Buenas noches! Hoy es noche de fic de Kuroko no Basuke y el cuerpo lo sabe(?) ok no.
La verdad no sé si este capítulo quedó bien o no, siento que hice muy acelerada la cosa. Intento que sea algo paciente, debido a que soy de esas personas que consideran que el amor debe cultivarse, cuidarlo y esperar a que floresca de manera natural y no el típico "oh, me he enamorado a primera vista" o "desde cierto incidente no dejo de pensar en él" y así, sin embargo describir cada una de las citas y todo el proceso también podría ser aburrido y tedioso, por eso lo resumí pero así no siento que se pueda ver tan natural como van creciendo los sentimientos de estos .n. no sé, ustedes diganme luego de acabar de leer.
Aclaraciones (Por cuarta vez): Este fic lo inspiré de la película My Sassy Girl, la versión americana; no es 100% fiel, simplemente me he basado en varias escenas, diálogos y demás pero casi todo es invención mia. Como ya saben, los personajes son del manga de Kuroko no Basket y esto está creado sin ningun fin lucrativo. Puede que los personajes estén un poco Oc's pero ya que sólo los hemos visto ser ellos en el mundo del básquetbol entonces es difícil darles una personalidad muy fiel en situaciones como las que aquí vienen.
Por último, uso mucho lenguaje coloquial (soy de México) y abuso un poco de frases de los memes de internet para divertirme. Ojalá los haga reír o llorar, llamese que lo disfruten mucho.
Los cambios son buenos, uno jamás debe quedarse estancado o continuar haciendo lo mismo por siempre, por eso, cuando nos quedamos dando vueltas en el mismo circulo de vida, esta misma nos lanza algo que nos hace dar un giro de 180° para cambiar el ritmo del circulo o renovarlo… sin embargo, para Kagami Taiga, que la vida le lanzara a Kise Ryouta había significado un cambio de 360°.
Ya era un mes y una semana desde que Kagami había empezado una extraña "relación" con Kise, donde cada vez que el rubio tenía la oportunidad, lo sacaba de su rutina y tenían una "salida", si, una salida, porque llamar aquello cita o reunión de amigos era imposible. Tras su primera salida de jugar básquetbol y colarse en una universidad femenina, les siguió una tomatina de dos, luego el alquiler de una barca donde Kise lo tuvo remando todo el santo día, jugaron básquetbol los domingos, fueron a patinar a la pista de patinaje donde terminaron jugando hockey con un grupo de pubertos, tomaron un tren en la primera estación que encontraron en Shibuya y viajaron hasta su terminal para ver hasta donde llegaban, volvieron a colarse en la biblioteca, fueron a cantar karaoke vestidos con uniformes de preparatoria y ahora… bueno a ese día el rubio le había arrastrado a la zona comercial más lujosa (es decir costosa) de Shibuya para renovar su guardarropa de invierno y ya llevaban tantas cosas como para abrir una tienda entera.
–Oye Kise… entendí la parte en la que me pediste que te acompañara a elegir ropa
–Ajá
–Pero creo que en ningún momento quedó estipulado ¡Que yo cargara con todo tu despilfarro de dinero!–en algún punto el pelirrojo se vio a sí mismo cargando con más de siete bolsas llenas de las compras de Kise, pero no fue hasta que le comenzaron a doler los brazos que se dio cuenta de ello.
–Pero Kagamicchi, yo no soy tan fuerte como tú
–Estás usando la excusa de una mujer que quiere aprovecharse de los hombres sólo porque es bonita ¿Acaso no tienes orgullo? –el pelirrojo podría golpearlo, podría poner una mirada más aterradora que la de fastidio que le estaba brindando al rubio, pero simplemente no le salía.
–Vale, cuando salgamos de esta zona yo las cargaré ¿Qué te parece? – el pelirrojo lo miró no muy convencido, se sentía de nuevo timado por el rubio, pero a pesar de eso seguía cayendo, quizás era que ya se había vuelto masoquista– después de esto ¿Qué te gustaría comer?
–Por cargar todo esto tendrás que invitarme la carne más sabrosa y cara que se encuentre cerca de aquí
–¿Y eso por qué?
–¡¿Cómo que por qué?! –gritó medio enojado–mínimo recompénsame por el gran esfuerzo que hago, otro en mi lugar ya hubiera tirado las bolsas y te hubiera abandonado–y él debería hacer lo mismo, pero por alguna razón no podía nunca decirle que no a Kise, por más que refutara y se negara al inicio, siempre terminaba en el mismo puesto de esclavo con él, y aunque en algún punto pudiera haberlo hecho porque Kise era demasiado atractivo para ser cierto, a este grado y sintiendo algo por alguien más, era obvio que algo andaba mal con su cerebro.
–¡Qué cruel! No deberías aprovecharte de que gane más que tú–con eso a Kagami ya le salió fuego por los ojos.
–¡Eres un cutre! ¡Justo ahora has gastado no sé cuántos millones de yenes en suficiente ropa de marca como para vestir a tres salones de clases! –apretó los puños para canalizar su ira–¿Sabes qué? Me voy a mi casa
–¡¿He?! ¿Por qué? ¿No querías tu carne cara?
–Ya no y no quiero seguir caminando más tiempo cargando tus compras absurdas–pero aunque decía eso, ni soltaba las bolsas ni dejaba de caminar detrás de Kise–en todo caso ¿Para qué necesitas todo esto? ¿No tienes suficiente ropa ya?
–Para un modelo la ropa no es un gasto, es una inversión. Si me vieran en televisión o en reportajes usando ropa del año pasado sería una vergüenza–Kagami enserio que no entendía como era eso posible, sí él había estado bien usando el mismo abrigo para invierno durante tres años seguidos–además hace un momento no te estabas quejando, ni siquiera dijiste algo cuando te di la primera bolsa, por lo tanto tus quejas de ahora son absurdas
–¡Eres un…!¡Ahora entiendo porqué tu novio te dejó...!-fue en ese momento en que Kise se detuvo por completo. Kagami supo de inmediato que acababa de meter la pata hasta el fondo y cuando Kise se volteó para quedar frente suyo pero con la mirada gacha, lo confirmó–Kise…–pero no tuvo tiempo de pedirle perdón porque el rubio ya le había propinado una patada en el estómago, derribándolo al suelo con todo el peso de las bolsas–¡¿Pero qué demonios…?!–al voltear arriba para reclamar, vio el rostro de Kise lleno de ira y con lágrimas saliendo de sus ojos.
–¡Idiota! ¡Eres un imbécil, Bakagami*!–y salió corriendo dejándolo en el suelo con toda la gente murmurando de aquella escena.
–Rayos…–Kagami tuvo buenas razones para enojarse, pero decirle a alguien que estaba sufriendo por una ruptura muy dura algo como eso, aunque no haya sido su intención, fue lo peor que pudo haber hecho; bueno, si alguien se lo hubiera dicho cuando recién había terminado con Kuroko, aún si tuviera un buen motivo, Kagami también lo hubiera golpeado, aunque si lo veía desde otro punto de vista, juntando todos los percances que había tenido cada vez que era sometido a la voluntad del rubio, tendría mucho más sentido que desde hace mucho se hubiera enojado y por lo tanto excusarse de que ese había sido el límite y explotó. Siendo así, lo más sensato sería irse a su casa, no tenía que responder a la rabieta de ese tipo… pero era obvio que no iba a hacer eso. El pelirrojo se levantó y juntó todas las bolsas acercándose a la tienda de juguetes que tenía al lado y pidiéndole al sueño que le guardara las compras a cambio de comprarle un objeto de ahí. Inmediatamente después de negociar, salió a buscar al rubio.
Las calles estaban llenas, no iba a ser fácil encontrar a alguien por más despampanante que fuera, además de que el rubio llevaba una gorra y unos lentes oscuros para impedir que lo reconocieran. Llamó a su número mientras continuaba con la búsqueda pero en cuanto sonaba le colgaban, era obvio que Kise estaba demasiado enojado con él; ahora que lo pensaba bien, era la primera vez que lo veía enojado durante todo ese tiempo, incluso había llegado a pensar que era imposible que se enojará.
Los días con Kise eran impredecibles y muy extraños, al chico se le ocurría cada cosa distinta y por lo general terminaba con mucho dolor. Por ejemplo: moretes por tomatazos, brazos adoloridos por remar, una pierna esguinzada por un golpe con un palo de hockey, pies fatigados por caminar tanto en estaciones, una multa por haber sido descubiertos cuando salían por la reja, dolor de garganta y desvelo por pasar horas cantando, y recientemente otro dolor de brazos por cargar todas las cosas que se compró el ricachón del modelo y dolor de estómago por la patada que le había propinado, sin mencionar el dolor de cabeza y la fatiga psicológica que sufría cada vez que quedaba con el rubio, o mejor dicho cuando el rubio quedaba con él. Si la situación era así ¿Por qué ahora él se estaba esforzando por encontrarlo cuando al fin aparecía una forma de librarse de él?
Terminó llegando al final de aquella zona comercial, dando con la avenida. Miró para todos lados pero no veía en ningún lado a ese malnacido y problemático rubio. Cruzó la avenida y siguió caminando, tal vez si le marcaba de nuevo le contestaría, así que lo hizo.
–Maldita sea Kise–el teléfono comenzó a sonar, pero se dio cuenta de que otra musiquita a lo lejos sonaba también. Volteó a ver a su derecha y vio los arbustos de un edificio de oficinas cerrado. Kagami colgó y la música se detuvo. Se acercó lentamente y abrió los arbustos para ver detrás de ellos.
–¿Kagamicchi? –el pelirrojo estaba que se lo quería llevar el diablo al ver que Kise se encontraba en cuclillas con una licorera de metal destapada. Sin pensarlo dos veces metió su mano a los arbustos para jalar al rubio afuera como si de una muñeca se tratase.
–Eres enserio un dolor de cabeza– le arrebató la licorera y reconoció el olor a cerveza del líquido que contenía.
–¡Hey! ¡Eso es mío!
–Te hago un comentario inapropiado ¡¿Y tu solución es beber en la vía pública de día?!
–¡Cállate! ¡No tiene nada que ver contigo! ¡Además, no quiero verte ahora!–Kise se la intentó de arrebatar, pero Kagami no se lo permitió, en cambio y a pesar que estaría rompiendo una regla pública, la estrello contra el poste de luz que estaba a su izquierda haciendo que rebotara en la calle y todo el líquido se derramara–¡¿Pero qué demonios haces?! ¡Al fin había logrado recuperarla de sempai!
–¡¿Y crees que me importa?! –le gritó, de nuevo dejando sin palabras al rubio. Kagami inhaló y exhaló para calmarse y le miró seriamente. Kise le miraba con los ojos casi saliéndose de su lugar de lo abiertos que estaban–escucha, lo que dije antes no estuvo bien, lo siento. Estaba estresado y hablé sin pensarlo, jamás debí decirte algo como eso–el rubio siguió mirándolo sorprendido, luego cambió su semblante a uno serio–lo siento mucho, de verdad, pero por favor no hagas esto, no vale la pena… perdóname– Kagami era muy orgulloso pero sabía que cuando se equivocaba debía pedir perdón, aunque hubiera tenido razones para enojarse, nunca quiso hacer sentir así a Kise.
–Arrodíllate y ruégame–soltó de repente.
–¡¿Ha?! ¡¿Pero qué mier…?!–por otra parte, aquel rubio era un caprichoso manipulador que le gustaba tenerlo en su control y él, bueno el siempre caía por alguna extraña razón–¡Lo sabía, no debí haberte venido a buscar! Debí aprovechar la oportunidad y zafarme de ti
–No seas tonto, si viniste es porque no quieres apartarte de mi lado–Kagami se sonrojó violentamente, sacudió la cabeza y le miró enojado–es broma–Kise se paró de puntitas y lo abrazó de improvisto nuevamente–lo que dijiste realmente me hirió bakagamicchi, pero tampoco soy tan malvado para hacerte poner de rodillas –su hombro se sintió húmedo, Kise estaba llorando enterrando su cara en el espacio de su cuello y su hombro. Se sonrojó de inmediato, Kise siempre lograba hacerlo sentir así con esos detalles tan imprevistos.
–Kise…
–No tienes permiso de abrazarme aun–le dijo antes de que el pelirrojo tratara de corresponder el abrazo.
–De acuerdo…–esa situación lo puso muy incómodo, todos los transeúntes que antes lo vieron lanzar una licorera violentamente ahora lo miraban siendo abrazado por otro hombre que se notaba que estaba llorando. Tras dos minutos enteros el rubio seguía abrazándole aunque ya no llorara y pelirrojo ya no pudo más–oye… creo que deberíamos irnos, esto es vergonzoso
–Qué bueno, es tu castigo–Kagami trato de mirar al suelo o a otra cosa para disminuir la tensión pero no era fácil teniendo a Kise respirando en su cuello y la mirada de todos puesta en ellos–pídeme de nuevo perdón
–Perdón
–Otra vez y más bonito
–Perdóname por favor
–Di que fuiste un idiota y un insensible
–… fui un idiota y un insensible
–Prométeme que no me volverás a decirme algo tan horrible
–Prometo que no volveré a decirte algo tan horrible… si tú me prometes que no buscarás consuelo en la bebida por cualquier cosa que un idiota te diga
–Touchée**… ya tienes permiso de abrazarme también–Kagami tragó en seco, una cosa era abrazar por impulso o responder a uno por la costumbre y otra muy diferente era hacerlo porque te lo pedían; eso era muy malo para su corazón.
El pelirrojo, algo dudoso y con los brazos temblándole, colocó ambas manos en la pequeña cintura del rubio y las fue deslizando hasta estrecharla entre sus brazos, colocó su cabeza de lado para ocultar su rostro en el sedoso cabello de Kise y, de nuevo por impulso, cerró los ojos, olvidándose de donde estaban y que los estaban viendo. El cabello de Kise olía a miel, se sentía suave y trasmitía el calor de su cuerpo; era muy agradable, hace mucho tiempo que Kagami no sentía eso con un simple abrazo desde Kuroko; no quería detenerse nunca, se sentía como si estuviera una nube, la nube más cercana al sol y adoraba esa sensación, pero tristemente no podía durar para siempre y tuvieron que separarse.
–Estás perdonado–Kise le sonrió, Kagami tuvo que voltear la mirada para evitar que Kise viera sus ojos brillando por presenciar esa sonrisa tan bonita–yo lamento patearte en el estomago
–Sí, no lo vuelvas a hacer, ya tengo suficiente con tus ideas descabelladas
–Te gustan mis ideas descabelladas–Kagami no lo afirmó pero tampoco lo negó, sólo siguió con la mirada volteada avergonzado–¿Y mi ropa?
–Se las dejé encargadas a una juguetería que estaba por donde me pateaste, regresemos por ellas–ignoraron a todos los que se habían quedado admirando su escena tan dramática. Cruzaron la avenida y volvieron a aquella zona lujosa comercial, donde el encargado del mostrador les dio todas las bolsas, o mejor dicho, se las dio a Kagami. Este se las puso colgando en ambos brazos como pudo pero antes le tiró una pequeña bolsa al rubio–mínimo ayúdame con esta
–¿He? No recuerdo comprar esto–al mirar su contenido estaba un peluche viejo pero bien cuidado de un perrito blanco con manchas doradas–¿Y esto?
–Es un soborno. Vayamos por algo de comida, llevamos tres horas aquí sin comer–se adelantó y el rubio admiró aquel adorable peluche. Sonrió con ternura y siguió al pelirrojo. Kagami por otra parte no podía estar más sonrojado, avergonzado y confundido por su forma de actuar de ese día. Finalmente había conseguido que Kise se alejara de él pero al final no pudo evitar ir tras él y hasta disculparse él mismo, hasta le había comprado algo para compensarlo; definitivamente algo le estaba causando el rubio y no sabía si era bueno o malo… pero tal parecía que no planeaba terminar esa "relación" por el momento.
"Hoy iré a almorzar contigo. No vayas a llevar comida propia n.n". Era lo que le había escrito esa mañana en un mensaje su rubio descarado. No pudo más que lanzar un suspiro pero no era pesado.
Habían pasado cinco días que no lo veía porque le había dicho que había llegado con retraso la nueva línea de invierno para navidad de un diseñador importante y estaban como locos tratando de terminar todo el catálogo y la publicidad antes de que diciembre llegara y, arriesgándose que todo el mundo le tachara de loco, al recibir ese mensaje se sintió feliz, como si aquellos cinco días pacíficos hubieran sido en realidad una agonía. Además de que en algún punto sintió paranoia de que en realidad Kise aún siguiera enojado con él por lo que había ocurrido el domingo pasado.
Aún faltaba para su descanso, aunque en realidad no estaban trabajando, acababan de jugar todos los de la estación básquet y apenas había salido de la ducha, pero no parecía que fuera tener un asunto que atender, bueno en realidad eso no lo podía asegurar. Tomó su teléfono y volvió a mirar ese mensaje de Kise, el desgraciado le puso un emoticón de un perrito sonriendo que se parecía al peluche que le regaló.
–¡Ah! ¡Lo sabía!–una voz detrás suya le asustó. Al voltear vio a su compañero Koganei–¡Chicos! ¡Izuki tenía razón! ¡Kagami tiene novia! –lo había visto, el mensaje que le envió Kise, lo había visto.
–¡No la tengo!–pero ya era tarde, todos los desocupados se acercaron a rodearle–¡Oigan!
–Kagami ¿Es verdad?–primero fue Tsuchida.
–¿Al fin, desde que ingresaste, tienes a una chica?–ahora era Mitobe, en realidad era Kogaine hablando por el más alto.
–¡¿Qué les pasa?! ¡Claro que no!
–Pero te has visto más harmónico estos días que en todo el tiempo que has trabajado aquí. Tiene que ser el poder el amor–hasta Kiyoshi estaba ahí de curioso.
–Una chica es una cosa rica
–¡Izuki, cállate! Y dejen de mirarme así, no es nada de eso
–Entonces ¿Quién te cita de manera tan linda para almorzar?–el pelirrojo volteó la mirada, no les podía decir que un sujeto le había enviado ese mensaje, no porque les ocultara su bisexualidad, sino que ellos insistirían en que era su pareja y Kise no era nada de eso… según él.
–Mi prima…–pero nadie le creyó esa mentira.
–Kagami… no le mientas a tus superiores y dinos la verdad–hasta Hyuga, su capitán, le decía eso ¡¿Qué rayos le pasaba a todo el mundo?! Esto era muy molesto, no parecía que tuviera escapatoria.
–Escúchenme bien porque sólo diré una vez: No tengo novia ni nadie parecido. Cualquier malinterpretación que tengan ahora por este mensaje inocente, bórrenla de su mente ¡¿Entendieron?!–estaba por meter el celular a la mochila y retirarse de las duchas aunque siguiera semidesnudo pero entonces su celular volvió a vibrar y, aunque sus compañeros estaba aún ahí observándolo, no pudo evitar abrirlo rápido para ver que había recibido. Era otro mensaje de Kise.
–En el parque que está a dos cuadras de la estación por el lado derecho. 2:00 pm, te tengo una sorpresa :D–ese fue el segundo mensaje y sonrió inconscientemente como si de una colegiala enamorada se tratase. Todos sus compañeros quedaron boca-abierta al ver ese gesto en el ojirojo.
–Creo que todos estamos de acuerdo que Kagami miente y tiene a alguien que no nos quiere presentar–todos asintieron como si de un asunto diplomático se tratase.
–Pero creo que por el momento hay que respetar su decisión–dijo Kiyoshi–no hay que hacer algo que arruine aquello que ha hecho sonreír a Kagami-kun como cuando ve una pelota de básquet–el susodicho ya ni les estaba prestando atención, a decir verdad su concentración se fue en el reloj de su celular; aún le quedaba una hora antes del almuerzo.
Cuando llegó al lugar acordado, se sorprendió al ver una manta con una variedad inmensa de alimentos típicos de un obento. Había onigiris, tamagoyaki, salchichas en forma de pulpo, rábanos encurtidos, croquetas de papa, ensalada, sándwiches de fruta, pepinos, galletas de sakura y un termo de té verde.
Para complementar esa imagen tan bonita, Kise se encontraba en la esquina de la manta saludándolo con la mano, casi parecía un sueño, uno muy utópico y demasiado bonito como para ser real… pero no lo diría en voz alta.
–¿Sabes? Mi trabajo suele regirse por emergencias no previstas, no puedes tener la garantía de que asistiré cada vez que tú me cites sin consultarme–el rubio sólo rio y Kagami se resignó a sentarse en la manta–¿Hiciste todo esto tú sólo?–dijo mirando toda la gran cantidad de alimentos que trajo.
–La verdad es que no, tuve ayuda de los que se encargan de hacernos comida en el estudio pero las onigiris y los tamagoyakis los hice yo solito sin ayuda–Kagami se preguntaba porque tanto esmero en hacer esto sólo para un almuerzo exprés entre trabajos–además sé que tu comes mucho, si viniera con un simple obento no te llenarías y tendrías que comerte mi parte
–Muchas gracias, pero no debiste haberte molestado, pudimos haber ido al Maji Burger otra vez
–¡¿Pero qué dices?!–Kagami se sobresaltó con ese grito–ya fuimos una vez ahí, no podemos volver antes de haber ido a por lo menos siete lugares distintos de comida antes–Kise se sirvió algo de té y comenzó a bebérselo.
–¿Y eso por qué?
–Porque estaríamos desperdiciando nuevas oportunidades. En Tokio debe haber más de 8,000 restaurantes y sabrá Buda cuantas tragadurías, no podemos quedarnos solamente con un lugar, debemos ir y descubrir diferentes formas de preparar la comida, lugares bonitos, cómodos o que no nos gusten, así que no Kagamicchi, no podremos volver al Maji Burger en un tiempo–el discurso de Kise tenía tanto sentido pero a la vez era tan exagerado que Kagami sólo pudo asentir y mirar al rubio tomar con unos palillos un tomate de la ensalada.
–¿Pero entonces por qué un picnic?
–Porque el día está bonito y me apetecía. Es bueno de vez en cuando hacer uno para la salud
–Creo que eso te lo has inventado–el otro no le contestó–como sea, no rechazaré comida gratis–tomó unos palillos y agarró una croqueta de cangrejo. Estaba deliciosa, esos cocineros sí que eran buenos; a veces envidiaba la buena vida de las estrellas–supongo que has estado mucho rato encerrado en el estudio
–Demasiado, me estoy sofocando ahí. Me gusta mi trabajo pero uno no puede estar tanto horas consecutivas sin parpadear, en la misma posición y sonriendo mientras te encandilan los ojos con diferentes flashes y luces por más experiencia que tenga–Kise tomó uno de los platos desechables y se sirvió una cosa de todo lo que trajo, como si apartara su pequeña porción de todo lo demás para dejárselo a Kagami–¿Qué hay de ti? ¿No has tenido ningún incendio o un gato al que rescatar?
–No me pongas como un cliché de bombero de caricatura. Aquí todo ha sido algo aburrido, en Meguro casi no ocurren accidentes que requieran asistencia del cuerpo de rescate, lo cual es bueno aunque hace que sólo nos hagamos tontos en la estación
–Podría incendiar mi departamento, así tendrías algo que hacer
–Sólo atendemos en Tokio y si incendias tu departamento juro que evitaré que cualquier camión de bomberos llegue a la zona
–Que cruel ¿Qué pasa si muero y/o mi cuerpo queda desfigurado para siempre?
–Será tu culpa por andar jugando con fuego–Kise le sacó la lengua y ambos se rieron. Kagami comenzó a comerse toda la comida del rubio, todo sabía delicioso, salvo lo que le había dicho que cocinó él, eso no sabía mal pero tampoco podía decir que era un manjar.
–Akashicchi hará una fiesta de noche buena en su casa, todos los ex-jugadores de básquetbol de Teiko irán, es posible que te inviten a ti también–cambio de tema tras un silencio tranquilo. Ya se había acostumbrado a eso pero parecía que desde antes había estado queriendo soltar el tema–la hará en la enorme casa que tienen sus padres en Chiba, con sirvientes atendiéndote, música, decoración navideña; muy hermoso todo
–No me han dicho nada, además aún falta una semana para diciembre, no he planeado lo que haré en noche buena o navidad. Suelo pasarla con Tatsuya haciendo… cosas de Tatsuya–por alguna razón sintió incómodo querer decirle que iban a ligar. Kise no sabía lo que ocurrió con Kuroko y no quería que se enterara de esa etapa de su vida; curiosamente Kise ya le había contado cosas peores de su estado de luto y él no se animaba a hacerlo–espera… dijiste que irán los de Teiko, no que iremos ¿Tú no irás?–el rubio negó con la cabeza–¿Irás a pasarla con tu familia?–de nuevo negó con la cabeza–¿Entonces?
–Tengo que ir a Hokkaido por veinte días–Kagami casi se ahoga con la verdura al escuchar eso–quieren unas fotos para año nuevo en paisajes naturales invernales y se pronostica que habrá nieve para esas fechas en Sapporo, además de que quieren grabarme a mí y a otras celebridades en un concurso de esculturas de nieve–jamás se había planteado la idea de que Kise tuviera que viajar por su trabajo–regresaré para cerrar los contratos y/o renovarlos para el próximo año, pero eso será el mero día que salimos de vacaciones para aprovechar cada segundo, es decir que el mismo día de noche buena voy a hacer las últimas fotos, viajaré de regreso a Tokio y tendremos una especie de conferencia yo, mi manager, un abogado y los representantes de las empresas en las que actualmente laboro. No podré ir a la fiesta, ni mucho menos reunirme con mis hermanas–terminó su porción y no parecía que fuera a comer más–¿Irás a esa fiesta?
–Claro, si me invitan... Pero hablando de ti ¿No es un poco triste pasar noche buena trabajando y viajando?
–Sí, lo es pero llegaré tarde, debemos firmar con los patrocinadores en las oficinas que tienen en Minato*** y la casa de Akashicchi me queda muy lejos de ahí. Quizás para amenar la noche podría irme a un bar a beber…
–Por favor no
–O puedo colarme en alguna fiesta de adolescentes y ver qué pasa
–Eso definitivamente menos
–No me dejas hacer nada divertido
–Lo que dices no es divertido, o al menos no terminará divertido para ti si te vuelves loco en cualquiera de las dos ideas. Mejor vete a casa y descansa del día ajetreado que tendrás
–¡Pero es noche buena! Es una noche mágica donde uno debe pasarla muy bien y estaré sin hacer nada de ahí hasta la mitad de enero–parecía ser un asunto muy serio para el rubio. Kagami sólo recordaba haberla pasado con sus amigos de la prepa en un Kentucky**** o haberse ido a ligar con Himuro.
–Si no quieres quedarte en casa, hay muchas otras mejores maneras de celebrar esa "mágica" noche sin que tengas que recurrir al alcohol
–Entonces está decidido–Kise levantó el brazo y lo señaló con el dedo índice–tú te encargarás de darme la mejor noche buena de todas
–… ¿He?
Después de eso Kise le volvió a cambiar el tema sobre esas semanas que pasaría en Sapporo. Aunque Kagami debería sentir un alivio por el hecho de estar sin ver a Kise por dos semanas, en realidad se sentía incómodo.
Recogieron las sobras del picnic y se despidieron, con la promesa de Kise de enviarle un correo pronto sobre cómo quería que fuera su noche buena. Luego de tres días el dichoso correo le llegó. Lo que entendió era que tenía que ir al trabajo de Kise a recogerlo después de que terminara de arreglar los contratos pero tenía derecho de asistir a la fiesta el resto del día, después él tendría que encargarse de llevarlo a disfrutar lo que quedaba de la noche buena de alguna manera; le estaba dando por primera vez el control de una salida pero tenía que ser maravilloso todo; a sus palabras: la mejor noche buena del mundo. Kagami suspiró y se masajeó las sienes, no conforme de arrastrarlo a todas partes y hacerlo pasar por tantas peripecias, ahora tenía que preparar una súper mega sorpresa para alguien muy exigente. Algo le decía que ese era su plan desde un inicio y lo de irse a emborrachar era para convencerlo.
Podía negarse, no era su obligación hacerle la vida feliz a Kise, menos si lo exigía de esa forma, pero ya era oficial que así iba a ser esa "relación" y luego de mes y medio lleno de dolor y estrés, no podía decir ahora que no planeara seguir haciendo eso… además él iba a ser el que planeara todo, no tendría por qué salir mal, salvo que este le riñera por no estar conforme con lo que planeara para ese día.
El rubio le llamó para que se vieran un par de veces durante esa semana. Jugaron básquet el domingo y después lo arrastró a un show de cuenta cuentos, siendo los únicos adultos en una sala llena de niños y estuvieron a punto de llamar a la policía denunciándolos como pedófilos. La segunda salida fue una simple ida al acuario, que obviamente terminó en otra locura ya que el rubio logró que los dejaran alimentar a los pingüinos e hizo que lo atacaran lanzándole a su cabeza el pescado.
Cuando llegó diciembre, más preciso el cuatro de diciembre, Kise le pidió que lo fuera a acompañar hasta Narita***** para no molestar su sempai, y con ello se refirió a que él cargara TODO su equipaje hasta la estación de tren, jugara con él juegos raros para distraerse y nuevamente cargar su equipaje al bajar en el aeropuerto ¿No se suponía que los modelos tenían empleados que hacían eso por ellos? ¿O viajaban en jets privados?
–Es muy molesto y absurdo gastar dinero en esas cosas. Uno puede simplemente tomar el tren bala y un avión económico a Hokkaido–fue lo que le respondió cuando Kagami le preguntó que hacía él cargando sus cosas.
–Claro, porque te gusta lo difícil–dijo enojado y el rubio sólo le sonrió "inocentemente". Dejaron en documentación las maletas y se dirigieron a la puerta zona de espera para los pasajeros–por favor no le hagas la vida miserable a alguien más en Sapporo
–¿De qué hablas Kagamicchi? No sería capaz de engañarte–el pelirrojo se sonrojó violentamente ¿Estaba insinuando lo que creía que insinuaba?–además estaré muy ocupado, no tendré ni tiempo de pensar en ello
–Cierto, veinte días llenos de farándula
–Ya quisiera verte a ti parado por horas en la nieve con miles de flashes cegándote, cambiando de ropa, maquillaje y accesorios a cada hora y seguir sonriendo–le dio un leve empujón–recuerda que tienes una misión para cuando yo regrese
–Sí, lo sé: la mejor noche buena de todas–Kise le guiño el ojo–cuídate mucho Kise
–Tú igual–Kise, nuevamente, lo abrazo repentinamente, pero muy fuerte. Kagami, aunque ya debería estar acostumbrado a esas muestras de afecto repentinas, se sonrojó de nuevo y no supo reaccionar. Aquello parecía una despedida de pareja, incluso la sensación de estar dejándolo en el aeropuerto se sentía como una verdadera despedida entre parejas que no se verían en un buen tiempo–¡Abrázame también, idiota!
–¿He? ¡Ah, sí!–y correspondió el abrazo con la misma fuerza. En ese momento cayó en cuenta que realmente no iba a ver a Kise durante un tiempo, que no recibiría llamadas para citarlo a alguna parte, no le escribiría para obligarlo a hacer alguna locura o lo recogería del trabajo para que jugaran básquet. No tendría a Kise para atormentarlo ni causarle una herida física por veinte días… ¿Por qué se sentía eso más doloroso?
–Te veré en veinte días–el rubio, tal como lo abrazó, se separó bruscamente y sacó su boleto de su bolso–extráñame mucho
–… Tú también–respondió y Kise salió corriendo al ingreso de los vuelos. Fue su imaginación o Kise se veía realmente triste al tener que despedirse de él.
Una semana, apenas había pasado una semana y Kagami sentía que todo se había vuelto aburrido y rutinario. Era como si las calles de Tokio se hubieran vuelto más insípidas, pero el pelirrojo trataba de atribuirlo a que era por el frio que ahora reinaba por culpa del invierno.
A Kagami no le gustaba el frio, era más una persona de calor, por eso solía quedarse en casa llenándose de más calorías de las que ya consumía y sólo salía para ir al trabajo o entrenar básquetbol... pero por desgracia, un rubio descarado le había dejado de tarea darle la mejor noche buena de todas y queriéndolo o no lo iba a hacer. Se encontraba en el centro viendo varios aparadores de tiendas varias buscando algún regalo, pero no fue hasta que llegó ahí que se dio cuenta de un pequeño detalle: no tenía ni una sola idea de qué le gustaba a Kise.
A pesar de que Kise hablaba muchas veces sin parar y todo lo que habían hecho era voluntad de él, realmente no sabía si había algo en particular que le gustara mucho. Ya le había dado un peluche de perro así que algo semejante no era una opción, ropa mucho menos pues él no tenía ese gusto exquisito y vanguardista que tenía el modelo con la ropa (y mucho menos tenía dinero para regalarle algo de su estilo) y a juzgar por su dieta y falta de selección con la comida, esa tampoco era una buena idea.
No era como si tuviera que regalarle algo, Kise sólo le había pedido pasar la noche, por lo tanto era mejor si pensaba a donde o qué harían de entretenimiento, aunque si todo salía mal y lo que planeara no resultaba del agrado del rubio entonces podría excusarse con un regalo bonito. Le dolía la cabeza con todo eso, ya hasta extrañaba las salidas a ligar con Himuro, porque tener a Kise en su vida era como tener el estrés de ser novio de una de esas chicas quisquillosas y exigentes que eran muy difíciles de complacer… se sonrojó con ese pensamiento ¿Cuándo la situación se había tornado así? Tenía que recordar que por más insinuaciones y vivencias que dieran a entender que Kise era su pareja, no lo era, que él estaba enamorado de otra persona.
–¡Kagamin! –se quedó estático al escuchar esa voz con ese mote que sólo podían pertenecer a una persona– ¿Comprando tus regalos de navidad?
–Si…–miró a la pelirrosa y volteó a otro lado sin saber que más decir. Si bien ambos se conocían ya desde hace un tiempo, nunca estaban solos, Kuroko siempre se encontraba ahí en medio–¿Tú también?
–Más o menos–la chica miró hacia abajo sonrojada, Kagami supuso que iba a comprar el regalo de Kuroko, sólo él podía ponerla así.
–Bueno, tengo que continuar buscando el regalo, digo los regalos–se corrigió de inmediato–te veré después…
–¡Espera!– le detuvo la chica del brazo–verás, se supone que hoy iba a reunirme con mis amigas Micchan y Acchan pero las cosas se voltearon y resultó que me confundí de día–se rio de sí misma–me iba a ir a casa pero ya que te encuentro, creo que me podrías ayudar mucho
–¿Ah? ¿Cómo qué ayudarte?
–¿Serías el remplazo de Micchan y Acchan en una importante misión?–el pelirrojo sintió que se oscurecía y luego sintió la gran necesidad de salir corriendo.
Kagami debería considerar la posibilidad de que frente a los japoneses era muy endeble, o al menos frente a los japoneses con caras bonitas. Siempre fue firme y bastante rudo pero ahora ya se dejaba llevar por cualquiera que decidiera pasar el día con él sin consultarle.
Se encontraba en una tienda de vestidos de novia, donde Momoi estaba revisando varios modelos y comparando precios. No entendía cuál era su función ahí, él ni entendía de ropa, para eso debía necesitar amiga o a Kise, él sería un buen asesor… pero cierto, no se encontraba ahí.
–Dime Kagamin ¿Me queda mejor strapless o con tirantes?
–Creo que cualquiera se ve bien
–Vamos Kagamin, ponte más serio. Es el día más importante de mi vida hasta ahora, tengo que tener el vestido perfecto
–Sabes, se casan dentro de un año, creo que es muy pronto para que te pongas histérica por tu vestido de novia–Kagami miró con cara de fastidio esa escena; las mujeres podían ser tan escandalosas cuando se trataba de ropa, aunque Kise era igual y era hombre… y ahí estaba de nuevo, pensando en el rubio.
–Lo sé pero, aunque mi padre me prometió que daría dinero, no cuento con mucho por mi cuenta, por eso quiero elegirlo ahora que tengo un ahorro y usar lo demás que gane para algo más importante… como poder llevar a Tetsu–kun a donde desea–el pelirrojo se sorprendió por ese comentario.
–Espera ¿No te estarás refiriendo a su luna de miel?–ella asintió–pero ¿Eso no se supone que lo planean juntos?
–Es que, Tetsu–kun hizo esa hermosa declaración pública por mí y me compró este gran anillo a pesar de que no gana mucho dinero en la guardería, por eso, al menos yo quisiera darle este regalo. Él me dijo hace mucho tiempo que desearía ir algún día a un juego de la NBA y eso es lo que quiero hacer. Quiero sorprenderlo llevándolo a Estados Unidos a uno de eso juegos en la temporada de básquetbol–Kagami ya lo sabía, de hecho él le había prometido eso antes, que algún día irían a un juego juntos pero terminaron antes de que él pudiera cumplir su promesa.
Esta era otra razón por la que no podía odiar a esa mujer, aunque muchos estarían en ese momento llenos de rabia al estar escuchando a quien te quitó al amor de tu vida que va a cumplir lo que tú no pudiste mientras elige su vestido de novia para la boda con dicho amor… pero la situación era que él veía lo mucho que Momoi se esforzaba y lo mucho que amaba a Kuroko. Ella era simplemente hermosa, por dentro y por fuera; pudo haber elegido a cualquiera, no le sería difícil tener al hombre más guapo y adinerado de Tokio, pero en vez de eso decidió pasar el resto de su vida con un chico sin presencia y serio. Además, le caía bien, podría ser algo empalagosa y aniñada pero tenía espíritu, era muy inteligente y además apasionada... como Kise…
–El strapless–mencionó y ella le miró confundida–te quedaría mejor uno de esos que los de tirantes, resalta más… tu figura–evitó decir pechos. Ella le sonrió agradecida.
–Gracias, entonces strapless será–y se puso a mirar sólo los que tenían ese estilo–realmente me harás un gran favor, no recuerdo la última vez que le pedí un consejo a un chico que no fuera Kise además de…–se cortó.
–No pienses en eso ahora, si mojas el vestido lo tendrás que pagar–ella sacudió su cara regresando a la realidad. Kagami suspiró mientras veía a la chica ingresar a un vestidor con tres vestidos en la mano, debía admitir que le agradaba ayudarla en eso, aunque fuera a casarse con Kuroko… ¿Era su imaginación o ya no dolía como antes? Tal vez porque no había visto tanto a Kuroko debido a las inesperadas salidas que Kise proponía. La última vez que hablaron fue para que le informara que el librero quedó bien y Niigou no había hecho de las suyas otra vez, pero de ahí en más ni se le había pasado por la cabeza llamarlo. ¿Debería aprovechar ahora que no era posible una interrupción de Kise? Aunque no podía llamarle interrupciones ya que él mismo había casi dejado de lado compromisos a largo plazo por no saber cuándo Kise le llamaría de nuevo. De hecho no sabía si quiera si en algún punto él le obligaría a cancelar planes para ir con él, aunque de ser así le hubiera dicho que no fuera a la fiesta de Akashi y fuera por él hasta el aeropuerto y acompañado a Minato a firmar o algo así… ¿Y cuando el tema de su cabeza dejó de ser Kuroko para pasar a Kise?
–Kagamin~ –lo llamó una voz femenina. Momoi salía con uno de los vestidos–¿Qué tal?
–Te vez muy bien–soltó–pero ¿Es necesario tanto diamante falso?–el vestido de la pelirrosa consistía en un vestido strapless de corte de corazón con toda la parte del torso llena de pequeños diamantes de fantasía y una falda lisa pero que sacaba holanes al final.
–Bueno, pensé que así daría más luz–no había entendido nada de eso, aunque no se sentía con la confianza de opinar al respecto considerando su falta de conocimiento en la moda, luego le tendría que preguntar a Kise sobre eso de la luz… ¿Acaso no podía estar un momento sin que el rubio regresara a su cabeza por cualquier cosa que se le ocurriera?–¿En qué piensas Kagamin?
–¡Nada!–gritó por el pánico y luego volteó la mirada avergonzado. Rayos, ese rubio no podía dejarlo tranquilo ni aunque no estuviera presente, y aún le quedaban tres semanas para que volviera… que hablando de eso aún no tenía ni una sola idea de qué le iba a regalar al chico o que iba a hacer para sorprenderlo en noche buena ¿Cómo le daba al hombre que hacía sus días "únicos" una noche maravillosa, según sus palabras?
La chica volvió a salir del vestuario ahora con un vestido blanco de corte recto con mangas transparentes, una especie de faldón encima de una falda ampona y una tela transparente encima con brillos.
–¿Qué tal este?
–No sé si mi comentario personal sea el adecuado para hablar–a él le parecía muy exagerado, demasiado extraño y le gustaba más el corte de corazón.
–Entonces me probaré el otro y así sólo me dices el mejor–la chica estaba por entrar de nuevo al vestuario pero antes de eso Kagami reaccionó. Momoi era buena amiga de Kise, ambos estudiaron juntos, ella tenía que saber que podría gustarle a Kise.
–Espera…–la chica se detuvo–bueno, no me preguntes porqué te estoy preguntando esto pero… ¿Sabes de algo que le guste mucho a Kise?
–¿He? ¿A Ki-chan?–le miró confundida–depende ¿A qué te refieres con algo que le guste?
–Pues, algo que le guste–no sabía cómo explicarlo sin darle información comprometedora–como a donde le gusta ir, su comida, color, música, artista favorito, etc. o algo que le gustaría recibir de regalo
–… ¡¿Kagamin al fin está saliendo con Ki-chan?!–gritó de repente y el pelirrojo se sonrojó violentamente.
–¡¿Qué?! ¡No es eso, sólo…! ¡¿Cómo que al fin?!–pero negó con la cabeza rápido, mejor no enterarse de lo que estuviera pensando esa chica–sólo hemos ido a varios lugares juntos, más preciso me ha arrastrado con él a varios lugares y…–ya no tenía caso ocultarle nada–me pidió que pensara en algo para que pasara la mejor noche buena
–Cierto, de hecho Ki-chan me comentó de eso el otro día que lo vi antes de que se fuera. Parece que ha estado haciéndote la vida más "emocionante"–el otro volteó la mirada–pero ¿Estás bien con ello? Él no está…
–Lo sé, no está mentalmente estable, eres la tercera persona que me lo dice
–… que alegría–el pelirrojo ahora era el confundido–que sea la tercera que te lo dice y aun así no te hayas apartado de él–parecía que Momoi era la única que pensaba que el rubio no era malo para él o viceversa–la verdad es que la última vez que vi a Ki-chan se veía más feliz, especialmente cuando te nombraba, no lo había visto así desde…–se interrumpió pero Kagami ya sabía a qué se refería–le has hecho mucho bien
–¿Tú crees?–quiso parecer indiferente pero por dentro sentía que se le estaba alborotando algo en el estómago.
–Sí, Ki-chan es muy feliz con tu compañía, si no entonces no te hubiera elegido para pasar contigo uno de sus eventos favoritos del año, además de que su noche buena del año pasado fue horrible, fue cuando conoció Haizaki–san
–¡¿He?! ¡¿Lleva acosándolo desde hace más de un año?!–la pelirrosa sólo asintió–rayos, ya debería llamar a la policía
–Ki-chan no quiere, dice que sería más problemático–no entendía esa lógica–pero regresando al tema; si me preguntas eso he de suponer que no sabes aún que harás para tu novio en esa noche especial
–¡Kise no es mi novio!
–¿Entonces qué son?–Kagami iba a contestar pero no pudo al darse cuenta que no tenía una respuesta. Era cierto ¿Qué rayos eran él y Kise? Porque amigos no parecían, al menos en el ámbito estricto de la palabra, pareja mucho menos, lo más cercano que han tenido fue aquel abrazo en Shibuya cálido y nostálgico, también estaba el beso que le dio cuando lo conoció pero no contaba considerando que el rubio estaba ebrio; se veían seguido, hacían cosas raras y el rubio siempre parecía lanzarle indirectas que luego no tenían sentido con su actitud así que no, ni una idea de cómo definir su relación con él.
–Algo, pero novios no somos
–Lastima, se ven bonitos juntos–Kagami casi sintió que se le salía el corazón con eso que le decía Momoi–volviendo al tema, regalos creo que no son necesarios, sería mejor hacerlo pasar un buen rato, Ki-chan valora más las acciones
–Pero es muy complicado. Cada vez que salimos suele llevarme a hacer cosas muy extrañas y distintas entre ellas, al grado de que llegué a considerar llevarlo a Noruega a hacer muebles de madera–la chica comenzó a reírse fuerte con ese comentario–sabía que reirías–tras calmar las risas, la chica le miró enternecida.
–Sabes, Ki-chan es muy extraño e infantil, pero también tiene su lado romántico
–¡Te digo que no es eso!
–Tómalo en el sentido estético de la palabra. Me refiero a que es noche buena y creo que a él le gustaría pasarla como la noche que es, aunque no tengas esas intenciones–el pelirrojo seguía sin entender–hazlo sentir especial esa noche, dale detalles pequeño pero muy significativos, que sienta la "magia" que él dice–ahora creía entender un poco, pero seguía en desidia, después de todo lo más especial que llegó a hacer por Kuroko fue haberle hecho una cena "romántica" en su departamento en su primer aniversario y tomar un baño juntos, pero aquí era mucho más difícil, Kise estaba esperando algo grande, algo maravilloso y como el sujeto era ricachón y vivía todos los días siendo alabado por todos, en la buena vida y al mismo tiempo a cada "salida" que lo arrastraba era absurda, infantil, extraña y completamente diferente a la anterior, no tenía ni la menor idea de qué le podría gustar al rubio. Además, ellos no eran novios, no podía ponerse romántico, al menos no tanto.
–¿Qué sugieres que haga?–la chica sonrió, pero no parecía predecir nada bueno.
Continuará…
Bueno, Kagami ya está dandose cuenta de que hay algo ahí con Kise pero pues no sabe ni que onda. Esperemos que todo salga bien :D (yo debería saberlo porque soy la escritora pero no, estoy tan perdida como ustedes).
*Tal como Riko llamaba a Kagami cuando este se comportaba como un bruto, combina el Baka de tonto con su nombre
**Touchée: del frances, sería literalmente como tocado o atacado. Aquí Kise lo usa como algo así de "me atrapaste" para decir que Kagami usó su propio juego contra él.
***Es uno de los 23 barrios especiales de Tokio. Hay gran presencia de extranjeros, aunque también hay una gran cantidad de japoneses. Destaca el club Velfarre, que acoge eventos de de música. Varias compañías tienen su matriz en el barrio.
****Kentucky Fried Chicken. En día 24 de dicimebre en Japón es común celebrarlo con tu pareja o entre varios amigos y es el día en que los Kentuckys se llenan de personas. No sé si sea por tradición pero lo más común para comer ese día es pollo frito.
*****En la región de Narita se encuentra el aeropuerto internacional que sirve al área del Gran Tokio en Japón. Como es el único que conozco decidí que ese sería.
Una pregunta general para finalizar ¿Ustedes creen que lo de Kagami con Kise es sano, bueno o es completamente estúpido y sumiso? Porque en la vida real creo que estar con alguien a quien sólo le cumples los caprichos no está bien, aunque por otra parte alguien que te hace salir de tu hoyo, te saca de lo cotidiano y además casi te obliga a ser productivo es algo muy bueno ¿Qué piensan usedes?
Cualquier consejo, queja, crítica constructiva y demás es bienvenido a un review. Quiero mejorar mi escritura y darme cuenta de los errores que podría tener si no lo corrijo, así que adelante, no se contengan. Nos vemos el siguiente sábado, por favor apoyen a la selección de Islandia mañana en su partido contra Francia (ok, no). Bye bye!
