Capítulo 4.

Primero que nada deseo pedir una disculpa, debido al tiempo que he tardado en escribir y subir este nuevo capítulo ya que no lograba conseguir estabilidad de mis tiempos libres ya que comencé la universidad, agradezco su comprensión y atención a esta humilde lectura que pretende ser entretenida

Después de todo lo que he observado últimamente en la mansión de los Andley, he logrado comprender el concepto que todos tienen acerca de Candy,lo cual a la vez es comprensible ya que sin ella la mansión sería un lugar tétrico y sin emoción alguna mas que la rigides que caracterizaba a la señora Elroy; e incomprensible ya que al obligarla a permanecer dentro de la macion ella sufria.

El simple hecho de pensar en como habría de sentirse Candy me producía asco. Para no seguir pensando en eso decidí trabajar por el resto de la tarde al llegar a la fuente del jardín me percate de la presencia de la señora Elroy, jamas la había visto de esa manera, fue fácil para mi darme cuenta de que ante mis ojos se encontraba la parte noble, la que muchos dudarían en creerme si les dijera, la de una Elroy Andley dulce, con lagrimas en los ojos pero a la vez sonriente, como si por un momento tuviese que olvidarse de lo que tenia que dar a reflejar, como si pudiese ser ella misma por un instante. En ese momento logre ver gran parte de la escencia de Candy en la señora Elroy como si fuesen una misma persona, en parte lo eran ya que ambas tenían la virtud de mantener unido todo lo que las rodeaba. Decidi ir al otro extremo del jardín antes de que ella notase mi presencia, me sorprendi de mi propio trabajo cuando me detuve a observar las rosas, definitivamente estaba funcionando el hecho de nutrirles la tierra y regarlas con el agua curada con ferlizante.

De pronto escucho que la cena esta servida, extrañamente me encuentro totalmente solo y veo a la buena Dorothy servirme y sin que se lo pida me dice.

-Los Cornwell tienen algunos negocios pendientes en la oficina principal, el señor Andley ha ido de excursión, la señora Elroy esta en casa de los Leagan y la señorita Candice en sus habitaciones ya que esta indispuesta- me dijo

-Gracias- me limite a responder

De pronto un recuerdo viene a mi mente y es el de Candy diciéndome que me esperaba en su habitación después de la cena. Tan pronto como termine subí enseguida a la habitación de Candy sin tocar abrí la puerta, al entrar la vi de espaldas de pie frente a su ventana con las cortinas cerradas, llevaba una bata encima color verde esmeralda el cual era el mismo que de sus ojos. Para mi sorpresa el día de hoy se veía un poco más seria que de costumbre, como si hubiese madurado de la noche a la mañana. La bese, y por fin conseguí que sonriera, rodee su cintura y volví a besarla. Para lo que siguió basta con decir que fue un simulacro de entrega, de esos en los que se jura amor eterno, un juramento de amor que se sentía como si fuese más allá de la muerte. Finalmente nos quedamos dormidos.

Desperté solo en la cama, con la ropa que normalmente usaba para dormir, entonces, supuse que todo había sido un sueño hasta que al incorporarme vi a la señora Elroy sentada en el canapé que había en la habitación abrazando a Candy. Me asuste tan pronto vi a la señora Elroy, lo primero que pensé fue ya estoy despedido… pero no me importaba tanto el hecho de estar despedido lo que me importaba era que posiblemente ya no volvería a ver a Candy jamás… para mi sorpresa la reacción fue muy distinta a la que esperaba ya que ambas me sonrieron. Cuando volví del susto yo también sonreí y entonces me percaté de que había dormido en el cuarto de Candy, las dos se retiraron y me dejaron solo, camine hasta mi recamara y me metí a bañarme para comenzar el día, me vestí y en lugar de ir al comedor para desayunar fui directo al jardín. No tenia cara para ver al señor Andley después de lo sucedido, ya que después de todo el era el padre adoptivo de Candy.