Hola aquí les traigo el 4 cap.
Espero que lo disfruten
gracias a:
mamori uzumaki uchiha
Funny-life
IcePrincess1218
Mariposa-Infernal
Gracias a los que me dejaron review y a los que no
Declaimer: Bleach y sus personajes le pertenecen a tite kubo.
Cap. 4 Una verdad aterradora.
Lunes 7:15 am. Primer día en instituto
Karin, vestía el uniforme del instituto de Karakura, que constaba de una falda negra, una camisa blanca y un listón rojo, además de sus calcetas blancas, también llevaba puesta una cazadora azul marino. La morocha caminaba con paso decidido por las calles aledañas al instituto, que se hallaban atestadas de estudiantes, los cuales algunos, de segundo y tercer año la reconocieron y la observaban con desprecio. Al pasar por la puerta de la escuela, cientos de pares de ojos, se posaron en ella, y miles de murmullos estallaron a su alrededor, si al fin había pisado el infierno.
-es ella, no puedo creerlo, saiko-hi regreso- dijo un chico
-¿Por qué regreso?- pregunto una chica a otra
-es mejor que se hubiera quedado donde estaba- dijo otro
-habrá venido a vengarse- murmuro atemorizada una chica castaña
.
.
-sería mejor que estuviera muerta- pronuncio lenta y pausadamente una figura negra desde el tercer piso, que observaba a la morena con odio puro.
.
.
La pelinegra avanzo por el patio, tratando de hacer oídos sordos a los comentarios de sus compañeros, se detuvo poco antes de entrar y se giro, para mirar un enorme roble en el patio del colegio y un recuerdo se vino a su mente.
Flash back
….…
La oscuridad lo cubría todo, el silencio, era lo único que se escuchaba. Karin sentía los ojos pesados y se sentía como si estuviera suspendida en un vacio sofocante.
-¿dónde estoy?- susurro lo ojinegra aletargada.
-Karin- llamo una pasiva voz grave, la pelinegra no se inmuto- Karin despierta.
-Naoki…..- abrió los ojos y una intensa luz la cegó.
….
La pelinegra abrió lentamente los ojos, encontrándose, con unos ámbares que la miraban divertido, el dueño de esa mirada era un chico de no más de 15 años, de cabellos castaño oscuro y apariencia vaga. El chico se encontraba en cunclillas, con su rostro muy cerca del de la morena.
-Karin, no deberías dormir aquí - rio el ojiambar
-cállate Naoki- la morocha se sonrojo tenuemente, al percatarse de la cercanía de su amigo.
-ohh- exclamo maravillado el castaño- te has puesto colorada
-no es cierto e invades mi espacio personal- negó la morena empujándolo levemente, y el chico cayó de espaldas.
-ah que brusca eres- le dijo sentándose
-ay por favor ni te empuje tan fuerte- la morocha se cruzo de brazos- y donde has dejado a Yuzu, pensé que se irían a casa juntos
-si… pero a último momento le invitaron al centro comercial y se ha ido hace rato- el castaño se recargo contra el árbol, donde hasta hace unos momentos la pelinegra dormía.- además creo que siempre es realmente divertido verte dormir.
-ah, deja de decir cosas tan descuidadas- le regaño la pelinegra, acentuándose su sonrojo.
-sabes Karin- repentinamente la voz del ojiambar se torno seria- tu y Yuzu son las personas más preciadas para mí y las protegeré a toda costa- la morocha lo miro estañada.
-¿a qué viene esa declaración tan seria?- le pregunto entrecerrando los ojos, Naoki solo estiro los brazos y miro el cielo.
-en realidad no lo sé- le contesto, regalándole a la ojinegra una sonrisa despreocupada.
-tonto- rio la morocha.
Fin flash back
-"Naoki, ahora que recuerdo, esa fue la última conversación que tuvimos"- pensó Karin con tristeza entrando al edificio principal. Conforme avanzaba, lo acontecido afuera, no se hizo esperar y pronto miradas despectivas, desconfiadas y murmullos, así como teorías de porque regresaba, inundaron los pasillos de la institución, así continuo la situación hasta que llego al aula 2-1. Se recargo contra la pared, pasados unos minutos la campana sonó y un hombre de unos 40 años, de cabello castaño y vestido con un traje gris, pasó frente a la morocha.
-buenos días, shintaro-sensei- saludo con voz monótona la morena, a lo que el profesor no reacciono nada bien, puesto que el maletín donde cargaba con sus cosas fue a dar al suelo, el hombre giro medio rostro, se le notaba pálido y sudoroso, recogió muy rápido su maletín sin quitarle la vista de encima a la ojinegra.
-ku-kurosaki- tartamudeo, con una expresión de terror. Karin suspiro, sabía que esto pasaría, que los alumnos y maestros no tomarían nada bien su regreso.
-podemos pasar- le dijo seria, a lo que el profesor abrió rápidamente la puerta y entro seguido de la morena. Apenas y puso un pie dentro, todos los alumnos se callaron y la observaron aterrorizados. La pelinegra dio un visto rápido y para su sorpresa, se encontró con los ojos turquesas de Toshiro, este la miraba con una imperceptible sonrisa, pues no se esperaba estar en el mismo grupo que la morocha, miro a su alrededor por el repentino silencio y observo las miradas que sus compañeros le dirigían a la pelinegra, se quedo algo confuso, pues no entendía tal comportamiento de éstos.
-a-adelante, pre-preséntate kurosaki- le indico el nervioso hombre. La ojinegra dio un paso al frente.
-mi nombre es kurosaki Karin, pero muchos de ustedes me conocerán como Saiko-hi*-pronuncio con melancolía lo último, el albino abrió los ojos con deliberada sorpresa, había escuchado bien o Karin se había llamado a sí misma, psicópata del fuego*(N/A Toshiro traduce lo que significa Saiko-hi).
-pu-puedes sentarte detrás de Hitsugaya-san- dijo el profesor ubicándose con su lista- el ultimo asiento de la tercera fila.- Karin avanzo en silencio hasta el lugar indicado por el maestro, al pasar junto a Toshiro este no se movió ni un centímetro ni dijo algo, aun seguía muy conmocionado por la presentación de la morena.
Las horas pasaban y la tensión en el ambiente no disminuía en lo absoluto, el profesor de cada materia a cada 5 minutos observaba a la kurosaki y sus compañeros no dejaban de mirarla de reojo. Los únicos que verdaderamente ignoraban el ambiente y escuchaban la clase eran, Ikkaku, Yumichika, Yachiru y Momo; puesto que el albino se encontraba en sus propios pensamientos.
"¿por qué se dijo así misma Saiko-hi? Y este ambiente… es uno de total rechazo, no entiendo que es lo que pasa, no se supone que ella ya estuvo en est-….." Toshiro detuvo su propios pensamientos y recordó la plática que había tenido con la morena en la cafetería.
"iba al instituto de Karakura pero… por ciertas razones debí continuar mis estudios en… otra parte".
Recordó perfectamente cada palabra y el rostro con el que la morocha lo había dicho. En aquella ocasión, Karin había estado a punto de decirle algo pero fue interrumpida ¿Aquello tendría relación con la situación que ahora se presentaba en escena? porque sus compañeros y maestros actuaban tan extraño. Sin darse cuenta el ojiturquesa, la campana de receso sonó y en un abrir y cerrar de ojos el aula se vio desierta.
Karin observo fijamente al peliblanco, con un nudo en la garganta y una poderosa opresión en el pecho. Finalmente el chico se levanto y con una expresión fría en su rostro, se paro justo delante de la morena, a esta se le corto la respiración y sintió como el nudo de su garganta se hacía más grande.
-acompáñame a la azotea-le ordeno él con voz filosa sin darle tiempo de responder, la tomo con fuerza de la muñeca, levantándola de un tirón; ambos salieron muy rápido del aula y subieron por las escaleras hasta la azotea. Toshiro inspecciono con la mirada el lugar cerciorándose de que no había ningún alumno, ya confirmado esto cerró la puerta y soltó a la morocha.
-quieres preguntarme porque me presente a mi misma como Saiko-hi, ¿cierto?- pregunto la morena avanzando hacia la reja.
-si- fue la seca respuesta del albino.
-je sabia, que esto pasaría tarde o temprano si regresaba- una ráfaga de aire frio golpeo el rostro de la pelinegra- recuerdas que te había dicho que deje el instituto en diciembre y que había ido a estudiar en otro lugar.
-si- le respondió para que continuara, Karin suspiro armándose de valor.
-Bueno, ¿Cómo decirlo? La razón fue porque yo enfrente un juicio durante las vacaciones de invierno, me dictaron auto de formal prisión, pero como era menor de edad fui llevada al reformatorio de la cuidad en donde cumplí con mi condena de un año- hizo una pausa y prosiguió- te preguntaras porque estuve ahí, la razón es porque…. Yo cause el incendio que dejo en escombros aquel edificio, en el cual una gran cantidad de alumnos y algunos maestros resultaron heridos gravemente- apunto con el índice los restos de la estructura que se erigían frente a la institución- yo estaba aburrida de esta escuela y quería darles una lección así que jugué con unos cuantos químicos en el laboratorio y esto causo una explosión en la que provoque la muerte de Asakura Naoki, mi mejor. Así que realmente yo, herí y mate indiscriminadamente con el incendio de hace un año, es por eso que todos en esta escuela me temen, claro está que por lo que veo los de primer años no saben nada de esto.- Karin no se atrevía a girarse y ver el rostro de Toshiro, pero aunque su temor creciera mas debía hacerlo, apretó fuertemente la reja y haciendo amago de toda su fuerza de voluntad se volteo para encarar al albino. El corazón se le encogió en el pecho al ver el rostro del peliblanco, los ojos turquesa de este la miraban fijamente con el seño totalmente fruncido, este cerro con fuerza sus ojos y suspiro sonoramente.
-crees que voy a tragarme ese cuento de "yo cause todo"- gruño con enfado- se que no puedo decir esto tan a la ligera, porque nos conocemos hace muy poco, pero…- hizo una pausa y abrió los ojos- se que estas mintiéndome, no sé de qué forma pero lo haces.
Karin perdió el aliento durante varios minutos y sorprendida miro al albino, respiro hondo y frunció el ceño.
-tienes razón no puedes decir eso tan a la ligera- le contesto agresivamente. El chico la miro severo, el no podía creer que SU Karin hubiera hecho aquello, todas sus palabras sonaban tan poco convincentes para él, porque era como si ella quisiera convencerlo de que había sido la culpable.
-somos amigos así que dime la verdad- el peliblanco elevo la voz
-no sé de que hablas- murmuro con dolor- aquí la única que mato a alguien fui yo y nadie más- la morocha paso al lado del peliblanco casi volando; Toshiro se quedo estático, que había sido eso, las últimas palabras que había dicho Karin, sonaron mas como de auto convencimiento, que una declaración. La ojinegra bajo las escaleras y camino a zancadas hacia el aula. Al llegar, como antes el salón estaba vacío y al acercarse a su lugar, pudo notar que su pupitre tenía varios grafitis como: lárgate asesina, vete de aquí, perra desgraciada, maldita psicópata, Saiko-hi asesina maldita, y el que tapizaba la mayoría de la banca, MUERETE, con letras mayúsculas y en tinta roja. La morena agacho la cabeza, sabía que se merecía eso.
-hola – saludo una aguda voz desde atrás de la pelinegra, la cual la hizo dar un pequeño brinco y se giro bruscamente solo para encontrarse con cuatro chicos, dos chicas y dos chicos, a tres de los cuales Karin reconoció inmediatamente y a la que no conocía había sido a una joven de cabellos color chocolate.
-parece que al fin regresaste kurosaki- sonrió ladinamente el rapado.
-así parece Ikkaku- la morena lo miro con una fantasmal sonrisa.
-karin-chan- la peli rosa se colgó en su cuello- hace mucho tiempo que no te veía.
-Yachiru, quieres ahogarme- exclamo la morena deshaciéndose del agarre de la ojirubi, después miro a la chica de ojos chocolate que le sonreía abiertamente.
-vaya, vaya no has cambiado nada Karin-soltó Yumichika bostezando- aun ahora tu apariencia no es nada bonita.
-a mí también me agrada verte Yumi-cejas- gruño sarcástica la morena, recibiendo una indignada mirada del pelinegro.
-eres amiga de Toshiro ¿cierto?- pregunto amablemente la pelicafe.
-sí, si hace unos momentos shiro-chan te tomo de la mano y te saco del salón- acoto Yachiru poniendo cara de emoción.
-eh- la ojinegra se sorprendió por unos momentos, y luego desvió la mirada a un lado, ahora no sabía si realmente seguía siendo algo parecido a una amiga con el peliblanco.- yo….
-¡Karin!- vocifero el ojiturquesa abriendo de golpe la puerta del aula, sobresaltando a los jóvenes que se encontraban dentro- ¿¡porque demonios te fuiste así!-inquirió al tiempo que entraba enfadado, ignorando por completo a los otros presentes –aun no…-se vio interrumpido ya que su mirada se centro repentinamente en todo el espantoso grafiti del pupitre, su mente quedo en blanco; y una extraña sensación de furia le invadió. ¿Quién había sido el maldito que había escrito eso? ¿Por qué a ella? ¿Por qué a SU Karin? A pesar de haber escuchado por completo y a la perfección el relato de la morena, su cabeza se veía renuente a creérselo, no ninguna de esas estupideces podían ser ciertas, la chica que conoció, DEFINITIVAMENTE, no podía ser una pirómana y MUCHO MENOS una homicida. ¿Por dios que acaso le creía idiota, para tragarse semejante estupidez?
-dios mío- susurro horrorizada la voz de la pelicafé.
-maldición, ¿Quién escribió esto?- dijo Ikkaku.
-ciertamente, son palabras monstruosas-comento despectivamente Yumichika.
-¿Quién podría decir semejantes cosas de Karin-chan?-pregunto con los ojos llorosos la pelirosa.
-diablos- murmuro Toshiro. Repentinamente todos quedaron petrificados al oír una risa ahogada. Con los ojos abiertos a más no poder vieron a la morocha, quien sonreía perturbadoramente, a pesar de que sus labios formaban una cierta distorsionada sonrisa de aparente "felicidad", sus ojos reflejaban un sentimiento muy lejano a ese, más parecido al sufrimiento o dolor.
-te lo he dicho ¿no?, yo Saiko-hi no soy más que una asesina, este es el trato que merezco, deberías alejarte de mí, no vuelvas a hablarme si no quieres problemas, tú no quieres ser amigo de una homicida sicópata- sus palabras eran dolorosas, Toshiro solo podía ver como Karin habiendo dicho lo anterior se alejaba, y en ningún momento esa mueca que tenia se removió de su rostro. Nadie movió un solo dedo y antes de que la pelinegra llegara a la puerta la campana sonó, dando inicio nuevamente a las clases. La morena se marcho y no hubo señales de que quisiera regresar para lo que quedaba del día escolar. Llego el profesor de literatura e inicio con su clase, la mirada de este fue de alivio al no ver a la kurosaki por ningún lado, pero se hayo confundido al ver al albino parado al lado del pupitre, donde le informaron que se sentaba la pelinegra, con una evidente cara de confusión y enojo.
-Hitsugaya-san siéntese- ordeno el profesor.
-no- fue la cortante y seca respuesta del peliblanco, quien dio media vuelta y camino directamente al casillero de limpieza, bajo la atónita mirada de todo el mundo saco un trapo y la acetona, humedeció el pedazo de tela y regreso para limpiar el pupitre de Karin.
-hi…Hitsugaya, ¿¡qué cree que está haciendo!- pregunto indignado el hombre.
-y usted que cree- contesto entre dientes.
-siéntese o lo mandare a la dirección-amenazo.
-no veo una razón para que usted haga eso, yo solo estoy limpiando, lo que es una clara infracción a las reglas del instituto-refuto con voz ronca y mirando fijamente al profesor.
-si esta así es porque ella se lo merece-dijo con una sonrisa.
-profesor, sin ofender, pero acaso a perdido la cordura si ella se lo merece o no, no es razón para permitir esta clase de comportamiento, lo único que deja en claro es que usted es mediocre e inapropiado para llevar el título de profesor ¿acaso los profesores no deben involucrar sus sentimientos en el trabajo? Usted debería ser imparcial, pero veo que no lo es-acuso con voz filosa, el salón se vio sumergido en un sepulcral silencio. Era inconcebible que el alumno prodigio, estuviese hablándole así a un profesor. Y todo por defender a una asesina.
.
.
.
La morena caminaba rumbo a la salida, ya había tenido suficiente y estaba agotada, sabía perfectamente que no soportaría ni un minuto más el estar en esa escuela.
-¿kurosaki?-pregunto una gruesa voz detrás de ella, la pelinegra se giro y vio a un hombre de una gran musculatura y cabello negro.
-kenpachi-sensei- dijo Karin, el hombre rio sonoramente, casi como un desquiciado.
-vaya, no creí volver a verte-comento burlesco.
-je ya ve, aquí me tiene-sonrió y entrecerró los ojos en una expresión un tanto cansada.
-¿Cuándo has salido de aquel agujero?-cuestiono el hombre, Karin suspiro.
-hace más de una semana-contesto.
-ya veo-agrego -¿Por qué tienes esa cara de mierda, te han hecho algo los bastardos de la escuela?-a pesar de su apariencia, kenpachi zaraki, como realmente se llamaba este hombre, podía ver atreves del muro que Karin inconscientemente había creado. La morocha parpadeo repetidas veces y lo miro sorprendida.
-realmente no fue nada-murmuro desviando la mirada.
-tonta, nunca has sabido mentir bien kurosaki-acuso el pelinegro.
-creo que si-otorgo la razón.
-¿Qué tal si tenemos un combate? Desde que tu hermano se graduó y tú te fuiste, ninguno de esos inútiles ha dado la talla, y me es realmente aburrido el solo verles la cara a esos idiotas que no saben ni siquiera manejar con precisión un shinai*(N/A: espada de bambú)-sugirió.
-me vendría bien- contesto con voz ronca.
Varias horas después….
El dojo de kendo se veía inundado de gritos de combate y en el interior se podía ver como el corpulento hombre se lanzaba empuñando el shinai para dar un certero golpe en el protector de pecho de la pelinegra, pero está muy ágilmente con un rápido movimiento de muñeca y un extraño paso logro dar una estocada, dando termino al combate. Ambos bajaron los shinai y la morena se deshizo de su Men*(N/A Un casco protector hecho de lona muy fuerte y de una reja de metal) se quito el pañuelo y sacudió la cabeza dejando ver unas cuantas gotas de sudor.
-nada como una buena práctica de kendo para levantar los ánimos-comento la morocha.
-cierto-atino a contestar kenpachi, el sonido nasal del timbre alerto a la pelinegra que las clases por fin habían acabado.
-será mejor que me retire, no quiero asustar a tus alumnos kenpachi-sensei-informo, el pelinegro asintió y vio como la morena se alejaba para cambiarse de ropa y luego retirarse a casa.
.
.
.
Karin caminaba con cautela hacia la salida, no quería llamar mucho la atención, cosa que no funcionaba del todo, ya que algunos de sus compañeros la miraban aterrorizados o con repudio, suspiro estar en el instituto se convertiría en un infierno eso era seguro. De pronto se celular comenzó a sonar supuso que era Ichigo por lo que conteso sin siquiera revisar el remitente.
-bueno-dijo.
-Karin-la voz de Toshiro atravesó como una corriente eléctrica su cuerpo-¿Dónde demonios estas?-pregunto, la morocha abrió la boca, ¿porque diablos ese chico era tan necio? ella ya le había dicho que se alejara.
-eso no tiene porque importarte-contesto con voz seca.
-claro que tiene, dime donde estas regresaremos juntos a casa-atajo, la morena se alegro por un momento de las palabras del albino, pero a su mente vinieron las imágenes del grafiti y las miradas de sus compañeros, agacho la cabeza y apretó el teléfono.
-ya te dije que no es bueno que seamos amigos Toshiro- su voz expresaba tanta amargura que al peliblanco le molesto. –ahora voy a colgar-anuncio.
-hazlo ya no importa-contesto con voz ronca. Karin parpadeo aturdida.
-a que te…-comenzó a decir pero alguien la jalo del brazo, se giro y sus ojos se clavaron en los turquesa de Toshiro, quien la miraba con el seño fruncido.
-ya no importa porque te encontré-susurro sin apartar su vista de la de ella- vamos regresemos a casa-dijo jalándola, la morena estaba tan aturdida que no protesto. Después de unas cuantas calles la morocha reacciono.
-¿Por qué demonios sigues buscándome?-cuestiono con voz amortiguada.
-ya te lo dije no creo ninguna de esas estupideces que me has dicho, por eso quiero que me hables con la verdad-pidió el con voz seria, Karin abrió los ojos.
-de verdad que eres necio-susurro-solo luego no te arrepientas-advirtió y en los más profundo de su mente ella deseaba que así fuera. El no dijo nada y solo la observo, bajo su mano hasta casi tocar la de ella y la jalo para que siguieran caminado. Ya hablarían en casa de la morena, porque había muchas dudas y él quería respuestas.
CONTINUARA…
Espero que les haya gustado, deje reviews.
