Y aquí la segunda parte, capi doble ya que los escribí juntos.
Capítulo 3: Consecuencias, Parte 2
Lejos de allí, en la otra punta de la ciudad, Kowalski y Rico gimieron cuando Skipper les anunció el siguiente ejercicio.
El líder les estaba sometiendo a un entrenamiento particularmente largo, y el cansancio que ambos traían hacía que la rutina de mañana se les hiciese cuesta arriba.
"Vamos soldados. ¡Rico, Kowalski! ¿Estáis en las nubes o qué? ¡Más rápido!" exigió Skipper mientras veía como sus chicos completaban la carrera de obstáculos. Rico fue el último en llegar a la meta y cuando lo hizo se dejó caer, exhausto.
Skipper alzó una ceja, incrédulo. Rico solía tener una resistencia y desempeño físico impecables, ¿qué demonios le pasaba?
Kowalski se agachó un poco para recobrar el aliento y puso su mano sobre el hombro de Rico que aún seguía sentado. El castaño no parecía encontrase bien. Él se sentía hecho polvo y le dolía la cabeza. Desde que el despertador había sonado a las 8 de la mañana hasta ese momento, casi 5 horas despúes, Skipper no les había dado un respiro.
El científico no sabía que mosca le había picado a su líder, ya que nunca hacían rutinas tan intensas, y menos de forma tan seguida. Algo pasaba que Skipper aún no les había contado, lo percibía, por su tono de voz y su postura corporal, pero no se encontraba en condiciones para deducir de qué podía tratarse.
El líder se acercó a ellos y se puso de rodillas para estar a la altura de Rico. Sus ojos, de un azul muy claro casi transparente escrutaron el rostro del castaño que se removió inquieto. Skipper tenía una mirada magnífica pero perturbadora, y siempre conseguía ponerles incomodos. Sus ojos eran dos trozos de hielo que parecían clavarse en tu alma, y que contrastaban fuertemente con su cabello liso marrón oscuro y su piel clara.
"¿Qué fue eso soldado? Se supone que tenéis que estar listos en cualquier momento, en cualquier situación .¿ Os pongo un día una rutina un poco más larga y os caeis de cansancio al cabo de dos series? Cabo os superó por muchísimo" comentó pasando sus ojos de Rico a su teniente. Seguía con el ceño fruncido pero Kowalski supo por su tono de voz que no estaba enfadado ni decepcionado sino más bien…inquieto.
"No sé" contestó Rico con su voz ronca. Skipper no dijo nada. Se levantó.
"Creo que te estas poniendo enfermo Rico. Tienes permiso para retirarte. De hecho te aconsejo que te vayas a la cama." indicó el capitán en un tono amistoso y una leve sonrisa.
Rico intercambió una mirada discreta con Kowalski. Deseaba irse a dormir pero no le parecía justo que el científico no pudiese hacer lo mismo.
A él tampoco de hecho. Pero no dijo nada, y solo le hizo un gesto imperceptible para que se fuese a su cuarto.
Mientras Skipper se había acercado al más joven de los cuatro y le había puesto una mano en el hombro.
"Cabo, excelente rutina. Has mejorado muchísimo tu tiempo y resistencia. Sigue así" felicitó.
Este solo sonrió adorablemente.
"Gracias, Skipper" soltó con su marcado acento británico.
El capitán le revolvió sus rizos dorados mientras sonreía.
Kowalski solo rodó los ojos. Sabía que Skipper tenía debilidad por Cabo, al que veía casi como a un hijo, mientras que con él era muchísimo más duro.
"Y Kowalski….espero más de mi segundo al mando. Tienes ojeras, deberías pasar menos noches en vela en el laboratorio. No sé qué te pasó hoy, pero quiero mañana te superes. ¿Entendido?" las palabras del capitán sonaron tajantes, confirmando los pensamientos del teniente. Este solo apretó los dientes.
"A la orden, Skipper".
"Bien. Cabo, ve a preparar la comida. Kowalski, acompáñame a mi despacho" pidió Skipper sin ni siquiera darle una oportunidad de asearse.
El teniente no rechistó. Cogío una toalla, se la pasó por el cuerpo y se cambió la camiseta. Los tres se dirigieron fuera del gimnasio. Cabo apretó levente el brazo de Kowalski para darle ánimos. Este miró los enormes ojos grises del menor y le sonrió para indicarle que estaría bien, aunque no se sentía así.
Luego Cabo entró en la cocina mientras los dos morenos se dirigieron al despacho de Skipper en silencio.
Se detuvieron ante la puerta y enseguida la expesión seria de Skipper se esfumó para dejar paso a una expresión de preocupación.
"Kowalski…últimamente te noto distraído y más cansado de lo habitual. ¿Hay algo que quieras contarme?" preguntó cruzándose de brazos y encarando a Kowalski. Este tragó saliva.
Quizá habían subestimado a su líder, quien obviamente era más intuitivo de lo que habían esperado.
"Estoy bien, señor" aseguró el científico.
Skipper no pareció del todo convencido pero no insistió.
Simplemente empujó la puerta de su despacho.
En el interior, se encontraban dos mujeres que se dieron la vuelta en cuanto oyeron la puerta abrirse. Una de ellas estaba sentada en la silla de Skipper, con las piernas cruzadas, jugueteando con una de las plumas del capitán. Tenía 27 años, al igual que el líder, y su melena cobre caía en suaves ondas hasta la cintura. Llevaba un vestido azul eléctrico entallado que enfatizaba su pelo y su cuerpo estilizado. Sus ojos cafés tenían su atención puesta en Skipper, y poseía una cara de angulos marcados que le daba un aspeto salvajemente bello. Era una de las mujeres más hermosas que Kowalski había visto en su vida.
Pero no fue eso lo que hizo que al teniente se quedase de piedra.
Al lado de la mujer se encontraba una chica joven de unos 22 años. Iba vestida completamente de negro y sus ojos parecían devorar al teniente. No hizo amago de moverse, no mostró sorpresa , pero Kowalski supo que lo había reconocido sin problemas.
"Teniente Kowalski, déjeme presentarle a las agentes Kitka y Mental de la Interpol, aunque probablemente haya oído hablar de ellas como Falcon y Blue Hen".
Chan chan chaaaaan.
¿Review?
