Hola, bueno aquí está el cuarto capítulo, espero que les guste, gracias a las personas que han comentado, tanto comentarios positivos como negativos. Tal vez haya algunas personas a las que no les guste como es Ginny en este fic pero les pido que le den una oportunidad antes de criticarla duramente. Este capítulo está un poco más largo pero espero que no se les haga tan pesado.
Disclaimer: Harry Potter NO es mio, es propiedad de J. K. Rowling
INTENCIONES
"Puedes reconocer las palabras y los gestos de las personas, pero no sus corazones"-Goong
Harry no lo podía creer ¿Por qué lo había hecho? Él sabía perfectamente que Ginny podría haber escogido cualquier otra casa ¿Qué no razonaba? De ahora en adelante todos sospecharían y desconfiarían de ella siempre, sería una "serpiente".
Eso no era lo peor para Harry, en Slytherin Ginny estaría en peligro, si ellos no podían detener el regreso de Voldemort no estaría segura ni siquiera en Hogwarts.
¿Por qué rayos había entrado en Slytherin? Para Harry era obvio que ella era más astuta y manipuladora, no ignoraba que usaba sus lágrimas a su favor, pero aun así no podía creer que el sombrero la pusiera en esa casa.
La expresión de Ginny no se había modificado, había estado tranquila mientras había tenido el sombreo en la cabeza, no había dejado traslucir ninguna emoción y tampoco lo había hecho cuando se levantó, puso el sombrero en el taburete y, evitando cuidadosamente ver a Harry, caminó hacia la mesa de Slytherin, la cual se encontraba asombrada, ninguno había aplaudido.
Tampoco en la mesa de Gryffindor hubo reacción alguna. Harry notó que Percy se puso pálido y los gemelos Weasley estaban completamente rojos.
Ginny ignoró a todos y se sentó tranquilamente en la mesa, al lado de Daphne Greengrass, comenzando de inmediato una animada charla en voz baja.
Todos la miraron incrédulos, parecía como si Ginny realmente perteneciera a esa casa, tan fría y con sus emociones controladas. La profesora McGonagall después de un instante prosiguió con la lista.
-Potter, Harry- Dijo en tono adusto.
Con esto los murmullos volvieron a llenar el Gran Salón, Harry avanzó hacia el Sombrero pero alcanzó a escuchar a algunos alumnos apostando sobre en cuál casa iba a quedar.
Lo último que vio fueron los ojos de Ginny, quien volteó cuando la profesora McGonagall estaba a punto de ponerle el sombrero a Harry, ella estaba muy confiada pero había un destello de tristeza en su mirada y parecía divertida por la confusión de Harry.
"Ah otro Potter" Escuchó Harry una voz en su cabeza, era el Sombrero Seleccionador "Tu esposa ciertamente tiene una mente muy interesante"
"¿Qué viste en su mente?" Preguntó en su mente Harry
"Eso no te concierne señor Potter" Le respondió el Sombrero "La selección es un tema privado, ni siquiera el director sabe lo que yo veo en sus mentes" continuó el Sombrero "Y lo mejor es que él ni nadie lo sepa ¿no señor Potter? Es peligroso lo que ustedes dos hicieron, son demasiado jóvenes y esa persona debe saberlo, ustedes dos no deberían estar juntos, nunca deben ir contra el destino"
"Entonces ¿En qué casa me pondrás? Todos deben estar impacientes por ver dónde quedo" Dijo Harry enojado, ¿Por qué Ginny y él no debían estar juntos? Ese sombrero no era nada para opinar sobre sus decisiones.
El Sombrero se rió "Sabes a dónde debes ir señor Potter" le dijo "La decisión está en tus manos, no me dejarías en paz si te pusiera en una casa que no te guste"
"¿Entonces puedo elegir la casa que quiera?" Quiso confirmar Harry "¿Me pondrás en Slytherin?"
"Te pondré en la casa que quieras señor Potter pero deberías primero considerar tus opciones" Contestó el Sombrero "Piensa en lo que planeó tu esposa y medita si es lo correcto lo que quieres hacer"
Harry meditó, varios minutos, no sabía qué hacer, por una parte quería estar en Slytherin, no quería que Ginny estuviera sola en ese lugar ¿Y si le hacían algo?, pero por otro lado él sabía, no sabía cómo, que Ginny deseaba que él estuviera en Gryffindor, era lo conveniente. La persona que derrotó a un señor oscuro si iba Gryffindor sería héroe pero si iba a Slytherin todos lo verían cómo al próximo señor oscuro, tenía los recuerdos de la anterior línea del tiempo, todos habían pensado que él era en el heredero de Slytherin durante su segundo año. Pero no quería dejar a Ginny sola, ella había sido una Weasley, una familia de traidores a la sangre y era su esposa, lo que era peor para ella, él tenía que protegerla, aunque al parecer Malfoy la aceptaba y con eso todos los demás la aceptarían, eso era muy extraño, que alguien como él le hablara a un Weasley sin repugnancia.
"Señor Potter debe apurarse ya han pasado casi diez minutos, tengo otros estudiantes que ordenar" El Sombrero soltó una carcajada y continuó "Sabes que Ginevra Potter no necesita que nadie la proteja, ni siquiera tú, y si ella se enterara de lo que estás pensando probablemente te mataría"
"Pero no se lo dirás" Dijo Harry ya seguro de su decisión, Ginny había hecho eso por algo y él no iba a echar a perder sus planes.
"Por supuesto que no" Contestó el Sombrero "Si no me equivoco ya has tomado una decisión"
"Así es, pero antes contéstame algo" Dijo Harry "¿Sabes todo lo que pasa? ¿Tú puedes ver a través de la mente de Ginny y la mía?"
"Señor Potter, tu oclumancia y la de tu esposa es muy poderosa, ni siquiera un mago tan poderoso cómo Dumbledore podría romper sus barreras" El Sombrero sonaba muy orondo "Pero se da el caso que yo fui creado por los más poderosos magos que han habido y por eso yo puedo ver todo lo que pasa por sus mente, aunque cuando su núcleo mágico se estabilice ni siquiera yo podré ver sus mente" Dijo el Sombrero lo último con desdén "Pero ustedes deberán pagar como lo hacen todos, pasando por la pubertad" Agregó riéndose.
Harry sólo asintió mentalmente para mostrar que comprendía, e ignorando lo demás, después sólo espero a que el Sombrero anunciara su casa en voz alta.
-GRYFFINDOR- Gritó el sombrero.
A esto toda la mesa de Gryffindor se levantó a aplaudir, al principio con un poco de recelo, según advirtió Harry, pero después con verdadera alegría. Harry se paró, dejo el sombrero en el taburete y se dirigió a la mesa de Gryffindor. Se sentó entre los de primer año y se volvió hacía la mesa de profesores, todos ellos aplaudían, cómo hacían con todos los estudiantes, pero Harry notó que aunque el profesor Dumbledore sonreía amablemente su habitual brillo en los ojos había desaparecido.
Cuando dejaron de aplaudir y la profesora McGonagall nombró al siguiente estudiante Harry miró hacía la mesa de Slytherin, Ginny lo estaba mirando sin disimulos, tenía una media sonrisa de lado, se veía muy divertida, Harry no pudo evitar sonreír también.
Cuando terminó la selección el banquete comenzó, Ron, quien también había sido seleccionado en Gryffindor, se había sentado al lado de Harry y estaba despotricando contra Ginny, estaba muy enojado porque hubiera entrado en Slytherin y aseguraba que sus padres irían a Hogwarts y pronto arreglarían esa situación.
-Yo siempre supe que terminaría mal, siempre ha sido odiosa y mala. Siempre se sale con la suya es la adoración de papá y mamá siempre le da la razón sobre nosotros aunque ella haya empezado- Decía Ron con la boca llena –Pero ahora ni siquiera mamá la va a ayudar, tal vez le mande un vociferador y la va a avergonzar enfrente de su casa- Dijo lo último con gesto de repugnancia, lo que sólo lo hizo ver ridículo al estar todo sucio de comida.
Harry estaba enojado por las cosas que decía Ron pero sólo siguió comiendo sin decir nada ni hacerle caso. Ron tomó la actitud de Harry cómo si estuviera de acuerdo con él y siguió hablando aún más animado.
-Hola, tú eres Ronald Weasley ¿cierto? - Preguntó de pronto Hermione interrumpiendo su monólogo - ¿Te acuerdas de mí? soy Hermione Granger-
-Ah sí, mucho gusto- Contestó Ron distraídamente y continuó comiendo, ignorándola.
Harry molesto aún por lo que Ron decía sobre Ginny y agradecido con Hermione por interrumpir su perorata ignoró a Ron y comenzó a platicar con Hermione tranquilamente.
-Hola Hermione, que bueno que hayas quedado en Gryffindor, me caíste muy bien- Comenzó Harry – ¿Por cierto sí encontraste a tu sapo? Ya no te ayudamos a buscarlo pero es que bueno…- Dijo mirando hacía Ginny y suspirando.
-Ah hola Harry- Dijo Hermione sonrojándose un poco- el sapo no era mío, era de Neville- Dijo Hermione señalándolo – Pero sí lo encontramos, bueno de hecho lo encontró Hagrid, ¿Lo conoces? Es el guardián de las llaves del colegio.
-He escuchado hablar de él, Ginny me contó sobre él- Dijo Harry, estaba triste por no poder hablar con Hagrid cómo antes, pero no podía hablar con él sin motivos, iría a buscarlo después.
Ante las palabras de Harry el rostro de Hermione se ensombreció –Ah sí, tu esposa, no pensé que fuera a quedar en Slytherin, dijo que era una Weasley ¿No? Por lo que he escuchado los Weasley siempre entran a Gryffindor, toda la mesa se sorprendió cuando el sombrero anunció su casa.
-Bueno, Ginny no es una persona normal, tiende a importarle poco lo que digan los demás- Contestó Harry sonriendo –Y sí puede ir en contra de todos mejor para ella.
-Sí, así es mi hermana, es una vergüenza para mi familia- Dijo Ron con la boca llena –Nunca pensé que iría a la casa de las serpientes, pero siempre ha sido así, hace lo que quiere, aunque probablemente la cambien a Gryffindor de todos modos- Dijo Ron encogiéndose de hombros –Lo más probable es que ya hayan llegado mis papás, la van a volver a seleccionar.
Toda la mesa estaba atenta a lo que decía Ron, querían saber qué iba a pasar con la esposa del gran Harry Potter quien además era miembro de una familia tan conocida como los Weasley.
-Pero eso es imposible Ronald- Contestó Hermione –Una persona sólo puede ser elegida una vez por el Sombrero Seleccionador, aunque tus padres quieran no pueden sacarla de Slytherin.
-Dime Ron, y de todas maneras ¿Tú cómo lo sabes? Eres hija de muggles- Preguntó molesto Ron.
-Está en Hogwarts una historia, no se ha dado un caso de doble selección y no creo que hagan una excepción.
-De todas maneras a ti que te importa- Murmuró Ron por lo bajo, sonrojándose.
-Entonces ¿tú eres Neville?- Le preguntó Harry a Neville, lo recordaba, él también estaba en una situación parecida a la suya, sus padres no los habían criado y habían crecido con familiares que siempre los menospreciaban, aunque por diferentes razones.
-Ah sí, mucho gusto soy Neville Longbottom- Dijo Neville sorprendido por que le hablaran.
-¿Tú eres hijo de los aurores Frank y Alice Longbottom?- Preguntó Harry haciéndose el sorprendido, no podría explicarle a Neville por qué sabía de pronto todo sobre él sino poco a poco.
-Mmm sí- Contestó Neville inseguro.
-Lo siento mucho- Dijo Harry.
Neville sólo asintió con la cara roja. Harry siguió comiendo pero sintió que alguien lo miraba, sólo podía ser Ginny, nadie más podía tener una mirada tan poderosa, ladeó un poco la cara para ver si era ella. Estaba enojada, Harry no sabía por qué lo estaría, no le había hecho nada, al contrario ella lo había tomado por sorpresa, se quedaron viendo a los ojos por unos instantes pero en eso momento alguien le habló a Harry.
-Harrinski, cuñado mío
-Creo que serás el viudo más joven del mundo.
Harry volteó, eran los gemelos, ya se habían recuperado de la sorpresa de que su hermana hubiera sido puesta en Slytherin.
-¿Por qué me convertiré en viudo?- Preguntó Harry divertido, agradecido por tener excusa para no mirar a Ginny.
-Por qué madre matará a Ginny
-En cuanto se entere que entró a Slytherin
-Aunque tal vez Ginny te mate primero
-En vista de cómo te ve
-Por cierto ¿Qué le hiciste? Si yo fuera tú me iría a esconder, está furiosa, ya es suficiente aguantar su furia siendo su hermano, pero ¿Siendo su esposo?- Ambos gemelos se estremecieron.
Eso sólo aumento su inquietud por Ginny, tal vez si él también actuaba enojado las cosas se compensarían, tendrían que dormir juntos esa noche y si Ginny estaba de verdad enojada con él, ella no se le acercaría en toda la noche, aunque al día siguiente se desmayara a cada momento, había pasado una vez cuando Ginny se puso furiosa porque no la dejaron jugar quidditch y Harry no consiguió que la aceptaran.
El profesor Dumbledore se levantó al terminar el banquete y despidió a todos los alumnos con las instrucciones de no acercarse al ala oeste del tercer piso. Harry no pensó que fuera a poner de nuevo las mismas trampas pero no se iba a preocupar, después cambiaría la piedra filosofal.
Todos se levantaron y los de primero siguieron a los prefectos, Harry se rezagó y vio que Snape se le acercaba a Ginny y le hablaba, Ginny asintió y lo siguió. Estaba a punto de seguirlos pero la profesora McGonagall se le acercó y le pidió que la acompañara, el director lo había mandado a llamar. Harry la siguió y alcanzaron a Ginny y al profesor Snape, quien lo vio con desagrado y burla.
Harry se le acercó a Ginny y la tomó de la mano, ésta estaba tiesa, estaba enojada y preocupada, Harry quería preguntarle por qué había hecho que el Sombrero la pusiera en Slytherin pero no quería que nadie escuchara su conversación, prefería esperar.
Ambos sabían quienes estaban con el director antes de abrir la puerta, eran los padres de Ginny, la señora Weasley estaba enojada y el señor Weasley preocupado. En cuanto entraron la señora Weasley se volvió contra Ginny.
-GINEVRA MOLLY WEASLEY ¿CÓMO HAS PODIDO? TU PADRE Y YO TE CRIAMOS PARA QUE FUERAS BUENA Y MIRA LO QUE HAS HECHO ¿CÓMO PUDISTE HACERNOS ESTO? ENTRAR A ESA HORRIBLE CASA- Gritó la señora Weasley aturdiendo el oído de todos por unos instantes.
-Potter- Dijo tranquilamente Ginny, interrumpiendo a su mamá.
-¿Qué?- Pregunto la señora Weasley desubicada por un momento.
-Soy Ginevra Molly Potter no Ginevra Molly Weasley, si me vas a regañar por algo que no fue mi culpa por lo menos hazlo bien- Dijo Ginny sin inmutar su expresión, pero sus manos estaban fuertemente apretadas, tanto que los nudillos se le habían puesto blancos.
-Pero qué ¿Cómo te atre…
-Muy bien creo que tenemos mucho que discutir, Severus, Minerva retírense un momento por favor, en cuanto me ponga de acuerdo con los Potter y los Weasley los llamaré de nuevo- Dijo el profesor Dumbledore.
Ambos asintieron con la cabeza y se retiraron de la oficina del director, no sin que antes Snape le dirigiera una mirada desagradable a la señora Weasley.
-Molly deberías calmarte, el Sombrero la puso allí y debes de aceptarlo- Dijo Dumbledore una vez que los profesores había salido.
-Pero Albus podemos hacer algo ¿No? Que el sombrero le asigne otra casa, aunque no sea Gryffindor, Ginny es muy inteligente, podría estar en Ravenclaw si no se puede lo mejor será educarla en otra escuela- Dijo Arthur Weasley en lugar de su esposa –Ginny estaría en peligro en Slytherin ellos la verán cómo una traidora a la sangre.
-Arthur ellos sólo son niños, no creo que todos en Slytherin sean mortífagos en potencia- Dijo Dumbledore con una sonrisa tranquilizadora –Además el señor y la señora Potter estarán más seguros en Hogwarts que en cualquier otro lugar, en especial el señor Potter, todavía hay mortífagos que quieren hacerle daño.
-Sabes tan bien como yo que esos a esos niños se les ha inculcado desde bebés todas esas ideas sobre la pureza de sangre, Ginny no debe ir a un lugar como ese- Dijo Molly desesperada –Harry está de acuerdo con nosotros ¿No Harry?
-Yo estoy bien con lo que quiera Ginny, señora Weasley, es ella quien debe elegir- Dijo Harry
Todos se quedaron viendo a Ginny -¿Quieres irte de Hogwarts calabacita?- Preguntó finalmente el señor Weasley- Entenderemos si quieres irte a estudiar a otro lugar, podrías estudiar en Beauxbatons- Pero tras decir esto frunció el ceño
-Querido no podemos permitirnos enviar a Ginny a Francia, sería muy costo- Dijo la Señora Weasley quedamente, pero después se animó –Pero puede regresar a casa y yo le enseñaré todo, sí creo que eso será lo mejor.
-Yo no me quiero ir de Hogwarts- Dijo Ginny interrumpiendo a su madre –Siempre he querido estudiar aquí y lo haré, además no me molesta haber quedado en Slytherin al contrario me gusta mucho esa casa- Ante esto los padres de Ginny se quedaron sin habla.
-¿Está segura señora Potter?- Preguntó Dumbledore
-Por supuesto- Contestó Ginny segura –Ah por cierto ¿En dónde dormiremos Harry y yo?
-¿Cómo que en dónde dormirán calabacita?- Preguntó el señor Weasley confundido, ya que su esposa seguía sorprendida.
-Sí, no creo que a los miembros de Gryffindor les guste que una Slytherin- Molly se estremeció -entre a su casa y tampoco Harry puede entrar a Slytherin, los de mi casa se enojarían- Ginny le sonrió a su mamá con ternura –Además si nos dan una habitación separada estarás más tranquila mami, no dormiré en la casa de Slytherin.
-Claro que así estaré más tranquila querida, pero sería mejor que regresaras a casa conmigo- Dijo la señora Weasley rindiéndose ante la sonrisa de Ginny
-Pero es que quiero estudiar aquí mami, sabes que ha sido mi sueño desde que Bill vino- Dijo Ginny haciendo un puchero a sus padres.
-Lo mejor será que usted y el señor Potter duerman en una habitación independiente, está cerca de las habitaciones de los premios anuales, de hecho antes era de ellos, cuando había un premio anual por cada casa, pero esa habitación está libre desde hace más de cien años, cuando se instauró en Hogwarts que sólo habría dos premios anuales, un hombre y una mujer por año escolar- Dijo Dumbledore desviándose del tema- Creo que lo encontraran cómodo, por supuesto que cada uno tendrá libre acceso a sus respectivas salas comunes y tendrán que asistir a clase con su propia casa.
Dumbledore se les quedó viendo a los padres de Ginny, interrogándolos para ver si estaban de acuerdo con los arreglos.
-Está bien- La señora Weasley se rindió ante la mirada suplicante de Ginny- Pero Ginny por favor prométeme que mantendrás las distancias con tus compañeros- Dijo la señora Weasley suplicante –No quiero juzgarlos pero alguien como tú no debe hablar con ellos, quédate siempre cerca de Harry y de tus hermanos, Percy te vigilará, gracias a Merlín que este año sea prefecto, tus hermanos y Harry podrán cuidarte y protegerte.
Harry vio como los ojos de Ginny se llenaron de ira por un segundo, pero rápidamente puso la más encantadora y dulce de sus sonrisas –Por supuesto mami, no te preocupes estaré cerca de Harry siempre, aunque- Puso una expresión triste –Nuestras clases no serán las mismas, sólo nos tocarán unas juntos.
-Albus, ¿No podemos hacer nada para que vayan juntos a clase?- Preguntó el señor Weasley.
-Me temo que no Arthur, eso lo deciden sus jefes de casa y no harán excepciones, es suficiente con que tengan una habitación independiente- Contestó el profesor Dumbledore amablemente con una extraña mirada en sus ojos, Harry estaba seguro que vio el desliz de Ginny.
Acto seguido el profesor Dumbledore llamó a Snape y a McGonagall para que estuvieran al tanto de los arreglos de cuartos para los Potter. Harry vio que la profesora McGonagall estaba claramente molesta, no estaba de acuerdo en que unos niños compartieran la habitación y vio con desaprobación a una avergonzada Molly Weasley.
El profesor Snape era otro asunto, tenía una expresión fría pero veía muy fijamente a Ginny, demasiado para el gusto de Harry, sus ojos tenían una expresión extraña, tal vez ¿añoranza? O ¿arrepentimiento? Harry no era ignorante de la historia de su madre y de Snape, no podía recordar en qué periodo de su vida había la descubierto pero sí sabía todo lo que había pasado, y aunque quería a su padre le avergonzaba ser hijo de una persona así, y sentía una profunda lástima y admiración por Snape, por haber podido amar hasta tal punto a una mujer que no le correspondía. Aunque tenía que ser amable con él tanto por ser profesor como por que en verdad quería, no podría permanecer callado si atacaba a Ginny con la misma saña con que lo había atacado a él en su línea de tiempo original o si veía en ella a Lily Potter, lo que sería espeluznante para él.
Los profesores los escoltaron fuera del despacho del director, no sin que antes se despidieran de los Weasley, quienes se fueron por la chimenea. Ginny tomó de inmediato la mano de Harry en cuanto se despidió de sus padres y lo jaló para seguir a los profesores, quienes caminaban muy rápido, tenían que llevarlos primero a sus propias casas, para mostrarles las entradas y después tenían que mostrarles su cuarto privado.
La profesora McGonagall guió a Harry a la torre de Gryffindor, era la más cercana desde la oficina del director por lo que Ginny tuvo que ir más lejos que él, sólo soltó su mano en el último momento, aunque fuera tonto Harry se sentía intranquilo con que Ginny entrara a las mazmorras, la profesora McGonagall iba muy seria, más de lo que Harry recordaba estaba siempre, le mostro la sala común, ya vacía de estudiantes, con sequedad, le señaló los dormitorios en los que debería estar y le explicó cómo acceder a la torre de Gryffindor, Harry podía estar el tiempo que quisiera tanto en la sala común cómo en el dormitorio de primer año, donde había una cama para él, pero tenía que regresar a su habitación antes de las ocho, podía quedarse en la torre Gryffindor si quería pero una vez la hora límite ya no podía salir. Ginny podía entrar a la sala común, pero era preferible que no lo hiciera, lo único que le prohibió era no podía dejar entrar a nadie de otras casas.
Harry sólo asintió y estuvo de acuerdo en todo, ya estaba cansado y todavía faltaba discutir con una furiosa Ginny. La profesora McGonagall lo condujo a las habitaciones de los premios anuales, llegaron antes que Ginny y el profesor Snape y permanecieron en silencio. Harry quería a Minerva McGonagall, la recordaba como una mujer justa y recta, la mujer que se quedó en Hogwarts a defender a sus estudiantes cuando Dumbledore murió, la mujer que después murió asesinada por los de su propio lado defendiendo algo por lo que Harry le estaría agradecido siempre, sólo que no conseguía recordar cuándo moría y por qué la habían asesinado. No, él no quería estar en malos términos con aquella mujer por lo que con una timidez falsa le preguntó acerca de sus padres, al principio la profesora McGonagall era renuente a seguir su conversación e intentó ser vaga con sus respuestas, no le gustaba mezclarse emocionalmente con sus alumnos, pero Harry insistió y ella le contó todo lo que pudo de los que habían sido sus estudiantes favoritos, Harry notó que sólo hablaba vagamente de los Merodeadores y mucho de Lily Evans, la mejor alumna que la profesora haya enseñado.
Hablaron mucho tiempo, hasta que Ginny y el profesor Snape aparecieron, habían tardado mucho, Ginny le sonreía como si estuviera feliz pero Harry sabía que seguía enojada. Entraron a una pequeña sala, como esa habitación había sido antes de premios anuales había dos recámaras, ambas en lo alto de una escaleras que conectaban a la sala común. La habitación era hermosa tenía mucho tonos dorados y plateados, los sillones eran de cuero verde y había una pequeña mesa de centro de madera rojiza, había una chimenea enfrente de los sillones, se veía que no había sido utilizada en años. Los profesores sólo les mostraron la sala y les dieron la contraseña, tuerentur, y después se fueron, tenían prisa por preparar los horarios de sus estudiantes.
En cuanto salieron se hizo un silencio pesado y sofocante, ninguno de los dos habló, simplemente se quedaron parados sin verse a los ojos. Finalmente Harry no pudo soportar más y rompió el silencio, tarde o temprano tenía que preguntarle sus razones y lo mejor era no retrasarlo.
-¿Por qué lo hiciste?- Preguntó Harry
-¿Hacer qué? No sé de qué estás hablando- Contestó Ginny cortante –Tengo sueño, vamos a dormir- Dijo tomando la mano de Harry y jalándolo a la habitación. Pero Harry no se movió, tomo con fuerza la mano de Ginny y no dejó que avanzara.
Ginny se quedó parada, inmóvil por un momento suspirando profundamente, después volteó y lo miró con tristeza, tenía los ojos vidriosos –Tú sabes por qué lo hice Harry, no sé por qué preguntas- Dijo quedamente.
-¿Por qué eres así? Tan manipuladora, ¿crees qué no sé qué estás fingiendo esas lágrimas?- Dijo Harry enojado.
Ginny jaló su mano e intentó librarse de su agarre pero no pudo –No tienes ningún derecho a hablarme así- Dijo airada –Y suéltame, sabes que no soporto que me sujeten.
Harry soltó su mano, no había sido su intención hacerla enojar, sólo quería entender sus razones y él odiaba que lo ignoraran. –Por favor sólo dime por qué lo hiciste, sabes que el sólo hecho que estés aquí y que estemos casados afecta toda la línea de tiempo original, mientras más cosas cambiemos menos podremos saber lo que pasará en el futuro, entonces los recuerdos que tenemos no servirán de nada y no habrá servido de nada casarnos.
Ante esto Ginny reaccionó con verdadera tristeza y le preguntó con voz temblorosa -¿Te arrepientes de estar conmigo? Entonces el sombrero tenía razón, nosotros no debemos estar juntos, lo que hicimos fue ir contra el destino y lo vamos a pagar muy caro- Dijo lo último asustada.
-Por supuesto que no me arrepiento- Dijo Harry sorprendido de que llegara a esa conclusión y preocupado por lo que había dicho el sombrero –Desde que estoy contigo soy feliz y lo sabes, si no fuera por ti sería una persona muy sola.
Ginny sonrió y le dijo sonrojándose levemente –Fue por eso que hice que me pusiera en Slytherin, si me quedaba en Gryffindor nos iban a obligar a dormir cada uno en su cama después de navidad, pero como mis padres no quieren que pase mucho tiempo en mi casa me dejarán quedarme contigo hasta que acabemos de estudiar, no quiero que sufras sólo a causa de tus pesadillas
Harry suspiró con alivio y resignación, así que había sido eso, una reacción tan tonta y linda, quería enojarse con ella por haber hecho eso por una razón así pero no podía. La abrazó –Podríamos haberlo arreglado de otra manera, a parte las pesadillas no son tan malas como piensas- Susurró
-Eso no es cierto y lo sabes Harry, siempre te despiertas llorando y asustado de estar solo- Le dijo Ginny en un susurro- pero tuvo su lado bueno ¿no?- Prosiguió con una sonrisa –Tenemos todo este espacio para nosotros y no tendremos a nadie que nos moleste.
-No sabía que te importara tanto- Bromeó Harry, agradecido de que cambiara de tema- Cuando salgamos de la escuela nos iremos a vivir a otro castillo.
Ginny le sacó la lengua y le sonrió divertida. No parecía como si instantes antes hubiera estado furiosa. Ha Harry le sorprendía cuantos cambios de humor podía tener en cuestión de minutos.
-Por cierto ¿Por qué estabas tan enojada en el Gran Salón? Estabas tranquila hablando con Greengrass y de repente me viste con enojo- Dijo Harry curioso
La expresión de Ginny se ensombreció –Ah sí, no lo recuerdo, de todas maneras ¿Por qué hablabas con Granger?- Preguntó cortante.
-¿Fue por eso? ¿Porque hablé con Hermione?- Preguntó Harry asombrado, confirmándolo por la expresión de enojo que puso Ginny -Sabes que la apreció, ni siquiera recuerdas bien por qué la odias ¿No es cierto?
-Sí, no recuerdo por qué la odio pero la odio y no quiero que hables con ella, con esa…
-Ginny- La interrumpió un poco cortante -Ella fue mi primera amiga y recuerdo que también fue tu amiga y muy íntima además, no puedes ordenarme con quien hablar o con quien no, ni que amigos tener, aunque seas mi esposa, mi alma gemela o lo que sea no tienes ningún derecho a mandarme como yo no tengo ningún derecho a mandarte.
Después de las palabras de Harry hubo un largo silencio en el que Harry se arrepintió por lo que había dicho, pero no iba a cambiar sus palabras. Ginny se quedó mirándolo a los ojos todo ese tiempo, para finalmente desviar la mirada y decir con frialdad -Recuerda tus palabras, no vayas a cambiarlas después- Después Ginny dio un leve suspiro y dijo risueña –Vámonos a dormir Harry, sino mañana no podremos despertar.
Harry sólo asintió un poco preocupado por su calma, tomó su mano suavemente y juntos subieron a su recámara. Compartieron la cama como siempre lo hacían, como si no hubieran discutido, al acostarse Ginny de inmediato se abrazó a Harry, poniendo su cabeza debajo de su barbilla y rodeando su torso, Harry al principio estaba un poco tenso pero después, al ver que Ginny actuaba con normalidad, se calmó y rodeó sus hombros con sus brazos, bajó su cabeza para poder oler su cabello y se quedaron profundamente dormidos.
Al día siguiente se levantaron temprano, tanto Harry como Ginny estaban emocionados de volver a Hogwarts, por fin habían salido de la Madriguera, tenían la intención de pasar en Hogwarts todas las vacaciones posibles, o por lo menos Ginny se quería quedar. Lo bueno de ese dormitorio era que tenía dos baños, podían tardarse el tiempo que quisieran, Ginny se había apropiado del baño de su recamara y Harry tenía que ir al baño de la otra habitación, Ginny quería tener un espacio propio y seguía enojada con Harry, ambos bajaron al mismo tiempo a su sala común y fueron juntos al gran comedor, tomados de la mano.
Cuando atravesaron las puertas del Gran Comedor todos se quedaron en silencio, había muchos alumnos, todos los estudiantes estaban ansiosos por empezar sus clases, Harry y Ginny atravesaron lentamente y se sentaron juntos en la mesa de Gryffindor. Muchos Gryffindors la vieron con desagrado pero ninguno dijo nada, los hermanos de Ginny podrían hacerles algo si lo hacían.
-Ginevra, Harry, buenos días- Dijo Percy acercándose a Harry y a Ginny, y sentándose junto a su hermana. También los gemelos se acercaron y se sentaron en frente de Ginny y Percy. Parecían querer acercarse a su hermana y ni Harry ni Ginny tenían problemas con ello.
-Ickle Gin-Gin buenos días- Dijeron los gemelos al mismo tiempo.
-Buenos días- Dijo Ginny sonriéndoles a sus hermanos, estaba feliz de que no estuvieran enojados ni hoscos con ella, en especial Percy, ella sabía muy bien que su hermano la hubiera tratado horriblemente si le hubiera desagradado su casa, pero él era de toda su familia el que menos prejuicios tenía hacía las otras casas.
-Harrynski ickle vemos que sobreviviste- Comenzó uno de los gemelos.
-Gracias a Merlín que nuestra hermana no te mató.
-Sino ¿Quién podría soportarla con ese carácter?- Terminaron juntos
-Fred, George, ¿Cómo se atreven?- Dijo Ginny sonrojada. Harry se rio y Ginny terminó riéndose con él, pero su risa se cortó abruptamente al ver que se acercaba Ron
-¿Qué haces aquí? Ve a sentarte con los de tu casa- Dijo Ron cortante.
-Estoy desayunando por si no lo has notado- Dijo Ginny fríamente sin dirigirle la mirada, llevándose su jugo de calabaza a la boca.
-Pues deberías irte, no eres bienve…- Harry le dirigió una mirada desagradable, odiaba que le hablaran así a Ginny. Ron lo notó y se quedó callado.
Ginny levantó la vista y arqueó una ceja incitándolo a que continuara lo que estaba diciendo, pero Ron bajo la vista y farfullando por lo bajo se sentó en frente de Harry, al lado de los gemelos. En ese momento llegó Hermione y se sentó con dudas al lado de Harry.
-Buenos días- Dijo Hermione un poco cohibida. Todos la saludaron amablemente y Harry comenzó a platicar con ella, después de un rato Ron también se unió a la conversación, Harry era más amable con Hermione que como lo había sido en la línea de tiempo original, quería mucho a Hermione y no quería que pasara todo lo que tuvieron que pasar para que ella, Ron y él fueran el inseparable trío, Ginny no le dirigió la palabra y siguió comiendo tranquilamente. De vez en cuando Harry la observaba para ver si no se enojaba, pero ella se encontraba normal.
Finalmente Ginny dio un hondo suspiro y se volvió hacía Hermione –Hola Hermione, oye siento haberme portado tan grosera contigo ayer. No debí haberte hablado así.
Hermione se quedó por un momento sin habla, sorprendida de que Ginny le hablara, pero después pudo tartamudear –Hola, Ginevra, no te preocupes no me molestó.
-Llámame Ginny por favor- Dijo con una sonrisa amigable –Y en verdad lo siento, estaba tan ansiosa y preocupada por no quedar en Gryffindor- Dio un leve suspiro y agregó –Y mis temores estaban justificados ¿No?- Dijo con una sonrisa triste
-No te preocupes, en serio, lo entiendo- Dijo Hermione insegura, y después un poco más animada - ¿Pero estás molesta de estar en Slytherin?- Preguntó con curiosidad.
-No, sólo es un poco extraño- Continuó Ginny, comenzaron a platicar amigablemente, Harry estaba preocupado pero no lo demostró y siguió actuando como si fuera normal que Ginny le hablara alguien que odiaba. Más tarde la profesora McGonagall se dirigió a la mesa para comenzar a repartir horarios y Ginny tuvo que levantarse para ir a su mesa y recoger su propio horario de manos del profesor Snape.
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Ese día no fue el único en el que Ginny se sentó en la mesa de Gryffindor, Harry y ella habían acordado irse sentando por turnos en Gryffindor o en Slytherin, al día siguiente Harry había tenido que sentarse en Slytherin con ella, todos habían sido si no amables por lo menos indiferentes ante que se sentara en su mesa, había pasado un buen rato con los amigos de Ginny, ella siempre estaba con Daphne Greengrass, eran como uña y carne, como antes, cuando había sido amiga de Hermione o de Luna, aunque siempre que veía a Hermione era amable con ella. También Ginny se juntaba con Draco Malfoy y sus compinches Crabbe y Goyle, aunque no todo el tiempo, Harry también les hablaba aunque con más frialdad que Ginny.
Toda esa semana Harry y Ginny no se pudieron ver mucho tiempo en el día, sólo tenían clase juntos en pociones y no sabían qué esperar del profesor Snape. Ginny había hecho que los gemelos le presentaran a Hagrid y los había convencido para que la llevaran a ella y a Harry a su cabaña el fin de semana, era la única excusa que había encontrado para conocer a Hagrid, por lo menos para Harry, Ginny lo había intentado convencer de que sólo se le acercara ya que Hagrid no era la persona más inteligente del mundo y no sospecharía si de pronto Harry le hablara como si lo conociera, pero Harry no quizo correr riesgos podían estar vigilándolo y el profesor Dumbledore sí era lo suficientemente inteligente para relacionar las cosas por muy ambiguas que pareciesen.
Ginny estaba feliz, resplandecía de felicidad, había estado muy ansiosa de entrar a Hogwarts y no quería ni pensar en irse durante las vacaciones, la única fricción que había entre ellos era que Ginny se había negado a decirle a Harry lo que le había dicho el sombrero, aun cuando Harry sí se lo había dicho, esto había molestado levemente a Harry pero lo había dejado pasar, no quería crear discordias y lo más probable era que el sombrero le había dicho lo mismo que a él.
El viernes de su primera semana en Hogwarts les tocaba su primera clase juntos, dos clases seguidas de pociones con el profesor Snape. Hasta ese día habían sido los mejores alumnos de primero, lo profesores estaban atónitos y encantados con su desempeño, aunque ambos habían acordado no llamar la atención sobre sus habilidades no pudieron evitarlo, las clases les eran muy aburridas y los hechizos salían sin ningún esfuerzo y aunque ellos lo quisieran evitar, siempre eran los primeros en terminar, siempre eran los únicos que lograban hacer todo a la perfección. Las únicas clases en las que no destacaban tanto eran en historia de la magia y en herbología, en la línea del tiempo original ninguno de los dos le había tomado mucha importancia a ninguna de las dos clases y por lo tanto no sabían muchas cosas que los profesores enseñaban.
Ese viernes comieron en Gryffindor, aunque había pasado poco tiempo desde que Ginny se sentaba ahí ya casi todos habían aceptado su presencia como algo normal, Ron seguía enojado con Ginny pero le hablaba con normalidad ya que sus hermanos y Harry también lo hacían. Tenían una clase antes de pociones por lo que se fueron para diferentes lados. Lo mejor de sus recuerdos, pensaba Harry, era que no se perdían en el castillo, podían llegar a cualquier parte del castillo usando atajos que sólo se aprendían después de años de vivir en Hogwarts.
Se encontraron afuera de las mazmorras, cuando Harry llegó ya había una fila fuera del aula cerrada, el profesor Snape aún no había llegado, Ginny estaba formada detrás de Daphne con la cual platicaba, Harry iba con Ron, como siempre y con Hermione detrás de ellos, ella y Ron aún no congeniaban, Ron la consideraba una presuntuosa sabelotodo y Hermione lo veía como un tonto desinteresado en el estudio, pero ambos se soportaban por Harry, para Ron era su mejor amigo y para Hermione su único amigo, ninguna otra persona le hablaba y menos con tanta amabilidad como lo hacía Harry, después de que Susan y Hannah que la habían defendido de Draco antes de la selección no le habían vuelto hablar.
Harry se formó de inmediato detrás de Ginny y le tomó la mano, ella volteó y le sonrió con afecto, como siempre hacía cuando lo veía, lo saludó y también saludó a Ron y a Hermione, en cuanto llegaron Daphne los miró con desagrado y se volteó ignorándolos, no comprendía por qué Ginny le hablaba a alguien como Hermione y sólo era amable con Harry por ella, Ginny le caía muy bien, tenía las ideas puestas donde debían estar, en cambio su marido era muy ingenuo y superfluo o por lo menos lo parecía por como trataba a todos.
Harry y Ginny comenzaron a platicar, nunca se acababan los temas de conversación, rápidamente comenzaron a ignorar a sus propios grupos de amigos y se sumergieron en su propio mundo. Ron sólo se quedó callado, estaba acostumbrado a que Harry ignorara a todos cuando Ginny le hablaba, no en vano había pasado la mitad del verano con ellos pero le seguía molestando un poco, antes cuando Harry acababa de despertar Ron se peleaba con Ginny por su atención, él era la única persona de su edad en la Madriguera, bueno que se pelearan era un decir ya que si Ginny le hablaba a Harry este inmediatamente dejaba cualquier cosa que estuviera haciendo e iba con ella ignorándolo hiciera lo que hiciera y viceversa. Pero Hermione aún no se acostumbraba del todo, aunque ella estuviera hablando con Harry de algo interesante o se estuvieran divirtiendo nunca le ponía atención o le sonreía como a Ginny y si Ginny aparecía Harry ignoraba a quien fuera por completo, se sentía muy mal de que su único amigo la ignorara por alguien como Ginny.
Cuando los alumnos comenzaron a entrar al aula Ginny jaló la mano de Harry y lo condujo a un escritorio de en medio, Ron los detuvo.
-Harry vamos a sentarnos- Dijo Ron incómodo de estar en el mismo salón que los Slytherin, él y Harry siempre se sentaban juntos, ellos dos y Hermione.
-Me voy a sentar con Ginny, lo siento- Dijo Harry con una sonrisa de disculpa –Mejor siéntate con Hermione, ¿O te vas a sentar con alguien más, Hermione?- Preguntó dirigiéndose a Hermione
-Pues no sé, no creo- Dijo apenada de no tener otros amigos con los cual sentarse. No quería sentarse con Ron –Me voy a sentar con Neville- Dijo caminando directo a la mesa en la que Neville ya estaba sentado, se sentó y saludó a Neville, este se sonrojó levemente y le devolvió el saludo.
Ginny soltó a Harry y se sentó, Harry la siguió y se sentó a su lado, Ron se quedó parado sin hacer nada – ¿Vas a quedarte parado? Te advierto que el profesor Snape no es muy paciente con los estúpidos- Dijo Ginny burlona y levantando una ceja.
Ron se puso rojo e iba a empezar a despotricar cuando llegó el profesor Snape, se dirigió al frente de la clase y se quedó viendo a Ron con frialdad y enojo –Siéntese- Dijo y Ron prácticamente fue corriendo al primer asiento vacío que vio, se sentó con Goyle, al parecer Crabbe se había sentado con Draco.
"Genial combinación" Pensó con burla Harry, aunque quisiera mucho a Ron tenía que admitir que no era inteligente y mucho menos lo era Goyle, incluso él mismo sólo pudo pasar pociones con Snape por la ayuda de Hermione, no quería imaginarse trabajar con alguien tan estúpido. Al parecer Ginny pensaba lo mismo, en vista de la insolente sonrisa que tenía, se veía muy divertida.
El profesor Snape comenzó la clase pasando lista, cuando llegó a Potter alzó la vista y vio levemente a Ginny, ignorando completamente a Harry. Al parecer había adoptado una postura neutral, a Harry le parecía muy extraño esa postura de Snape, aunque lo agradecía, él no era el tipo de persona que cambiaba su desagrado de pronto, se suponía que el odiaba a Harry por ser hijo de James Potter y solo lo protegía porque también era el hijo de su amada Lily Evans. Vio a Ginny y levantó una ceja, preguntando si ella sabía lo que pasaba, Ginny frunció el ceño, pensando para después negar con la cabeza.
—Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó, la clase en silencio, y se escuchaban sus palabras aunque hablara casi susurrando—Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudarán que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, hasta detener la muerte... si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente tengo que enseñar.
El resto de la clase Harry comprendió algo, aunque el profesor Snape no lo atacaba como su línea de tiempo original no era lo mismo con el resto de Gryffindor, parecía como si odiara a todos los Gryffindors con la misma pasión que a Harry en sus recuerdos, se ensañó especialmente con Neville. El profesor Snape los puso en parejas para que mezclaran una poción sencilla para curar forúnculos, criticaba a todos los Gryffindors y alababa a los Slytherins, especialmente a Draco Malfoy, hasta ahí todo iba como Harry lo recordaba, sólo que parecía ignorar a Harry y a Ginny a propósito, cuando caminaba a través del aula revisando los calderos de los demás no veía el suyo y sólo hasta el final revisó su poción, para evaluar su trabajo, habían sido los primeros en terminar, le dio un vistazo a la perfecta poción y sólo asintió levemente.
-La poción está bien hecha, señora Potter, claro que no se podía esperar menos de alguien de Slytherin, también tú lo hiciste bien Potter- Dijo el profesor Snape, lo último a regañadientes.
-Gracias profesor- Dijo Ginny complacida, con una sonrisa en su rostro, Harry sólo hizo una inclinación con la cabeza. El profesor siguió revisando las pociones de los otros, felicitó efusivamente, dentro de lo que cabía, a Draco por su poción, cuando fue a ver la poción de Neville y Hermione, Harry se tensó, Snape siempre se había ensañado con Neville, no sabía la causa y detestaba a Hermione por ser hija de muggles, ellos dos trabajando juntos eran una mala combinación. El profesor Snape sólo dio un leve vistazo e hizo una mueca desagradable.
-Longbottom- Dijo fríamente, sobresaltando a Neville – ¿Cuánto le pusiste de ortiga seca?- Lo miró fijamente y al ver que no respondía, continuó hablando- ¿Cuántas púas de erizo pusiste y en qué momento lo hiciste?
Neville sólo se quedó callado sin saber que decir, estaba muy pálido, volteó rápido a ver a Hermione para que lo ayudara, ella rápidamente intentó ayudarlo –Profesor, nosotros pusimos…
-Silencio- Le gritó a Hermione, todos los Gryffindors estaban asustados –No te he preguntado a ti. Longbottom ¿Crees que no me di cuenta que Granger hizo toda la poción? Ni siquiera sabes los pasos para hacerla, sólo tomas el crédito por lo que otras personas hacen, un punto menos a Gryffindor por mentiroso- Dijo el profesor Snape con complacencia y siguió avanzando para seguir revisando, pero se volteó a medio camino –Y un punto menos para ti, por ayudarle a hacer trampa- Dijo señalando a Hermione, para después volverse y seguir avanzando.
A Hermione se le humedecieron los ojos y apretó los labios para no romper a llorar ¡Por su culpa Gryffindor había perdido un punto! Tenía miedo de la reacción de los de casa cuando se enteraran. Hermione miró a Harry, quien se encontraba atrás, para ver si estaba enojado con ella por haber perdido ese punto, Harry se volteó levemente y le sonrió para darle ánimos, ella le devolvió una débil sonrisa, pero se sintió mal cuando vio la sonrisa de complacencia de Ginny, ella estaba con la cara inclinada para que no viera su rostro pero aun así Hermione la alcanzó a ver.
Ron y Goyle habían hecho una horrible mezcolanza de color del regaliz negro, era por mucho la peor poción de todas, así que cuando el profesor Snape la vio se burló horriblemente, prácticamente le echó toda la culpa a Ron y le bajó un punto por tan malo trabajo, y otro por no haber ayudado a su pareja a hacer la poción correctamente.
Cuando salieron de las mazmorras Ron comenzó a quejarse de Snape, era un arrogante, decía, que favorecía a todas las serpientes de su casa y trataba a los Gryffindors como basuras –Es increíble lo que hizo- Exclamó enojado Ron –Yo no fui el único que hizo mal la poción, Goyle no ayudó mucho que digamos y a él no le bajó puntos de Slytherin, es un…
-Ron, es un profesor, no debes hablar así de él- Le dijo Hermione enojada, ella se les había unido a Ron, Harry y Ginny, también Neville la había seguido e iba silencioso.
-Vamos Hermione, también a ti te trató mal, te quito un punto sólo por hacer bien tu poción. Él simplemente nos odia porque estamos en Gryffindor- Dijo Ron
-Fue mi culpa que nos bajara los puntos- Dijo Neville quedamente –Lo siento Hermione, tú habías hecho la poción tan bien y yo lo arruine.
-No fue tu culpa Neville- Dijo Hermione conciliadora –Sabía que no entendías, debí haberte explicado cómo se hacía la poción en lugar de hacerla yo sola.
-Vamos, no fue tan malo, sólo son 4 puntos, creo que tú ganaste más puntos que estos en tu primer día Hermione- Dijo Harry sonriendo –Ni siquiera recuerdo cuantos puntos has ganado para Gryffindor está semana, ni se va a notar.
-Tal vez si no fueran tan tontos no habrían perdido esos puntos- Dijo Ginny tranquilamente –Fue su culpa por no hacer las cosas bien.
-Cállate Ginny, Snape sólo te felicitó porque estás en Slytherin- Dijo Ron enojado y con las orejas rojas –De todas formas tú tampoco hiciste tu poción bien, sólo…
-Ron- Harry le advirtió para que se callara.
En ese momento llegaron ya al Gran Salón y Ginny sólo tomó la mano de Harry y atravesó las puertas, volviéndose sólo para decirle a Ron –Mi poción estaba perfecta, yo no tengo la culpa de que seas un troll que ni siquiera sabe hacer una poción tan sencilla, es una vergüenza tenerte en la familia- Después se volvió hacía Harry -¿Vamos?
-Sí, vamos- Dijo Harry tranquilo –Cuando terminen de comer ¿Nos acompañan a ver a Hagrid? Voy a comer en Slytherin pero en cuanto terminemos nos vamos.
-Si quieres Harry, ¿Pero no te molestaremos?- Le contestó Hermione insegura y mirando a Ginny.
-Claro que molestarán pero no se puede hacer nada, no tienen otros amigos con quienes estar- Dijo Ginny con una sonrisa.
-Por supuesto que no nos molestarán, ven, Ron va a venir de todos modos, tú también puedes venir Neville, si quieres- Hasta al final todos aceptaron ir a la cabaña de Hagrid y se fueron a comer a sus respectivas mesas, en cuanto llegaron a la mesa de Slytherin Harry borró su sonrisa y le preguntó a Ginny por qué había dicho eso, se lo había preguntado tranquilamente, para no llamar la atención innecesariamente. Ella se le quedo viendo fijamente sin contestarle por largo tiempo –Sabes que me caen mal y por qué permites que hablen así de Snape si lo quieres tanto- Dijo finalmente, susurrando para nadie en la mesa los escuchara, Harry y ella seguían llamando mucho la atención.
Harry suspiró -Sabes que él es muy injusto con Gryffindor, no tiene ninguna defensa- Dijo Harry comenzando a servirse comida -De todas formas no les vuelvas a hablar así, ellos no tienen la culpa de tu mal humor.
-Tú no eres nadie para darme órdenes Harry, yo puedo tratar a las personas como quiera- Dijo Ginny sonriendo y sirviéndose comida.
Harry asintió, dándole la razón –Tienes razón, pero más tarde cuando los necesites te vas a arrepentir, sé amable con todos y haz que te deban cosas, esa es la mejor manera de ganar lealtad.
-¿Entonces sólo estás siendo convenenciero?- Dijo Ginny sonriendo y arqueando una ceja. Harry sólo se encogió de hombros y le sonrió.
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