¡Regrese! Gracias por sus reviews sin embargo siguen sin votar y eso es muy importante para que pueda hacer lo de Boo York, Boo York y aunque tienen tiempo no se confíen, recuerden que las opciones están en el capítulo dos. En fin ¡Empecemos!
Capítulo 4: Haunted High
Yolotsin
Era raro, tan raro, no poder sentirme. Por más que intentaba pellizcar no había nada, ni ese atisbo de dolor que suelo percibir normalmente.
-Yolotsin.
Volteo a ver a Operetta que se encuentra aferrada al brazo de Johnny y sonríe por primera vez desde que llegamos a este lugar. ¿Desde cuándo es tan alta?
-Estas atravesando el suelo.- dice haciendo que baje mi mirada para encontrar que de la cintura para abajo ya no estaba a la vista.
Siento como el invisible rubor (¿aun será invisible?) sube por mis mejillas mientras doy una patada de pecho para lograr llegar al mismo nivel que mis amigos.
-Tranquila, no eres la única con problemas para acostumbrarte a esto.- me asegura opereta tomándome del brazo, es extraño siento una energía que de algún modo me mantiene anclada a ese lugar la conexión es bastante débil- Solo déjate llevar ¿si? Es un poco difícil llevarle el ritmo a un experto como él, pero hace que sea más difícil irte a la deriva.
Asiento.
-¿Dónde está Scarah?
"Justo detrás de ustedes"
Los tres regresamos la mirada para encontrarnos a la pelinegra andando increíblemente lento con los ojos cerrados, pero en línea recta.
-Lo lamento chicos pero no me acostumbro a no ser solida.- se explicó una vez llego hasta nosotros- ¿Por qué nos habrá pasado eso?
-Son estos muros.- contesto Johnny mientras miraba con una mueca la pared, era curioso que él hablara ya que es el único que no sufrió ningún cambio en su materia- Demasiado fríos para dejar que algo más que plasma "sobreviva" por decirlo de algún modo.
-¿Ya habías estado aquí antes?- lo cuestiona Operetta lo que en cierta forma tendría sentido. Sin embargo el niega con la cabeza.
-Cuando me quede solo y empecé a buscar un lugar donde quedarme primero pensé en venir aquí, a Haunted High, después de todo era un fantasma y este lugar esta echo para albergar fantasmas. En realidad si eres un sólido y quieres entrar aquí la única forma que puedes hacerlo es o volviéndote un fantasma o con unas capas especiales.- empieza a narrar mientras mira fijamente a la ventana- Sin embargo yo estaba tan acostumbrado al mundo de los sólidos que no supe cómo encontrar este sitio y termine en Monster High y decidí quedarme ahí. No me arrepiento.
Se forma un silencio sepulcral alrededor de nosotros mientras lo miramos. En realidad nadie estaba verdaderamente seguro de la historia del pasado del mayor rebelde que Monster High había conocido.
-Pues me alegra tu falta de orientación.- rompió el silencio Operetta dedicándole una dulce sonrisa a su amigo.
-No es que quiera interrumpir pero nuestro nuevo horario dice que nuestra próxima clase empieza en menos de cinco minutos y si no se han dado cuenta no soy lo que se dice muy veloz.- nos recuerda la banshee.
-No sé ustedes pero yo no planeo ir.- les digo cruzando los brazos- Esa mujer no es mi directora así que no tengo por qué obedecerla.
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Shivaga
Estoy impaciente, verdaderamente impaciente. Odio no enterarme de las cosas y desde que Spectra se fue y todo el cotilleo sobre el hecho de que ha Porter obviamente le gusta nuestra compañera acabo no me he enterado de nada.
De un momento a otro la pelimorada atraviesa la pared y empieza a hablar muy rápido. Aun no termino de captar muy bien lo que dice cuando la tétrica cabeza de la directora atraviesa la pared. El chico nos traiciono.
Toda la película que me había hecho en la cabeza se desintegra. La forma en la que nuestro pequeño grupo iba a salvar a los fantasmas de Monster High que la tipa esa Revelant había secuestrado para llegar triunfantes a la escuela. Seguramente habría mucho romance entre el fantasma verde y la escritora del mejor blog de la escuela (entiéndame soy un alma cursi por naturaleza) y ¿por qué no? Quizás mi sexi Romulos se dé cuenta de lo genial que soy y me invite a salir.
La directora da un discurso basado en mentiras donde asegura que los sólidos queremos dominar su mundo y absorberlos con aspiradoras. Como si no tuviéramos mejores cosas que hacer.
Cuando la mujer vuelve estoy que ardo de enojo. Nadie tiene derecho a tratarme así.
-Es importante que me digan como lograron convertirse en fantasmas.- nos ordena en un fingido tono amable.
-¡¿Por qué deberíamos de decirle algo de eso?!- exclama la hija del coco y casi puedo escuchar sus dientes rechinar.
-Si deciden hablar voy a reducir su castigo.- ofrece ese intento de directora, como si pudiera sobornarme con algo tan sencillo- Ah… Y esas cadenas de detención podrían ser más ligeras.
Volvemos a resistirnos pero Revelant no es tonta y descubre entre las páginas del cuaderno de Clawdeen el secreto que nos trajo hasta aquí. No es su culpa, bueno en realidad sí, pero eso no quita que ahora los supervisores de pasillo estén en camino para conseguir las arenas del padre de Twyla. No quiero imaginarme que es lo que harán con ellas. Todas asumen parte de la responsabilidad sin embargo yo considero que eso no servirá de nada y empiezo a rezarle a Shiva.
Al final todas concordamos que el culpable es cierto "artista" y tiene que pagar. Todas levitamos tan enojadas que alcanzamos una velocidad bastante considerable.
-¡Spectra! Por favor.- le ruega el maldito cobarde.
-Una cosa es lastimarme a mí.- dice Spectra poniéndose las manos en donde debería estar su corazón- Pero lo que tú hiciste afecta a todas mis amigas. ¡Y esa es una línea que nadie tiene que cruzar!
Las discusiones continúan pero yo me callo y en lugar de maldecirlo para que en su próxima desvida se convierta en cochinilla miro a la fantasma. La forma en la que dijo las cosas me hizo desear ser una de sus amigas. Todo este tiempo había luchado por mí misma en lugar de leer el mensaje que los dioses me mandaban. Yo soy por qué los demás son.
Bueno, aquí está el cuarto capítulo. En el próximo tendremos la conclusión y si así ustedes lo quieren posteriormente habrá un prólogo con la bio de nuestra querida semidiosa.
Los quiere: yo.
