Disclaimer: Los personajes de Twilight le pertenecen a la fabulosa S. Meyer la historia yo solo la adapto a Twilight, espero que la disfruten y sea merecedora de sus comentarios, hacia mi adaptación y la magnífica historia… Si saben cómo quitarle a Edward a S. Meyer díganmelo por favor. jajaja

Disfruten…

(*.) CAPITULO 3 (*.)

POV BELLA.

– ¿Qué ocurre?. – Me pregunta Victoria a través de la pantalla de mi portátil. En cuanto he llegado a casa me he conectado y ella ya estaba esperándome. Se ha conectado en su casa, la que comparte con James. Otro amigo de mi hermano y novio de Victoria.

– ¿Recuerdas lo que te conté hace años sobre Edward, el amigo de Emmett y James?. – La miro con ansiedad, y sé que ella lo capta por me mira igualmente ansiosa, por saber qué es lo que me ocurre.

– Sí, claro, – me responde. – Por cierto, ¿cómo te fue en la entrevista?. – Me pregunta casi susurrándome, por lo que deduzco que no está sola en casa.

– La persona que me ha entrevistado, el que sería mi jefe y Edward. – Me interrumpo, pensando un segundo como decírselo. Veo claramente la expectación en su cara. – ¡Es la misma persona!. – Se lo digo de sopetón y a bocajarro, a la vez que bajo el tono de mi voz, pero lo suficientemente alto para que me escuche.

– ¿Qué?. – Grita Victoria sorprendida. – No puede ser. ¿Te ha reconocido – Al momento, tras escuchar sus gritos aparecen detrás de ella James y mi hermano. Solo espero que no hayan oído nada.

– Hola. – Les digo como si no estuviésemos hablando de nada trascendental.

– ¿Qué son esos gritos?. – Nos pregunta James, como si no supiese lo exageradas que podemos llegar a ser.

– Hola Bella. – Me dice mi hermano, metiéndose en medio entre la pantalla y Victoria. A ella no le queda más remedio que echarse hacia atrás con la silla donde está sentada.

– ¿Estás bien? ¡Te veo un poco pálida!. – Me dice medio preocupado, girando la cabeza para mirar a Victoria. No puedo verlo pero sé que estará interrogándola con la mirada.

– ¿De qué hablabais?. – Le pregunta James, tratando de entrar en el foco de la cámara, pero sin conseguirlo apenas.

– ¡Cosas de chicas!.– les digo tratando de quitarle hierro al asunto.

– Ya veo. – Dice mi hermano esbozando una sonrisa cómplice. ¿Qué ideas se le estarán pasando por la cabeza?. – El viernes voy a estar por Seattle, – Me dice sin darle importancia de que pudiésemos estar hablando Victoria y yo. Sabe que cuando digo eso, significa que no quiero contarle nada de momento, pero que cuando lo considere oportuno si es importante, se lo contare. Me temo que esto será lo segundo en toda mi vida, que no pueda contarle nunca, con lo cual no podré ser completamente sincera con él, lo que hace me sienta culpable. Lo primero fue lo que me sucedió con Jake.

– Tengo que reunirme con Edward por un asunto de trabajo. – Me dice. – ¿Nos acompañaras a cenar, cuando terminemos?. – Me pregunta esperanzado, alzando las cejas. Sabe qué hace mucho tiempo que Edward y yo no nos vemos. Bueno, hasta hoy. Aunque eso ninguno de los dos lo sabe.

– No puedo Emmett. Lo siento. – Le digo con voz afligida. Veo como Vic me mira con pavor. – Unas amigas de la época en la que vivía en Londres con mamá, me han invitado a pasar el fin de semana en Sierra Nevada. Es el cumpleaños de una de ellas. – Le cuento la mayor trola de mi vida. Ni siquiera estoy segura de que se lo esté creyendo. – Por cierto, Vic me han dicho que tú también estas invitada. – La miro suplicándola a que diga que sí. Antes de que mi amiga pueda decir nada continuo hablando dirigiéndome a mí hermano. – ¿Por qué no te vienes el mañana y cenamos tu y yo solos?. – Le pongo esa cara de niña buena con la que consigo que me diga que si a todo.

– ¡De acuerdo!. Arreglo el vuelo para mañana. ¡Pero resérvame toda la tarde para mí!. – Me dice con una sonrisa.

– Por supuesto hermanito. – Le digo sonriéndole.

– ¡Vamos dejar que estas dos arreglen el mundo mientras tu y yo nos tomamos algo!. – Le dice James. – ¿Me vas a dejar solo el fin de semana?. – Le pregunta a Victoria, mirándola con cara de pena.

– ¡La tienes todos los días!. – Me quejo yo.– Por un par de días que te la robe, no te va a pasar nada! Veo que Vic está sonriendo de oreja a oreja. Nos espera un fin de semana a lo grande. Cuando cortamos la comunicación, reservo en un hotel de Sierra Nevada pero en lugar de ser un grupo de varias amigas, seremos solamente Victoria y yo quienes disfrutemos de la nieve y del sky.

En la cena ese jueves con Emmett hablamos un poco de todo lo que hemos hecho desde noche buena hasta ahora que no nos hemos visto. No puedo contarle que estuve con Jake posando desnuda para él. ¡Pondría el grito en el cielo!. Y tampoco sabría cómo explicarle que pase la noche vieja con su

padre. Así que no me queda más remedio que contarle una mentira piadosa, una más, sobre lo bien que lo pasamos mis amigos y yo en Tenerife, disfrutando de la playa en Enero. Ya llevo tres mentiras.

Me ha llevado a un pequeño restaurante italiano cerca de casa. Es un pequeño local donde solamente hay cuatro mesas, por lo que tras divisar una vacía nos sentamos rápidamente para que nadie pueda robarnos el sitio. Observo como unas chicas me miran con envidia. Sonrío dándome cuenta de lo guapo que tiene que parecerlas. Rubio, ojos claros y esa sonrisa suya tan encantadora.

Pedimos una pizza cada uno, yo rechazo el vino que me ofrece.

– ¡Cuéntame!. – Me pide Emmett– ¿Estas saliendo o no con Jacob?. Quiero que sepas que me parece muy bien. – Recoge mi mano con la suya sobre la mesa– Aunque eso de que se dedique a – se queda callado un momento, sé que se refiere al hecho de que Jake se dedique a las Bellas Artes, a la pintura en concreto. – No sé, no lo veo muy bien.

– Emmett, – le interrumpo colocando mi otra mano sobre la suya. Espero un segundo a continuar hablando mientras el camarero le sirve el vino. Coloco mi mano sobre mi copa evitando que en un descuido me sirva a mí también. – Entre Jake y yo no hay nada. Solo somos amigos. Él quería algo más y yo lo he rechazado así que prefiero no verlo durante algún tiempo. Y en cuanto a su profesión, – trato de explicarle – Estudio Bellas Artes en la Universidad de Nueva York. ¡Y es realmente bueno en lo que hace!. – No sé por qué lo defiendo de esta manera. Realmente no se lo merece. – Sé que yo le gusto, – Continúo explicándome por lo que abre mucho los ojos cuando se lo digo y me sonríe de oreja a oreja. Parece que le hace gracia. – Y según él está completamente enamorado de mí, pero yo no siento nada por él.

– De acuerdo.– Me dice levantando las dos manos con las palmas hacia mí, en señal de rendición.

– ¡Lo que tienes que hacer es divertirte!. – Nos traen las pizzas. El olor a queso con el del tomate hace que me dé cuenta del hambre que tengo. La verdad es que desde la entrevista he tenido el estómago prácticamente cerrado. No puedo dejar de sentirme desilusionada por el hecho de que Edward no me reconociese. Emmett ha optado por una Cuatro Quesos y yo por la de trufa con setas. Mi favorita.

– Emmett. – Le digo, – hay algo que me gustaría contarte. – Bebo un sorbo de agua tratando de reunir el valor. Sé que esto no puedo y además no quiero ocultárselo. – ¡Pero no quiero que te enfades!. – Veo como frunce el ceño. – Hace unos días hice una entrevista de trabajo y puede que me contraten. Quedaron en decirme algo la próxima semana.

– ¿Por qué no me dijiste que querías trabajar?. – Mantiene el ceño fruncido, haciendo que le aparezcan unas pequeñas arruguitas sobre su frente, lo que me hace reír. Le hacen parecer más mayor de lo que realmente es. Pero reprimo mi risa. No quiero que se mosquee.

– ¡Sabías perfectamente que esa era mi intención cuando volví de Nueva York!. – Le digo recordándole mis intenciones, mientras sigo comiendo

– ¡Podrías trabajar con Edward!. – Exclama. – Ha estado haciendo entrevistas para una de las sociedades de las que somos socios para contratar una secretaria. De hecho me reúno con el mañana allí. – Continúa explicándose, por lo que me asusto un poco. – No por ese asunto. Eso se lo dejo en sus manos. – Me siento aliviada al escuchar sus palabras, por lo menos no curioseara en mi currículum descubriéndome. – ¡También podrías trabajar conmigo!.

– ¿Contigo?. – Le digo riéndome para después darle un mordisco a mi trozo de pizza.

– En administración. – Me aclara.

– Emmett quiero conseguir las cosas por mí misma. Por favor, dame la oportunidad de demostrarte que puedo hacerlo. – Le hago un puchero, sé que no puede resistirse a mis pucheros. – Además no tengo ni idea de cómo se dirige un hospital.

– Sé que puedes hacerlo perfectamente. – Se queda en silencio. – Las dos cosas. – Me aclara mirándome por encima de sus pestañas. Bebe un sorbo de vino y tras dejar la copa sobre la mesa vuelve con sus preguntas. – ¿Y dónde hiciste la entrevista?

– ¡A no!. Eso no te lo voy a decir. – Le respondo negando a la vez con mi cabeza.

– ¿Por qué?. – pongo los ojos en blanco.

– Vamos a esperar a ver si me llaman y cómo va la cosa. ¿De acuerdo?. – No puedo explicarle la razón, así que trato de dejarlo estar.

– De acuerdo. Pero quiero que tengas mucho cuidado y … – Le miro haciendo que se calle. Siempre tiene preparado el discurso para que tenga cuidado con esto y con lo otro, es excesivamente sobreprotector conmigo.

El viernes tras recoger a Victoria en el aeropuerto nos encaminamos con mi coche, un Mini Cabrio de 3 puertas descapotable, hasta Sierra Nevada. Me pide que la de todos los detalles de la entrevista durante el camino. Parece más emocionada por el reencuentro que yo. Evidentemente ya sabía que la historia del cumpleaños de la famosa amiga era mentira. En realidad no tengo ninguna en Londres. Era solamente para poner una excusa para no tener que ver a

Edward.

En cuanto llegamos al hotel, nos registramos y vamos rápidamente al restaurante a cenar. A pesar de que ella es española, ya se ha acostumbrado al horario inglés, así que para complacerla cenamos a las 8 de la tarde.

– Tienes dos opciones. – Me dice Vic cuando llevamos una botella de vino blanco entre las dos, en el restaurante del hotel y vamos por el segundo chupito. Es verdad, que delante de Emmett procuro no beber. Trato de dar la imagen de niña buena.

– En el caso de que te llame diciéndote que te contrata, puedes decirle quien eres y hablar con tu hermano y contarle que acabaste en su empresa haciendo una entrevista por pura casualidad. – Da un sorbo de su chupito apurándolo de golpe. – Sabemos perfectamente que esos 4 amigos tienen diferentes empresas repartidas por ahí, – Sé que está incluyendo también a Jasper, el cuarto en

discordia. – ¡Tantas que casi ellos mismos, ni siquiera saben que es lo que tienen!. – Exclama a la vez que me sonríe. – Estoy segura que tendrías el trabajo igualmente, pero siempre serias la hermana de su socio, aunque hicieses algo mal, siempre te va a cubrir. – Me dice con un tono de voz algo perjudicado. Veo como alza la mano llamando al camarero.

– No me gusta demasiado esa opción. – La interrumpo. – Sabes que siempre me ha gustado conseguir las cosas por mis propios méritos. Lo único a lo que he accedido con respecto a Emmett es que haya comprado el piso donde estoy viviendo en Seattle. Tuve que aguantar que eligiera la zona a condición de que me dejase vivir sola.

– Pues entonces tienes la segunda opción. – Me sonríe de oreja a oreja. – No decirle nada a Edward sobre quién eres y dejar que pase el tiempo, demostrarles a él y a tu hermano todo lo que vales y todo lo que puedes conseguir sin necesidad de que te cubran las espaldas. – Se interrumpe un momento para llamar nuevamente al camarero con el vaso del chupito en alto, pidiendo su ansiada tercera dosis.

– Sabes que hace algún tiempo lo decepcione. Sé que si le vuelvo a decepcionar ocultándole algo tan importante, no sé si me perdonaría. – La digo algo triste.

– La cuestión es, ¿podrás soportar estar cerca de Edward y no acordarte de lo que sucedió entre vosotros?. – Espera pacientemente mientras el atento camarero, ya un poco harto de nosotras, rellena los dos vasitos y deja la botella sobre la mesa. ¡No tiene ni idea de lo que acaba de hacer!. – Y una pregunta aún más importante, ¿Qué es lo que sientes por Edward?. ¿Te gusta? ¿Tendrías una aventura con él?

– No lo sé. – En realidad nunca he podido olvidar lo que sucedió aquella tarde. – Te conté lo que me paso con Jake ... – Escondo la cara entre mis manos, comenzando a arrepentirme del vino y de los chupitos.

– No me hables de ese imbécil. – Me interrumpe. – Tendrías que habérselo contado a tu hermano.

– No puedo. – La respondo– Me obligaría a volver a casa. ¿Sabes lo que me costó que me permitiese irme 6 meses a Nueva York sola?. Y eso que fue a condición de que me quedase en el apartamento que tiene allí. No quiso ni oír hablar de compartir piso con nadie. ¡Creo que hasta me puso un guardaespaldas!. – No puedo evitarlo y me da la risa tonta. Me mira sorprendida.

– Noooo, – Exagera mucho la O, alargándola más de lo necesario. – Tu hermano no es así. No es sobreprotector, ni te trata como si en lugar de que fueses su hermana fueras su hija. – Lo dice con una ironía propia de ella. Exagerando las palabras.

– ¡Ojala fuese el mi padre!. – La digo. – Mi vida hubiese sido mucho más fácil. Además, – Cambio de tema. – No me gustaría que se hiciese un mal concepto de Jake. – Me mira como diciéndome que no tengo remedio. – Solo confundió las cosas. – Sé que no debo justificarlo, pero inevitablemente lo hago. – Incluso yo estaba confundida. Pero ahora sé que no quería acostarme con él. – Se lo digo bajito, hay más clientes del hotel a nuestro alrededor. – ¿Sabes que el padre de Emmett cuando me vio dedujo lo que me había pasado y me hizo contárselo?. Lo único que no le conté fue quien había sido.

– ¡Pues deberías habérselo dicho, y que hubiese hablado con Emmett!. – Se inclina sobre la mesa muy seria. De pronto se le ha pasado el efecto del alcohol.

– Le conté sobre la entrevista. – la sonrío. – Me llamo el miércoles por la noche para saber que tal me había ido. Aunque no le conté que la entrevista fue con Edward. Solo lo sabes tú. Y espero que me guardes el secreto.

– Por supuesto, amiga. – Me dice cogiéndome la mano. – Tomes la decisión que tomes, yo voy a estar ahí para apoyarte.

– Gracias. – Le respondo con sinceridad.

0o0oo00o0o0o0o0o0o0o

Bueno tercer capítulo, ¿Cómo ven? espero que bien. Los capítulos no son tannnn largos así que espero los disfruten. Besos Jane.

¡Quiero comentarios!

Está neófita Inmortal les espera. Besos.

Cambio y fuera…

Locura realizada…

By:antoCullen::

Jane.