Bueno pues como había dicho el otro capi, disfrútenlo y ¡COMENTEN!
-¿Puedo hablar contigo?...
-Claro… –accedió, sin despegar la vista de la pantalla.
-¿Recuerdas cuando soñaste que estaba en peligro? –comenzó, acercándose lentamente.
-Sí… –fue su respuesta, volteando a verla.
-Ese sueño se volvió realidad, ¿crees que… los sueños se cumplen?
-¿A qué te refieres? –le preguntó extrañado.
-Es que… –intentó encontrar las palabras adecuadas- soñé con una chica, no la conozco, pero se ve muy asustada, una sombra la persigue y, justo cuando la va a atrapar tú apareces y la salvas…
-¿Cómo es esa chica? –inquirió, colocando su pulgar en la boca, pensando.
-Muy bonita, delgada, alta, ojos marrones, su cabello es largo y ondulado… –comenzó a enumerar con los dedos.
-¿Pelirroja? –le interrumpió de pronto.
-Ahhh, sí… ¿Cómo es que sabes? –le miró sorprendida- ¿También has soñado con ella?
-Eso no importa, será mejor que subas, los clientes deben de estar por llegar –respondió pensativo..
Zoey salió del laboratorio, pero antes de marcharse notó que Elliot sacaba una foto de un cajón. Cuando llegó con las demás aún no llegaba ni un cliente, Corina se había acomodado en la mesa de siempre y disfrutaba de un té de menta, Bridgett lavaba los platos, Kikky limpiaba una mesa y René charlaba con Wesley. Zoey tuvo que sacar la basura y cuando volvió ya una señora disfrutaba de una rebanada de pastel. Se sentó en una silla libre y sólo pensó en su sueño y en que Elliot se encontraba en peligro.
No pudo continuar pensando en ello, pues empezaron a llegar los clientes y ya llevaba un té, ya limpiaba una mesa, ya cumplía con un pedido, ya sacaba la basura (otra vez), ya tomaba una orden… todo el día estuvieron muy ocupadas; a la hora de cerrar Wesley sorprendió a las chicas con un pastel para celebrar su regreso al Café. Zoey apenas si le prestó atención, ni siquiera notó cuando se fue, su mente sólo pensaba en Elliot y en que de seguro conocía a esa chica.
-Zoey, ¿Qué te pasa? Has estado muy distraída todo el día –le dijo Corina.
-Ahhh… no, no me pasa nada… –comentó en su letargo.
-Zoey está pensando en el misterio del Café Mew Mew –dijo con misterio la pequeña rubia.
-¿Ahhh? –le miraron intrigadas Corina y Bridgett.
-Por supuesto, revisemos nuevamente la escena del crimen… digo, el laboratorio… –comentó con un traje de detective y bigote falso- Ayer, cuando Zoey y yo encontramos a Elliot, vimos que sostenía algo en sus manos, apenas notó nuestra presencia y se apuró a ocultar lo que sea que tuviera, momentos después la señorita Hanson salió corriendo ante la noticia de que de nuevo tenía orejas de gato e instantes después el sospechoso la siguió, entonces supe que era mi oportunidad para investigar… noté que lo que sostuviera había sido metido en una revista o algo así y depositado sobre el escritorio, siendo tapado únicamente por un periódico, al investigar más de cerca noté que la susodicha revista contenía una carta y una foto de una chica…
-¡Una chica! –gritó el resto.
-Así es, una chica pelirroja, cabello largo y ondulado… –confirmó ella.
-¿De casualidad sus ojos eran marrones? –preguntó con interés Zoey.
-Sí, Zoey, me alegra que también investigues éste misterio… –se alegró la pequeña- Ahora, volviendo al relato… la carta estaba sellada, no había manera de saber qué contenía sin romperla, por lo que no me pude enterar más que iba dirigida al Señor Elliot Grant y que el remitente era de Francia, de alguien llamada Cassandra. ¿Y saben que creo?... ¡Qué ella es la novia de Elliot!
-¡QUEEEE!
En eso se oyeron unos pasos y vieron a Elliot, se veía algo preocupado.
-Admítelo Elliot… ¡admite que tienes novia! –le acusó, señalándolo con un dedo.
-¿De qué estás hablando? –preguntó molesto.
-¿Es eso cierto, Elliot? –cuestionó lentamente Bridgett, acercándose al rubio.
-¡Nadie les dio permiso para meterse en mi vida privada! –gritó con enfado ante la violación de su privacidad.
-En otras palabras, eso es un SÍ –aclaró Corina, recargado su rostro en una mejilla.
-En vez de estarme investigando deberían de pensar en la amenaza alienígena y en cómo combatirla… –se tranquilizó el chico.
Y después de eso salió de la habitación. Las chicas se miraron entre sí, sabían que deberían estar preparadas para cuando el enemigo atacara, pero ninguna comentó nada, simplemente se limitaron a terminar su rebanada de pastel (que sabía deliciosa) y después cada quien se fue para su casa. Zoey iba muy pensativa, no podía dejar de pensar en Elliot y en esa chica misteriosa.
- 'Quizá Kikky tenga razón y esa chica de la foto es la novia de Elliot… pero Elliot nunca ha comentado nada sobre ello… después de todo no tiene porqué comentarlo, él mismo lo dijo, es su vida…' –pensaba la pelirroja.
Iba tan distraída que no se dio cuenta que chocó con alguien y cayó al suelo.
-Lo siento, no me di cuenta por dónde iba… ¡Ahhh, Mark! –dijo aún en el piso.
-Hola Zoey, ¿te encuentras bien? –preguntó mientras le ayudaba a pararse.
-Sí –contestó algo atontada.
-¡Qué bueno! –se alegró.
Mark le dedicó una gran sonrisa y Zoey también le sonrió.
