Disclaimer's incluidos.

¡Hola a todos! Feliz viernes y como lo prometido es deuda aquí les traigo el capítulo número cuatro de Ambrosía. Está un poco corto también, y también me gustaría advertirles que tiene insinuaciones sexuales. Pero nada realmente tan malo. Eso si lean bajo su propio riesgo.

¡Feliz cumpleaños a: Terpsicore de Geminis! Espero que cumplas muchos más.

Agradecimientos a Ray, por haberse tomado el tiempo de ayudarme a corregir los capítulos.

Muchas gracias a todas las personas que están siguiendo la historia, dejando reviews, dando follow o favoritos. Desde el fondo de mi corazón, tengo deseos de alcanzar los 40 reviews, pero bueno xDD son solo expectativas mías.

El título hace referencia a: La diosa que se invoca para que miedo.

Este fanfic está disponible solo en Fanfiction. Net prohibida su publicación en cualquier otro foro y/o páginas sin el permiso de la autora.


-Ambrosía-

Capítulo 4. Paventia.

.

.

.

Sentía la sensación de ahogo en su pecho, mientras corría a ciegas por el inmenso bosque. Las pisadas de ellos que se hacían más fuertes a cada minuto, mientras sus piernas cansadas la hicieron tambalearse sobre su camino, cayendo de manera estrepitosa sobre el suelo al no ver la gigantesca raíz del árbol, que bloqueaba su paso. El volumen de las voces incrementando la hicieron intentar recobrar el sentido, tenía que levantarse sin importar el dolor que sintiera en su lastimado tobillo.

Huir.

Era la única salvación que tenía, de lo contrario. Sería peor para sus padres...él los culparía y nadie podría salvarlos, maldita sea la hora en que aquel sujeto se fijó en ella. Su aire arrogante y déspota, sabía que no traería nada bueno. Montando todo ese escenario para quedar como el héroe que había salvado su vida de bandidos que buscaban una recompensa al devolver la hija del feudal. Recogiendo un poco el kimono, se levantó nuevamente y comenzó a correr. Buscando entre la penumbra alguna cueva que sirviera como escondite hasta que ellos se marcharan.

Nadie conocía tan bien como ella aquel bosque, durante las tantas expediciones matutinas se había encontrado con verdaderos tesoros. Lo único que faltaba, era toparse con uno de los dioses entre los caminos.

Aunque decían, iba en contra de sus reglas.

El cielo y la tierra, se dividían protegiendo secretos de aquellos que buscaran un poder más allá del que pueden manejar.

"Sakura" escuchó la voz, furiosa. "No puedes huir, Sakura" era él...pero ¿Cómo?, pensó mirando por unos segundos a su alrededor. No había nadie y estaba segura, ellos se rendirían antes de poder llegar si quiera hasta ese lugar. Tenía que correr, huir de ese montaje ¿Qué era lo que deseaban en realidad? No tenía que ver con riquezas, tierras o cualquier cosa material. Lo más seguro era que buscaran la sumisión de su persona, aceptando las nuevas políticas del emperador. Un emperador que ella odiaba.

Y como se lo había dictado a su padre, nunca se casaría con él. Y él tampoco la obligaría a ello.

Trató de acelerar sus pasos, escuchando los truenos, anunciando la tempestuosa lluvia que comenzaba a caer sin cesar sobre ellos, escuchando unos pasos a sus espaldas, trató de cambiar de dirección pero fue en vano. Estaba rodeada de hombres armados con espadas y antorchas.

—Sakura, Sakura —escuchó la llamada de una voz profunda y gruesa, mostrando al futuro prometido del que huía la chica. Protegido por una enorme sombrilla, mientras montaba en un caballo de color negro como la noche, su hocico iluminado por la tenue luz—. Al parecer tu padre no te enseñó modales ¿verdad? Vamos a casa y es una orden, no permitiré esa falta de respeto contra mí persona. Una esposa desobediente que huye. —La miró lentamente, frunciendo el ceño dando una orden con su cabeza para que fueran por ella.

—No he aceptado casarme contigo —murmuró sosteniendo la piedra en su mano con fuerza, sintiendo cómo los hombres detenían su andar.

—Error, al terminar la noche lo harás. Tus padres corren un gran peligro, querida. Y al tener al su majestad de mi lado puedo hacer unos pequeños cambios para aplicar el merecido castigo, nadie se atreverá a mencionar lo contrario.

—No puedes —siseó con rabia, sosteniendo con más fuerza la piedra.

—Claro que puedo, a menos que tú, cambies de opinión —dijo con malicia, acercándose un poco. Quedando justo delante de un gran árbol, cerca de la enorme raíz que salía de éste.

Tomando con cuidado los bordes de su kimono, se acercó, tratando de actuar temerosa a lo que podía suceder y golpeó al caballo con la piedra para que éste comenzara a moverse agitadamente por el repentino impacto.

—¿Qué?, quieta —fue lo único que escuchó de parte de él, antes de comenzar a correr nuevamente. Escabulléndose por entre las piernas de los hombres, se levantó y comenzó a correr en dirección contraria adentrándose al bosque. Podía oír aún la voz furiosa de él, los insultos y el rechinido adolorido del caballo por la herida. Seguramente lo lanzaría al suelo y provocaría una lesión si tenía suerte, que lo dejaría tendido durante unos cuantos días antes de volver a buscarla.

Corrió tan deprisa como sus piernas le permitían, sabiendo que la necesidad de huir había borrado un poco su cordura, los pequeños sollozos que salían sin poder contener, la hacían preocuparse más. Por sus padres gracias a la imprudencia que había acabado de cometer, y el único consuelo que podía darse realmente era que lo más seguro es que si ella lo aceptaba terminaran peor.

Y a cada paso que daba pensaba constantemente en qué podría hacer. Había escuchado tanto de amor y vivido en él, que simplemente no soportaba la idea de verse privada por personas cuyas acciones eran meramente egoístas y amenazantes… Sintiendo de repente como se veían apresada por unos fuertes brazos, forcejando una y otra vez para soltarse, el rechinido del animal llegó a sus oídos y más tarde, una cachetada que resonó por todo el lugar. La había encontrado y pegado.

Lo miró con desprecio esperando a que con sus ojos y pensamientos, pudiera matarlo. ¿Cómo se atrevía?

—Escoria —fue lo único que se atrevió a murmurar.

Ya que lo siguiente le aterró, observó cada movimiento de él, se había olvidado de ser un caballero noble, se olvidó de la lluvia que caía y se acercó hasta ella. Mientras unos hombres la sujetaban a ella y en cada forcejeo un golpe en su cuerpo, dolor sin embargo parecía que no surtía ningún efecto, hasta que los golpeo con toda la fuerza que tenía, debía escapar de las garras de un hombre que deseaba abusar de ella.

Se arrastró sobre la tierra húmeda, parecía un pequeño animalito retrocediendo a cada paso, que el depredador daba. Cerró los ojos al ver que levantaba una mano dispuesta a pegarle, sintiendo el primer golpe sobre su rostro, tan fuerte que provocó un pequeño hilo de sangre delizarse por la comisura de sus labios.

—Nunca debes retarme, te tomaré. Y después de eso, me casaré contigo... será una especie de acto heroico, porque ya nadie te querrá. Yo te aceptaré a pesar de todo —lo escuchó decir, preparando el segundo golpe.

No obstante, éste nunca llegó. Abrió los ojos al escuchar un sonido seco y lo vio despolomarse a su costado y mientras sus compañeros corrían la misma suerte.

Levantó su cabeza sorprendida, parecía una obra divina. Sin embargo, se quedó de piedra al ver el dueño de ese acontecimiento.

—¿Cómo…? —trató de preguntar, poniéndose de pie; sin embargo, volvió a caer pero antes de tocar el suelo los brazos de aquel misterioso hombre la detuvieron. Sintiendo como su masculino, y fuerte cuerpo, aferraban con delicadeza el de ella. Lo buscó con sus orbes jade, pidiendo una silenciosa explicación a tráves de ellos, mientras el cansacio llegaba y la tomaba, lo miró por última vez, y se desmayó.

.

.

.

Continuará.


.

¡Genial! Ya terminamos por hoy, digo, lo que muchas estaban esperando y como me confesaron (?) valio la pena que en el capítulo anterior, fuera de Sasuke. ¿Qué les parecio este capítulo 4, le gusto? Sé que también fue un poco corto, pero de alguna manera espero que lo haya recompensado y sigan esperando más.

¿Quién salvó a nuestra bella doncella del peligro, en aquella tempestuosa noche? ¿Qué sucederá cuándo despierte?

Bueno, sigan leyendo para saber. El próximo viernes 26 de Febrero tengo que volver a mis dormitorios, ya voy a empezar semestre. Pero de igual manera, espero poder actulizar ese día, sino voy a ver que tal estoy el 25 para subir. A más tardar-si ni el jueves o viernes-lo publicaré el día sábado 27. Espero que lo esperen con ansias.

Gracias por leer.

Besos, cuídense.

Zhang.