Capitulo 2

Por Betania Badro

Beta: Patto Moleres

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Me encontraba aún encima de aquel chico. No lo podía creer, ¿qué demonios había sucedido? Sólo sabía que tenía a unos centímetros de mi rostro a unos maravillosos ojos color avellana que observan cada fracción de mi cara, que por unos segundos me incitó a hacer lo mismo.

— ¿Estás bien? —me susurró muy suave y fue allí donde reaccione.

—Si lo lamento mucho es que… —no me dejo continuar cuando volvió hablar.

—Tranquila preciosa, he salido de la nada lo sé —yo asiento como tonta y suspiro.

—Lo lamento —intento ponerme de pie, pero con aquel mini vestido podría como mínimo enseñar mis tangas completas; así que comencé a balbucear millones de maldiciones y cuanta mala palabra recordaba. Todo me daba vueltas, esto era patético hasta para mí, pero en cambio este chico de ojos claros y cabello castaño me miraba como si disfrutara tenerme encima de él. Me removí tratando de levantarme hasta que sentí un par de manos que me tomaban por la cintura y me ayudaban a ponerme de pie. Rápidamente el chico al que le caí encima se levantó, al girarme para agradecer a quien me había ayudado veo que era Rodrigo, por lo que rápidamente me puse a la defensiva.

—Samantha vuelve conmigo, no hemos terminado —lo mire de arriba a abajo y gruñí.

— ¿Terminado? Oh claro que sí, tú te propasaste conmigo y lárgate, volveré a casa sola —había gritado todo aquello olvidando al chico que minutos antes, estaba encima.

—Sam pero…—Rodrigo me toma del brazo y me moví bruscamente para poder zafarme.

— ¡Suéltame joder! —grité, pero la música estaba tan alta que sonó como un susurro. El chico de ojos claros con el cual tropecé comenzó a defenderme.

— ¿Qué la sueltes no la has escuchado? —lo miro y frunzo el ceño me podía defender sola, pero aun así Rodrigo no me dejaba

— ¿Y tú quien eres imbécil? —le dio un pequeño empujón a mi chico con su mano libre.

—Eso no te importa, pero créeme que soy alguien que respeta a las damas —se enfurece más y lo noto rápidamente, así que decidí interponerme en medio de los dos.

—Tú te largas, no te quiero ver —le grito a Rodrigo—, y tú —giro a mi chico, aquello sólo lo decía en mi mente "mi chico"— y tú anda a lo que hacías, muchas gracias —Rodrigo reprocha y me mira.

—No me voy sin ti —está vez me atrajo a él pero lo empuje muy fuerte

—Joder me voy sola, ¡púdrete! —mi mejor forma de terminar aquello fue con una maravillosa seña obscena. Apenada con el chico, lo miré y le deletreé con mis labios un "gracias" y el asiente.

Seguí mi camino hasta la salida, no sabía que en aquel lugar hubiera dos salidas, está daba al callejón de atrás. Pero al estar libre de aquel a tormentoso ruido no me importaba más, así que me quité las zapatillas de tacón y comencé a caminar hacia la avenida para coger un taxi. A medida que caminaba tambaleándome comienzo a escuchar unos ruidos raros así que agite la cabeza pensando que era mi imaginación y el alcohol, pero luego escucho un fuerte gemido y luego un azote, miré a los lados y grité: —Vallan a un hotel —refunfuñando llego hasta la avenida.

A la espera de un taxi escucho una voz tras de mi susurrar —al fin te encontramos —eran Magda y Charlotte que venían a mi encuentro. Traté de contarles lo que me había pasado con Rodrigo cuando se escuchó de nuevo una voz, era la de Christian quien muy amablemente y con sólo un trago encima aceptó llevarnos a casa. Las chicas se quedarían en mi casa luego de aquel incidente. Al pasar no más de cuarenta y cinco minutos y llegar a casa, Charlotte y yo bajamos del auto de Christian primero tratando de darles un poco de privacidad para que hablaran. Minutos después, se despidieron dándose un beso no muy lejos de los labios. Charlotte y yo al ver aquello aceleramos el paso a casa y sonreímos feliz como mi amiga y su nueva conquista.

Más tranquila y abrazada a ellas, entramos a casa, y rápidamente como una estrella fugaz me fui al baño o explotaría mi vejiga, tomé una ducha muy rápida para descargarme de todo el dolor de cabeza que comenzaba a sentir mientras trataba de recordar cuantos tragos había bebido. Luego, busqué mi pijama y me la puse; al salir del baño las chicas estaban cambiadas, mire como cuchicheaban sobre la salida mientras mis ojos lentamente se fueron cerrando. Charlotte se desmaquillaba al oír a Magda.

A eso de las seis de la mañana sentía mi garganta reseca así que me levanté. Todo me daba vuelta, traté de no despertar a las chicas y salí rápido de la habitación.

Era sábado y mamá igual iría a trabajar a la oficina, siempre acostumbra despertar a estas horas. Rápidamente cogí un vaso de agua y me devolví a mi habitación a grandes zancadas, me bebí el agua como una persona sedienta por meses y me volví acostar. Necesitaba dormir por lo menos tres días, me acomodé entre mis almohadas y me abracé al sueño profundo. Al girarme escucho unos cuantos cuchicheos, no sé qué hora sería así que abrí lentamente mis ojos y miró a Magda y Charlotte muy felices charlando de la noche anterior. Al verme despierta me sonríen y siguen en lo suyo mientras me desperezó, caminé al baño y me cepillé los dientes, lavé mi cara para refrescarme un poco por la resaca que tenía. Al volver a la habitación escucho a Charlotte decir muy animada.

—Ayer luego de que Ricardo y yo bailáramos hasta más no poder, el decidió ir al baño y mientras tanto me he conseguido con un chico muy guapo —su sonrisa pícara salió a flote—. Alto, de hombros anchos, ojos café y sobre todo del color de piel que me encanta, a ese color canela de morirse —la miro ante aquella descripción y rio

—Al menos sabes su nombre —ella me mira de mala gana y luego asiente.

—Se llama Mauricio y tiene dos años acá en Venezuela, es de Italia, es abogado —la miro y sonrío al fin un buen partido para mi atolondrada pero sexy amiga.

Mientras Charlotte describía a su tal Mauricio, Magda sonreía al teléfono y nos miró interrumpiendo a Charlotte, cosa que a esta no le agrado mucho —Christian me ha invitado al cine mañana, ¿no les molesta cierto? —yo niego pero Charlotte asiente.

—Es muy lento para ti Magda —yo bufo y le miró diciendo "Joder cállate por una vez en tu vida", al notar mi mirada toma aire y luego le sonríe a Magda— no amiga si te gusta lo acepto —pero luego de aquellas falsas palabras de Charlotte lleno de una comprensión apoteótica me mira de modo retador y yo asiento. Ya dejaba de importarme lo que dijera Charlotte y como me mirara, decido salir de la habitación y dirigirme a la cocina donde observo mi desayuno en la mesa. Era el único, así que lo tomo y me devuelvo a la estancia donde me encontraba hace unos minutos para oírlas hablar, mientras las chicas hablaban de con quienes bailaron yo gruñí al recordar a Rodrigo

—Me tocó el patán…—solté de una luego de darle un sorbo a mi jugo de frambuesas— El muy idiota me creyó su prostituta personal —tenso la mordida al recordarlo, pero luego Charlotte asiente.

—Llegó a nosotros enojado porque según él habías estado con otro chico y lo trataste mal —fruncí el ceño y traté de recordar al otro chico, o si mi chico de anti caídas, ¡Wow! Si que era guapo, me sonrojo y vuelvo a comer. Mientras las chicas seguían en los suyo recordé a ese chico sin nombre, de tez blanca ojos de color avellana de perfecta sonrisa y sobre todo caballero. Solté un suspiro tan largo que las chicas me miraron y yo sólo me levanté y desaparecí rápidamente por las puertas hasta la cocina nuevamente.

Evitando las millones de preguntas de Charlotte al salir de la habitación, fui hasta el lavavajilla y deje todo allí. Al volver de la cocina escuché a las chicas hablando de cualquier trivialidad y suspiré aliviada, me he salvado de la ronda de preguntas asecinas de Charlotte. Rio un poco, en mi mente le había dado un tono maquiavélico. Tomé una almohada y la abracé mirando a mis amigas, un par de horas más Nicole se unió a nosotras y vimos una película, en cambio Charlotte no se despegaba de su celular y siempre le sonreía a este, cosa que a Magda y a mí nos desconcertaba y nos intrigaba ya que sus risitas nos hacía perder el hilo de la película. Cuando ya el reloj daba diez para las cuatro la película de "Actividad Paranormal" había terminado así que cada una decidió hacer algo distinto. Pero nuestra concentración se apodero cuando sonó el teléfono de Charlotte era una llamada entrante, ella nos miró emocionada a Magda y a mí para luego salir dando zancadas de mi habitación, la seguimos y al mirarla mover su melena de un lado a otro sentada desde el balcón supimos que de algún chico se trataba así que Magda y yo afilamos nuestros oídos y escuchamos. Charlotte hablaba con un chico sin duda, pero este al parecer la invito a salir hoy, ya que ella recalcó el "Hoy", luego accedió pero al mirarnos tenso la mordida y le dijo que era nuestra noche de chicas. Al parecer, sin darse por vencido el chico con quien hablaba Charlotte la hizo dudar y le contestó que le diera unos treinta minutos para hablar con nosotras. Magda y yo nos miramos y negamos rápidamente, pero Charlotte igual ignoraba nuestros gestos. Luego de colgar inició el drama, la miramos con rostro acusador y ella dando brinquitos comenzó hablar muy rápido

—Es Mauricio el chico de ayer me ha pedido salir está noche a un club, el irá con dos amigos entonces pensé que podrían ir…—sin dejarla terminar Magda negó y le explicó que no podría salir con alguien que no fuera Christian y yo asentí, pero al mirarme comenzó la súplica— Vamos Samantha a ti no te gusta nadie y además... —me crucé de brazos y negué.

— ¿Acaso sabes si es violador a gran escala? —la miré y está sólo dio una risotada— ¡Por Dios Samantha es abogado! —la miré aún más seria.

—Con más razón nadie lo acusará de violador —ella bufó y tomó su teléfono y volvió hablar con él, está vez preguntaba a qué hora pasarían a recogerla así que entendí que dio por terminada nuestra discusión, dio la dirección de mi casa y le explicó que sólo iría ella y eso no me dejaba tranquila pero al menos veríamos quién demonios era.

A las ocho fue la hora acordada así que la operación belleza de Charlotte comenzó tres horas antes. A quince para las ocho Charlotte se asomó a la puerta de la sala donde Magda y yo la esperábamos, llevaba una mini falda negra ajustada, con una blusa rosa fosforescente y unas botas negras, su cabello y maquillaje simplemente despampanante. Magda aplaudió y yo reí, que súper modela la que salió de mi habitación, en cambio Charlotte batió un poco más su melena y fue por su cartera de dónde sacó un cigarrillo y comenzó a fumar mientras esperaba que pasaran los quince minutos más largos de su vida.
A las ocho en punto sonaba el claxon de un auto a las afuera de la casa, Magda y yo en pijama bajamos detrás de Charlotte, el auto era de color rojo, un Mercedes Benz pude reconocer rápidamente. Contuve mis ganas de acariciar aquel auto, si que era realmente hermoso, pero más hermoso y apetecible era el chico que se bajaba de este, era tal cual Charlotte lo describió así que no dudamos en pensar que era Mauricio, este se acercó a mi amiga y le dio un beso en la mejilla seguido de un abrazo. Ella rápidamente se coloraba, más allá del rubor que llevaba, se le notaba por encima de la ropa que este chico le gustaba. Para romper aquel momento tan simpático y sintiéndome malvada tosí un poco, Charlotte al notar aquello se alejó y nos presentó a Mauricio. Él nos dio a cada una un beso en la mejilla y se lamentó por qué no fuéramos, luego de un par de risitas entre Mauricio y Charlotte él decide presentarnos a los chicos que van con él en el auto, del asiento de atrás se baja un chico no muy alto, con cara de pocos amigos, ojos verdes, pestañas largas, sonrisa de medio lado esa que dice "soy un chico malo", vestía una camisa larga negra y un pantalón del mismo color lo hacía ver guapo. Se presentó ante Magda con un beso pero en cambio yo lo saludé con la mano, un poco distante, la verdad no me gustaba brindarle mi mejilla a personas desconocidas. Mencionó que se llamaba Dante y que tenía unos veinte años, yo sonreí por qué se le notaba muy bien que era un niño sobre todo en sus gestos, del lado del piloto se baja un chico de tez blanca, alto, cabello cobrizo, ojos de un color avellana perfecto y sin mencionar su sonrisa, fruncí el ceño ante su sonrisa y al mirarlo bien supe que era el chico con quien tropecé. Comencé a maldecir entre dientes, y me fui alejando poco a poco; está muy guapo con su camisa amarilla, hacia resaltar su chaleco negro a juego con su pantalón rápidamente desvío su mirada a la mía, y luego de mirarme de arriba abajo sonrío, ¡ah carajos por qué la tierra no me traga! Y que hago yo en pijama, resoplé alto y Magda no notó, el chico se presentó ante ella y lo ignoré cuando estuvo frente a mi extendió su mano y susurró.

—Buenas noches mi nombre es Andrew —lo miré a los ojos y parpadeé y luego miré sus labios, y supe que me había perdido.

¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Ángel? ¿Aran? Oh por Dios me perdí en su mirada.

Charlotte notar que no respondía le indicó como me llamaba y luego besó el dorso de mi mano y la soltó, yo seguía allí sorprendida. Él me miraba furtivamente y yo sólo pestañaba.

—Bueno en marcha —dijo Charlotte ya apresurada comenzó a decirles que era hora de irse y Magda la apoyaba. Yo sólo seguía mirando al piso, al comenzar a subirse al auto desaparecí. Me encerré en mi casa y aunque sentía unos cuatro pares de ojos observándome no di marcha atrás. Ahora sabía cómo se llamaba y peor aún, él sabe dónde vivía.

Encerrada en mí habitación sólo algo me podía pasar por la mente y era "¡¿Por qué demonios tenía tanta mala suerte?!". Mi cabeza gritaba y repetías aquellas palabras.

Magda no tardó en llegar a mi lado, tocó la puerta y al verme en ese estado catatónico. Me abraza y susurra en mi odio

— ¿Qué ha pasado por qué estas así? ¿Qué te hizo él? —la miró y me encogí de hombros.

—Él es aquel chico que me salvó de Rodrigo, y tengo miedo que sea un patán como él—Magda resopla y me mira de mala gana.

—Vamos Samantha el chico es muy simpático, además que no veo el porqué de tus palabras sí ni siquiera se conocen —asiento, ella tenía razón no debía hundirme en aquel vaso de agua, soy una chica más. Además yo no soy como Charlotte no suelo llamar la atención de los chicos y menos de alguien como él.

Suspiré y miré a Magda, y esta al verme más tranquila fue en busca de algunas golosinas para pasar la noche. Nicole se une a nosotras y cuando llega mi madre de trabajar preparamos la cena entre las cuatro, unos sándwich se convierten en nuestra cena con unas gaseosas. Hablamos de cualquier trivialidad y más sobre los planes para luego de graduarnos, para esto sólo faltaba un par de meses. La verdad era que de mis amigas era la única que no tenía meta era comenzar a trabajar para ayudar a mi madre con los gastos. Me hundo en mis pensamientos unos cuantos minutos y luego cuando todas mencionan mi nombre vuelvo en mí, para luego ser ignorada por completo por un chiste malo de Nicole "¿qué es un punto amarillo que sube y baja?" Magda responde que era una luciérnaga pero luego Nicole entre risas dice "un pollito en un ascensor" todas nos miramos las caras serias pero luego reímos, sí que era malo aquel chiste.

Cada una luego de recoger la mesa, volvimos a mi habitación, nos quedamos viendo una película "G.I Joe, el contraataque" ya el reloj daba las doce y Nicole agotada completamente por tanto cuchichear del protagonista se fue a dormir, en cambio Magda se convertía en una enamorada empedernida con Christian, así que dándole un poco de privacidad decidí ir al balcón y sentarme allí a mirar el cielo que se encontraba muy estrellado, luego de unos minutos voy en busca de mi celular, al notar que no había ni un mensaje de texto de Charlotte me preocupé y me decidí a marcar el número de Charlotte. Este repica tres veces hasta que una voz suave susurra

— ¡¿Diga, quién es?! —fruncí el ceño ante la pregunta ya que mi nombre y mi foto debían salir en la pantalla.

—Charlotte, ¿eres tú?, es Samantha estoy preocupada dime que estás bien —del otro lado de la línea comenzó un silencio al que hace unos minutos era una música aturdente, luego una voz masculina habla muy suave casi me hacía pensar que hablaba a escondidas.

—Tranquila Samantha, ella está bien. Bailando con Mauricio —su voz me era confusa y familiar así que decido no responder ante lo que dice—. Ha dejado su cartera en la mesa y lo he tomado —mi cabeza de vueltas buscando reconocer su voz, pero unas suaves palabras del otro lado volvieron a sonar—. Es Andrew, Samantha —aquello fue más que suficiente y colgué la llamada, miré al cielo y suspiré.

Dale Diosito, hazme pasar más pena con ese chico, primero caerle encima, luego verme en pijama y ahora escucharme como una loca del control. Suspiro y me encojo de hombros, me quedé mirando de nuevo la luna que se encontraba en una luna nueva y me llega un mensaje, es de Charlotte así que lo leo:

Amiga todo muy bien mi súper guapo Mauricio es excelente y atento... Las amo Charlotte

Respiré profundo y tranquila al saberla bien, eso me hacía estar más tranquila. Fui a mi habitación para darle la noticia a Magda pero está ya estaba más que dormida en mi cama, sonrío y vuelvo a salir de la habitación. No tenía sueño ya casi daban la una y media de la madrugada y sin sueño, así que decido volver al balcón, al desviar mi mirada en la calle puedo ver el mismo mercedes Benz rojo de hace unas tantas horas atrás. Sonriendo por pensar que era Charlotte bajo a recibirla pero frente a mí no había más que el mismo chico de ojos color avellana y de hermosa sonrisa.

—Espero no me cierres la puesta en la cara —mi instinto lo iba hacer, pero negué inmediatamente y me encogí de hombros.

—Lo siento —murmuro al final pero este sonríe como si eso le causará gracia, pero luego vuelve a su habitual mirada penetrante y me mira, por unos dos minutos quizás y luego espeta.

—Sé que no nos conocimos del mejor modo, y ¡vamos! Tú tampoco me dejas conocerte y hasta creo que no te agrado, pero en cambio a mí me pareces realmente hermosa e interesante —mis mejilla se coloraron y mi piel se puso de gallina, no sabía que decir y no dije nada por unos tantos minutos y finalmente digo.

—No discúlpame a mi anoche estaba tomada y molesta por la actitud de ese chico y vaya, era mi cumpleaños no pensé pasármela así —él me mira atento analizando todo y luego ladea la cabeza.

—No es nada, has sido una princesa en apuros que cayó encima de mí y con respecto a tu novio,…—al escucharlo negué rápido.

—No, no, él no es mi novio, sólo fue el único patán que estaba disponible y me lo gané yo —gruñí pero el ríe.

—Bueno ese chico no debió armar semejante drama y bueno sé que es tarde —se rasca su cabeza y atropelló todas sus palabras— pero quería decirte eso que me agradas y que ojalá nos pudiéramos conocernos más —yo lo mire incrédula, mi ceja acusadora e intrigante se alza y río en mi interior "si como no". Me mira y me mira y luego sigue—. Es todo y de verdad disculpa, si te parece atrevido y acosador —se da media vuelta sin más no me dejaba responderle y eso sí que me molestaba, así que me giré en mis talones y azoté la puerta entrando de nuevo a la casa caminando directo a mi habitación. Había tenido suficiente por estos dos días.

Me lavé los dientes y me acosté en la cama hasta quedarme dormida en un sueño profundo, no debía preocuparme por Charlotte. Ella al igual que Magda, tienen copia de la llave de la casa en caso de emergencia. Así que me dejé abrazar por los brazos de Morfeo y me olvidé de todos, hasta de Rodrigo y Andrew ¡que par aquellos dos!