¡Hey!, ¿Cómo están todos? Ufff, finalmente volví, ¡los extrañe tanto!, espero que hayan tenido una feliz navidad, bonita, cálida, rodeada de personas amadas y que el viejo y gordo santa les haya traído muchos regalos.
También espero que se les cumplan sus deseos de año nuevo, yo hago una lista todos los años… pero nunca los cumplo… maldito déficit de atención… bueno, no quiero hacerlos esperar mucho, así que aquí les va, después de dejar pasar casi una semana de año nuevo:
Doctora corazón
Carta 2
Matsumoto escribía con agilidad y destreza a pesar de su aparente estado de ebriedad avanzada, lo cual sorprendía de sobremanera… era la primera vez que la veían trabajar con tanto ahincó… se lo estaba tomando demasiado enserio y eso desconcertaba demasiado.
-Rangiku-san…- intento decirle algo momo.
-no…espera…- la detiene Nanao antes de que pudiera tocarla- esto es algo que posiblemente nunca se repita…- saca la cámara que había tomado prestada previamente de la sala de redacción, enfoca el lente y toma varias fotos de diferentes ángulos mientras veía como la shinigami ni siquiera levantaba la cabeza para quejarse de los flashazos.
-esto da miedo…- menciona la extrañada capitana sin despegarle la mirada al igual que las demás.
-ya esta…- saca la hoja de un jalón- esto debe de publicarse lo antes posible… -sale a toda prisa de la habitación, tambaleándose y chocando con todo lo que se le pusiera enfrente.
-¡Matsumoto, aunque lo entregues ahora, la respuesta la leerá mañana!- le grito al verle cada vez menos la espalda- da lo mismo si la entregas en este momento o dentro de 10 horas…- pero no se detuvo ni un instante.
-esa mujer no entiende razones…- también sale al pasillo Soi fong.
-solo resta confiar en ella… ¿Qué tan malo puede ser?- dice con cierta inocencia Hinamori, logrando únicamente un silencio prolongado he incomodo entre las tres mujeres.
-conociéndola…- se talla la frente con una mano-me doy una idea de su irresponsable y arrebatada respuesta- Ise echa un suspiro de resignación al aire.
(Al día siguiente, mundo humano, casa Kurosaki)
-Rukia… vamos…no te puedes ir- su insistente voz ya sonaba enojada y cansada, más que una petición parecía que le daba una orden, por no decir amenaza.
-solo falta media hora antes de que llegue mi nii-sama… no pretendas hacerme cambiar de opinión fingiendo que de verdad te importa…- apretó los puños y le dio la espalda, ¿Por qué se lo hacía tan difícil?
-no digas estupideces enana…- la rabia lo invadió después de escuchar esa respuesta tan hiriente.
-¡ahh! Ahora soy una enana estúpida…- así era mejor, irse enojada le facilitaría mas la despedida.
-no… no quise decir eso… no te lo tomes tan enserio… - en el fondo sabia que seguir discutiendo no llevaría a ninguna parte, todo lo que saliera de su boca seria tomado a mal por la shinigami… era simplemente algo imposible.
-ahora si me disculpas…- comienza a alejarse del chico- voy a revisar si no deje nada olvidado en el cuarto…- y desaparecio detrás de la puerta de madera, dejándolo con el corazón encogido en una mano y lleno de una rabia creciente hacia todo lo que en ese momento lo rodeaba.
-¡el periódico!- escucho un grito aguardentoso desde afuera de la casa solo segundos antes de que la ventana volara en mil pedazos por un proyectil de papel reciclado. El joven furibundo se enrollo las mangas de su camisa para ir a ajustar cuentas con el repartidor… pero antes de saltar por la ventana, recordó aquella patética carta melosa y desesperada que había enviado el día de ayer.
-no creo que…- se acerco dando pasos largos, sacudió los vidrios que tenia encima y busco a toda prisa la sección, una vez encontrada, miro para todas direcciones, incluso levanto su cabeza al techo… estaba totalmente solo en aquel callado pasillo. Busco con la mirada su carta, las posibilidades de encontrar la suya era escasas… pero una lectura rápida para cerciorarse no estaba de mas… aunque no estuviera, necesitaba calmar sus destrozados nervios. Sus ojos se abrieron incrédulos al notar que la última carta era la suya… normalmente tardaban semanas en contestar, y eso si no se perdían en el correo.
Se acerco a la deshecha ventana para poder leer mejor con la luz que se filtraba a través de los añicos, primero haciendo una lectura veloz y luego otra en donde ponía atención, palabra por palabra…
"Querido shinigami anónimo:
No te preocupes cariño, tú no eres el único hombre que no logra comprender el complicado, enredoso y difícil corazón de las mujeres, pero es muy lindo que lo intentes o le pidas ayuda a alguien para que lo resuma. Primero que nada, no le digas enana ni le busques pelea en un momento tan crítico, trátala como a una dama, ya verás que le encantara. Segundo, si, tienes muy buenas razones para no creer sus motivos, no te odia, ni quiere alejarse… pero hay un poder mayor que la obliga a hacerlo. Si de verdad la amas como dices, habla con ella, ten paciencia y cuéntale de todo aquello que te oprime el pecho cada vez que la miras, trata de ser lo más directo que puedas y no te vayas tanto por las ramas.
Posiblemente esta será la única oportunidad que tengas para hacerlo antes de que el tiempo y la distancia lo vuelva algo imposible. Sé que con amor podrán salir adelante y vencer todo lo que se les atraviese, estoy casi segura que ella te ama tanto o más que tu… no la dejes ir… cuídala y protégela por sobre todas las cosas .Sé que todo saldrá bien, es una corazonada. Adiós y buena suerte."
Decírselo… eso era algo que realmente nunca había considerado… habría hecho mil idioteces antes de hacerlo… era algo tan relativamente sencillo… pero con solo pensarlo se le hacia un nudo en la garganta. Su estomago dio un vuelco al verla salir del cuarto, sin siquiera voltear a verlo… como si no estuviera ahí.
-¡Heee! Rukia…- se fue detrás de ella y la llamo varias veces para hacerla voltear, pero eso aceleraba mas su paso- ¡te estoy hablando e….!- tenia la palabra en la boca, pero recordó el consejo… nada de apodos, otra discusión solo complicaría mas las situación, que en ese momento pendía apenas de un delgado hilo - Rukia, por favor, solo quiero hablar… será un minuto…- trataba de sonar lo más amable que le fuera posible, solo tenía una oportunidad.
-bueno, solo tengo un minuto… mi nii-sama llegara en cualquier momento, así que date prisa y di lo que tengas que decir de una buena vez…- se voz era fría y presurosa… cada segundo ahí le resultaba demasiado agonizante.
-te amo- lo dijo rápido, casi uniendo las palabras y mirando al techo para que no notara su cada vez más creciente nerviosismo y sonrojo.
-¿Qué… que dijiste?...- nunca en toda su vida había estado mas sorprendida y confundida al mismo tiempo.
-que te amo- esta vez lo dijo más despacio y bajo un poco la mirada para verla de reojo.
-no… puedes…- negó con la cabeza despacio, llevando una mano a su rostro para limpiar unas cuantas lagrimas traicioneras que se comenzaban a desbordar de sus violáceos ojos.
-¿Por qué no?- intento tocarle el hombro… pero ella lo esquivo de inmediato…-solo quería decirte eso antes de que te fueras…- agrega el shinigami, sin dejar de mirarla con cierto desconcierto, ¿Por qué demonios se ponía así?, ¿realmente él era tan malo y feo? , ahora menos que nunca podía comprender lo que le ocurría a la pelinegra chica que tenia a unos cuantos pasos de distancia. Unos toques leves en la puerta de entrada rompió el tensado ambiente- ya llego tu hermano Rukia, será mejor que no lo hagas esperar…- hizo una pausa- ¿quieres que te ayude con las male...?
-¡¿Por qué me dices eso ahora?!- grita finalmente, sorprendiendo al chico-¡¿de qué me sirve saberlo en este momento?!, maldita sea…- era algo tan raro escucharla maldecir..., le dio un empujón a Ichigo para alejarlo cuando trato de acercarse, estaba tan decidida y dispuesta a renunciar y de un segundo a otro, con solo dos palabras toda su determinación se había ido por el desagüe- eres un estúpido…- lo vuelve a aventar con más coraje que antes- no podías decir solo adiós ¿verdad?, nooooo… el señor shinigami sustituto tenía que abrir la maldita boca…- menciona con sarcasmo sin dejar ni un momento de llorar o agredirlo, mientras que la puerta seguía sonando, con toquidos cada vez más desesperados y fuertes.
-¿Qué rayos te pasa Rukia?- la sostiene de las dos muñecas para mantenerla quieta- perdón por sentir esto, como siempre todo es mi culpa ¿no es así?- la mira totalmente paralizada, a unos escasos centímetros de él, esquivando en todo momento la mirada- lamento no poder fingir que todo es perfecto, pero ¿sabes qué?...- la atrae mas hacia su cuerpo, cejándola casi suspendida, tocando el suelo únicamente con las puntas de los pies - tal vez si fui un estúpido al creer que decírtelo te haría cambiar de idea…-y la baja nuevamente, alejándola de su lado, dejando de respirar su mismo aire, oliendo por última vez la fragancia de su cabello, libero el garre y retrocedió… la miro y parecía perdida, difusa…observando un punto inexacto en el piso de madera, todavía girando el cuello, los golpes en la puerta ya amenazaban con tirarla.
-me tengo que ir Ichigo…- menciono con un hilo de voz, antes de salir corriendo del pasillo y bajar las escaleras a toda prisa, sin mirar atrás. Abrió la escandalosa puerta y choco de inmediato con Renji.
-¿Por qué tardaste tanto en abrir?, tu hermano no pudo venir a recogerte, así que me mando a mí en su lugar para que me encargara de…-se disponía a seguir hablando, pero noto sus ojos hinchados y sollozantes - ¿te pasa algo?- no pudo evitar formularle la pregunta.
-no… no es nada, solo sácame de aquí…- a penas y pudo pronunciar - vámonos…- lo jalo de la manga para apresurarlo.
-¿y tus cosas?, estas viajando muy liguero Rukia- intento bromear pero solo logro sentirse incomodo.
-luego te explico Renji, ¡solo cumple tu orden y llévame con mi nii-sama!- le dijo ya cansada de insistir, de una manera tan sonora, que incluso Ichigo, mirando desde el marco de la puerta pudo escuchar. No podía creer como todo había podido salir tan mal, pero eso era enteramente su culpa, por no haberse podido despedir con un orgullo falso, restándole importancia por completo a sus sentimientos, eso hubiera sido lo ideal… pero… por lo menos todo eso le sirvió para quitarse la duda, ahora sabía que ella no lo amaba y nunca le correspondería. Dejo de pensar un segundo, antes de verlos desaparecer con el shunpo.
-el peor concejo de toda mi vida…- menciono para sus adentros, entrando a su ahora vacía casa y cerrando muy fuerte la puerta detrás de sí.
Cielos, este fic se parece cada vez más a la novela de las 8, ahh, si Ichigo supiera lo equivocado que esta… pero en fin, algo se me ocurrirá en el siguiente capítulo… espero.
No me maten… todavía falta 10 capítulos.
Adiós, se cuidan mucho… ¡besos y abrazos para todos!
Paz!
