al terminar de almorzar, recibía maravillosa sorpresa, Charlie me había comprado una camioneta, no era un carro ultimo modelo, pero cubría mis necesidades fundamentales, desee que ella estuviera ahí para que me viera conducir mi nuevo vehiculo.

Después de despedirme de Charlie, me subí excitadamente al coche, no podía evitar estar demasiado alegre, además eso ayudo a que mis nervios por el primer día de clases se me olvidaran hasta que llegue al edificio, dude en bajar, pero antes de retractarme alguien llamo a mi ventana.

"¡Mei!" exclame saliendo del carro y abalanzándome sobre su cuerpo de piedra, esta confundida solo respondió el gesto rápidamente "¿Estas enojada?" pregunte cuando me separo de ella, en respuesta recibí una expresión neutral en su rostro, aunque no duro mucho, pues negó con la cabeza

"Vamos, Isabella Swan, no quieres que piensen que solo me tienes a mi, ¿o si?" pregunto en un tono angelical, apenada negué frenéticamente con la cabeza "¡Perdón!, solo me dio mucho gusto que hubieras venido"

Me dio un ligero golpecito en la cabeza antes de adelantarse, al principio no comprendí el porque se aparto, pero al escuchar unas risitas me percate de que la gente nos estaba observando desde que llegamos, oh dios, que vergüenza me dio, por lo que corrí tras ella totalmente ruborizada