Dicho y echo, aquí esta el capitulo, espero que les guste c:


Una semana había pasado desde nuestra pelea y estar cerca de él me causaba dolor. Como es posible que ese hombre sea tan frio y sin corazón, admito que perdí la compostura pero él no tenía por qué tratarme de esa forma… si, si tenía yo no puedo reclamarle nada, tal vez el beso solo fue una equivocación.

A menudo me ofrecía a trabajos de mantenimiento o cubría los turnos de otras mucamas solamente para evitarlo y gracias al baile que se aproxima todo el servicio del castillo está al pendiente y el trabajo sobra, sé que mi plan no funcionara para siempre pero al menos espero que pueda superarlo en el tiempo que tengo, no puedo perder este trabajo.

- Anastasia necesito de tus servicios urgentemente, el baile es en 2 días y todavía falta mucho por hacer, necesito que te dirijas a los Jardines y le asistas al jardinero con los arreglos florales, él debe encargarse de podar la entrada – ordeno rápidamente Elinor, es increíble pero de a poco me gano su confianza.

- Elinor, tengo una pregunta – anuncie antes de que Elinor volviera a sus labores

- Dime ¿es urgente?

- Solo quería saber cómo se encuentra el príncipe

- Querida, ¿ha pasado algo de lo que me tenga que enterar?- Inmediatamente negué con la cabeza, no quería causarle más problemas a Elinor.

Ya en el jardín real, tome unas tijeras y comencé a cortar las especies de flores que está especificado en el papel que me entrego Elinor, detallando el aspecto de la flor al costado, por lo que no fue difícil reconocerlas. Al terminar solo me quedaba ponerlas en agua y luego el jardinero haría lo demás, me encamine a buscar los jarrones y al retornar a los jardines me encuentro con un principe furioso que al parecer busca algo, mejor dicho a alguien y como primer instinto me escondo detrás de una de las columnas, implorando que no me descubra, no estaba lista para hablar con él.

Asomo mi cabeza para confirmar que estaba fuera de peligro y al parecer todo estaba claro. Salí de mi escondite sigilosamente pero el choque de los jarrones era muy estrepitoso.

- ¿A dónde crees que vas?- Exclamó Lysandro con voz grabe, atemorizándome hasta los huesos.

- ¡DIOS, UN POCO DE COMPACION! ¡¿QUIERES MATARME?!

- ¿Debo responder?, estuve buscándote desde la mañana

- Bueno es que debo ocuparme de muchos otros trabajos, como el bail-

- Intentas evitarme - dijo interrumpiendo mi oración como si con solo ver mis expresiones ya hubiera descifrado lo que intentaba hacer. – Es por la discusión ¿no es así?

- No su alteza – respondí decepcionada, sabía que las formalidades entre nosotros lo enfurecían. El me devolvió una mirada que podría espantar a mil demonios, comprendió lo que intentaba hacer. Segundos después me encontraba acorralada contra el muro, nuestros rostros estaban a centímetros, cerré mis ojos esperando que nuestros labios se encontraran pero…

- No juegues conmigo Anastasya – desafió dejándome en ridículo, haciéndome esperar por ese beso que nunca llego.

Seguidamente me liberó, y se marchó como si nada hubiera pasado. Su crueldad fue tal que gotas saladas caían sobre mis mejillas.

Finalmente el Baile llego, los preparativos estaban listos y Elinor estaban a punto de estallar de los nervios al miedo de que algún error ocurriera. Los invitados estaban llegando, gente de las más altas elites se presentaba, de más estaba mencionar su aspecto, ni los mismos dioses tenían ropas más elegantes. Cada uno de ellos se presentaba a sus altezas y acto seguido recorrían el castillo saludando a los demás invitados con copas de cristal y champaña.

Mi trabajo por desgracia era únicamente estar detrás del principe, alerta por si precisaba algo pero aprovechaba el momento para inspeccionar a los que se presentaban ante sus altezas y al decir verdad era muy entretenido.

- ¡LYANDROO! – se oyó y a continuación hizo aparición una niña de no más de 14 años que corría en dirección al principe, al parecer para abrazarlo y mi primer pensamiento fue ¨suerte con eso¨. Los guardias se interpusieron en el camino evitando que fuera más lejos.

- Princesa Nina, no deseo repetir el mismo argumento en cada encuentro que tenemos, sabe que es muy mal visto que usted corra de esa manera y no presentarse ante la realeza - reprendió Lysandro para mi sorpresa.

- Lo siento, principe, no pude contenerme es solo que… - y como por arte de magia su expresión cambio totalmente al verme.- Lysandro, ¿Quién es ella?

- Nina tus modales – La reprendió.- Ella es mi sirvienta personal

- Tú no tienes sirvienta personal

- Es nueva, todavía hay que domesticarla – Comento, espero que este bromeando, ¡¿me trato de animal?! .La niña se encamino a mi dirección dándome una mirada endemoniada.

- Cuidado con lo que haces, recuerda que es mío y no soy de las que comparten

- Como ordene – Dije educadamente y luego susurre ¨eso está por verse, mocosa¨, a lo que la pequeña me devolvió su lengua en forma ofensiva.

Luego de las formalidades de clase alta, el baile comenzó. Y mi posición seguía siendo la misma, inmóvil cual momia detrás del Príncipe y si quería sobrevivir en este castillo, más vale seguir las ordenes de Elinor. Estaba muriendo por poder bailar, recuerdo que cuando mis padres estaban vivos amábamos danzar juntos en los festivales del pueblo, me recordaba los momentos felices he vivido antes de que todo se desplomara.

- Disculpe, podría guiarme hasta la cocina, su alteza necesita un poco de agua – preguntó un mayordomo educadamente. Al observar note que el mayordomo era muy apuesto, llevaba puesto un uniforme negro inmaculado, sus ojos seductores color azul y sus cabellos eran color negro.

- Lo siento, tengo órdenes estrictas de no dejar mi puesto a no ser que alguien pueda cubrirlo

- Ve Anastasya – interrumpió Lysandro. Intente contradecirlo pero al fin y al cabo no tenía caso además solo me llevaría un minuto. Escolte al mayordomo hasta la cocina pero en el trayecto me detuvo y me guio hasta el salón próximo pidiéndome que guardara silencio.

- Listo, aquí está bien

- ¡¿Qué hacemos aquí?! – Exclamé susurrando

- Vi tu rostro allí, tu deseo de bailar excesivo, así que te traje aquí donde puedes bailar y nadie lo sabrá, oh, mis modales, soy Armin

- Es un placer Armin pero de verdad necesito este trabajo no puedo cometer errores

- Un corto baile no será problema, además, no acepto un no por respuesta …

Finalmente cedí a su propuesta, tomo mi mano y comenzamos. La música podía escucharse perfectamente, desde el salón así que eso no supuso un problema. Comenzó como un inocente baile pero a medida que el tempo aumentaba los pasos incrementaban su velocidad. Saltábamos, riamos, bailábamos.

- Aquí está su alteza – Afirmo un hombre que ingreso al salón uniformado al igual que Armin.

- ¿Su alteza?

- Si Cedric, gracias

- Espera, ¿eres un príncipe?

- Así es, espero vernos pronto Anastasya – Dijo mientras se marchaba dejando una serie de preguntas circulando en mi mente.


Armin vive una doble vida, ( es Hannah Montana) jajajaja.

Bien este fue el capitulo por hoy, espero que les haya gustado y me gustaría pedirles que me recomienden algún fic de amour sucre , en lo posible de amor no correspondido porque amo ese tipo de historias jajaja.

Besos -3-