Advertencia: Lenguaje fuerte, Incesto, Lemon y bueno mas lemon y incesto.
Notas de Safamantica: El fic llega a su fin, espero disfruten de esta morbosa historia jeje y ¡Gracias por leer!
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La llegada de un intruso anunció: El final del pecado cruel cometido entre los dos.
- Vuestro amor es
...imposible.
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Ella no podía creer lo que había hecho.
¡Dios! Eso era el peor pecado que había cometido.
Lo peor era que sabía que lo habría cometido millares de veces si fuera necesario, por que había sido alucinante, ella no había caído en la tentación, había sido empujada.
¿El culpable?
Ese mismo ser que dormía con una sonrisa mas que satisfecha en su rostro al lado de ella, Hinata se sentó en la cama sin despertarlo y sin dejar de observarlo, estaba completamente enrojecida por verlo sin ropa alguna al lado de ella, y se notaba tan agotado por las actividades que había realizado la noche anterior que apenas mostró un quejido de desaprobación cuando ella se movió.
Exactamente, Sasuke Uchiha, su hermano menor era el culpable de todo.
Esos labios entre abiertos que despertaban en ella las ganas de besar con lujuria, ese pelo suave y oscuro que le pedía a gritos ser enredado entre sus dedos, esa piel completamente marcada con sus uñas y dientes...Sí, la tentación sonreía cada vez que lo miraba.
Y se sintió de lo peor, porque se sentía maravillosamente completa con él a su lado, pero ella mas que nadie sabía, se había equivocado.
Lo que ocurrió en realidad jamás debió pasar, y debería forzarse a si misma a no dejar que eso volviera a ocurrir.
[...]
Sasuke despertó solo en la cama, le faltaba la calidez que sintió por la noche, ahora sentía frío.
Irritado por haberse despertado del sueño mas placentero de su vida, abrió los ojos ya haciendo una mueca de enfado.
¡Espera! No había sido un sueño.
Por que si lo fuera no explicaría que hacía desnudo en la cama de su hermana. Sonrió de lado y giró la cabeza contra el colchón para absorber el perfume que dejaba el pelo de su hermana en la almohada.
Corrección, no era el mejor sueño, era la mejor realidad de su vida.
Pero se preguntó donde estaba su hermana.
¿Acaso ella...?
Frunció el ceño ante la idea de que otra vez fuera a negar lo que sentía, no después de lo que había sucedido ahí. Estaba vez ella no podía negarlo, la obligaría a mirarlo a los ojos y decirle que 'no' si se atrevía.
Hinata estaba lista para escapar en la cocina, bueno casi lista, terminaría el desayuno que estaba preparando, ya que aun queriendo escapar no podía dejar de preocuparse con su hermano, y se iría a la escuela.
Ya se había arreglado para ir, tan a prisas que siquiera secó su pelo, no podía siquiera verlo a la cara.
¿Cómo era saldría ahora de esta situación? No podían seguir adelante con eso.
No podían hacerlo. Eran hermanos.
Sasuke llegó a tiempo de verla casi terminando de preparar el desayuno, se había duchado lo mas pronto posible y ni se había importado en ponerse una camisa, la vio inclinarse sobre el balcón dejando casi a muestra su ropa interior a causa de la falda que se había alzado.
Sonrió de lado perverso ante la idea.
Hinata se sobresaltó al sentir una mano en su pierna expuesta y el calor de un cuerpo ajeno poniéndose tras ella. Sasuke se arrimó sobre ella hasta pegar sus cuerpos y casi tocar su oído.
El cuerpo de Hinata tembló al sentirlo tan cerca.
- ¿Planeabas irte sin decir nada? - gruñó ronco con desbordante lujuria contra su oído paseando la mano hasta su trasero y alzando la falda en el proceso, la otra mano la llevó por bajo la blusa.
La peliazul se sonrojó.
- ¡Sa-Sasuke-kun! - dijo alarmada al no esperar que se despertará y mucho menos en tenerlo de esa forma pegado a ella.
- ¿Sí? ¿Qué sucede nee-san? - preguntó burlón antes de morder el lóbulo de su oreja y hacer que ella se estremecería aun mas, Hinata jadeó al sentirlo dentro de su ropa interior llegando peligrosamente a su intimidad mientras la otra mano se aposaba de su seno con posesividad.
- Dé-dejame Sasuke-kun. Esto no está...ahhh - sin esperar Sasuke invadió con los dedos su sensible entrepierna y jugó con su pezón, no estaba interesado en lo que tenía para decir.
- ¿...Está? - la desafió en un susurro a que terminará la frase mientras movía los dedos de dentro a afuera, prácticamente empezó a gruñir en el oído de ella, enloquecido al sentirla tan mojada.
Quería tomarla ahí y ahora. Descubrió que ella era jodidamente tentadora cuando se derretía en sus manos de esa forma.
- Ahh ~ Sasu...Bi-bien - dejó escapar y cerró los ojos, sentía la fuerza escapar de sus piernas y temía caer literalmente por él. Apretó las manos sobre el balcón, en busca de fuerzas mientras él jugaba a torturarla.
Sasuke no estaba satisfecho con sentirla con sus dedos, no después de conocer como era su sabor.
Hinata abrió los ojos de golpe cuando sintió como el moreno se deshacía de su ropa interior y se ponía de rodillas en el suelo, ¿Acaso él?
- Ahhh - arqueó la espalda al sentir como él inclinaba y separaba mas sus piernas para de un sólo movimiento lamer su intimidad, ahora mas expuesta a él, completamente.
Había abierto la puerta del cielo.
Hinata juró que podía sentir como el alma se le escapaba del cuerpo y llegaba a un estado de éxtasis.
Movió la lengua de diversas formas, alcanzando placeres inimaginables para la sonrojada y jadeante chica, movió de arriba a abajo, de adentro a afuera, en círculos y en linea reta, de forma lenta y tortuosa, de forma rápida y salvaje, y todo eso sosteniendo sus caderas para que ella no cayera por la forma que sus piernas temblaban.
Hinata perdió mas una vez ante él.
- ¡Oh Sasuke! - gritó al sentirlo tan adentro y de forma tan placentera, no aguantaría mucho mas, arañó sin control el balcón de madera y su cabeza pendió hacia adelante mientras cerraba los ojos con fuerza.
Sasuke seguía extrayendo todas las fuerzas de su cuerpo, arrancando todos los gemidos que ella trataba de contener, cuando bajó hasta su clítoris y la chupó con las ganas de quien disfrutaba de lo mas sabroso de su vida Hinata no soportó mucho mas tiempo.
- ¡Sasuke! - su cuerpo prácticamente convulsionó cuando sintió desde lo mas profundo la sensación quemar su vientre y correrse dentro de la boca de él.
Sasuke tomó todo de ella negándose a dejar escapar aunque sea una sola gota de su miel.
Hinata cayó sobre el balcón agotada, el moreno bajó su falda y se levantó del suelo mirando el cuerpo debilitado de la peliazul que se sostenía con sus minimas fuerzas aun sin dejar de temblar, lamió su labio inferior limpiando lo que hubiera quedado del sabor de ella.
Sonrió de lado y aprovechando su momento de debilidad tomó su cuerpo y la alzó al estilo princesa, ella lo miró alarmada y enrojeciendo de imediato.
- Sasuke-kun - la ojiperla le dio una cara de suplica que él borró con un beso en los labios obligándola a probar su propio sabor.
- Llegaremos tarde a la escuela hoy - declaró con un tono urgente antes de llevarla otra vez a la habitación porque el hinchado miembro dentro de sus pantalones urgía enterrarse en la carne de ella.
[...]
No podía contradecirlo.
Ya no podía luchar en contra.
Su cuerpo lo necesitaba.
Su alma lo ansiaba.
Su corazón lo amaba.
Y ella no era la mejor mentirosa para fingir que no había pasado nada entre ellos y seguir con su vida como si nada después que se entregaron el uno al otro, aunque lo hubiera intentado.
Ella lo había incitado aquella noche, ella mismo firmó su condena.
Ahora no podía dejar de tocarlo, de probarlo, de marcarlo cada vez que hacían el amor, y lo hacían a cada oportunidad que tenían.
Se había tornado viciante el probar cada centímetro de la piel del otro, una vez lo hicieron ahora no tenían forma de volver al punto inicial, donde luchaban contra los impulsos de tan sólo tocarse el uno al otro, ahora ya se habían dejado caer.
Y es que, encajaban con tanta perfección que era alucinante.
Sus labios parecían haber sidos moldeados para ser el uno del otro.
Sus lenguas jugaban y hablaban en un idioma que parecía haber sido creado especificamente para ellos.
Sus ojos se miraban con tanta pasión que llegaba a arder.
Sus manos se entrelazaban con tanta fuerza que no parecía haber nada capaz de separarlas.
Sus cuerpos se movían con tanta sincronía que parecían haber ensayado ese baile durante toda su vida.
Sus nombres congeniaban en una melodía tan placentera al salir juntos en medio al orgasmo que parecía la música mas perfecta creada para sus oídos.
Y nunca se había sentido tan malditamente feliz.
Santos Cielos que miserable parecía su vida antes comparado con lo que pasaba ahora entre ellos.
Pero aun había un problema.
Eran prohibidos el uno al otro. Y con decir prohibidos significa: Hacer algo pero que nadie se enteré.
Y ahora era uno de esos momentos que Sasuke lo que mas quería era gritar y decir que ella le pertenecía a él.
Sólo de ver los ojos devorando el cuerpo su hermana que tenía clase de gimnasia, ajena a todos los ojos sobre ella le hacían tener ganas de mandar toda la moralidad al carajo y mostrarles quien era el dueño de sus pensamientos y el causante de sus gemidos.
Era él, Sí señor.
Pero no podía hacerlo, aunque eso no le impedía de actuar celoso, todos pensaban que sólo era un hermano sobreprotector.
Naruto y Sakura se miraron un poco aterrados por las oscuras vibraciones que emanaban del moreno que sostenía la pelota de basket en manos y asesinaba mentalmente a unos cuantos chicos de tercer año de la clase de Hinata en la otra cancha.
Un chico despistado se acercó a la peliazul con tal de "ayudarla" con la práctica.
Naruto y Sakura retrocedieron.
Ouh, ouh.
Mal movimiento chico.
La pelota de basket voló a una velocidad increíble hacia la cabeza del idiota que se atrevía acercarse a la hermana mayor del Uchiha. El impacto resonó por el gimnasio y Hinata abrió los ojos como platos al ver el chico siendo llevado al suelo por la precisión de la pelota.
Los alumnos de tercero quedaron boquiabiertos y luego oyeron la voz de Sasuke que se acercaba para recoger la pelota de su clase.
- Se me fue de las manos - dijo como si eso fuera una clase de disculpas, Hinata quedó petrificada, los demás vieron al chico inconsciente en el suelo.
La peliazul frunció el ceño y puso las manos en la cintura reprendiendo con la mirada a su hermano mientras Kiba y Shino agarraban al chico para llevarlo a la enfermaría. Sasuke se encogió de hombros y sostuvo la pelota bajo su brazo. Temari se acercó, para ella era obvio que fue a propósito.
- Oye mocoso, deberías dejar de ser tan sobreprotector, jamas logrará tener novio si espantas a todos - dijo la rubia tan reprendedora como la peliazul que lo acusaba con la mirada.
- Tch, ella no es como tú que tiene un novio a cada semana - gruñó con el ceño fruncido listo para irse. Temari frunció el ceño.
- Tú...Maldito mocoso... - respondió dando un paso en dirección al pelinegro y Hinata se alarmó mientras los demás ignoraban para volver a sus atividades deportivas, el chico herido ya había sido sacado de clases por eso ya no quedaba nada interesante para ver, si no fueran hermanos habrían creído que habría una pelea de enamorados y entonces sí les interesaría, pero no parecía el caso.
- Va-vamos chicos, estamos en clases no peleen onegai - suplicó inclinando la cabeza Tenten que observaba la escena sintió una gotita escurriendo su frente al ver como el ángel atacaba otra vez.
Temari se calló al igual que Sasuke, los dos bufaron y voltearon el rostro, jamas podían discutir contra esa chica.
Sasuke miró de reojo a su hermana, en verdad ella se había vuelto mucho mas pequeña que él, no, error, ella no crecía desde los 15, él fue quien creció usaba mas los pantalones largos y sudaderas holgadas para los deportes, sino esa camisa que abrazaba sus senos y ese diminuto shorts rojo, ese largo pelo atado y dejando a muestra su cuello sin marca alguna, y la piel sudada y brillante.
Esquivó la mirada antes de que vencieran las ganas de tirarla sobre el pavimento y follarla sin compasión.
Gruñó irritado por sus descontroladas hormonas cuando se trataba de Hinata. Lanzó la pelota hacia Naruto quien la atrapó sin problemas desde otro lado de la cancha, Temari y Tenten ya volvían a competir en la cancha del tercero pero Hinata parpadeó al ver a su hermanito yendo a la salida de la clase y no devuelta a la cancha donde estaba los de primer año.
Lo siguió hasta la salida.
- ¿A donde vas otouto? - preguntó y él la miró de reojo pero no volteó hacia ella, empezó a caminar y ella lo miró preocupada.
- A tratar un problema - contestó sin mas, dejando a la mayor aun mas preocupada.
- ¿Un problema? - preguntó tratando de seguir su paso, él caminó mas apresurado, la idea era escapar unos momentos de la visión magnifica y erótica que el cuerpo de ella le proporcionaba, pero su hermana siempre se las ponía difícil. Se detuvo al salir de gimnasio y ella chocó con su espalda - Auch - ella se quejó y él sonrió de lado, miró a los demás que parecían muy distraídos y no se dieron cuenta de su desaparecimiento, además eran hermanos, ¿quien sospecharía? Le tomó la mano a la peliazul, ella se sobresaltó, estaban en la escuela.
- Sí, uno que tu ocasionaste y ahora tendrás que resolverlo - declaró antes de llevarla con él hacia los baños fuera del gimnasio.
Entonces ella entendió, y por mas loca que le sonara la idea, la atrajo.
Quizás su hermano la volvió una pervertida pero quien sabe.
Sólo sabe que disfrutó la forma en que el pene de él la invadía mientras la sostenía por las nalgas contra la pared, chocando sus cuerpos que se pegaban mientras el sudor se mezclaba, contuvo las ganas de arañar la espalda del moreno y las llevó al pelo de él, mientras enloquecía por la forma que se deslizaba en su interior.
Después de resolver su problema Sasuke vio como la ojiperla se ponía la camisa de gimnasia pegada al cuerpo y el shorts corto rojo, frunció el ceño irritado por pensar que aquellos pervertidos volverían a ver su cuerpo sin pudor alguno, cuando tuvo una idea sonrió perverso.
Hinata jadeó cuando la puso contra la pared una vez mas.
- Sasuke ¿qué... ?- contuvo el gemido cuando el se arrodilló en el suelo y puso la pierna de ella sobre su hombro y luego una mordida, dos, tres cuatro, esparcidas por su muslos la hicieron estremecer y dejaron moretones visibles, ella no podía gritar ni hablar alto así como no pudo gemir a voluntad en toda la actividad por miedo a que alguien apareciera, tembló en su lugar por lo sensible que era esos puntos donde él mordía, pero el torturador no había terminado por ahí, su cuello y hombros también sufrieron con los dientes del azabache, quien dejaba sus marcas en la blanquecina piel.
- ¡Sa-Sasuke-kun! - La peliazul lo reprendió con la mirada y acomodó la prenda, ahora sí necesitaba cubrir todo su cuerpo marcado. Hizo un puchero tierno que él tuvo que contener las ganas de morderla otra vez - Estamos en clases, ¡alguien puede ver las marcas! - recriminó la peliazul, pensando que ahora tendría que usar la falda larga y el pelo suelto.
Él sólo le sonrió de lado satisfecho con su obra de arte y con el hecho de ahora sí ella no se expondría su cuerpo, al menos no por hoy, ya que si lo hiciera todos sabrían que ella a alguien pertenecía.
Y esa sonrisa contestó todas las preguntas de la ojiperla quien se dio cuenta de las intenciones del hermano menor, suspiró rendida.
Su hermano era un posesivo...quizás era algo de familia.
[...]
El moreno odiaba el hecho de que no podían demostrarse el amor abiertamente.
No siempre podía salir con ella para controlar que los chicos no se acercaran, la gente empezaría a sospechar su exageración.
Cuando salían tenían la condición de "el uno al otro no tocar" o sino alguien podría notarlo.
Y ahora era uno de esos momentos en que su hermana tendría que salir sola, con el perro sarnoso y el moreno sospechoso, sabía que esos dos eran pareja pero aun así le molestaba no poder acompañarla justo ese día poe ser una celebración de equipo, cosa que él claramente no entendía y tampoco le interesaba desde que no envolviera hombres tocando a su hermana.
- ¿Sucede algo Sasuke? - preguntó su madre al verlo bufar y tirar el libro hacia el otro lado del sofá.
Él la miró de reojo.
- No - contestó de inmediato y luego frunció el ceño al verla en un vestido rojo y super arreglada, su padre apareció tras ella en traje y corbata - ¿Van a alguna parte? - cuestionó curioso y Mikoto sonrió mientras acomodaba la corbata de su esposo.
- Pues nosotros también necesitamos un tiempo para nosotros - dijo coqueta y Sasuke entendió que se trataba de una cita y luego " entretenimiento" en quien sabe que hotel.
¡Qué envidia tuvo de ellos!
- ¿Cómo me veo? - preguntó la mayor dando giro 360 frente a él, Sasuke sonrió de lado, divertido por la emoción de su madre.
- Genial - dijo corto pero sincero y eso fue suficiente para ella, le sonrió, le dio un beso en la frente de despedida y fue otra vez hasta su marido.
- Vigila que tu hermana no llegue tarde, no es porque tiene 17 que ya puede venir cuando quiera, y prepara algo de comer, no creo que haya nada en la nevera, si necesitas hay dinero sobre la heladera por si quieres pedir comida - Sasuke asintió a las ordenes de su padre - Nos vemos hijo - dijo y se retiró.
Genial todos salían.
Excepto él ya que con la única que quería salir no podía.
Bufó y vio como las horas pasaban y nada de su hermana llegar.
[...]
No escuchó la puerta principal abrirse estaba concentrado preparar la cena, lo hacía con la intención de no pensar en su hermana, cosa que no funcionaba como había planeado ya que estaba apretando el cuchillo mas de lo necesario contra la tabla de cortar carne imaginando quienes podrían estar cortejando a su hermana al pensar que estaba soltera, realmente su imaginación no lo ayudaba.
Hinata, quien se apoyó en el marco de la puerta de la cocina sonrió de lado perversa.
De forma lenta y sigilosa caminó hasta ponerse tras él, quien cortaba la comida sin piedad.
- ¿Me extrañaste... otouto? - la voz sonó levemente arrastrada pero aun así el tono coqueto se notó.
Sasuke abrió los ojos como platos, sintió como los brazos lo rodeaban por atrás.
- ¿Haces la cena? - cuestionó inclinando la cabeza para ver que reparaba - Hnnn, no quiero comer eso...Te quiero comer a ti ~ - ahora si Sasuke se petrificó y quedó estático en su lugar, el cuchillo cayó de su mano cuando las sintió poner las manos por dentro su pantalón de forma traviesa.
Hinata estaba borracha.
- Nee-san ¿qué...? - no pudo cuestionar nada, jadeó cuando la sintió acariciar su miembro por sobre la ropa interior. Oh, no, no haría lo mismo que él había hecho aquella vez ¿o sí?.
- Hnnn, me encanta como despierta con tan sólo mi toque - ronroneó y Sasuke pensó que quizás habrían sustituido a su hermana por una demasiado atrevida, ella metió la mano dentro de su pantalón y Sasuke no podía contradecir lo mucho que lo excitaba la forma que lo exploraba, como acariciaba con esas delicadas y suaves manos el pene que endurecía con tan sólo el roce de su piel se sentía desfalecer por ella completamente y los suspiros extasiados amenazaban con escapar del fondo de su garganta.
Quitó con muchas esfuerzo las manos juguetonas en su entrepierna que ahora dolía y pulsaba en la necesidad de sentir esas traviesas manos otra vez, le sostuvo las muñecas con delicadeza y giró para verla.
- Hinata estás borracha, es mejor si te...- ella se zafó de su agarre y lo miró con el ceño fruncido.
- ¡No! - contestó y Sasuke se sorprendió, ella le sonrió coqueta y sensual y puso la mano en su mejilla con una sonrisa prometedora - Está noche voy hacer sentirte bien...sólo deja que tu hermana mayor se encargue - dijo acariciando su mejilla sin dejar de sonreír de lado.
Por primera vez en su vida...Sasuke se sonrojó de pies a cabeza.
¡Oh! ¡Joder!
~ Maldita sea, Maldita sea, Maldita sea ~repitió el moreno en su mente antes de atraparla contra él por las nalgas.
- ¿Eh? - ella parpadeó confundida pero su rostro parecía somnoliento.
- ¡Que sepas que esto es tu culpa! - gruñó antes de alzarla y dirigirse al cuarto, Hinata lo abrazó con las piernas de forma instintiva - No te quejes si mañana no puedes levantarte - advirtió antes de desaparecer en el pasillo con una peliazul que reía y celebraba quitando su propia camisa y arrojándola al suelo donde quedó hasta la mañana siguiente y por poco sus padres hubieran visto el desorden da la casa no fuera que Sasuke lo limpió a tiempo.
Los adultos la reprendieron por emborracharse tanto que casi no podía levantarse, sin saber que eso sólo había estaba en ese estado porque Sasuke había cumplido su palabra, ella estaba agotada.
[...]
2 semanas después.
La peliazul sonrió mirando el libro, amaba leer historias que le quitaban sonrisas.
Sasuke la vio tranquila sentada en el sofá y por unos momentos envidió el libro que hace unos días quitaba su atención.
Sonrió de lado y sin previo aviso se acostó sobre su regazo como lo hacía de niños, cerró los ojos para dormir tranquilo en su calidez.
Hinata parpadeó y después de sonrió suavemente, sobó su pelo negro esparcido sobre el regazo de ella sin dejar de sostener el libro con la otra mano.
Se sintió tan perfecto de estar forma, todo encajaba tan bien pero...
Leyó mas una vez lo que decía el libro en su mano:
"Algunas personas están destinadas a amarse...pero no a estar juntos."
Lo cerró.
- ¿Sasuke-kun? - la voz llamó la atención de él pero el moreno no abrió los ojos.
- ¿Hn?
- Crees que...¿estaremos siempre así? - preguntó bajando el libro, el moreno entreabrió un ojo, ya casi y dormía.
- ¿A que te refieres? - cuestionó sin mucho interés al no pensar con profundidad en su pregunta.
Ella esquivó la mirada, Sasuke abrió los ojos de golpe preocupado al no oír su respuesta de inmediato.
- Me refiro a que... - ella se sonrojó - Siempre se siente bien estar a tu lado, cuando podemos tocarnos sin problemas y sin temor a pensar en nada mas que en... - ella no terminó la frase pero logró capturar la atención de él.
La miró sin expresión.
- ¿A donde quieres llegar Hinata? - no le estaba gustando el rumo de la conversación.
- Es sólo que un día dejaremos de ser adolescentes y nos convertiremos en adultos y esas cosas - a ella tampoco le gustaba tener que hablar de esa tema.
Él se levantó de su regazo y se acomodó al lado de ella, con una interrogante en su mirada.
- Sí, seremos adultos ¿y qué? - preguntó frunciendo el ceño ligeramente.
- Es sólo que...cuando llegue el momento, ¿no crees que las preguntas empezaran?, ¿qué cuestionaran el porque nunca estamos con otras personas? ¿Crees que podremos ocultarlo para siempre...¿tendremos que ocultarlo para siempre? ¿Podremos seguir juntos en nuestras ...?- Sasuke la besó para callarla.
- Ya cállate, te preocupas demasiado - gruñó contra su boca haciendo que la peliazul suspirara, se alejó y la encaró.
Ella miró hacia abajo, su mirada mostraba el como no estaba convencida.
Sasuke frunció el ceño.
- Hin..- abrió los ojos como platos cuando de pronto abrazó.
Todo se detuvo en ese abrazo que pareció retener todo los sentimientos que sentían el uno por el otro.
- No quiero alejarme de ti Sasuke - declaró y el moreno quedó estático.
Los corazones latían tan descompasados que era increíble el hecho de que lo hacían en perfecta sincronia.
- Te amo demasiado para hacerlo.
Sasuke sintió que el corazón de él latía ahora descontrolado, hasta ahora jamas se habían dicho esas palabras directamente, quizás por temor a salir heridos al darse cuenta de lo que hacían estaba mal, quizás por que era cruzar una frontera peligrosa donde el primero a declararse dependía de la respuesta del otro, ahora se cuestionaba el porque no haberlo hecho antes si se oía tan tremendamente bien. Pero ahora al igual que Hinata temió por el día en que no pudiera mas estar cerca de ella y decir esas palabras.
El día en que le dijeran que ella no podía ser de él.
La abrazó tan fuertemente como ella lo hacía, cómo si de esa forma ella jamas pudiera irse de su lado.
Como si nadie pudiera jamas quitársela, porque ella le pertenecía. De la misma forma que él le pertenecía a ella desde pequeños.
Se separaron ligeramente y se miraron a los ojos.
Ojos vidriosos que transmitían sin palabras el temor de que eso pasará, pero Sasuke no quería pensar en eso, no quería imaginar eso.
La besó y lentamente la recostó sobre el sofá donde minutos después ella cabalgaba desnuda sobre él, en ese apasionado baile, haciendo mas una vez el amor.
- También te amo - fue su respuesta, mientras se conectaban en alma otra vez.
En verdad se amaban.
Se amaban como ciertas cosas oscuras se aman, secretamente, entre la sombra y el alma.
[...]
Meses después.
Volvían de la escuela.
-¡Ya Sasuke-kun! - reprendió la peliazul apenada quitando la mano de su hermano travieso que ponía la mano bajo su falda sin importarse que aun no había entrado en casa.
Sasuke le sonrió de lado.
- Es tu culpa - dijo en su oído abrazándola y poniendo la mano sobre la de ella para abrir la puerta y empujarla hacia adentro.
La peliazul sintió un cosquilleo en el pie de su oído y sintió como la calidez del cuerpo de él pegado al suyo la rodeaba.
Sasuke cerró con el pie la puerta y la volteó sin dejar de sostener su cintura.
La besó.
Hinata se alejó sosteniendo sus hombros y miró al suelo apenada con las mejillas completamente ruborizadas. Él la miró extrañado.
- Sasuke-kun, a-aquí no - dijo en un susurro y miró le parecía tan indefensa encogida sobre si misma, Sasuke abrió los ojos como platos sin dejar de sostenerla, aunque fuera mas vieja que él parecía en estos momentos una tierna niña y Sasuke se sintió como el hombre mas vil de la tierra.
¿Eso lo detuvo?
Totalmente lo contrario.
- ¡Mierda Hinata! - gruñó y la alzó, la peliazul abrió los ojos como platos - No puedes actuar así y no querer ser devorada - dijo mirándola directamente a los ojos mientras la llevaba por el pasillo, la miraba de forma acusadora y necesitada.
La peliazul enrojeció pero esos ojos negros desbordando lujuria y deseo la excitaron.
Ella cerró los ojos y lo rodeó con los brazos y piernas para luego besarlo.
Eso lo dejó estático.
¡Mierda!
Pretendía llevarla hasta el cuarto pero...
La apretó mas de los muslos y con violencia la puso contra la pared, mientras sus lenguas se conectaban con ferocidad y sus intimidades se presionaban en un encaje perfecto.
Se alejaron cuando el aire faltó y se encararon perdiéndose el uno en el otro como si nada mas existira.
- ...No puedo esperar mas...¡Me la dejas difícil! ...- excusó entrecortado el moreno frunciendo el ceño y robando sus labios con necesidad.
La apretó mas contra él y ella llevó las manos a su pelo cuervo, enredando sus dedos en esa suavidad mientras se dejaba llevar por esa tentación de sentirlo otra vez justo en medio a ese pasillo.
[...]
Itachi acababa de encontrarse con algo que simplemente lo dejó plasmado.
Estático en la puerta permaneció sosteniendo el picaporte y con los ojos abiertos como platos mirando al pasillo había venido en una visita sorpresa y quien se llevó la sorpresa fue él.
Sus ojos negros reflejaban la imagen de su hermano menor aun sosteniendo por las caderas su hermana contra la pared, la camisa y el sostén negro de ella estaban alzados hasta arriba de los pechos dejándolos completamente al descubierto pegados al torso desnudo de Sasuke, el moreno siquiera se había quitado completamente los pantalones, era la falda de ella la que a penas cubría sus intimidades.
Itachi había llegado justo al tiempo de verlo embistiendo con hambre dentro de ella que gritaba enloquecida mientras se aferraba con fuerza a la larga espalda del moreno, ahora completamente marcada con uñas.
No necesitaba mas que esos cuerpos medio desnudos completamente sudados y esos labios hinchados para saber que era lo que estaba pasando ahí.
- I-Itachi - Sasuke apenas pudo sacar la palabra atorada en su garganta, Hinata sentía que ya no podía respirar.
Itachi no dijo nada, siquiera asimiló su nombre, su cabeza estaba una tormenta.
¿Cómo no lo había visto venir? ¿Cómo no se había dado cuenta antes?
Itachi salió no queriendo ver mas esa escena por estos momentos, salió perplejo.
El sonido de la puerta cerrándose anunció el final del pecado cometido entre los dos.
No quedó mas que una mirada de cristal.
Y dos almas en pedazos.
Hinata no pudo evitar llorar y aferrarse a los brazos de Sasuke temiendo que esa fuera la última vez que pudiera hacerlo.
Debemos dormir desde ahora...¿en camas separadas?
- ¿Realmente haremos esto? - preguntó con esa mirada aprehensiva que él tanto odiaba.
Qué lo atravesaran con cuchillos, que lo mordieran cientos de serpientes pero que no le mostraran a Hinata tan destrozada frente a él.
No a ella.
- No hay otra opción y lo sabes - recordó con una voz firme pero tratando de tranquilizarla.
Aun así el efecto no fue tan apaziguante, no en la actual situación.
Las lágrimas cayeron en abundancia por los ojos perlas y Sasuke se vio aun mas desolado al verla tan frágil y temblorosa.
La abrazó fuertemente tratando de darle fuerza.
- No lo haremos si no lo quieres - susurró con pesadez, sabía que le dolería recibir un "no" como respuesta y en este caso no podría obligarla a aceptar.
Hinata ensanchó los ojos y su cuerpo se tensó completamente ante la oferta.
Lo correspondió de inmediato como si quisiera retenerlo y temiera que él desapareciera.
- No-no quiero que nos separen Sasuke-kun - dijo entre sollozos enterrando su rostro en el torso del pelinegro.
Sasuke cerró los ojos y suspiró.
- Todo estará bien - aseguró para tranquilizarla y ocultar que él...sufría también.
"-No vas a separarnos Itachi - rugió el pelinegro poniéndose a la defensiva frente a su hermana como si quisiera protegerla de la mirad fría del mayor.
- ¡Es la única opción que tienen ustedes! - contestó impasible de brazos cruzados frente a ambos. Hinata se encogía haciéndose tan pequeña como se sentía por la mirada acusadora y helada del mayor - ¡No puedo creer que cometiera tal atrocidad! - dijo indignado el moreno - ¿¡Qué demonios tenían en la cabeza!? - su voz empezaba a alterarse asustando aun mas a la peliazul quien dio un paso atrás, Sasuke le sostuvo la muñeca sin mirarla, en una señal de que él estaba ahí.
En ese momento ella sintió que los papeles quizás estaban invertidos, ella era la mayor, debería ser ella quien estaría protegiéndolo y no al revés.
Su cuerpo dejó de temblar y ella puso la mano libre sobre la mano masculina en su muñeca, Sasuke giró el rostro para verla al sentir su mano sobre la de él.
Itachi frunció el ceño, aun mas cuando Hinata dio un paso al frente con una mirada enrojecida por el llanto pero con una luz determinada.
- Él tiene razón Itachi-niisan...Lo siento pero...En verdad lo amo y no so-solo como..hermano - confesó aprehensiva y ambos morenos se tensaron, aunque por razones diferentes.
Sasuke la miró atónito, el rubor en una de sus mejillas apareció sin advertencia.
Dios se oía tan bien qué creía que jamás se cansaría de escuchar esas palabras.
Itachi volvió a mirarlos de forma helada, le dio la espalda dejando a ambos confundidos.
- Te transferirás a Suna la semana que viene Hinata - declaró gélido, Hinata y Sasuke se congelaron - Hay una escuela para chicas, en el País de la Arena, no será problema los papeles y estarán listos rápidamente...- Itachi volteó el rostro y los miró de reojo sus ojos tan oscuros que parecían adquirir un tono rojizo - Es mejor que obedezcas si no quieres que padre y madre se enteren - por lo que pareció una eternidad el silencio se hizo presente - Me han decepcionado...ambos."
Ella lo sabía, su hermano mayor de tenía toda la razón de estar decepcionado, principalmente de ella quien se suponía tenía el trabajo de cuidar de Sasuke, no de corromperlo, aunque el mismo Sasuke no era inocente en ese crimen.
Por eso ahora que cerraban la ventana y daban pasos apresurados hacía la calle Hinata dio una última mirada a su casa, despidiéndose para siempre.
Por que sabía que Sasuke la tentaría a vivir una vida cometiendo un pecado y ella, no iba a detenerlo de hacer tal cosa.
No llores, no pasa nada.
Lo que sentimos ya nos ha hechizado.
Nada nos detendrá...
Mikoto lloraba destrozada en un rincón de la casa, especificamente al lado del sofá, arrodillada en el suelo su cuerpo temblaba sosteniendo como si buscará fuerzas el brazo del sofá.
Fugaku destruída mas un jarrón por la tercera vez tirándolo contra la pared.
Itachi aun sostenía la carta en sus manos.
Desde temprana edad Itachi fue un chico inteligente, sobresaliente en varios aspectos, pero de cierta forma tenía sus consecuencias, sin esperar su padre había escrito su futuro para él, entre responsabilidades Itachi vivía.
Su vida era monótona y cansativa.
Cosa que cambió con la llegada de su hermanita.
Ella era adorable, con una sonrisa e pureza capaz de hacer al mas helado corazón temblar.
Itachi no dejaría jamas que nada malo le pasará, siempre haría lo que estuviera a su alcance para mantenerla feliz.
Y entonces llegó Sasuke y Itachi no pensó que podría ser mas feliz.
Era un chiquillo inocente y de cierta travieso que también tenía su forma de calentar su corazón.
Ambos hermanos eran diferentes y similares a la vez y él los cuido como casi como un segundo padre, que se ponía feliz y orgulloso por cada logró de ambos.
Y por ellos sacrificaría lo que fuera necesario, si fuera necesario abandonar cualquier sueño y vivir en aquella empresa con el tal de que ellos pudieran ser libres de tal responsabilidad, lo haría, si fuera necesario matar, lo haría, siempre estuvo seguro de eso.
Pero con toda su seguridad ahora no estaba mas seguro de como actuar.
¿Qué se suponía debía hacer en una situación como esta?
¿Cómo no lo había visto venir? Era su real pregunta.
¿En verdad no notó la mirada que ambos se intercambiaban? ¿Llena de sentimientos? ¿La forma que sin palabras se comunicaban? ¿La forma en que desde pequeños sus manos se unían automáticamente como si tratará de advertirle algo?
¿En verdad no lo había notado o tan sólo no quiso hacerlo?
De cualquier forma no importaba, ahora ambos se había ido y no restaba mas que una sensación de culpa.
Quizás si no hubiera sido tan ciego y se hubiera dado cuenta antes o quizás si tan sólo se hubiera hecho el ciego y fingido que no había averiguado nada, dejando las cosas en la ignorancia y dejándolos vivir sus vidas, quizás de esa forma no habrían huido a quien sabe donde, viviendo ahora a su suerte.
'Itachi-niisan, no te culpes, es muy probable que lo estés haciendo pero queremos que sepas que te amamos y sé que tan sólo quieres nuestro bien, pero no podemos soportar la idea de vivir separados.
Kaa-san, Otou-san; Lo sentimos.
No esperamos que se enteraran de esta forma. La verdad era que no esperamos que se enterará de nada.
Lo que tenemos no es normal, es enfermizo y equivocado, pero no pudimos evitarlo, lo tratamos lo juró pero fue un intento en vano, por eso no pidó que nos perdonen, pero les ruego que nos entiendan.
Que comprendan nuestra decisión, aunque sé que sería casi imposible.
Sería doloroso para ustedes tener que ver todos los días a la persona que amas y no poder tocarla, que te sea prohibido tan sólo desearla, que tengas que soportar ver como está con otra persona y no porque no corresponda tus sentimientos sino por que demostrar tu amor hacia ella sería cavar tu propia tumba en la sociedad. Kaa-san, Otou-san, ustedes tienen la suerte de poder vivir su amor abiertamente, sin nadie que los juzgue por ello. Nosotros somos obligados a escondernos de todos, temiendo que tan sólo nuestros ojos puedan delatarnos.
Sí lo correcto sería alejarnos, preferimos estar equivocados.
Por eso no nos busquen por favor, estaremos bien y esperamos que ustedes lo estén también.'
Sin duda era la letra de Hinata, aun con signos de estar temblorosa y marcas de gotas que claramente eran lágrimas, se mantenía impecable.
Y le dolía pensar que no podría volver a verlos jamás pero en el fondo, aunque sería algo que guardaría para si mismo hasta la tumba, era que estaba orgulloso de ellos.
De la forma que demostraban que lucharían de forma persistente por lo que mas amaban en el mundo.
Y sabía que mientras estuvieran juntos los dos...estarían bien.
[...]
Años después.
Nadie sabe a donde fueron, en donde están o en que lugar se encontraran en el futuro.
Pero de alguna forma todos sabes que están mas que felices, viviendo en un lugar donde Hinata no era conocida como Uchiha por ser su hermana, sino su esposa.
Y no se equivocaban.
- Mhnn - se quejó con un gemido inconforme al sentir que su mente quería despertar pero su cuerpo aun se mantenía relajado, sintió el olor suave tan conocido, junto a la calidez de un cuerpo junto al suyo.
Abrió los ojos de forma lenta y ahí la vio.
Tan jodidamente hermosa como siempre, y como todas las mañanas se sintió afortunado.
Con esas mejillas ligeramente ruborizadas aun entre sueño, con esa largas pestañas azuladas y su piel nívea tan parecida a la porcelana, y su cuerpo tan cálido abrazado al de él como si no lo quisiera soltar.
Sonrió de lado imperceptiblemente, satisfecho al saber que todas las mañanas lo primero que vería sería el rostro de ella durmiendo tranquilo.
La vio quejarse entre sueños y abrir los parpados con lentitud.
Ella lo miró somnolienta y le sonrió de igual forma.
- Buenos días, Sasuke-kun - murmuró con pesadez por el sueño
Sasuke la soltó y le dio la espalda.
Ella parpadeó confundida.
~ ¡Maldición! ¿por qué tiene que ser tan tierna? ~ se preguntó el Uchiha tratando de controlar sus demonios internos que imploraban por devorar a ese tan adorable ángel.
Hinata se lanzó sobre la espalda desnuda de Sasuke.
- ¿Sasuke-kun que te sucede? ¿Acaso estás enojado? - preguntó tratando de ver su rostro pero éste lo ocultaba contra la almohada, notó que la punta de su oreja estaba ligeramente colorada. Sasuke lo sabía, ella ponía cursi a sus demonios. Hinata quedó atónita por unos segundos antes de sonreír traviesa - Sasuke-kun ¿me darías un beso? - susurró en su oído y sopló suavemente.
Sasuke se congeló.
Sintió el sudor glacial de la tentación corriendo por sus venas, su piel se había erizado completamente.
- ¡Ah! - Hinata gritó sorprendida cuando de pronto Sasuke volvió a girar y se puso sobre ella en la cama, con movimientos tan rápidos que casi no pudo notarlos, le sostenía las manos entrelazando los dedos con los de ella, mirando con fiereza su rostro ahora enrojecido al notar que él estaba tan sólo en ropa interior, aun después de años sus mejillas se teñían carmesí al verlo tan hermosamente expuesto.
¡Joder! Era tan sexy por las mañanas con ese pelo despeinado y el cuerpo entallado, iluminado por la luz que entraba por la enorme ventana, lleno de marcas de mordidas y moretones que ella ocasionó.
- ¿A donde lo quieres? - preguntó ronco acercando su boca al cuello de ella, Hinata suspiró al sentir su aliento caliente golpeando contra su piel, su respiración se volvió dificultosa, demostrando lo débil que la dejaba tenerlo cerca.
- So-sorpreendeme - dijo temblorosa en un suspiro mientras cerraba los ojos.
Sasuke se alejó de su cuello y miró su rostro rendido.
Ella era la que impedía que pudiera controlarse a si mismo en la tentativa de no consumirla completamente.
En su defensa Sasuke dice que...Ella le sonrió primero.
Y en una habitación de una casa en la playa, con vecinos a casa dos kilómetros de distancia, hay dos personas amándose,
con ritmos desenfrenados, buscando la sincroní sus cuerpos derretidos, negando separarse.
Por que su hermano menor era un demonio, y ella una pecadora que caería mil veces ante la dulce tentación.
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Fin.
