-Aparece- Si, por fin he vuelto con el siguiente capitulo! -se autoavienta confeti- Mis disculpas por la tardanza pero es que estuve muy ocupada con el trabajo y aun lo estoy -de hecho estoy robando un poco de innet del trabajo para subir esto kukuku- Este sera otro chap larguito -o al menos para mi lo es xD- todavia no puedo creer como lo que debia ser un capitulo se transformo en 3! Este tambien tuve que dividirlo en dos, de hecho pretendia actualizar las dos partes al mismo tiempo pero me entraron ganas de subir algo ya y por eso pongo aunque sea esta parte, pero las personas que me leen no tendran que esperar demasiado esta vez, el siguiente chap ya lleva un 75% de avance n_n

Como siempre se agradecen los reviews y para las que extrañaron a Alfred en el chap pasado, este sera totalmente protagonizado por el (jo, pobre Francis, nadie pregunto por su suerte u.u)

Ya empiezan a saberse algunas cositas pero no se preocupen que dejare un par de misterios para el final~ espero seguir manteniendo su interes en esta historia xD


Sigo entrometiéndome con mi compañía,

sin engañar ni nada, sólo adornar.

Porque sé que tú eres fuerte, quisiera que pudieras relajarte al fin

Squire's Side

Su reloj marcaba las 2:06 am. Tuvo que moverse rápidamente. Francis le había dado algunas indicaciones días antes y sabía que el lugar al que se dirigieron no se encontraba lejos, así que prefirió no tener un vehículo porque habría llamado mucho más la atención, sobre todo después de haber salido tan abruptamente del bar, tomándose la molestia de llevarse el abrigo que Arthur dejo junto a la barra, alegando la absurda excusa de que lo alcanzaría para devolvérselo, tirándolo por ahí luego de andar un rato no sin algo de culpa.

Con su gran condición física llego al lugar apenas 20 minutos después de que la camioneta había partido del callejón. Se detuvo unos pequeños instantes a recobrar el aliento e inspecciono el lugar con la mirada. Las ventanas estaban bastante altas, sin ningún apoyo por fuera y en definitiva la puerta no era una opción; si se tratara de una cerradura normal la habría forzado sin problemas, pero el seguro especial que la atracaba por dentro no era algo con lo que pudiera ponerse a lidiar con tan poco tiempo como bien le había indicado el francés, así que rodeo el edificio deteniéndose en el costado izquierdo casi al final del muro apartando la basura que lo cubría, tanteo con sus manos hasta que por fin dio con lo que buscaba: una serie de ladrillos que no se hallaban unidos al resto sino que simplemente estaban superpuestos, cubriendo parte de lo que anteriormente había sido una pequeña salida de emergencia que al parecer fue tapiada recientemente.

-"El hueco no es muy grande, pero será suficiente para que pases por él. Trataré de que no haya demasiados obstáculos que te impidan el paso, procura apartar las cosas con cuidado y en silencio"- recordaba la explicación de Francis- "Inmediatamente junto a ti veras un despacho de medianas dimensiones, que es donde se encuentran los monitores del sistema de seguridad, el teléfono y un par de estantes con municiones, el oriental caradura es el único vigilante ahora, así que si esta acompañando a la chica no habrá riesgo de que te topes con nadie más, ese día el resto se encontrará en la bodega secundaria, preparándola para el traslado del contrabando que se encuentra ahí. Las escaleras quedaran justo frente a ti, al otro extremo de donde entrarás. Si algo sale mal lo más seguro es que nos lleven dentro de alguno de los cuartos, no se arriesgaran a hacer disparos o a un posible forcejeo entre mercancía peligrosa"- A él todo esto le había parecido una pérdida de tiempo, si ya sabía dónde se encontraba el lugar que buscaban porque no simplemente derribar la puerta y encargarse de todos lo que estuviera ahí? Ya imaginaba que ese Francis sería demasiado problemático, por eso desde el principio no quería venir con él. Porque no lo dejaron ir directamente con Arthur? De seguro ya habría terminado con todo esto…

Arthur Kirkland.

Había escuchado varias historias sobre él cuando estuvo en las calles recolectando información y de inmediato picó su curiosidad, sonaba como todo un desafío llegar a alguien de su nivel. Quería comprobar por sí mismo si todo lo que decían de ese inglés era cierto. Y más aún cuando Francis le mostro la foto que Gilbert le había pasado para que conocieran a su "carnada". En cuanto lo vio, algo hizo click en su cabeza y se dijo "si, definitivamente tiene que ser con el"; y cuando Alfred F Jones se propone algo lo consigue. Ha sabido demostrarlo de sobra con sus apenas entrados 20 años. Por eso solicito tan fervientemente ser parte de esta operación alegando a su favor que ni el otro bando ni el británico conocían su rostro aun, lo que era muy conveniente para lo que se había planeado. Quizá habría sido mas fácil pedirle a su tío que intercediera por el pero Alfred era un hombre de retos, le gustaban los desafíos, aun cuando esa misma impulsividad suya pudiera poner en peligro su incipiente carrera como encubierto.

Le habían encomendado su evaluación a tu tal Be..Beil.. Gilbert; alguien tan joven como el nunca seria encomendado a una operación así, pero de alguna manera consiguió la oportunidad. De esto dependía ser aceptado en el departamento o ser devuelto dos años mas a la academia, así que mas le valía pasar la prueba que le impuso. Él se convertiría en un héroe de la justicia después de todo, debía dar lo mejor de sí, aunque tener que trabajar con un delincuente como Francis lo pusiera en un dilema existencial.

-Deberías dejarle esto a los adultos mon petit Alfred, no son cosas con las que un niño inexperto como tú debería jugar- le había dicho el francés con su gangoso acento-

-Ya es suficientemente riesgoso el que utilice a un agente destacado como cebo, además de que dudo que a Arthur le guste la situación si llega a enterarse. Por supuesto yo no tengo por qué afligirme por mi grandiosa persona, pero él no se tentará el corazón para patearles el trasero a ambos, así que te lo digo por nuestro bien. Francis no me preocupa, pero si te rompe los huesos a ti la responsabilidad también caerá sobre mí y mejor uno que dos, porque el papeleo es muy molesto. Sin contar con que echaría a perder todo este trabajo– dijo el tal Gilbert con sus aires de superioridad.

-Estoy conmovido con tu preocupación por "nosotros" mon a mi Gilbert pero descuida, a partir de aquí yo no necesito compañía, puedo arreglármelas solo. Y que no te apure el que intente escapar, mi cabeza esta en tus manos, literalmente- resopló el mayor rodando los ojos.

-Por supuesto que iré!- soltó Alfred seguido de un puñetazo a la pared del lugar donde se encontraban – Yo también soy parte de esto y ayude a conseguir información valiosa, no dejaré que me hagan a un lado así como así. Les demostrare que soy lo suficientemente capaz para manejar lo que sigue y no pienso quitar el dedo del renglón-

Los otros dos hombres se miraron y soltaron al mismo tiempo largo un suspiro.

-Necesitamos distraer a Kirkland para que no se dé cuenta de lo que pasa y así los otros se confíen, pero él no le regala su simpatía a nadie, no vas a hacer que baje la guardia tan fácilmente. Sus únicas debilidades son las mujeres y el licor –le dio una barrida con la mirada al rubio- definitivamente no cumples con la primera opción y si hay algo que NO deseas ver en tu vida es a un Arthur ebrio, te lo digo por experiencia. Francis se las arreglará, él sabe lo que hace. ¿Porque no te rindes? Ya habrá otras oportunidades para que demuestres lo que sea que quieras demostrar- Gilbert estaba claramente aburriéndose con esta conversación.

-Iré- volvió a repetir Alfred tercamente. Su mente se había iluminado con una idea a la mención del alcohol -Lo hare muy bien y no solo eso, los sorprenderé a todos cuando vean que lograré que acepte que me quede con él como su compañero- sonrió con suficiencia.

-De donde sacaste a este niño Gilbert? – pregunto Francis alzando una ceja

-Me lo encargaron, y ya sabes como adoro hacer de niñera- respondió Gilbert con sarcasmo. Alfred francamente tenia ganas de pegarles un puñetazo en la nariz a ambos pero se mordió la lengua conteniéndose. Ya se había metido en problemas una vez por su impulsividad y no iba a desperdiciar su segunda oportunidad. Valía la pena tener familia con influencias aunque no fuera muy afecto a usarlas.

Francis negaba con la cabeza mientras sonreía -Déjalo Gilbert- dijo al fin- De cualquier manera algún día tendrá que aprender lo que solo se aprende en la calle. El entrenamiento de ustedes no es más que teoría aburrida, ahora es cuando de verdad sabrás si está hecho para el trabajo o no.

Gilbert se puso las manos tras la nuca – Entonces como quieras, yo te lo advertí niño y si algo te pasa no he de perder el sueño por ello. Busca la manera de mantenernos en contacto de vez en cuando para saber de sus avances; yo seré quien me comunique, no quiero que hagan nada fuera de lo común que pueda ponerlos en evidencia, tienen la libertad de actuar como les parezca conveniente mientras tengamos resultados antes de que estos sujetos muden la mercancía a otro lugar porque perderemos las pocas pistas que hemos conseguido hasta ahora. No cometan imprudencias, no hay prisa pero tampoco desperdicien el tiempo. La presencia de Arthur será su señal para actuar. Es todo, no quiero ver sus rostros por algún tiempo- Termino Gilbert, pues comenzaba a sentir dolor de cabeza. Dio media vuelta y se marcho sin más.

Estaba de lo más feliz (omitiendo el hecho de que tuvo que ser ayudado por Francis) la oportunidad estaba enfrente. Ya verían ese par de vejestorios lo que Alfred F Jones era capaz de lograr.

Una vez que Gilbert se hubo ido, Francis encaró a Alfred con una sonrisilla molesta – Y a ti que te pasa?- pregunto el menor con desconfianza – Nada, solo pensaba en lo apasionada que es la juventud de hoy, por como guardaste tan celosamente la fotografía de Kirkland en tu chaqueta - Alfred se encogió algo avergonzado y desviando la vista.

-Te apuesto a que necesitaras mi ayuda para salvar ese bello trasero que te cargas y no quedar mal frente a tu ídolo-

-Yo puedo lograr salir de esto por mi mismo, no necesito ayuda de alguien como tu, Francis- le respondió molesto y un poco sonrojado.

-En serio, quieres apostar? – le sonrió el mayor viendo que había picado su orgullo, estaba logrando su objetivo.

-Ve al grano, que es lo que quieres de mi? - pregunto Alfred con desconfianza- Tranquilo petit no es lo que piensas, aunque… - le dio una mirada de arriba abajo- eso tampoco estaría mal – A Alfred le entraron escalofríos

-Pero hablando seriamente, sé que tienes "contactos" con la oficina del fiscal y pues veras, ellos tienen "ciertos" documentos incriminatorios que me impiden volver a mi hermosa Francia. Estas entendiéndome? -

-No voy a robarlos, Francis- Alfred le dedico un gesto de desprecio-

-Y no te estoy pidiendo que lo hagas, simplemente podrías decir un par de cosas buenas de mi, ya sabes que soy un sujeto arrepentido que solo quiere volver a casa- termino alzándose de hombros

-Y yo que voy a obtener a cambio?- pregunto Alfred cruzándose de brazos

-Bueno como ya te diste cuenta, Gilbert es una persona con un carácter difícil. No importa cuan hábil seas ni de donde vengas, si no le agrada tu actitud se asegurará de que los superiores te condenen a un trabajo de escritorio toda tu vida; pero no lo juzgues mal, es solo que le gusta ver a la gente luchar contracorriente por lo que desea. Tienes iniciativa, pero por lo visto no tienes paciencia así que yo podría dar ese pequeño empujoncito que necesitas con él. A pesar de que es un aprovechado, abusivo y un bastardo ególatra que saca provecho de algunos favores que le debo, suele tomar mis consejos en cuenta. Puedo darte algo de crédito y hacer que quedes como un todo un héroe-

-Ya te dije que no necesito de ti Francis, además por que debía confiar en un estafador como tu?-

El francés negó con la cabeza – Eres un principiante, no tienes idea de lo que significa meterse en la boca del lobo. Un pequeño descuido, una palabra mal dicha y eres hombre muerto. Tienes algunas habilidades, por algo estas aquí pero mi experiencia es un recurso invaluable. Querer hacer todo por tu cuenta es de necios y solo lograras que te peguen un tiro entre las cejas.

Alfred quedo pensativo. Aunque no quisiera tenía que admitir que el otro estaba en lo cierto. Esto no era un entrenamiento en el que podías volver a intentar si fallas. Había demasiadas cosas en juego.

-Entonces tenemos un trato? – Pregunto el mayor extendiendo su mano – Alfred la miró por unos instantes - Es un trato- dijo estrechándola con la suya.

Con esa determinación comenzó a averiguar todo lo que habría que saberse sobre licores, iba a bares y estudiaba con detenimiento a los Bartender memorizando sus técnicas prodigiosamente en un tiempo record, hasta que al fin fue aceptado para trabajar en el Edén Hall.

Un Bartender tiene contacto con todos los clientes de una u otra manera, además de que escucharlos era parte de su trabajo, una posición muy ventajosa para obtener información cuando el sitio de reunión favorito era un bar. Y si la debilidad de Arthur era el alcohol, que mejor manera de cubrirle las espaldas? Su plan era perfecto, simplemente perfecto.

Y con la misma determinación Alfred por fin estaba dentro del edificio, no sin dificultades empujando algunas cajas que se encontraban pegadas a la pared.

Se movió silenciosamente hasta la habitación que tenia mas cerca, pero no tuvo tiempo de inspeccionarla bien porque escucho pasos acercándose. Rápidamente se ocultó tras la puerta, pegando su cuerpo lo más posible a la pared. La luz de afuera le permitió ver la silueta de dos hombres, el primero de ellos era Francis, que llevaba las manos atadas a la espalda y era seguido por el sujeto del callejón.

-Con cuidado, que me maltrato con facilidad – dijo el francés con sorna, Alfred rodó los ojos. El otro no dijo nada, solo le empujó mas fuerte haciendo que cayera al suelo dándole la espalda a la puerta. Saco su arma y apunto a la cabeza… momento que aprovecho Alfred para lanzarse sobre el e intentar quitarle el arma pero el oriental fue mas rápido, se lo quito de encima con un golpe de cacha soltándole un disparo al menor, que fue a impactarse contra la caja de fusibles que se encontraba en una de las paredes cercanas, fallando por muy poco ya que el francés arrojo su cuerpo contra el otro haciéndole caer con un golpe seco, Alfred inmediatamente se puso a horcajadas sobre el hombre para impedir que se levantara y le dejo inconsciente de un puñetazo. Ninguno reparó en el chispazo que se produjo fuera de la habitación, junto a las cajas de la bodega.

-Bien, creo que con esto te llevo ventaja o no Francis?- comentó el menor satisfecho de su hazaña mientras se limpiaba el hilo de sangre que corría por su sien.

-De que hablas niño, si no fuera por mí ahora tendrías una bala metida en el cerebro- resopló el mayor, habían sido demasiadas emociones en un solo día.

-Donde esta Arthur?- pregunto Alfred ignorando su comentario mientras desataba sus manos y usaba esa misma cuerda para atar al hombre inconsciente y llevándose su arma.

-Arriba con nuestra chica, el si que tiene suerte- le respondió.

-Muy bien, pues allá voy- dijo el ojiazul poniéndose de pie de un salto.

-Ey cálmate- le detuvo el mayor, no puedes lanzarte así nada mas contra ella, es peligroso. Recuerda las órdenes, debemos esperar a los demás.

-Cual es el problema? Somos tres contra una mujer, esto ya esta resuelto. Prometo no golpearla muy duro- dijo tronándose los dedos.

-No seas idiota, aunque sea una mujer es peligrosa y esta armada. No sabemos si llamo a alguien de los suyos para que venga, aun tenemos el elemento sorpresa de nuestra parte. Además Arthur no sabe que estamos de su lado, puede que te mate antes de que puedas explicarte. Lo mejor será seguir con el plan y avisar a Gilbert para que vengan a apoyarnos.

-Pero puede hacerle daño a Arthur! Casi chillo el menor en verdad preocupado. Francis no sabía si reír o llorar.

- Kirkland es un trofeo grande, no va a matarlo así como así. Y lo que sea que este haciéndole no creo que vaya a ser nada desagradable para él – pero parece que su comentario solo altero mas a Alfred. Suspiro resignado al ver que no lo haría cambiar de opinión.

-Tienes idea de las consecuencias que puede traernos todo esto? Gilbert no meterá las manos por nosotros, si fallamos y no morimos aquí nos matará el mismo y tus influencias no te servirán de nada, te lo aseguro.

Alfred se encogió de hombros - No me compares contigo, yo sigo mis propios ideales-

Francis sonrió – Ese Kirkland realmente debe valerlo. Mira que arruinar la oportunidad de una prometedora carrera por un capricho, eres raro niño.

Alfred le devolvió la sonrisa, imperceptiblemente sonrojado - Después de todo lo que tuve que pasar, llegados a este punto no voy a renunciar. Le demostrare de lo que soy capaz y no le quedará más remedio que aceptar que sea su compañero! -

Mientras hablaban Alfred se fue acercando a la puerta de la habitación - Por cierto tu puedes llamar por los refuerzos si quieres porque ya has perdido nuestra apuesta, yo mientras tanto como el héroe de esta historia iré al rescate! Jajajaja – Echo a correr hacia las escaleras.

-Eres un… pero esta me la pagaras algún día Jones! Grito el rubio mayor obteniendo como respuesta una seña de burla del chico mientras este se dirigía al segundo piso, a la habitación en la que se supone estaría Arthur. Aun así no pudo evitar sonreír – Hay que ver a estos chicos de hoy, supongo que tendré que esperar un poco mas para poder volver a mi hermosa Francia-

Fue entonces cuando reparó en el fuego que se había iniciado junto a las cajas y que empezó a crecer a una velocidad alarmante. Un sudor frio resbalo por su frente - Esto no puede ser bueno- susurro antes de correr a arrastrar al sujeto inconsciente y ponerse en cubierto, justo a tiempo antes de la explosión los alcanzara.