Estés dónde estés, te encontraré
Capítulo 3.
"Y volvía a ser humano como yo"
Repitió con terror esas palabras mientras observaba con pánico ese extraño diario, no podía creer lo que su cabeza le seguía repitiendo y mucho menos aceptar esas palabras, era sumamente imposible ese echo tan deseado por él, pero parecía que esa pequeña fantasía había cobrado vida y le mostraba esa realidad ficticia.
Bella era humana al igual que él.
Se llevó delicadamente su mano hacía su muñeca a intento encontrar el pulso de la vida, ese echo tan importante para los humanos y tan insignificante para ellos, pero la desesperación se hizo con el control de sus emociones y dándole una patada al diario, lo estrelló contra la pared y en ese lugar hizo un hueco. Él seguía siendo un vampiro, no un humano como esa falsa Bella le había comentado.
Él estaba muerto pero caminaba en un mundo de vivos, mientras que ella seguía estando muerta y no caminaba en este mundo, si no, en ese paraiso que se merecía. Sus rodillas temblaron y sin la menor ilusión, se dejó caer de rodillas al suelo, se llevó las manos a la cabeza y comenzó a gemir y a temblar de dolor, ¡dios! como odiaba esta sensación tan amarga, pero era lo que se merecía por no haberla protegido. Él juró protegerla, pero en vez de eso permitió su muerte, es más, no puedo ayudarla y ella murió como una vampiresa que era.
Justo después de nacer Nessie, ellos vinieron a por el bebé y su hermosa Bella se interpuso en su camino, provocando la desdicha de sus enemigos y después de eso...todo su mundo se sumió en la más profunda oscuridad.
"Oh Bella, debí evitar esto, debí entregarme yo en vez de tu, ¡dios! siempre has sido tan cabezota que distes tu vida por nosotros y por ese simple echo, soy el hombre más amargado de este asqueroso mundo".
Bajó lentamente las manos de su cabeza y se abrazó a si mismo mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por esa ilusión tan banal, por esa esperanza tan lejana de estar con su verdadero amor. Comenzó a cantar la canción que en su momento le hizo con especial cariño.
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Renesmee se detuvo bruscamente y alejando su contacto con la de su Lobo, alzó su vista dirigiéndola hacía la cabaña donde vivía su padre ermitaño, sintió una extraña oleada de sentimientos negativos y tragando saliva, sus ojos comenzaron a humedecerse de lágrimas, ojala todo volviera a ser como antes, mejor aún, que su padre volviera a sentir las ganas de vivir nuevamente. Pero en vez de eso, se dejaba gobernar por la amargura.
-Nessie no debes culpar a tu padre - le habló con calma Jacob al obtener la mirada de interrogación de la joven - vale, admito que nunca lo he soportado, pero debes entender en parte su comportamiento.
-Jacob - susurro pausadamente - entiendo su comportamiento pero no entiendo por que no siente amor hacía mi.
Jacob alzó sus manos hasta el rostro de su Nessie y atrayendo su mirada destrozada hacía la suya más amorosa, le sonrió con cariño. El pulgar de su dedo le acariciaba la mejilla y le transmitía la paz que necesitaba. No hacía falta las palabras cuando su don hacía su trabajo.
-Todo el mundo te ama Renesmee, así que no digas eso - su piel hermosamente caliente se impregnaba por todos los poros de su piel - jamás digas que él no te ama, simplemente la amargura lo ha dominado y ahora lo único que le interesa es su dolor.
"¿Y por qué no crees en tus propias palabras Jacob?, no crees en ellas pero me las dices, ¿por qué?"
Sonrió con ironía a la mentira, es cierto que no creía en eso, pero estaba dispuesto a mentirla con tal de alegrarle el día.
"Gracias Jacob".
Renesmee se alejó del contacto de Jacob y con los ojos humedecidos le negó con la cabeza y se dio la vuelta para regresa hacía la cabaña y hablar con su padre, sabía que si Jacob se entrometía en esta conversación acabaría peor de lo que ella deseaba, después de todo su Lobito hacía cualquier cosa por ella, incluso pelearse con su amado padre, cosa que no ejercía esa labor.
Tragó saliva y volvió hacía atrás mientras Jacob la observaba marcharse con el corazón apretado por el dolor.
- Maldito seas Edward - murmuró con rabia.
Sus ojos totalmente inundados de lágrimas se clavaban con pánico sobre la cabaña, podía sentir como todo lo que la rodeaba comenzaba a disminuir de tamaño y le daba una sensación más asfixiante. Apretó con fuerza sus puños y alzando el rostro con orgullo, siguió con su camino. Hablar detenidamente con su padre.
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Sus ojos estaban fuertemente apretados y ejercía la misma presión con sus labios, el silencio que normalmente le englobaba había dado paso al ruido. Misteriosamente escuchaba como se formaban distintos sonidos a su alrededor y eso le molesto bastante. Él quería estar en la más completa soledad y odiaba profundamente el ruido que se estaba incrustando en sus oídos.
Masculló alguna palabra con crueldad y gruñó con fuerza.
- Callaos - ordenó con frialdad.
Pero su orden no había sido escuchada, es más, sintió como algo frío que colocaba en su frente y como algo le acariciaba la mejilla. Y su corazón se detuvo al pensar en Renesmee.
Ahora entendía esta sensación y sabía que su pequeña estaba a su lado y lloraba con frustración. Desde que Bella se había ido, apenas le había prestado atención y sabía, aunque lo había leído en las mentes de los demás, que era un mal padre por no mostrar interés alguno. Pero simplemente se olvidado de eso y volvía a su estado de deprimente. La muerte de ella lo había sumido en la más completa soledad que nada le motivaba.
Se llevó las manos a los oídos y con algo de suavidad.
- Renesmee haz que pare el ruido.
- ¿Renesmee? - repitió la voz.
Automáticamente abrió los ojos al escuchar esa voz y dirigiendo su vista hacía el origen de la persona que le había hablando, se quedo en la más completa perplejidad. Con un impulso nato de un ser vivo, pegó un salto hacía atrás y respiró acaloradamente. No podía creer lo que sus ojos le estaban mostrando, pero nuevamente ese extraño sueño le estaba mostrando su más ansiado deseo.
- ¿Bella?.
- ¿Edward? - repitió con terror la mujer al avanzar hacía atrás. Sus ojos seguían fijos en el cuerpo del joven y los movía alternativamente sobre él, colocó las manos en sus labios y tragó saliva con más pánico - ¿Qué haces aquí?.
Las piernas de Bella se doblegaron y cayó al suelo con brutalidad, en ningún momento obtuvo la ayuda de Edward y supo con claridad que estaba igual de estupefacto que ella, que la sorpresa era tan grande que no había podido mover ninguno de sus músculos.
- ¡Estás vivo!.
- Mejor dicho.. - pronunció con dificultad - tú estás viva.
- Quiero decir que eres un humano como yo.
Y efectivamente, dirigió su mirada hacía su pecho y colocando su mano en su pecho, escuchó como su corazón bombeaba con fuerza. Él estaba vivo, al igual que Bella, en ese caso..¿qué estaba ocurriendo?.
- Has vuelto otra vez - soltó con alegría Bella - ¡estás otra vez vivo!.
Esas palabras taladraron sus oídos y volviendo a dirigir su mirada sobre la joven, tragó saliva con incoherencia.
Continuará.
