Hola a todos c: Como siempre, sus reviews me animan mucho y hacen que trate de alargar más esto y que mis ideas se aclaren
Lamento la tardanza con este capítulo. Lo digo porque pensaba subirlo ayer pero enfermé y se me hizo imposible... Pero ya tengo el capítulo cuatro y espero sea de su agrado c:
Muchas gracias a todos y podemos comenzar!
Capítulo cuatro: El encierro
La sala era un completo caos. Ya habían pasado tres horas desde que el superior dio la "buena noticia". Después de que despertaran al jefe y China saliera de su estado catatónico los gritos no se han callado desde entonces.
Gritos de debate, gritos de autoridad, gritos de desesperación. Era lo que se podía oír en esa sala en este momento
-¡SILENCIO! –Ante el grito y el golpe de su cola en el suelo, los otros dos callaron sin problema. El superior bajó a la altura de los dos chinos viéndolos, analizando la situación. No era nada agradable saber todo esto, pero lo más importante y lo único que quería saber en este momento era… -¿Quién fue?- Dijo con voz baja pero denotaba autoridad y enfado, enfado que creció al solo oír un "¿Eh?" por parte del país -¡QUIERO SABER QUIEN FUE EL QUE TE DEJO EN ESTE ESTADO! –Volvió a gritar al ser su paciencia colmada
-¡No lo sé, aru! –Se escondió detrás de su jefe por miedo -¡Ni siquiera tengo pareja para hacer algo así, no sé cómo sucedió, aru! –
-¡Claro! De repente un día el destino se le ocurrió jugarte una pesada y saliste preñado por puro milagro divino – Habló cada palabra con un sarcasmo muy notorio
-¡Es verdad! ¡He estado soltero por varios siglos, aru! Esto… ¡Esto debe ser un error! –
-No hay error en nada –
-China. Siéntate –Xi lo agarró de los hombros y lo sentó en la primera silla que encontró –Quiero que te calmes y nos digas la verdad –
-Les digo la verdad… -Su llanto se hizo notorio en para este punto. Estaba asustado, dudoso, desorientado. Sentía que algo aquí no estaba bien, que algo no cuadraba. ¿Cómo era posible que estuviera en ese estado?
-Ya no importa lo que diga… -
-Por favor. Algo aquí no está bien –Encaró al superior tratando de mediar las cosas –No tiene idea de lo que sucede, parece como si le hubieran borrado la memoria… -
-"Borrado…"-
-Podemos encontrar una solución para esto –
-No hay solución más lo que tengo en mente –Camina por la sala tratando de calmarse –Ya no importa cómo o quién. Ya no importa cuando o donde. Lo que pasara ahora… -Ve a la nación desde el otro extremo de la sala, esta voltea temerosa viendo los ojos iracundos de su superior –El mundo no se puede enterar de esto o en verdad nuestra tierra entrará en líos, desde políticos hasta sociales –Vuelve a caminar sin dejar de ver a la nación- Serás encerrado en uno de los templos de las montañas hasta nuevo aviso. Solo yo y Xi o el presidente en turno podremos ir a verte. Tendrás un servicio de tres enfermeras a tu disposición y no podrás salir de ahí. ¡Es todo! –Sale de la sala dejando atónitos a los dos chinos por la decisión tan drástica y abrupta que tomó el superior
-No… No puede… -Trató de ir tras de él pero fue detenido – ¡No puedes hacerme esto! ¡No me puedes encerrar, aru! ¡No puedes! –Trató de quitar a su jefe del camino -¡No es justo, aru! –
-Déjalo ir. Está muy molesto, deja que se pase su enojo y trataremos de convencerlo a lo contrario- El pobre hombre trato de hablar mientras su país se desesperaba y soltaba varios improperios sin dejar de llorar -… Trata de decirme… ¿Qué fue lo que pasó? –Habló después de que el milenario se soltara a llorar en el hombro del señor ya sin ninguna esperanza de poder hacer que el superior declinara su decisión
-No lo sé, aru… En verdad no lo sé… -
…
-¡Esto no está nada bien! ¿Por qué tomó una decisión de ese calibre? –
-Será lo mejor para nuestra tierra… -
-¿Y hará lo que usted vea más conveniente sin darle oportunidad de por lo menos saber el porqué de su situación? –
-Eso es algo que no te incumbe. Y será mejor que no vayas por ahí divulgando nada o te encierro con él –
-No será necesario –Dice con voz retadora –Usted sabe muy bien que no tardará mucho a que, por lo menos, los más cercanos a él empiecen a sospechar. Pero puede estar tranquilo, de mi boca no saldrá nada acerca de la situación de mi maestro –Y sin decir más se dio media vuelta ignorando cualquier cosa que el superior le fuera a decir.
A Taiwán no le gustaba la situación en la que se había metido, pero ahora era el único apoyo para el chino, que en este momento estaba siendo trasladado a su "nueva casa" .
Para su desgracia, ella había oído todo el alboroto. Había ido a la oficina del jefe de su maestro para hablar de un asunto con él cuando a lo lejos vio como el mencionado caminaba detrás del superior –"¿Qué hace él aquí?"- Pensó con sorpresa, pues también sabía que era MUY raro que este apareciera por estos lares. Iba a llamarlos cuando vio que cerraban la puerta.
Cuando oyó la amenaza del dragón, Taiwán se hizo a un lado sorprendida, atónita, y sobre todo, molesta por la decisión. Cuando este se fue ella no dudo en seguirlo y clamar por justicia.
Por desgracia fue inútil. La decisión fue dicha y la orden dada. Apresuró su paso para poder llegar a tiempo con su maestro el cual era llevado con solo su panda al recinto de forma discreta… O sea, estaba siendo escoltado por medio ejército chino.
Para su suerte llegó cuando estaban a punto de abordar un vehículo - ¡Maestro! –Grito haciendo que la escolta detuviera su acción y el mencionado volteara
-¿Taiwán? ¿Qué estás haciendo aquí? –Preguntó con sorpresa y miedo –Si el superior se entera… -
-A estas alturas ya ha de saber que estoy aquí –Camino hasta posarse a lado del chino –Podemos continuar – Le dijo al general. Entró junto al mayor al vehículo y siguieron con su marcha. Taiwán no iba a obedecer las órdenes del dragón, no importaba cuan regañada acabaría pero ella estaría a lado de su maestro…
-Lamento lo que está sucediendo – Le dice con voz baja
-No tienes porqué lamentarlo –Le responde igual, solo que su voz denotaba más tristeza. Bajó su mirada a sus manos, no sabía que iba a pasar de ahora en adelante. Iba a ser llevado a un lugar lejos de su casa, la capital, de su gente, de sus hermanos… Solo esperaba poder, aunque sea desde lejos, resolver todo este embrollo –Por cierto… ¿Cómo sabes mi situación? –Volteo a ver a la menor. Sin ganas, solo la duda lo hizo voltear y preguntar
-Oí lo que pasó. Pero no se preocupe –Posa su mano en su hombro – No le diré a nadie lo que ocurrió. Se lo prometo –Sonrío de forma cálida a la promesa.
-Gracias –Sonrío débil pero sincero. Le iba a sentar muy bien tener a su hermana en ese tiempo de aislamiento que iba a sufrir. Aunque sabía que Taiwán no era muy empática a él y que siempre se quería deslindar de su tutela, el que ella lo ayudara en verdad era reconfortante y, por supuesto, subió más su ánimo y bajo un poco la depresión que estaba comenzando a sufrir.
Después de muchas horas de estar en el vehículo al fin paró al pie de una montaña
-Aquí es señor. Lo llevaré al templo personalmente. Tendrá guardias aquí todo el día al igual que unos cuantos más resguardando la entrada del templo –Señalo las posibles entradas de la montaña –La seguridad de esto es de alta prioridad, por lo que fuimos notificados que solo podrán entrar los que tengan el permiso del presidente –Volteo a ver a la taiwanesa
– Yo tengo el permiso del presidente y de alguien con más poder –Le dijo con advertencia. Pero aunque no fuera del todo cierto, a estas alturas, prácticamente ya lo tenía
-Entonces. Seguiré. –Vuelve a ver al país- Cualquier cosa que le sea necesaria o cualquier emergencia le avisará a los guardias de la entrada y ellos notificaran a la base y se le será proporcionada de inmediato la ayuda requerida. El templo y todos sus alrededores limitados serán las únicas zonas en las que usted podrá moverse. Y por favor… -Vio con seriedad al afectado- No trate de escapar. De ser así el encierro será peor y no será conveniente para usted. No me gusta amenazarlo, pero fueron órdenes directas –Hizo una seña al terminar y varios soldados se posicionaron en escolta –Podemos subir –
Fueron aproximadamente veinte minutos de subida por la montaña hasta llegar a un templo que en verdad parecía un mini palacio, y con "mini" me refiero a que era casi (o más) de la mitad de uno. Se podía ver que tenía de todo para poderse mantener. Tenía un campo, un arroyo y muy buena área para que el panda estuviera a gusto.
Entraron al lugar y le fue dicha la distribución de cada una de las habitaciones, dónde se quedaría y dónde estarán sus apoyos. En caso de que la menor fuera se le fue dicho que acondicionarían un lugar para ella como "sala de invitados"
-… Me retiro entonces –Hace una reverencia el general y sale con la escolta que se queda resguardando la entrada del recinto
…
-Esto es terrible. Y lo peor del caso es que sé quién pudo haber sido… -
-Taiwán-san ¿De qué está hablando? –
-¡Ah! ¡Nada Japón! Cosas que suceden en mi casa es todo –Río de forma nerviosa viendo como el japonés se encoje de hombros y se va ignorando la situación –"Tengo que dejar de pensar en alto" – Suspiró de alivio al librarse de esa. Era el día siguiente de cuando su maestro fue encerrado y ahora nos encontramos en una reunión de la ONU. Sí, últimamente ha habido muchas y grandes reuniones en menos de un año. Pero que podemos hacer…
Como siempre, todos estaban haciendo de todo menos por lo que estaban ahí. Los jefes estaban en una sala mientras los países en otra. La reunión estaba al comenzar y aún faltaba que varios países llegaran, así que mientras darán un resumen de los puntos a tratar
Durante toda la reunión Taiwán estaba sumida en sus pensamientos. No le hacía caso a ningún ruido y a ninguna pelea. A nada. Pareciera que estaba sola en esa gran sala y que nadie estuviera a su alrededor.
Una vez que la junta acabó pasaron, nuevamente, la lista. En ese momento ella seguía en sus pensamientos hasta empezó a oír bullicios de duda. Especialmente de un Norte-americano que estaba gritando que faltaba alguien… Y como su voz es tan suave y poco notoria –sarcasmo-
-¡Dónde está China! ¿¡Cómo fue que él no vino s su jefe está en la otra sala!?-
-Y-Yo no sé nada América-san. No es necesario que me grite –
-¡Pero tú eres su vecino y su hermano tienes que saber! –
-De verdad que yo no sé nada… -
-Nunca lo verán… -
Por muy sorprendente que se oyera. El susurro que sacó Taiwán de su boca fue escuchado por todos, por lo que todo el mundo tenía puesta su mirada curiosa sobre la chica.
Ella no le dio importancia a las miradas pues seguía en sus pensamientos. Se sentía realmente mal de no poder hacer nada sabiendo que pudo hacer algo para evitar que pasara algo así
-Taiwán-san. ¿A qué se refiere con que no lo veremos? –Se acercó el japonés a la chica, posando su mano en su hombro. No sabía que estaba ocurriendo y el verla así en verdad no le daba muy buena espina.
Ella levantó la mirada al sentir el toque de su hombro y pudieron ver con más claridad su mirada llena de tristeza. Fijo su mirada en Japón unos segundos antes de moverla y fijarse que tenía a todo el mundo mirándola, curiosos y esperando la respuesta
Suspiró con pesadez y volvió su mirada al isleño –El país está pasando por una situación algo crítica y para poder estabilizarlo, China no podrá salir de su tierra por un tiempo. Por eso no vino a la reunión y creo que no irá a varias más… -Sin decir más, tomó sus cosas y se levantó. Tenía que irse de ahí o sabía que tarde o temprano alguien le iba a terminar sacando la sopa. Y prometió y juró a su maestro que eso no pasaría.
La sala se llenó de un silencio un tanto incómodo. Todos, o la mayoría, se preguntaban que era esa crisis. No había nada en las noticias o en los periódicos que denotara que algo le estuviera pasando a la República Popular de China
-Eso explica… -
-¿Hermano? –Ucrania volteo a ver a su hermano menor cuando oyó su susurro. Rusia al ver que su hermana lo oyó la tomó del brazo con suavidad y la alejó lo más que pudo de todos, salieron sin ser vistos de la sala -¿Sucede algo hermano? –Volvió a preguntar cuando Rusia la soltó
-Algo en serio está pasando con China. No me refiero a la tierra si no a la representación y parece de gravedad –Pasó una mano por su cabello suspirando pesado. Sabía que esa noticia le había dado un mal presentimiento –Ayer salió una pequeña noticia de que el gobierno agarró a un terrorista en China. En las imágenes mostraron como el ejército escoltaba al "bandido" –
-Pues eso es bueno. No veo que tenga de gravedad que hayan… -
-No era un terrorista –La interrumpe al decir eso – Las imágenes se veían algo borrosas pero yo juré que la persona a la que escoltaban era a China y al parecer se lo llevaban a un lugar de detención, se veía que lo subían a los coches de presos –
Ucrania lo miró sorprendida. No era posible que el gobierno detuviera a su propio país. ¡Eso era ilógico! –¿Estás seguro de lo que me estás diciendo? Pudo ser un error. Dijiste que las imágenes no se veían bien, pudiste confundirte –
-No hay nadie en china que cargue un panda como si fuera su mascota y menos en medio de la capital–
Si la mayor estaba dudosa del veredicto de su hermano, ahora con lo que dijo no cabía duda de que este tenía algo de razón. Nadie en China, ni los cuidadores de pandas, podían andar tranquilamente por la calle con uno de esos y más si lo llevaban cargando de forma tan familiar.
Se tapó la boca sin quitar su mirada de sorpresa que mantenía en un punto cualquiera -¿Qué crees que haya pasado?- Volteó a verlo con duda. Ella sabía lo que el menor guardaba por la nación asiática y el saber eso hizo que se preocupara mucho
-No lo sé. Pero tengo que averiguarlo –
…
No muy lejos de ahí una persona corría como si el mismísimo demonio lo estuviera persiguiendo. No podía creer lo que había oído. No le importaba lo que su jefe le fuera a decir, ya no importaba la reprimenda que le fuera a tocar, tenía que ir a China pero ya. Tenía que ver que el ruso estuviera mintiendo, tenía que asegurarse que lo que este vio fuera mentira y que solo su imaginación le jugó una jugarreta pesada.
-"Esto no puede ser verdad" –Pensaba con ansiedad –"Debe ser un error. Aniki no puede estar en un problema así" – Durante todo su vuelo estuvo preocupado por la situación
…
Mientras tanto. En el templo donde se encontraba la nación milenaria estaba en completo silencio. Todos se habían ido a dormir, a excepción de la guardia nocturna.
China había decidido caminar un poco por el patio, quería pensar un poco, despejarse.
Su mente había trabajado por varias horas en muchas suposiciones. No quería que lo que había venido a su mente era real.
Se sentó bajo un árbol dirigiendo su vista al cielo. Cerró sus ojos un momento y respiro con tranquilidad buscando un poco de relajación. Debía relajar su cuerpo y mente para poder pensar con más claridad en lo que había formulado durante toda la tarde.
Unas cuantas lágrimas no tardaron en aparecer y unos cuantos sollozos se oían rompiendo el silencio de la noche. No podía creer en lo que estaba pensando, si en verdad pasó lo que cree… -"Cómo pudieron…"- Soltó un sollozo más fuerte y cubrió su cara con sus manos. Su impotencia crecía cada vez más, no iba a poder resolver nada estando ahí. Quería saber y exigir la verdad, pero ahora le será imposible.
No. No podía y no quería aceptar lo que ahora le sucedía y menos aceptaría que…
Se levantó de donde estaba y se dirigió al primer guardia que encontró, que para su suerte había uno en el jardín
-Sé que esto fue planeado para que nadie supiera de mi paradero y puedan mantener mi condición en secreto –Fue hablando mientras se acercaba al hombre –Así como sé que nadie más que mis jefes y Taiwán pueden entrar a verme directamente, por lo mismo te quiero pedir un favor –Lo vio a los ojos cuando estaba enfrente de él –Me dijo el general que cualquiera que no fueran uno de ellos tres tenía que ser sacado del lugar de inmediato, ¿Verdad? –El hombre asintió sin titubear, pues esa fue su orden y que si el milenario quería escapar lo detuviera aunque usara la violencia –Pues aquí está el favor. Si le dices esto a tu general sé que no me negará la petición, y quiero que le digas a tus compañeros –Su mirada se afilo más y en ella se podía ver un enojo potente, el soldado podía jurar que si esta fuese el arma que cargaba ya estuviera muerto
-¿Qué desea que le diga a mi general? Sabe que no todo lo que le pida se le consentirá-
-Yo lo sé. Pero sé que esto es algo que él no me negará, ni siquiera mi superior –Paró un poco pues sus ganas de llorar habían vuelto y quería detenerlas, cosa que logró –Si ven por los alrededores a Rusia o a Corea… -Se dio media vuelta- Disparen… - Sin decir más caminó hacia el recinto dispuesto a descansar
…
Gracias de nuevo por leer y nos vemos en el siguiente capítulo
Se me cuidan y sueñen con harto yaoi c: 3
