Sus pasos, automáticos, inconscientes, lo arrastraron al departamento de ella. Vio la puerta destrozada y dudó en entrar, pero de todas formas lo hizo. Los recuerdos se arremolinaban en su mente y se mezclaban con las imágenes que percibía. Cada tanto éstos le jugaban una mala pasada y veía algún cadáver asomarse por las esquinas o al pie de los muebles, charcos de sangre en el piso y manchas en las paredes. Subió las escaleras, con los latidos erráticos, conteniendo el aliento, con los ojos ardiendo. Avanzó por el pasillo y observó la puerta abierta. Tragó saliva, acercándose lentamente, todo su cuerpo temblaba y su doujutsu se había activado por sí solo, como si se esperase ver a Itachi y a sus padres detrás de esa puerta, como si fuese capaz de cambiar el pasado y remendar sus errores.
Pero dentro no estaban ni Itachi, ni sus padres, solo sangre esparcida por el suelo y manchando el edredón de la cama. La realización lo golpeo como una puñalada al estómago. Allí vio muertos a sus tíos, primos, a sus padres y a su hermano. También la vio a ella, a Sakura.
El sharingan se arremolinaba en sus ojos, caían lágrimas de sangre, dolía como el infierno. O más bien, se sentía como en el infierno. Las sensaciones de muerte y sufrimiento que lo desbordaban lo obligaron a caer de rodillas al piso, gritando, quién sabe si por el dolor físico o el de la perdida. Cerró fuertemente los ojos, tratando de evitar el ardor, escondiendo su vista de la evidente realidad que se imponía ante él.
Miles de imágenes y memorias pasaron por su mente. Las oportunidades en las que la protegió en una misión, su expresión de preocupación por él, sus lágrimas, sus promesas de amor, la primera vez que pensó que ella era bonita y que le recordaba un poco a su difunta madre, las veces que él quiso matarla o le hizo daño, y la ocasión en la que ella quiso hacerle lo mismo, pero para salvarlo de sus propios fantasmas.
Quizás, si tan solo él no fuese un Uchiha, si su destino no hubiese sido escrito con la sangre de su apellido, las cosas hubiesen sido diferentes. Él no lo habría perdido todo, y ella no hubiese sufrido tanto.
Un quejido se escapó de su garganta, si seguía así, se volvería loco, sin dudas. Eran tantas sensaciones nefastas que no podía soportarlo.
Era tan gracioso, el gran y poderoso Uchiha Sasuke estaba sufriendo y no podía hacer nada. Aquello era más fuerte que él y ni su susanoo, ni el amaterasu, ni el sharingan, ni el rinnegan podian ayudarlo.
No supo cuánto tiempo estuvo allí, en aquel estado tan deplorable, vulnerable, poco a poco recuperó la conciencia cuando aquella sensación mortífera en sus pupilas se fue diluyendo. Rio amargamente, los Uchiha no lloraban, nunca, en su lugar, perdían la cordura, sufrían, derramaban sangre en lugar de lágrimas, quizás simbolizando que aquello que sentían se llevaba un poco de ellos, que los mataba de a poco. Y solo eso le faltaba, perder a la única persona que le amaba tanto como lo hacía su hermano, la única que estuvo a su lado aun cuando él le causó daños traumáticos e irreparables.
Sus relaciones, desde aquel incidente en el que perdió a su familia y a sí mismo, habían sido así, dañinas, caóticas. Kakashi era su maestro y había jurado superarlo para matarlo, lo mismo con Naruto, su mejor amigo, aquel a quien quería eliminar para obtener un poder que no lo hacía superior ni mucho menos omnipotente. Y en cuanto a ella, la había matado de tantas formas, quizás porque en sus ojos siempre vio la calidez del amor incondicional, ese que, estando bajo la tutela de Orochimaru, le hacía preguntarse si sus decisiones eran las correctas. Pero el odio era poder y el amor limitaba la lógica y causaba debilidad, ella, aquella mujercita que agitaba tantas cosas en él, lo hacía débil. Así lo entendió de niño y actuó en consecuencia, intentando deshacerse de aquello por lo que hoy quería pelear, para que no se le escurriera entre los dedos.
Se levantó como pudo y salió de la casa arrastrando los pies, sin retractarse, sin mirar atrás. Lo hecho, hecho estaba y tenía que moverse si no quería perderla y perderse de nuevo. Llevó su mano al bolsillo delantero del pantalón y acarició aquella pequeña pieza de metal con la punta de los dedos. Le había costado horrores encontrarlo, y agradeció en algún momento que el barrio Uchiha no se encontrase exactamente dentro de Konoha, o aquel recuerdo, junto a tantos otros, hubiese perecido durante la invasión de Pain.
Apresuró el paso y pronto se encontró frente a un pequeño monumento que se había alzado en honor a su hermano, un héroe silencioso, que había elegido a su aldea y a su hermano por sobre su clan y su propia vida. Sasuke se quedó mirándolo unos momentos, analizando cada detalle, cada uno de los trazos del grabado que rezaba su nombre. Le dedicó unas pocas oraciones y se sentó en el suelo, apoyando la espalda en la lápida.
- Qué debería hacer, Itachi?-preguntó al aire, suspirando.
Claro que no tuvo respuesta, Itachi estaba muerto y no iba a aparecer un fantasma diciéndole que hacer con su vida. Pero, aun así, le dio tranquilidad y seguridad el estar allí. Ahora se creía un poco más optimista, ella todavía no estaba muerta, podía vivir, podían salvarla. Ella no se podía ir, no sin que supiese lo mucho que la apreciaba, no sin casarse con él, no sin darle una familia, no antes que él tuviese la oportunidad de decirle todo lo que había callado desde que la conoció, no sin darle la oportunidad de verla sonreír a su lado y envejecer juntos.
Con más esperanzas y decisión, emprendió el rumbo hacia el hospital, de pronto las calles no le parecieron tan oscuras como antes, una pequeña luz de esperanza todavía brillaba en sus ojos, batallando para no extinguirse. Caminó por los blancos pasillos del edificio del centro médico, y al doblar por una esquina, se encontró con Naruto y Kakashi, y supuso que este último había obligado al resto de los amigos de Sakura ir a descansar, prometiendo mantenerlos al tanto.
- Sasuke-teme! Dónde mierda estabas?-Naruto corrió a reclamarle.
- No importa...cómo está ella?
- No sabemos... el último informe médico lo dieron hace como 3 horas-explicó Kakashi, apoyado en una columna-parece que el veneno es difícil de neutralizar, además de que sus órganos internos no están en buenas condiciones, pero dijeron que por el momento está estable.
- Hay alguien adentro de la habitación?
- Quieres verla?-preguntó el sexto Hokage.
- Tengo que darle algo...
- Teme...ella no...
- Entra y hazlo rápido, nosotros haremos guardia, ten cuidado.
Naruto miró a su maestro extrañado y lo comprendió unos segundos después. Sasuke se adentró silenciosamente en la habitación, sintiendo algo revolverse dentro de él al verla en ese estado, conectada a tantas maquinas y cosas extrañas.
- Sakura...-se sentó en un banquito que había allí, al lado de la cama-lo siento... no debería haber sido tan egoísta...no debería haberte pedido que me esperaras por tanto tiempo.
Acarició su mejilla con delicadeza, antes de correr un par de mechones de cabello que caían sobre sus ojos. Quería ver su rostro, memorizarlo, imaginar que aquellos orbes verdes, rebosantes de vida y afecto, se abrían, mientras sus labios rosados se torcían en una sonrisa y se echaba a sus brazos, al lugar donde ella pertenecía.
- Sé que no es excusa y que es estúpido decirlo ahora... pero lo hice porque quería librarme de el peso de mis errores para poder estar contigo, para ser digno tus sentimientos...tú... me prometiste que me harías feliz, lo recuerdas? Así que vas a cumplir tu promesa, vas a ponerte bien... por favor... no quiero perderte... no quiero estar solo...lo lamento tanto-su mano sostenía una de las de ella, entrelazando sus dedos. Sus mejillas se sentían húmedas, estaba llorando, pero no eran gotas carmesí reflejando su dolor, eran lagrimas que llevaban en ellas el amor que por fin se atrevía a aceptar dentro de sí. No había lugar a udas, ella era la única capaz de hacerlo más sensible, más libre, más humano.
Deshizo su agarre y sacó de su bolsillo el anillo que llevaba, deslizándolo por el dedo anular de ella.
- Era de mi madre, pasé mucho tiempo buscándolo... ella e Itachi te hubiesen adorado, lo sé-le sonrió con una ternura impropia de él y rozó su mano con sus labios-cuando despiertes, te lo pediré correctamente, Sakura...hasta entonces, voy a ser egoísta de nuevo y a asumir que me aceptas... eres la única que siempre lo ha hecho.
Soltó su mano, se paró y besó su frente. Observó la sortija brillando con la luz de la luna y sonrió. Limpió sus lágrimas y salió de allí, con otra perspectiva de las cosas, sabiendo que movería cielo y tierra para traerla de nuevo, para tenerla a su lado.
- Kakashi... tengo que ir a buscar y traer a Karin.
Definitivamente, no iba a quedarse de brazos cruzados, esperando.
Buenos días a todos!
Acabo de terminar este capítulo y quise compartirlo con ustedes, antes de que empiece mi época de ausencia por exámenes :v
Espero que lo disfruten y dejen sus comentarios!
PD: mil disculpas si la actitud de Sasuke quedó muy OCC, pero se me hace que después de todo lo que pasó con Itachi y el Evangelizacion no Jutsu de Naruto en su última pelea, sería entendible que fue un poco menos duro con sus sentimientos( T - T )
