Hola a todos.

Como ya lo dije esta serie de drabbles es para conmemorar el cuarto aniversario del foro I am Sherlocked.

Felicidades a todos y todas.

Para: Violette Moore.

Que lo disfruten


SILENCIO

por

Adrel Black


IV

"La Genética Importa"

John comenzó a preocuparse por Sherlock aquella misma tarde. Cuando llegó lo encontró echado en el sillón hecho un ovillo y arrebujando su larguirucho cuerpo dentro del batín azul.

—Sherlock, ¿estás bien?

— ¿Por qué todo el mundo pregunta si estoy bien? ¿Qué no es obvio que estoy bien?

— ¿Todo el mundo?

—Lestrade lo preguntó, la Señora Hudson ha venido a preguntarlo al menos dos veces y ahora tú.

John se retiró, era obvio que Sherlock tenía uno de sus berrinches y en esos casos lo mejor que se podía hacer era alejarse y permitir que se le pasara.

Sin embargo, el berrinche no pasó. Los días fueron y vinieron y Sherlock siguió echado en el sillón de manera obstinada. A la vuelta de una semana John llamó a Mycroft.

—Así que vuelves a hacer berrinches como cuando tenías seis años —dijo el mayor de los Holmes mientras jugueteaba con el mango de su paraguas y se sentaba en el sillón de John.

Sherlock por su parte sentado en el sillón de enfrente lanzaba miradas envenenadas a John que permanecía en el sofá a una distancia prudente de los hermanos.

— ¿Por qué lo llamaste?

—No quieres comer, no quieres tomar casos, no quieres levantarte del puto sillón, Sherlock.

—Por Dios Sherlock —el detective y el médico miraron a Mycroft —así que por fin lo has aceptado.

— ¿Aceptado? —preguntó John.

—No digas estupideces —retobó Sherlock.

—La verdad hermanito te tomó demasiado tiempo averiguarlo. Yo lo supe, pues… desde el primer día.

—No podías saberlo entonces, yo no lo sabía entonces.

—Pero yo sí. Así que cuándo se lo dirás.

—Nunca.

—Esa es una mala decisión.

— ¿Cuándo se lo dirás tu a Lestrade?

John se sentía perdido en aquella conversación, era como estar mirando un juego de tenis tan rápido que no alcanzas a ver la pelota. Aun así fue extraño mirar como el Señor "Gobierno Británico" enrojecía de forma violenta ante lo que había dicho su hermano.

—Nunca —respondió Mycroft.

—Que hagamos lo mismo será entonces una cuestión de genética.

—Sin duda, la genética importa —Mycroft se puso de pie. —Yo en tu lugar no me preocuparía John, encontrará la solución para esto muy pronto.

Sherlock soltó una risilla seca y sin gracia mientras su hermano abandonaba el 221B.

El médico estaba ahora más confundido que antes.