Chapter 4: Hechizos Hechizantes.

El viaje se había atrasado un poco debido a la turbulencia. La noche había sido totalmente tediosa para Hermione. No había podido pegar un ojo.

Cuando bajaron del avión a las 6: 30 AM y se dirigieron juntos a la Terminal para buscar sus valijas, Malfoy notó que la chica estaba más despierta que dormida. Su instinto de supervivencia le recomendó que no le dirija demasiado la palabra, más que para lo esencial.

Una vez que recogieron las maletas, Hermione fue la primera en hablar.

-¿Y ahora? –dijo con tono somnoliento.

-Creo que necesitas dormir –contestó divertido.

-Oh, yo creo que solo te parece, ya que no pude dormir ni diez minutos desde aquella siesta, mientras que tu descansabas como un bebé.

-Como un ángel dirás. –Pero notó que no eran horas para chistes, cuando la castaña le puso un puñetazo en el hombro, que no fue necesariamente despacio.

-Esta bien, esta bien –cedió frotándose el hombro –Nos dirigiremos al hotel asi descansarás, nos apareceremos allí.

-No se si lo notaste Malfoy, pero estamos rodeados de muggles. ¿Cómo haremos para que no noten como desaparecemos?

Granger tenía razón, no podían desaparecerse en pleno aeropuerto. Aunque tenía una idea. Se sacó su blazer negro, y se lo tendió a la muchacha.

-Muchisimas gracias, Malfoy, pero los sacos de hombre no son mi estilo –dijo mientras lo observaba –y menos si tienen hombreras, ¿De que época saliste?

-Muy graciosa. Me sorprende lo hostil que te pones cuando tienes sueño. Póntelo.

-Ya te dije que no es mi estilo, no.

-Vamos, maldita sea, si te lo pones, junto con un sombrero, en el que recojas tu cabello, y mientras mantengas la cabeza gacha, podrás entrar al baño de hombres. Entraremos a un cubículo y nos apareceremos allí dentro.

Hermione abrió los ojos como platos, indignada por la idea de tener que entrar a un baño de hombres.

-¿Estas loco? ¿Por qué no hago que te crezca el pelo y entras tú, al baño de mujeres?

-Por que a pesar de mi cabello largo –hizo una mueca de repulsión al imaginarse con cabello largo, ya que se parecería demasiado a su padre –seguiría siendo obvio que soy un hombre, por mi espalda y mi estatura. En cambio tú, eres menudita, y con el saco bastará para que parezcas ancha de espalda.

-Maldita serpiente, ¿Siempre te sales con la tuya?

-La mayoría de las veces –le contestó, mostrando una seductora sonrisa de lado.

Draco revolvió en su valija, hasta que encontró una boina de lana, que le habían diseñado en Twilfitt y Tatting, su tienda predilecta desde que encontró al trío de oro en Madame Malkin.

-Ten. – extendió su brazo para que la chica sostuviera el sombrero, pero cuando fue a tomarlo, sus manos se rozaron. Ambos ante el impacto de sentir una corriente por todo su cuerpo retiraron la mano al instante, dejando que la boina caiga al suelo.

Al mismo tiempo, sus ojos se encontraron, mirándose con intensidad. Draco sintió el fuego correr por su pecho, y Hermione, un frío que le heló la sangre. ¿Desde cuando las miradas provocaban tanto en las personas? ¿O es que ellos dos, no eran dos simples personas? No, seguro que no lo eran.

Hermione, no soportando más aquel frío, corto el contacto visual y recogió el sombrero y se lo colocó de manera que ocultó su cabello.

Siguieron el plan según lo objetado, con algún que otro percance

-Este maldito cubículo es muy pequeño, no entramos los dos con las valijas. –Dijo Malfoy al notar que estaban muy apretados. Una vez que consiguieron una posición en la que por lo menos, tenían espacio para poner los pies, se tomaron de la mano y desaparecieron.

Ante sus ojos se elevaron edificios muggles muy modernos. Hermione se preguntaba donde podría estar aquel hotel mágico. Realmente necesitaba descansar.

Fue cuando notó que malfoy estaba por cruzar la calle mientras el semáforo estaba en verde. Lo tomó de la muñeca y empujó hacia atrás. Fue tal la rabia que sintió ante su ignorancia que no notó como el muchacho se tensaba con el contacto de su mano.

-Mira Malfoy, se que no estas familiarizado con todo esto, pero si sigues asi te mataras en menos de dos horas. ¿Ves eso de ahí? –Dijo mientras señalaba –Es un semáforo. Cuando esta en rojo puedes cruzar y cuando esta en amarillo y en verde no.

Tal vez habría contestado, pero la castaña aún no le soltaba. ¿Por qué al más leve contacto con ella, se paralizaba como un estúpido?

Sin soltarlo ni un segundo lo arrastró hasta la esquina. Una vez que el semáforo cambió, cruzaron la calle. Entonces reaccionó, y con un movimiento brusco se liberó de la mano de la castaña.

-Sígueme –masculló.

Hermione lo siguió sin replicar, estaba demasiado cansada como para discutir. Ahora que lo pensaba ¿Qué rayos hacía ahí? ¿Por qué había aceptado ir a pasear con Malfoy? ¿Acaso la había invitado como una cita? No, seguro que no. Solo quería compañía. Pero si fuese asi, ¿Por qué no viajo con alguien más? Según sabía, era bastante cercano a Blaise Zabini y Theodore Nott. Eso sin contar a la estúpida de Pansy Parkinson y las hermanas Greengrass. ¿Y si, tal vez, su pandilla no lo quiso acompañar? Ya pensaría como hacer para sonsacarle por que estaba solo.

En medio de dos de los edificios existía un pequeño pasaje en el cual se adentraron, caminaron unos minutos y llegaron al final en donde se encontraba una pared de ladrillos. Malfoy se arrodilló y empezó a tirar de algo que desde donde estaba parada Hermione no alcanzaba a ver. Entonces pudo ver como el slytherin intentaba abrir una puerta trampa en el suelo.

Se le acercó y comenzó a ayudar. El muchacho la miró extrañado, preguntándose por que le ayudaba. Si fuese por Astoria, podría estar horas intentando tirar de la puerta, y ella no se movería ni un centímetro.

Aplicando los dos sus mayores fuerzas, lograron abrir la puerta. Bajaron primero sus valijas y luego Malfoy le tendió su mano para que bajara. Luego bajo el.

Se encontraban en una antecámara llena de suciedad y sin muebles visibles. Fue cuando Draco murmuró:

-Hechizos Hechizantes.

Una de las cuatro paredes fue desapareciendo, dejando a la vista, algo parecido a un restaurante, aunque muy lujoso, se adentraron en el paradero y detrás de ellos la pared volvió a aparecer, aunque de este lado, se veía blanca y reluciente.

-¿Les puedo ayudar en algo? –les dijo un mago bajo y rechonchito.

-Si, mi nombre es Malfoy. Tenía reservada una habitación.

-¡Oh, señor Malfoy! ¿Cómo se encuentra usted? Tenemos listo su cuarto, si es tan amable de acompañarme.

-Necesitamos una habitación más. Cárguela a mi cuenta.

-Me temo que solo tenemos disponible su habitación que dispone de una cama matrimonial, o una habitación con dos camas separadas.

-Esta bien, entonces nos quedamos solo con mi habitación.

Hermione escuchaba con la boca entre abierta. ¿Dormir en la misma cama que Malfoy? Una cosa era ir de paseo, otra era compartir la cama…

Como si la hubiese escuchado pensar, Malfoy le dijo:

-Descuida, yo no voy a dormir ahora. No tengo sueño.

A pesar de no sentirse del todo tranquila, la hizo sentir mejor saber que no usarían las mismas sábanas.

El mago de baja estatura, que se llamaba Aremi* Antara, los guió hasta la habitación 17.

Era bastante amplia y refinada. Tenía un gran ventanal desde el que se veían unas montañas, que obviamente, no estaban allí afuera.

En el medio de la misma pared, había una gran cama matrimonial con dosel. Al verla Hermione recordó el gran sueño que tenía.

Fue al baño en suite a ponerse el pijama, y luego se sumergió en el más profundo de los sueños, sin notar que desde una de las butacas que estaban frente a la ventana, un rubio la observaba con algo parecido a… ¿Anhelo?

*Aremi: nombre aborigen australiano de significado: Mágico.

¡He aquí el cuarto capítulo de "Quiero reconstruir mi vida"!

Se que este capítulo no es muy prometedor, pero el que sigue, ¡se viene con todo!

Estén atentos a las próximas actualizaciones.

Les quiero recomendar mi otro fic, también Dramione "Oh, cruel destino" y el fic de una amiga, un mágico severus Narcisa "merecían sonreír", lo encontrarán entre mis favoritos

¡Gracias a Euge, patybenededmalfoy, Magiaenpalabras, Coquette por sus maravillosos reviews!

Sin más preámbulos me despido, no sin antes pedirles que dejen reviews

Con el más expreso cariño, SofíuMalfoy