Aquel día fue lunes, inicio de semana y primer día de escuela
El día siguiente era lunes. A diferencia de las otras veces Spike no durmió de corrido sino que fue despertado por una alegre melodía de arpa. Primero suave y que sutilmente se mezclaba con su sueño, pero luego rápida y frenética que terminó por despertarlo.
—¿Hum? ¿Qué hora es? — Preguntó él medio dormido.
—Son las siete menos veinte — dijo Lyra de buen humor aunque también medio dormida, debido a su trabajo con la orquesta no se levantaba sino hasta dentro de una hora. — Hora que te levantes porque tienes un gran día por delante amigo Spike.
—¿Qué? ¿Gran día? Ah… ¿quieren que las ayude con algo, con la tienda o…?
—¿Qué? ¡No! — Dijo Bon-Bon indignada entrando a la habitación. — Es decir, no es que no se aprecie tu ayuda Spike pero es lunes y todos los chicos de tu edad se supone que deben de ir a la escuela. El desayuno está listo así que levántate y apresúrate a prepararte porque Cheerilee nos encargó que estés ahí a las ocho quince sin falta.
Eso fue lo que captó toda la atención del joven Spike.
—¿Qué cosa? ¿A la escuela? ¿Yo? Pero…
—Ajá, a la escuela — dijo Lyra cortándolo antes que la irritación de Bon-Bon fuera mayor. — Desperézate y apresúrate para que te dé tiempo a desayunar como se debe. ¿De acuerdo?
Sin más dejaron solo a Spike que se apresuró hacer su cama y bajar. Estaba confundido sobre este nuevo cambio pero también de buen humor. El domingo que también se la pasó jugando con los demás chicos un partido improvisado de Hoof-Ball se quedó con ganas de volver a verlos pronto y qué mejor que la escuela. Una vez abajo se sirvió una buena ración de huevos, jugo, pan y chocolate preparándose para lo que esperaba fuera un bonito día.
—Toma, te conseguimos esto — dijo Lyra tomando una mochila de un sillón. — Tus lápices un cuaderno y una merienda. Pásatela bien Spike y aprende mucho, ¿sí?
Entonces Spike miró la mochila y sonrió, seguía sin estar tan convencido sobre eso de ir a la escuela pero al menos sonaba más entretenido que pasarse el día ordenando libros.
—Entonces come y ponte listo porque Cheerilee no nos perdonará si no te presentas a tiempo — dijo Bon-Bon. — Además te puse unos cuantos chocolates pero para que repartas entre tus amigos, ¿sí? No te los comas todos tú solo.
—Claro, la escuela… estoy nervioso. No había ido desde…
—Lo que importa es que te la pasarás bien — dijo Lyra igualmente esforzándose para no evidenciar su enojo mezclado con ansiedad. — Y eso es todo lo que importa.
Spike sonrió ligeramente.
—Día de escuela, ¿no?, bueno siempre es bueno probar cosas nuevas. ¡Gracias Lyra, Bon-Bon! ¡Nos veremos más tarde!
—¡Que te diviertas Spike! — Corearon las dos alegremente despidiéndose del dragón.
—Y si te entretienes jugando después de clases no hay problema, sólo pasa avisándome a la tienda — encargó Bon-Bon. — Ah, y si te comes todos los chocolates lo sabré, en serio.
Spike asintió suavemente y corrió. La escuela ¿hace cuánto que no había ido? Más o menos desde que se habían mudado con Twilight de la casa de los padres de ésta. Había sido hace tanto que ya casi no se acordaba pero tenía el presentimiento que le iba a gustar.
Ese día Cheerilee se levantó bastante temprano sólo para recibir a su nuevo estudiante. Quería que las cosas le salieran bien al niño desde un inicio, pero el verlo el fin de semana corriendo y bromeando por ahí con los otros chicos fue reconfortante; además que le indicaba que no tendría problema en hacerse algunos amigos.
—¡Buenos días señorita Cheerilee! — Saludaron los pocos alumnos que ya habían llegado.
—Buenos días niños, pasen adelante por favor — dijo la maestra abriendo la escuela.
El ver a los chicos tan temprano siempre la ponía de excelente humor. Ellos se sentaron en sus respectivos pupitres e iban entrando uno a uno, a veces acompañados de sus padres pero la mayoría de las veces no. Un ejemplo de los primeros era Big Mac cuyo puesto de manzanas se encontraba cerca de la escuela, pero ese día en lugar del enorme semental la que acompañó a la pequeña Apple Bloom fue su hermana mayor. Al verla la expresión de Cheerilee se ensombreció y pese a recibir a Apple Bloom con el calor de siempre a Applejack le dirigió una mirada asesina.
—Vamos Cheerilee, sólo vine a hablar — dijo la vaquera en tono conciliador.
—Bien vamos afuera — dijo la maestra. — Niños vendré en un momento, estudien, pónganse a dibujar o lo que les parezca mientras vuelvo ¿sí?
Y así las dos mayores se alejaron hacia el patio de recreo.
—¿Hoy vendrá aquí verdad? ¿Cómo está él?
—Eso no te incumbe, a ninguna de ustedes seis.
—Sé que hicimos mal y que no podremos reparar el daño que hicimos. Lo entiendo ¿sí? — Dijo Applejack. — Pero de todos modos vine porque Twilight está destrozada, tú no la viste, ella de veras extraña a Spike y lo necesita a su lado. Y estoy seguro que él necesita de Twilight también. Tú eres la denunciante, algo podrás hacer en la audiencia para suavizar las cosas contra Twilight, por favor… o al menos ve a hablar con Twilight, que le quitaran a Spike hasta el juicio la dejó destrozada; así que no me imagino en qué estado termine si se lo quitan para siempre
—¿Disculpa? — Dijo la maestra sacudiendo la cabeza indignada. — ¿Con qué cara vienes tú a pedirme eso, eh? El niño estaba en condiciones de servidumbre y no voy a permitirlo.
Appelejack desvió la vista, sabía bien que lo que pedía era irracional e ilógico pero el ver a su amiga le destrozaba el corazón, sin mencionar que si las cosas volvían a ser como antes entonces ella misma podría reparar los errores que cometió con el chico, o al menos intentarlo. Pero sabía desde un inicio que era una batalla perdida, no sólo por la firmeza de las convicciones de Cheerilee sino porque ella misma sabía que lo que hacía era guiado por su propia egoísmo.
—Twilight está dispuesta a cambiar.
—¿Y eso compensa lo que le hizo? ¿Es que en serio qué pasa con ustedes? Ahora vete que tengo que atender a mis alumnos.
—La escuela es propiedad municipal no puedes echarme.
—Si no estoy mal tienen una orden de restricción hasta el día de la audiencia y el niño está por llegar así que o te vas o llamo a la policía.
Applejack mejor obedeció y se alejó lo más rápido que pudo. En su carrera se topó con Spike que se sorprendió un poco al verla pero le sonrió alegremente, como siempre el niño estaba contento de verla… eso era demasiado para la vaquera que se forzó a regalarle una sonrisa que más parecía una mueca y se alejó lo más pronto que pudo de él. Spike la miró dolido pero no insistió, tenía que llegar temprano a la escuela.
—¡Spike no sabes cuánto me alegro de verte! — Saludó Cheerilee en cuanto lo vio disfrazando su ira como entusiasmo. — ¿Listo para un gran día?
—Eso creo — dijo Spike algo avergonzado. — Este, hace tiempo que no venía a la escuela no sé cómo salga todo pero creo que me irá bien.
—Estoy segura que te irá bien — aseguró Cheerilee haciéndolo pasar.
En cuanto cruzaron la puerta todos los niños que antes estaban amontonados en la ventana viendo cómo discutían las mayores rápidamente corrieron a sus lugares, de todos modos no era algo que la maestra no hubiera previsto. Mejor se lo tomó por el lado amable e hizo como si no se hubiera fijado:
— Niños el día de hoy quiero presentarles a un nuevo alumno. Muchos ya lo conocen, casi siempre pueden verlo haciendo favores a ciertas ponis muy conocidas por todos aquí. ¡Saluden a Spike!
Los niños murmuraron entre sí algo confundidos, ¿qué hacía Spike en la escuela? ¿No se suponía que estaba en la biblioteca como siempre ayudando a Twilight Sparkle? ¿Y por qué esa discusión entre Applejack y la maestra? ¿Tendría esto algo que ver?
—¿Primero juega con nosotros el domingo y ahora aquí?
—¿Y vieron a la señorita Cheerilee? Parecía que echaba chispas…
—Nunca pensé en ver Applejack huir de la maestra…
Y murmullos de ese tipo, que sólo hicieron que Spike bajara la cabeza melancólico, tantos comentarios le hacían recordar sus propios problemas. Viendo cómo estaba el dragón entonces la maestra lo hizo sentar con amabilidad y le indicó que dentro de poco iniciarían las clases. Pero no por eso los niños dejaban de murmurar.
Entre las más confundidas se encontraba Apple Bloom que desde el día anterior había visto a su hermana decaída y sin ánimos para hacer nada. Varias veces intentó a hablarle pero no dejaba de repetirse a sí misma 'estúpida' y 'tonta' y cosas así; y cuando quiso animarla contándole su día de juegos en que como cosa rara se había unido Spike ella casi rompe a llorar. Tampoco comprendía por qué Big Mac se mostraba tan molesto con ella tampoco, ¿qué había pasado entre ellos? Pero con todo y sus dudas la niña prefirió callarse y sólo saludar a Spike con un guiño y esperar a que viniera el resto de la clase.
Uno a uno fueron llegando y sorprendiéndose que Spike estuviera entre los demás chicos, pero pasado el desconcierto inicial lo recibieron como un viejo amigo; sobre todo los que habían jugado con él el fin de semana.
—Bueno ya basta de charla, ya es hora de empezar la clase — dijo entonces la maestra muy contenta. — Todos saquen sus libros de texto en la página 35 y seguiremos en donde nos quedamos. Spike, tú espera… necesito hacerte un pequeño examen…
—¿Examen? Pero si es mi primer día — se quejó el dragón causando una risita general.
Cheerilee miró muy seria a sus alumnos.
—Ya, ya chicos. No es para tanto. Y no te preocupes Spike, el examen no tiene nota, sólo necesito saber qué tan atrás estás del resto de los demás. Solamente.
Eso pareció aliviar a Spike que al final sólo tomó su lápiz y esperó a la maestra expectante. Ella le acarició ligeramente las púas.
—Ánimo, y al resto de ustedes, nada de soplar. Los estoy vigilando.
—¡No señorita Cheerilee!
Bon-Bon estaba tranquila preparando la mezcla para los dulces, usualmente sus mañanas eran tranquilas con pocos clientes, era más a la tarde cuando los chicos venían a comprar golosinas o los adultos algún regalo para sorprender a alguien o bien los Cake que compraban enormes cantidades para sus postres y pasteles. Pero esa mañana fue diferente. La campanilla que anunciaba a los clientes sonó y ella rápido corrió de la cocina al mostrador, no era usual que vinieran en la mañana pero pasaba.
—Hola Bon-Bon — saludó Rarity.
La chocolatera frunció el entrecejo y señaló la puerta.
—Aquí me reservo el derecho de admisión. Fuera.
—Al menos escúchame un poco.
—Fuera de mi tienda o no respondo — dijo Bon-Bon con tono tranquilo pero algo le decía a Rarity que no debía de arriesgarse.
De todos modos Rarity se mantuvo firme y depositó una especie de mochila en el mostrador. Tenía una S bordada con esmeraldas de fantasía (los de verdad sabía que Spike se los comería) de lona púrpura con detalles en verde como los tirantes y un pequeño dragón bordado. Una verdadera obra de arte pero Bon-Bon sólo la miró indiferente.
—Un poco tarde, ¿no te parece? ¿Por qué no se la entregaste en cuanto vino a Ponyville?
—No pensé que…
—¿No pensaste que tendría que ir a la escuela? Tiene la edad de tu hermanita, obviamente debería de ir a la escuela — dijo Bon-Bon. — Ahora, ¿te vas o te echo?
—¿Cómo está él? ¿Se encuentra bien? ¿Come bien? ¿Ha dormido bien? Por favor tienes que decirnos algo sobre cómo está él.
—Está mejor que con ustedes, fuera.
—Por favor dile que en la mochila hay varios tipos de joyas que sé que le gustan y…
Bon-Bon se movió demasiado rápido, tanto que a Rarity no le dio tiempo a reaccionar y antes que se diera cuenta salía volando de la puerta de la tienda a un charco de lodo.
—¡Y no regreses! ¡Ninguna de ustedes seis! — Gritó la chocolatera antes de cerrar la puerta con firmeza.
Algunos ponis miraron sorprendidos la escena pero al ver a Rarity sólo murmuraron algunas cosas inteligibles y se marcharon sin más miramientos. Al principio la unicornio blanca no podía creer que la trataran así de indiferentes todos, pero entonces pensó en que era un pueblo pequeño y que todos ya estaban más que enterados del escándalo. No dijo mucho más, sólo bajó la cabeza y se fue de regreso a su casa con la cola entre las patas. Spike, ¿qué había hecho por dios santo? No pudo soportarlo, una vez llegó a casa lloró desconsolada.
Mientras, aquel día Pinkie Pie por su parte se levantó un poco más tarde de lo usual, al igual que a las demás le costaba asimilar todo lo que había ocurrido. Y al igual que las otras no dejaba de reprocharse lo que ella misma le había hecho a Spike. Era verdad que encargarle de cuando en cuando que organizara sus serpentinas o tipos de confeti no era nada del otro mundo; pero no dejaba de llegar a ella el día de la empacada del invierno. Luego que Twilight se luciera mostrando su habilidad para organizar al pueblo entero en sus respectivas tareas y lograr que la estación se despidiese apropiadamente notó que Spike seguía dormido.
—Pinkie, ¿alguna idea para enseñarle a Spike a no estar holgazaneando cuando todos hemos estado trabajando tan duro?
Así que Pinkie sugirió dejarlo flotando sobre el trozo de hielo más grande que habían cortado esa estación. El niño casi se ahoga, claro que en un principio sólo lo vieron nadando en agua helada y lo tomaron como algo hasta divertido. A nadie se le había ocurrido ver más allá. Spike, ¿qué habían hecho? Era sólo un niño, ¿y hacer que casi se ahogase? Eso no era ningún chiste, y sin embargo todas se lo habían tomado así. ¿En qué cabeza cabía? En la de Pinkie Pie, aparentemente…
Sin más mejor bajó, tal vez trabajando se le aclararan las ideas igual que siempre.
—Ah Pinkie Pie, te estábamos esperando — dijo el señor Cake. Y por su expresión se veía que era algo serio.
—¿Pasó algo señor Cake? — Preguntó la poni rosa algo agitada.
—Sí y no querida… — dijo la señora Cake abochornada. — Es sólo que no sabemos cómo decirte eso…
Pinkie tragó saliva.
—¿Decirme qué?
—Querida… es sobre tu trabajo…
Pinkie se sintió morir.
—¿Estoy despedida?
—No exactamente — se apresuró a tranquilizarla el señor Cake. — Pero no podemos dejar que sigas atendiendo el mostrador, ahora tus deberes se limitarán a la cocina. Tienes habilidad para hacer dulces, supongo que no será ningún reto para ti, ¿verdad?
Pinkie lo miró confundida.
—No pero, ¿Por qué?
La señora Cake suspiró.
—Porque los ponis hablan querida. El pueblo entero sabe del escándalo con ustedes seis y el niño y… me temo que podemos perder clientes si te ven atendiendo aquí. Pinkie Pie, esto es bastante grave y si es cierto que tarde o temprano se va a olvidar, no podemos permitir que sigas trabajando como vendedora. ¿Te imaginas qué imagen daría a una tienda cuyo 45% de clientes son niños si una poni acusada de negligencia y explotación infantil atendiera a los clientes? Lo lamentamos pero hasta que no se aclare todo este lío no podemos dejar que te vean.
Pinkie tragó saliva.
—¡Pero todos en Ponyville son mis amigos!
—Tal vez pero estamos hablando de un lío de proporciones mayores.
—Lo lamentamos Pinkie Pie, pero así son las cosas. Nadie quiere nada que ver con ustedes seis ahora que el escándalo se hizo público.
Y no había más que replicar. Pinkie Pie sólo sollozó y no puso peros. Spike, ¿por qué se habían dado así las cosas?
El día se pasó pronto para Spike, a media jornada igual que siempre había sonado la campana y Cheerilee le dijo que podía salir a recreo, que el resto del examen podría hacerlo al regresar. Se la pasó jugando a un partido improvisado de Hoof-Ball soccer con los demás chicos y se sorprendió bastante de cómo variaban las cosas en esta versión del juego. Primero que nada las porterías estaban formadas con piedras del jardín y una era más larga que la otra, bueno gran cosa. Segundo al chico nuevo (Spike) y al gordito (Snips) les tocó jugar de porteros, por otro lado un par de veces tuvieron que interrumpir el partido porque alguien pateó muy fuerte la pelota y ésta terminó demasiado lejos; y el colmo fue que cuando sonó la campana que anunciaba el final del receso todo se redujo a 'último gol gana' y así fue como el equipo de Spike ganó aunque estaba seguro que iban perdiendo. De todos modos todos se lo tomaron como lo más normal de mundo.
—¿Me vas a decir que nunca jugaste a un partido rápido de hoof-ball? — Le preguntó medio bromeando Rumble.
—Pues la verdad…
—Que nadie se entere o no vas a salir nunca de la portería.
Luego el resto del día resolvió como pudo su examen y antes que se diera cuenta lo habían invitado a jugar otro partido rápido de hoof-ball, esta vez en el parque. Claro que aceptó, sólo fue corriendo a la tienda de Bon-Bon a avisarle tal como había acordado y loco de contento se fue detrás de los otros.
—¡Pero te quiero en casa a la una y media para el almuerzo! — Le advirtió la poni color crema, a lo que Spike sólo acertó a levantar el pulgar.
Y mientras el niño se divertía, Lyra estaba con Cheerilee revisando el examen que Spike había hecho.
—Como puedes ver está muy atrasado — dijo la maestra. — Sus niveles de cálculo básico, urbanidad y lectoescritura son hasta más altos que el resto de los chicos pero en cuanto a historia, ciencias naturales e idioma extranjero está por los suelos. Hay mucho trabajo por hacer.
—Eso es lo que pasa cuando no tienes un orden en tu educación — razonó la unicornio verde menta.
—No, eso es lo que ocurre cuando tu educación se basa sólo en lo que le conviene a cierta imbécil de morado — dijo Cheerilee. — Pero el asunto es que necesita mucha ayuda. Es listo y puede seguirle el ritmo a los demás pero necesita mucho apoyo en casa si quiere nivelarse antes que termine el año. Le tuve que mandar tarea extra sólo por eso.
—Yo entiendo — dijo Lyra. — Y con gusto ayudaré, pero ten en cuenta que nosotras sólo lo tendremos temporalmente.
Cheerilee suspiró.
—Yo sé. Pobre niño, lo que más necesita ahora es estabilidad.
—Haremos lo que podamos.
Y empieza la semana escolar de Spike. Como dije lo más difícil a tratar en este fic son las reacciones individuales de las Mane 6 pero creo que el rechazo general del pueblo es u buen punto para empezar, en serio que facilita las cosas no saben cuánto. Sin más me despediré con el:
Chao; nos leemos!
