Y la historia continua...


Aquella misma tarde volvió a recibir visita, pero esta vez la enfermera no le informó. Fue que, simplemente, de repente escuchó un grito que parecía un llanto, o una especie de quejido.

-¡Niiiiiick!

-Ay, Dios…- murmuró él, incorporándose en la cama con mal presentimiento.

No era Maya, la voz era masculina y más adulta, aunque tenía un toque infantil. Al momento un joven de veintitantos años entró en su habitación con los ojos llenos de lágrimas. Tenía el pelo rubio de punta, y una fina perilla, y Phoenix sintió que no quería saber nada de él aunque, desgraciadamente, le resultaba familiar.

-Niiiiick, tío- exclamó el otro, acercándose a la camilla-. ¿Cómo me haces esto?, pensaba que te habías muerto.

-¿Qué?- dijo Phoenix, atónito.

-¡Oiga!- exclamó una enfermera furiosa, entrando en la habitación-. ¡No puede molestar a los pacientes! ¡Salga inmediatamente de aquí!

-¡No, no! Soy un amigo de Nick, tengo que estar aquí, ¿verdad Nick?

-No sé quién es este hombre- repuso Phoenix, aprovechando la situación-. Ni siquiera me llamo Nick. Por favor, lléveselo.

La enfermera agarró al rubio de un brazo, pero él se debatió.

-¡Espera Nick, tío! ¡Soy yo, Larry! Tu inseparable amigo, Larry Butz.

"Cuando algo huele mal…" una frasecilla pegadiza acudió a la cabeza de Phoenix, y tuvo la sensación de que decía la verdad.

-Vale, puede quedarse- repuso al final.

La enfermera le miró sorprendida, parecía a punto de llamar a los de seguridad. Larry por su parte sonrió de oreja a oreja.

-Gracias Nick, sabía que te acordarías de mí- exclamó, después se volvió a la enfermera-. Lo siento mucho, si quiere la puedo compensar por las molestias. ¿Qué le parece esta noche? Conozco un restaurante europeo que…

La enfermera bufó como conteniendo las ganas de darle una bofetada. Se dio la vuelta y abandonó la sala sin mirar atrás. Larry puso una cara de ofendido que parecía decir "¿Cuál es el problema?", pero después se volvió hacia Phoenix.

-Bah, olvídala. Al final todas las mujeres son iguales, no se puede confiar en ellas…

-Esto… Larry, ¿Verdad?... ¿qué haces aquí?

-¿Cómo que qué hago aquí? He venido a verte, como buen amigo que soy.

-¿Somos amigos?- Phoenix le observó detenidamente, intentando recordar.

-Oh, vamos Nick, somos amigos desde primaria. Sé que hemos pasado momentos difíciles, como aquella vez que te acusaron de robar el dinero que había robado yo, pero no merezco que me olvides de esta forma, ¿verdad?

-… ¿Qué me acusaron de qué?

-Es una larga historia, Nick.

"¡¿Por qué todos me llaman Nick?!" gritó mentalmente, pero se contuvo y suspiró pesadamente.

-Estas enfermeras... adoro a las chicas de uniforme- comentó el otro, distraido mirando hacia el pasillo-. Una vez conocí a una azafata, una mujer increíble, era perfecta para mí. Pero la cosa se torció, su trabajo ocupaba demasiado tiempo, y tuvo que elegir entre él o yo, ¿Y te puedes creer que eligió su trabajo? Odio a las mujeres, cuando menos te lo esperas...

-Larry- interrumpió Phoenix-. ¿Has venido para hablarme de tus líos amorosos? Porque si es así no me apetece escucharlos.

-¡Es verdad!- dijo entonces el rubio-. En realidad venía a decirte que lo del accidente está todo solucionado, ese conductor cruzó la esquina como un loco, un montón de personas lo vimos, él mismo admitió que se saltó un semáforo. Tendrá que pagarte una buena indemnización.

-Oh, bien… supongo- comentó Phoenix-. ¿Tú estabas allí?- preguntó entonces, Larry asintió-. ¿Es verdad que salvé a Maya?

-Oh sí, fuiste un héroe. El coche iba como un misil hacia ella y entonces tú saltaste y la empujaste. El coche te golpeó y volaste varios metros, te diste de cabeza contra una pared. Fue increíble, no sé cómo sigues vivo.

-Yo tampoco- contestó Phoenix, imaginándose la escena-. Oye Larry… ¿Maya y yo estamos juntos?

-¿Qué?- exclamó Larry-. ¡Valla, no sabía nada! Pero tampoco me sorprende, lo sospechaba desde hace tiempo. De hecho, lo hablé con Edgey pero él decía que nunca te atreverías a dar el primer paso… ¿Desde hace cuánto sois pareja?

-No, no he dicho eso- se apresuró a responder Phoenix-. No tengo ni idea de si estamos juntos, no recuerdo nada de ella ¿Entiendes? Por eso te pregunto.

-Entiendo- comentó Larry rascándose la cabeza-. Bueno, trabajabais juntos y también vivíais juntos, aunque nunca me quedó claro si teníais una relación. Pero para mí estaba claro que tú sentías algo hacia ella, y que ella lo sentía hacia ti.

-Ya veo…- murmuró Phoenix-. Bueno, gracias por la visita, pero creo que esa enfermera te mira mal. Deberías irte.

Larry se volvió hacia la enfermera de antes, que le miraba con el ceño fruncido desde fuera de la habitación, como esperando que hiciera algo mal para tener una escusa para echarle de allí.

-Eso es que la he gustado- susurró Larry-. Suelo causar ese efecto. Amorodio, creo que se llama. Primero parece que me odian pero luego se dan cuenta de lo maravilloso que soy...

-Sí, es posible- aceptó Phoenix-. Buena suerte- se despidió de su amigo, que salió de la habitación guiñándole un ojo y sonriendo como si las tuviera todas consigo.

Phoenix suspiró mientras escuchaba a Larry "Veo que te has pensado mejor mi oferta…" y decidió distraerse pensando en Maya. Por alguna razón no había podido quitársela de la cabeza. De hecho, estaba deseando que volviera a visitarle cuanto antes…


Todos los que hayan jugado a Apolo Justice no se sorprenderán de que Phoenix haya sobrevivido de esta forma.

Agradecimientos a Nad por pasarse y dejar un review, animo a los otros lectores a comentar también.

Tengo la historia pensada pero aún está sujeta a cambios, así que acepto sugerencias.

Un saludo y que sigáis leyendo ;)