Gracias por comentar u/u... tuve problemas con la escuela esta semana, así que lamento mucho si el capítulo puede llegar a parecer aburrido :c me esforzaré mucho más =D

El capítulo sobre watari pt2 vendrá más adelante x3

Death Note y sus personajes no me pertenecen.


Capítulo Tercero: Sobre Rusia y mi llegada a Wammy's House

Después de esa reunión en la oficina de trabajo social de la estación de policías, Watari y yo viajamos a Estados Unidos, justo a las oficinas centrales del F.B.I. Después de todo, tras hablar con ellos se habían convencido de utilizar a un niño en sus negociaciones para poner alto al fuego que llevaba ya algunas semanas disfrazado de "pruebas militares".

En ese momento tuve la oportunidad de darme cuenta que los seres humanos son tan despreciables como en las novelas más crudas y tan poco honorables como un samurái que traiciona a su Señor…

En primer lugar, los estadounidenses me parecían descendientes de los alemanes nazis. Su ego era (y sigue siendo) tan grande que les nublaba la cordura. En ese momento pensé que para ellos, el mundo estaba dividido en América (ellos) y humanos inferiores.

Detestables…

Los rusos no se quedaban atrás. Ellos habían sido capaces de fingir un ataque terrorista para inculpar a Estados Unidos y así despertar el deseo de guerra que los albergaba. Su propósito era obtener un territorio estadounidense para poder poner una pequeña base de experimentaciones nucleares. Por supuesto, ese detalle no lo conocieron los diplomáticos estadounidenses.

En segundo lugar, conseguir una colaboración con los tipos no fue difícil. Resultaba ser bastante beneficioso para ellos que un niño (que había capturado al líder de una mafia), sin importar la nacionalidad, apelara por la seguridad de las familias de los países involucrados. Al menos eso pensaban...

La verdad fue que en cuanto comencé mis negociaciones con los rusos, sentí una especie de satisfacción al ver que mis argumentos no eran dirigidos al área sentimental, sino a la económica. Los meses que había pasado sin mis padres me habían servido para darme cuenta que en las relaciones humanas, tener sentimientos solamente te debilita ante las situaciones riesgosas. ¿En serio los estadounidenses eran tan basura para chantajear con un menor de edad a sus oponentes?...

Los rusos desistieron de su ataque, pero no porque fuera un niño. Por razones de seguridad y privacidad, no revelaré detalles. Deben conformarse con el hecho de saber que no hubo (tantos) heridos, pero sí un preso condenado a muerte.

En ese momento entendí la razón por la que Watari me había otorgado un nombre falso frente al FBI. No recuerdo con exactitud cuál era... Lorenzo algo... Lo adjudicaba a mi ascendencia italiana, pero no logro recordar el apellido. Por supuesto, no volví a utilizar ese nombre jamás, pues de hacerlo y de haber tenido la oportunidad, me hubieran matado.

Recibimos una pequeña bonificación por parte de los Estados Unidos, 50,000 dólares era una miseria comparado a la cantidad que cada uno de ellos se adjudicaron. No me interesa el dinero más allá que para mis fines detectivescos, pero en esa época había arriesgado mi vida, me puse en manos de dos países poderosos, evité una posible guerra mundial…

"Watari" llamé mirando hacia el frente, íbamos caminando de la mano pero él volteó a verme "me gusta ayudar en este tipo de casos. Son muy entretenidos. Me gustaría volver a hacerlo alguna vez... Si me pagan mínimo un millón de dólares."

El rió bajo y miró hacia el frente de nuevo.

"Esa es una excelente idea"

Divisamos una avioneta en uno de los hangares del aeropuerto. Habíamos viajado en avión como turistas, así que mi confusión acerca de por qué sería diferente surgió, pero no quería preguntar.

Habían pasado varios meses y ese hombre poco a poco se había ganado mi aceptación.

Existe una premisa bastante interesante: mientras más grande sea tu coeficiente intelectual, menos sensaciones experimentas. La verdad, no lo creo. A pesar de que en la actualidad soy alguien reservado, antes más bien gozaba sintiendo tristeza o felicidad, porque eso es lo que nos demuestra que estamos vivos...

Llegamos a Inglaterra, a Londres, para ser más exactos. El ambiente era muy fresco, estaban en invierno.

Salimos del aeropuerto y nos acercamos a un Rolls Royce negro conducido por un hombre un poco más joven que Watari.

"Te presento a Roger, él me acompaña en la administración de Wammy's House."

Mordí mi dedo y me encogí de hombros, por un momento me escondí detrás de la gabardina de Watari. Éste me acarició el cabello en señal de que todo estaba bien y salí de mi escondite.

Hice una reverencia y él me imitó.

"¿Hablas inglés" me preguntó con su acento extraño y refinado

"Sí. ¿Usted habla japonés?" respondí lo más firme posible, sin dejar de ser educado

"Sí. ¿Cómo prefieres comunicarte?"

"En japonés, por favor."

Él asintió, abrió la puerta del Rolls Royce y subimos, dirección hacia Winchester. Los edificios de Inglaterra eran preciosos, tal cual mi madre me contaba. Eran tan elegantes, sobrios. Parecían castillos de cuentos medievales, imposibles de realizar por un ser humano...

Llegamos a un edificio enorme rodeado de un gran jardín y protegido por bardas y una reja. La seguridad que Watari y Roger tenían que pasar parecía de película de espías. Las rejas se abrieron y entramos. Él sostenía mi mano cubierta por un guante beige. Hacía frío, más de lo usual. Mis ojos negros se posaron en el piso y caminé con la cabeza baja. Todo parecía tan gris y debía aceptar que me sentía nervioso.

Pasamos el jardín hasta la puerta principal del lugar. Si mis cálculos eran correctos, quizás habría unas 45 ventanas alrededor de toda la casa… Ese orfanato no parecía lo que decían los cuentos, donde todo era sombrío y los niños dormían apenas en un colchón sobre una base vieja y rechinante, cubierto con una cobija y con una sola almohada llena de piojos.

Bueno...

A decir verdad, sí era sombrío. Algunos pisos y algunas habitaciones eran de madera y casi no se utilizaba luz eléctrica durante el día, lo que hacía que la luz solar rebotara en las paredes provocando un poco de miedo e incomodidad, sin embargo, era bastante confortante.

Al cruzar el marco de la puerta podía sentirse una sensación hogareña bastante cómoda. Daban ganas de correr por esos largos pasillos blancos con olor a limón y llegar a la cocina como guiado por el aroma de pastelillos de chocolate que salía de ahí. Subimos las escaleras un par de pisos hasta la oficina de administración, lo que muchos niños preferían llamar "dirección", puesto que más que un internado, lo veían como una escuela. Me senté frente al escritorio y entonces Watari habló.

"Desde el momento que aceptas pertenecer a Wammy's House, todos los registros de existencia tuya y de tu familia son borrados. Hemos eliminado documentos oficiales y sus copias, tuyos como de tus padres, de todos los lugares donde podrían estar: oficinas de gobierno, escuelas, trabajos, bases de datos… no existe ninguna información que refiera a tu familia, ninguna fotografía o relación con alguien más."

Era muy extraño…

"En Wammy's House todos tienen un alias… yo, por ejemplo, soy Watari."

¿Un alias? Entendía que dar mi nombre a cualquiera podría ser peligroso considerando mi corta historia con la mafia, pero…

"Tú tienes un nombre muy particular… pero confío en que entiendes la razón para cambiarlo. Recuerda que tu nombre es tu posesión más valiosa. Debes cuidarla bien."

…¿En serio debía elegir un alias?...

"Quiero que me llamen…" pensé un momento, realmente no quería tener un nombre falso, pero tenía que utilizarlo y mientras más popular fuera en mi tierra de origen, sería mejor. "Ryuuzaki"

"…Me parece un buen nombre."